Volkswagen Golf TSI 140cv DSG

12 Marzo, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

El TSI menos radical ofrece un gran rendimiento en el Golf, resulta más recomendable que el TDI de idéntica potencia para un uso frecuente, aunque no diario, y que la versión de 170cv a menos que se busquen emociones fuertes

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La versión moderada del motor TSI ofrece un gran rendimiento en el Golf, resulta más recomendable que el TDI de idéntica potencia para un uso frecuente, aunque no diario-teniendo en cuenta el consumo y el precio del carburante- y que el TSI de 170cv para una conducción rápida, que no deportiva.


 


El interior del Golf es amplio y está perfectamente insonorizado, esto añadido a la bajísima rumorosidad del motor TSI supone toda una ventaja para viajar, una gran ventaja frente al diésel.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

El Golf destaca por una gran estabilidad. A pesar de que las suspensiones no son excesivamente duras y son perfectamente válidas para viajes largos -mantenien  la comodidad incluso con el asfalto en mal estado- sujetan perfectamente el coche en curvas cerradas a una buena velocidad. Los neumáticos tampoco tienen un perfil excesivamente bajo. El acabado Sportline ofrece cuatro llantas de diferente diseño y precio, pero todas ellas de 17 pulgadas, con neumáticos 225/45/R17, muy apropiados.


La buena insonorización del habitáculo, unida al bajísimo ruido que emite el motor, generan un nivel de ruido en en interior excelente, lo que supone toda una ventaja frente al diésel.
 
El accionado del cambio DSG, permite seleccionar el tipo cambio automático, ‘sport’ o secuencial seleccionado con la palanca el tipo de cambio. Con el cambio secuencial se puede cambiar de velocidad tocando la palanca hacia delante (una marcha más) o hacia detrás (reducir), otros cambios de este tipo apuestan por hacerlo al inverso, lo cual resulta más intuitivo. Sin embargo, lo más relevante es que también se dispone de unos mandos tras el volante, opción esta que puede ser desaconsejable en el Golf.  Los botones situados en el volante son accesibles y tienen buen tacto, sin embargo su manejo en carreteras con curvas cerradas y consecutivas es imposible, puesto que los mandos al estar ‘pegados’ al volante, en cuanto giramos este más de la mitad, se vuelven completamente inaccesibles a las manos del conductor, que sólo puede acudir a la palanca de cambios para introducir una marcha más o menos. Esto no ocurre en modelos deportivos, cuyo volante tiene un diferente giro y son generalmente más pequeños.


El rendimiento de la dirección es similar al de las suspensiones, es decir muy apropiado. Es una dirección precisa, cuyo manejo no suscita objeción alguna, no es ni floja ni dura y facilita una conducción muy sencilla. Y es que el Golf, a pesar de ser un coche de dimensiones considerables, se mueve y se maneja con una soltura excelente. Además de ser un coche muy estable, es ágil y fácil de conducir.

prestaciones

La unión del nuevo motor 1.4 TSI de Volkswagen de 140cv, un propulsor de gasolina, con consumo reducido y una potencia considerable, con el también novedoso cambio DSG, que emplea un doble embrague para lograr que el paso de una marcha a otra sea prácticamente inapreciable, logra el objetivo de hacer del Golf una oferta única en su segmento. Ninguno de sus competidores ofrece un motor de gasolina comparable en relación potencia/consumo. Tan sólo BMW y PSA han desarrollado un motor de similares características, el 1.6 THP que de momento sólo se ha incorporado a coches de un segmento inferior, utilitarios como el Peugeot 207 (ver prueba) o el Mini.


El rendimiento del TSI-DSG pese a ser satisfactorio, también reúne aspectos criticables.


El cambio DSG, a parte de las conocidas virtudes que ofrece -reduce notablemente tiempo que el motor tarda en engranar una marcha y desengranar la otra lo que se traduce en una pérdida mínima de la potencia del coche en la aceleración- presenta críticas de diferente índole. En primer lugar, conduciendo en ciudad, el consumo puede verse seriamente perjudicado por el cambio. Esta circunstancia que es más apreciable en el motor TDI, también se aprecia en el motor de gasolina. Por ejemplo, cuando  el coche está parado con la marcha seleccionada (posición ’D’ en la caja de cambios), el motor consume bastante más que si estuviera punto muerto. Otro aspecto es la circulación a baja velocidad en carretera. En esta circunstancia, el cambio selecciona relaciones largas para reducir el consumo, pero puede suceder que el conductor requiera de la potencia del motor para subir una pendiente o realizar un adelantamiento y sino se pisa a fondo el pedal, por un lado la respuesta es insatisfactoria y por otro la pretendida reducción del consumo se convierte en un aumento notable .
En tercer lugar, en la situación de una conducción deportiva, cuando apuramos una velocidad y nos acercamos al corte de inyección, el cambio DSG, que tiene preseleccionada la siguiente marcha, decide introducirla de forma automática, lo cual en ocasiones puede ser muy beneficioso y en otras inapropiado o molesto.  


