Volkswagen Golf R DSG

11 Agosto, 2010, modificada el 9 Febrero, 2011 por

En hoyMotor probamos el tope de gama del compacto europeo por excelencia, el Volkswagen Golf R, con cambio de doble embrague DSG de 6 velocidades. Las maneras del GTI, pero más radical.

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La versión más radical de la sexta generación del compacto de Volkswagen, el Golf R, por encima del GTI y sustituto del R32, llega con más antelación que de costumbre. Esto significa una apuesta clara y definitiva de la marca alemana por su compacto más radical que lucha en casa con los Audi S3 -también con tracción total-, Seat León Cupra R y Volkswagen Scirocco R -estos dos de tracción delantera con diferencial delantero electrónico-; y fuera con los Mazda3 MPS y Renault Megane Renault Sport.


Exteriormente lo dintingues por sus grandes tomas de aire frontales y la parrilla con láminas en negro brillante y la sigla R, los leds de luz diurna, las llantas de 18 pulgadas -sobre neumáticos 225/40, opcionales de 19 pulgadas con gomas 235/35-, que dejan ver las pinzas negras R, los faldones, los pasos de rueda más anchos y marcados y los retrovisores también de color negro brillante; además del difusor con el escape doble centrado, la R en el lado izquierdo del portón del maletero, el spolier y los faros traseros oscurecidos de leds. Pero esto sólo es el principio, ¡súbete!

Interior

El habitáculo, como el de cualquier otra versión Golf, se beneficia de 4.212 mm de largo, 1.779 de ancho y 1.461 mm de alto. Así 5 personas van sin problema con su equipaje, para el que tiene una capacidad de maletero de 350 litros. Y todo con unas cotas de altura al techo y espacio para las piernas envidiables que, junto con la ergonomía y calidad de realización y ajuste del superventas alemán, son costumbre y forman parte de la polivalencia del conjunto desde hace varias generaciones. Además, el acceso y salida, aun en la carrocería de 3 puertas -también lo hay de 5– que ves en las fotos, no es de los más incómodos. Sólo el peso de las puertas y la dirección -que ajustada en su posición más baja tendrá sus más y sus menos con tu rodilla derecha antes de que arranques- te complican un poco acomodarte en él. Luego, los asientos deportivos, con la letra R bordada en los reposacabezas delanteros, hacen el resto con una sobresaliente sujeción en piernas y riñones.


Otros elementos característicos son los listones de aluminio que revisten las puertas con el distintivo R, el cuadro de mandos con agujas azules sobre luces blancas y el velocímetro escalado hasta 300 km/h y el pedalier deportivo de acero y goma; junto con el volante deportivo multifunción, ergonómico y achatado en su parte inferior, de cuero con inserciones en negro brillante y la letra R en su brazo más corto.


El equipo de serie incluye apoyabrazos central delantero con compartimento portaobjetos y conexión auxiliar, asientos delanteros con apoyo lumbar, interior del techo en negro, levas en el volante para el cambio DSG, alarma, asistente de arranque en pendiente, chasis deportivo 25 mm más cerca del suelo, climatizador bizona, enchufe de 12 V en el maletero, espejos plegables eléctricamente, eyectores limpiaparabrisas calefactables automáticamente delante, sensor de presión de las ruedas, faros bixenón autodireccionales con lavafaros, retrovisores exteriores e interior fotosensibles, sensores de luces y lluvia, control de velocidad, radioCD lector de MP3 con bluetooth y pantalla multifunción; sin olvidar los elementos de seguridad activa y pasiva -airbags, ABS, controles de estabilidad y tracción…-. Todo por 39.290 euros, extras aparte, con la transmisión de doble embrague, 37.510 el manual.

Comportamiento y Prestaciones

El Volkswagen Golf R DSG tiene la peculiaridad de transmitir los 270 CV de potencia de su bloque TSI de 2 litros de cilindrada –1.984 cc– mediante una nueva generación de tracción total 4Motion, que se basa en el sistema del anterior modelo R32 -ahora con el embrague multidisco sumergido en un baño de aceite– para transmitir la fuerza entre los ejes delantero y trasero. No es necesario disponer de una diferencia de par entre los dos ejes para activar la tracción total ya que el sistema opera independientemente del deslizamiento, teniendo en cuenta la presión de trabajo del embrague. Así, durante los procesos de arranque y aceleración, aumenta la seguridad contra la falta de motricidad de las ruedas delanteras; y en caso extremo, puede transmitir el todo el par al eje posterior, lo que supone una ventaja dinámica y de seguridad activa.


Al volante, sus reacciones son tan brutales a cualquier régimen como el sonido -perceptible, pero amortiguado desde el interior- que emite su doble escape central, bajo el difusor. Tienes la sensación de conducir un tracción total, aunque menos rudo, por ejemplo, que el Subaru Impreza WRX STI. El agarre es sobresaliente, pero no compromete el confort de marcha ya que la fuerza que llega a cada tren varía automática y constantemente. Lo que da como resultado un conjunto pensado para el uso diario, incluso con sus suspensiones secas. Aun así, la dirección es más durita que en otras versiones del modelo talismán de Volkswagen y, también, algo más precisa que de costumbre -debido a ese incremento de consistencia que la hace ganar exactitud e inmediatez-.
El cambio DSG de 6 velocidades, a pesar del tiempo, sigue siendo una virguería por capacidad y rapidez de respuesta -incluida la función de doble embrague o punta tacón en reducciones- vayas tranquilo –D-, en modo sport S– o cambiando tú mismo con las levas del volante o la palanca del secuencial.
Al límite, la estabilidad es elevadísima y sólo entrando pasado en curvas enlazadas -con el modo deportivo del ESP, que entra más tarde- sus 1.466 kg de peso se van de lado o recaen en el morro subvirando si metes mucho volante. En cualquier caso, si frenas enérgicamente y con decisión, lo corriges. Los frenos progresivos, de 17 pulgadas con discos ventilados de 345 mm delante y 310 mm detrás, tienen un tacto más bien blando y aguantan lo que los eches.


Este glorioso motor tetracilíndrico sobrealimentado por turbocompresor -que pesa 152 kg y aguanta una presión de sobrecarga de 1,2 bares-, empleado en las versiones más potentes del grupo VAG, se ha reforzado para transferir de forma segura al cigüeñal los 350 Nm 30 más que el R32– de par máximoconstantes entre 2.500 y 5.000 rpm– que te catapultan hasta los 100 km/h en 5,5 segundos -el manual en 5,7 segundos-. La velocidad punta se ha limitado electrónicamente a 250 km/h.


En lo que a gasto se refiere, a pesar de consumir un 21% menos que su antecesor –10,7 litros de media a los 100 km-, los 8,4 litros -11,2 litros en ciudad y 6,8 en carretera- que anuncia este Golf R DSG8,5 con caja manual– son inalcanzables, aunque circules a límites legales. Durante la prueba no bajó de 11 litros a ritmos elevados. Las emisiones se quedan en 195 gr/km.


El Volkswagen Golf R DSG lleva al extremo los valores del mítico GTI, con las ventajas de motricidad -notables al volante- que ofrece conducir un coche de tracción total. Ahora sí es una digna versión radical y tope de gama y, como tal, hay que pagarla.

Destacable

– Tándem formado por el motor y la tracción total.
– Dirección sublime.
– Cambio DSG.

Mejorable

– Peso de las puertas.
– Consumo sensible.
– Precio elevado.

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