Volkswagen Golf Bluemotion / Toyota Prius

14 Agosto, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Con motor 1.9 TDI Bluemotion, de 105 CV, el Golf que menos gasta pone en serios apuros al Toyota Prius, que acaba sucumbiendo ante las mejores prestaciones e inferiores consumo y precio del modelo alemán. Además, y a pesar de que ambos siguen siendo ‘petroadictos’, el Golf nos deja un legado para la posteridad, un bosque en Albacete.

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Más información en hoyMotor16, número 1296


Un día soleado en la playa, de repente, se convierte en una negra jornada de gota fría. Entre trueno y trueno, el comentario es unánime: esto es culpa de los americanos, por no firmar el Protocolo de Kyoto de cambio climático.


Pero, a Dios rogando y con el mazo dando, que dice el refrán, porque quien tales palabras pronuncia tiene un ‘trasto’ de más de 20 años que contamina tanto como un avión en vuelo a Perú. No se da cuenta de que un poquito de cada, al final, suma el mucho de todos.


Por eso, los fabricantes de automóviles se empeñan en que sus productos sean lo más ecológicos posibles y procuran que las emisiones de CO2 a la atmósfera sean mínimas y compensables.


En el camino de las compensaciones encontramos dos vías, la de los vehículos movidos por biocombustibles (aunque me cuenten que hay grandes plantaciones de maiz en Suecia, Australia o EE.UU. que compensan el CO2 liberado por un coche usado en España, a mí, respirar junto a ese coche, me será igual o más tóxico), o la de aquellos, como Volkswagen, que trabajan en que sus coches emitan menos CO2 y, a la vez, repueblan de árboles una zona hasta formar un bosque –el de la Sierra del Segura (Albacete) tiene ya más de 12.500 árboles–, con el compromiso de mantenerlo, como mínimo, 40 años.


Pues, entre que el coche contamina menos y que la marca deja un bosque del que podrán disfrutar nuestros hijos, casi que respiro mejor junto a una de esas versiones que luce en su montante central el logo ‘CO2 Neutral’.

    Comportamiento

    En cuanto a prestaciones, sólo aceleraciones y frenos son comparables, al ser uno automático y otro manual, y en ambos capítulos vence el VW. Y ya que hemos citado el cambio, señalar que es un variador continuo, sin división de marchas, con posiciones R (retroceso), N (neutral), D (directa) y B, que retiene algo más el coche en descensos, pero que, en el caso de un puerto, nos obligará a abusar de los frenos. En conjunto, el comportamiento es aceptable, aunque en carreteras de curvas muestra predisposición al balanceo.


    Sin embargo, el modelo alemán mantiene su excelente comportamiento sobre cualquier trazado, además de su amplio habitáculo, aunque el Prius deja más espacio para las piernas, a la altura de los hombros y dispone de mayor maletero.


    Y si el consumo es similar, la relación precio-equipamiento beneficia al Golf (2.730 euros más barato) y plantan un árbol por cada Golf Bluemotion vendido (opcionalmente se puede adquirir más arboles). Parece que el Prius ha caído en la casilla del bosque y el Golf le ha pasado por la izquierda.

    En marcha

    Sea como fuere, a Toyota, con el ‘nacimiento’ del Prius en 1997, hay que reconocerle haber despertado la conciencia ecológica. Si del ‘Juego de la Oca’ se tratara, el dado del Prius habría sacado un par de seis, amén de haber avanzado con ahínco de puente a puente, porque se lo lleva la corriente. Pero la corriente eléctrica, que le permite moverse por debajo de 45 km/h siempre que la batería tenga carga suficiente y no pisemos bruscamente el acelerador.


    Aunque no serán muchos los kilómetros que aguante en impulsión eléctrica, porque las baterías no tienen demasiada autonomía y porque el frío y el calor la afectan. Entonces entra en acción el motor 1.5 VVT-i de distribución variable, con el que trabaja conjuntamente. 


    El Golf, a nivel mecánico, recibe una nueva gestión electrónica que, entre otras cosas, baja de 830 a 730 las revoluciones a ralentí; modifica la presión de admisión, el instante de la inyección y la proporción de gases de escape que vuelven a la admisión. Asimimo, se alargan los desarrollos de las tres últimas velocidades (lástima que no se haya optado por un cambio de seis marchas) y un testigo en el cuadro de instrumentos recomienda la mejor marcha para cada momento.

    Refinamiento

    Una de las cosas que más llama la atención en el Prius es que, al iniciar la marcha con el motor eléctrico, sólo la palabra ‘ready’ en el cuadro de mandos digital nos indica eso, que está ‘listo’ para moverse. Por ello conviene aclarar que a ralentí, el sónometro midió el ruido ambiental, porque el Prius no emite sonido alguno a ese régimen. En cambio, cuando entra en funcionamiento el motor de gasolina, la rumorosidad es muy parecida a la del Golf 1.9 TDI, que no es poca.


    En esta simulada partida de la Oca, el Golf avanza velozmente casillas gracias a los diferentes retoques que le ponen el apellido Bluemotion. Entre ellos, el cierre de la parrilla frontal, que conlleva el empleo de un electroventilador doble; bajos carenados a la altura de los frenos y suspensión deportiva, que rebaja la altura 10 mm.


    Con estas medidas, la aerodinámica mejora un 6,3 por ciento para situar el Cx en 0,31. Además, se opta por neumáticos 195/65 R15 (en lugar de 205/55 R16) de baja resistencia a la rodadura.

    Consumo y mantenimiento

    El modelo japonés consigue consumos bajos en ciudad, 6,9 l/100 km (el motor se apaga cuando paramos y se pone en marcha al acelerar), y carretera a ritmos legales, 4,1 l/100 km a 90 km/h y 5,3 l/100 km a 120 km/h.


    La cosa cambia cuando aplicamos presión sobre el pedal derecho y vemos cómo el gasto sube en la misma medida que lo hace la rumorosidad mecánica; no la aerodinámica, que es de sobresaliente con un CX de 0,26, el mejor entre los coches de producción en serie.


    En el Golf, todos los cambios en la gestión electrónica recortan el consumo 0,7 l/100 km en ciudad y 0,5 l/100 km en recorrido extraurbano, lo que sitúa el combinado oficial medio litro por debajo del Golf normal.

    Calidad y fiabilidad

    Dejando a un lado las sumas y restas de anhídrido carbónico, en la lucha contra la contaminación, uno de los caminos más poblados es el de los vehículos híbridos, donde Toyota, con el Prius (del latín, ‘adelantado a su tiempo’), ha estado siempre a la vanguardia.


    Movido por dos motores, uno de gasolina y otro eléctrico, nos cabe un par de dudas: ¿merece la pena una inversión tan grande para seguir dependiendo del petróleo? ¿No es más lógico el camino del ‘retoque’ de VW, que requiere menor inversión y libera recursos para trabajar en un modelo que no sea ‘petroadicto’?

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