El rendimiento del motor de 1.4 litros TSI es satisfactorio. Las siglas ’TSI’ hacen referencia a los motores que combinan un compresor volumétrico y un turbocompresor. La clave del funcionamiento de estos motores es que, dependiendo de la potencia requerida, la centralita de gestión determina la activación del turbo o del compresor, de forma independiente. El compresor volumétrico consigue sacar la mejor respuesta del motor cuando este gira a un régimen de revoluciones bajo, mientras que el turbocompresor consigue a su vez sacarle más partido al motor cuando este funciona al límite de sus posibilidades.


El TSI de 140cv, a pesar de no contar con la brillantez de la versión de 170cv, ni con el reducido consumo del 2.0 TDI, puede ser más aconsejable que cualquiera de los otros dos, para una un uso frecuente, pero no diario, y para una conducción rápida, pero no deportiva.


El consumo del TSI 140cv, que se establece en una media real de 7,6 litros por cada 100 kilómetros recorridos a un ritmo medio, es más  aconsejable que el 2.0 TDI de idéntica potencia, cuyo consumo real ronda los 7 litros en un coche del mismo segmento como el Caliber (ver prueba del Dodge Caliber con este motor) sobre todo porque las prestaciones del TDI no son tan elevadas. Pero si además de valorar las aceleraciones, las recuperaciones y la velocidad punta,  facetas en las que es ligeramente superior el TSI, tenemos en cuenta la suavidad y rumorosidad del motor, la supremacía del gasolina se hace patente frente a un diésel, el TDI, de los más ruidosos del mercado. Eso sí, en un uso diario, el diésel será siempre más rentable, y su consumo es, también, de los más reducidos que se ofertan en su segmento.


En cuanto a la diferencia con el Golf GT TSI de 170cv (Ver prueba) esta versión moderada puede resultar más aconsejable, sobre todo, en lo referente al consumo. A pesar de que las cifras oficiales dan los 7,7 litros como media a los 100 km/h, en ambas versiones, sólo en el de 140cv este consumo es el real. Lo que ocurre es que ambos motores acusan mucho los cambios de conducción, y si se requiere toda la potencia que el TSI contiene (y es mucha) el consumo puede disparase notablemente. Y en esta situación se disparara mucho más en el TSI de 170cv, aunque también sus prestaciones son otras, las de un coche mucho más deportivo, Golf GT, frente a un Sportline (o Higthline), más moderado aunque solvente.

Interior y maletero

El espacio en el interior del compacto de Volkswagen es de los más destacados de su segmento tanto en la parte delantera como en la trasera, donde se viaja más cómodo que en un Audi A3 o un Renault Megane. Tanto en la versión de cinco puertas como en la de 3, el Golf está pensado para una vida a bordo satisfactoria. Por esto atrás se dispone de la climatización correspondiente, la luz, etc. Aunque se echa en falta el reposabrazos, quizá esto sea lo más sorprendente puesto que la mayoría de los coches de su segmento suelen incluirlo de serie.


El puesto de conducción es muy acertado. La altura es la adecuada, la ergonomía excelente (todos los mandos son accesibles y su manejo fácil e intuitivo) y la visibilidad también es muy buena.


La calidad de los materiales la misma línea, es idónea. El acabado del Golf no tiene mucho que envidiarle al del Audi A3, y la mayoría de sus competidores como el Mazda 3 o el Renault Megane no están a la altura del compacto de Volkswagen. Desde el tacto del volante a la dureza de los plásticos, pasando por los huecos útiles o la comodidad de los asientos, el Golf se sitúa por delante de estos rivales.


En lo referente al equipamiento, este es bastante completo en líneas generales. Lo más reprochable puede ser la ausencia de lector de formato MP3 en el radio CD. Sin embargo, se ofrece como parte del equipamiento extra una ranura situada en el interior del reposabrazos, que sirve para conectar un dispositivo de MP3 o un Ipod (según decida el cliente). Este extra cuesta 220 euros y es de gran utilidad. También se puede optar por un cargador de 6 cd’s tradicional, que eso sí, está integrado en la consola central, mostrando una única ranura. Tal vez por esto resulta ser más caro que la opción anterior -cuesta 345 euros- aunque en cualquier caso pueden equiparse ambos dispositivos. 


El precio de otros extras de moda entre los coches de su segmento también son adecuados, como el de los faros bi-xenon o el techo solar eléctrico, que se pueden incorporar por unos 830 euros.

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