Volkswagen Golf Variant 2.0 TDI

4 Febrero, 2010, modificada el 31 Octubre, 2014 por

Versátil y capaz, penaliza por precio pero se redime con una dinámica simétrica al resto de la gama y un acabado esmerado. Muy bien con el 2.0 TDI.

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Junto a los Golf Plus y Touran, el Golf Variant representa la faceta más práctica y versátil del codiciado compacto aleman. Aún sin experimentar un salto exponencial, ésta, su sexta entrega ahonda en las virtudes conocidas de polivalencia, calidad y confort de marcha, al tiempo que aporta una imagen más fresca y moderna.

No es precisamente barato –27.420 euros en la versión Sport probada, que son 29.140 si optamos al recomendable cambio automático DSG-, aunque esto, unas dimensiones intercaladas y una prestancia fuera de dudas le permiten arañar competidores de estratos superiores tipo Honda Accord Tourer, Mazda6 Wagon, Toyota Avensis Cross Sport e, incluso dentro de su propia marca, Passat Variant. Ahora bien, sus rivales directos son los Opel Astra SW -próximo a su relevo-, Peugeot 308 SW, Renault Mégane Sport Tourer, Seat Exeo ST o Skoda Octavia Combi.

Como es lógico, la gama comprende diversas opciones. Nosotros hemos optado por el turbodiésel de 140 CV, poderoso y a la vez austero.

Interior

El Golf Variant se beneficia de la puesta al día estética que comprende la sexta generación del compacto alemán, sobre todo frontal. La zaga es casi la del anterior Variant, como el habitáculo, salvo el cuadro al completo.

La calidad visual sigue siendo predominante, como la arquitectura del puesto de conducción, con amplios recorridos de volante y asiento para ajustarlo a cada necesidad. Tampoco falla en ergonomía. Siempre hay algún botón despistado -mando del ESP…-, pero en conjunto todo queda a mano con lógica intuitiva.

Como señalábamos, nuestro Variant contaba con nivel Sport que, a falta de algunos elementos más o menos discutibles, lleva lo necesario: retrovisores eléctricos, 4 elevalunas, llantas de de aleación de 16 pulgadas -y cubiertas de buen tamaño 205/55-, climatizador doble, audio-CD con mandos sobre el voante, ESP, 6 airbag, reposacabezas delanteros antilatigazo WOKS, antinieblas, control de velocidad…

A cambio, los sensores de lluvia y crepuscular cuestan 855 euros porque van en un pack con faros bixenón direccionales -por cierto, excelentes-, alarma… También son aparte los airbag laterales traseros, el tapizado de cuero, el enorme techo panorámico -1.160 euros- que se puede ver en las imágenes, los vidrios traseros oscurecidos -175 euros-, la cámara de retrovisión -795 euros-, el control automático de aparcamiento -440 euros, incluye sensores anterior y posterior- y, por descontado, el navegador -desde 480 euros- y la conexión telefónica Bluetooth -510 euros-.

Confortable para 4 adultos -la longitud llega a 4.534 mm y la distancia entre ejes a 2.578, como el Golf berlina-, un quinto va estrecho en la plaza central trasera, muy justa en todos los sentidos. El espacio de carga, protagonista claro, ofrece un volumen mínimo de 505 litros y máximo de 1.495, francamente buenos. No hay luneta posterior de apertura independiente, pero el plano de carga queda cerca del suelo, el hueco es diáfano y, con 5 a bordo, contamos con una anchura máxima de un metro y una profundidad de 1,05 -59 cm libres hasta el estor-.

Si abatimos los respaldos traseros asimétricos y vencemos sus banquetas -también partidas- ganamos longitud hasta 1,70 metros. Y hay más, pues opcionalmente podemos pedir respaldo de acompañante abatible hacia delante, en cuyo caso el Golf Variant permite introducir objetos de hasta 2,72 metros en su interior. En otras palabras, una bici entra sin desmontar. Tambien hay un doble fondo bajo el piso, de profundidad escasa (7 cm) pero suficiente para unos triángulos. Más abajo y tapada, la rueda de repuesto.

Comportamiento y Prestaciones

Como decíamos, el propulsor probado es el reputado turbodiésel 2.0 TDI, ahora con alimentación common rail en vez de bomba inyector, que zanja con gran parte de las vibraciones de aquel sistema, pero no con todas.

Con 4 cilindros y 16 válvulas, presume de una respuesta decidida y enérgica, algo más taimada que la conocida de su antecesor, pero en todo caso suficiente para el planteamiento de coche familiar. Rinde 140 CV y un par máximo abultado: 320 Nm, constante entre 1.750 y 2.500 rpm. Es decir, empuja con intensidad y en todo momento, sin carencias a baja velocidad y con brío y reprís cuando se le pisa para adelantar con rapidez.

De hecho, consigue una punta de 210 km/h con un 0 a 100 km/h de 9,7 segundos y fuerza para recuperar ritmo cuando lo pierde, pese a que el cambio, de 6 marchas, luce una sexta larguita -51,7 km/h-. A todo ello, los 5 litros a los 100 que anuncia de promedio -132 gr/km- son bastante fidedignos, nada mal para 1.495 kg de coche.

Remata la faena una excelente calidad de rodadura. Podemos pedirlo más firme -tren de rodaje deportivo por 500 euros-, aunque tal cual viene de serie responde a la demanda de la mayoría. Y es que está hecho de forma que a los 5 minutos de sentarnos al volante sentimos que llevamos conduciéndolo toda la vida. Es fácil y predecible de llevar, frena con decisión, su dirección servoeléctrica luce la resistencia adecuada y los balanceos y movimientos de carrocería resultan ajustados hasta cuando viajamos cargados, con independencia del voladizo trasero, netamente superior al del Golf “normal”.

Destacable

– Calidad general.
– Espacio de carga accesible, diáfano y aprovechable.
– Rendimiento mecánico y consumo.

Mejorable

– Luneta posterior fija.
– Precio elevado. Motor áspero.
– Plaza central trasera muy pequeña.

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