Volkswagen Golf 2.0TDI DSG 140 CV 5 puertas

19 Mayo, 2011 por

El Golf sigue siendo un valor seguro por calidad, comodidad y comportamiento en marcha. La versión probada, la 2.0 TDi 140 CV con el magnífico cambio DSG convence totalmente, además, por prestaciones y bajos consumos.

No valorado

Destacable

  • Relación estabilidad y comodidad.
  • Cambio de doble embrague DSG.
  • Prestaciones y consumos.

Mejorable

  • Ancho plazas traseras.
  • Precio elevado.
  • Equipamiento de serie.

Que Volkswagen sea una de las marcas con mejor imagen del mercado es algo que se contrasta por sus ventas y porque, desde hace tiempo, cada uno de sus modelos se convierte, generación tras generación, en referente de su segmento. El Golf es un claro ejemplo de ello. Un modelo que, como el buen vino, mejora con el tiempo. Y eso que la actual generación -la sexta tras más de 30 años de historia- tiene que competir con modelos que, con los años, están a la altura del alemán e incluso por encima en algunos aspectos. Entre las marcas especialistas los rivales mas claros son los Citroën DS4, Ford Focus, Opel Astra, Peugeot 308, Renault Mégane y Seat León; entre las premium, los Alfa Romeo Giulietta, Audi A3, BMW Serie 1 y Volvo C30.

Una de las características del Golf es su equilibrio, algo presente en cualquiera de sus apartados, incluidas sus formas. La sexta entrega crece en todas sus cotas para mejorar la habitabilidad y el espacio. Lo más llamativo son los faros delanteros, ahora disponibles con unas efectivas luces de xenón. El elegante frontal, idéntico al resto de sus hermanos de marca. Las luces intermitentes integradas en los espejos retrovisores. Y lo grandes faros traseros que, en opción, se animan por medio de luces de led. Las cinco puertas de la versión probada son idóneas para facilitar el acceso a la parte trasera, aunque a costa de mermar la estética coupé del tres puertas.

Grande y práctico por dentro

El mayor tamaño de la carrocería repercute en un habitáculo más grande y práctico, donde la visibilidad es muy buena y los ocupantes disfrutan de un espacio mejor que en el del Golf V. El diseño, como es habitual en Volkswagen, es sobrio y discreto, muy a la alemana. A cambio la calidad de los materiales y su ajuste está por encima de la media del segmento -basta con tocar la ‘goma’ del salpicadero para darse cuenta-, lo mismo que la ubicación de los mandos, todos a la vista y muy a mano. La instrumentación resulta completa y desde el volante se pueden utilizar tanto el ordenador de a bordo como el audio y el teléfono móvil. El control de velocidad funciona perfectamente y se maneja de manera muy cómoda y efectiva desde la palanca de los intermitentes. La consola central está poco aprovechada pues en el acabado Advance de la unidad probada tan sólo se encuentran los mandos de la climatización y del audio, en combinación con una pantalla de buen tamaño.
Una vez dentro del Golf es muy fácil adoptar una óptima postura al volante. Los asientos son cómodos y su regulación, junto con la del volante, permite que cualquier persona, independientemente de su altura, se sienta a gusto. La altura del techo permite un espacio desahogado y una visibilidad muy buena hacia prácticamente cualquier ángulo, incluido hacia atrás. En la parte posterior también pueden viajar sin estrecheces dos adultos y, algo más justos, tres personas. La plaza trasera central, como es habitual en los compactos, es incómoda por la dureza del asiento y porque el túnel central obliga a llevar las piernas abiertas. Lo bueno es que hay mucho espacio para las rodillas en todas las plazas.

Para llevar cualquier tipo de objeto, en el habitáculo hay varios huecos bastante prácticos, muchos de ellos tapizados o revestidos con material antideslizante. Me ha gustado mucho que en cada una de las puertas delanteras se pueda llevar una botella de agua de 1,5 litros aunque la guantera principal sea algo pequeña. El reposabrazos esconde varios compartimentos, pequeños, y conexiones USB e iPod. En cuanto al maletero, este cuenta con una capacidad de 350 litros, algo justo aunque en línea con los modelos de la competencia; cuenta con formas regulares y se puede aprovechar al máximo abatiendo los respaldos de los asientos traseros en proporción 60/40. De hacerlo así, la superficie resultante no es totalmente plana aunque se puede ampliar la capacidad total hasta los 1.300 litros. El borde de carga queda algo elevado del suelo, lo que incomoda un poco introducir objetos pesados en el interior del maletero.

Mucho opcional

En cuanto al equipamiento, el acabado de la unidad probada, denominado Advance, incluye numerosos elementos de serie aunque hay algunos, irrenunciables, por los que hay que pagar un buen dinero aparte. Me refiero por ejemplo al climatizador -338 euros-, control de velocidad -198 euros-, asistente de aparcamiento -619 euros- y la preinstalación del teléfono móvil -255 euros-. Si al precio base del vehículo -unos 24.000 euros– le sumamos el de estos los extras -1.400 euros-, este Golf sale por 25.400 euros, un dinero considerable con el que se puede acceder a todo un Passat con idéntico motor. Los 1.600 euros que cuesta de más el cambio DSG son totalmente justificables.

En el apartado de seguridad pasiva el acabado Advance va bien servido. Cuenta con siete airbags, incluido el de rodilla para el conductor; reposacabezas en todas las plazas -con sistema antilatigazo los de delante- y cinco cinturones con pretensores. Los airbags laterales traseros están disponibles en opción. La seguridad activa se garantiza por medio de faros direccionales, frenos ABS, dirección asistida, controles de estabilidad y de tracción y un diferencial de deslizamiento limitado. Como buen Golf, la comodidad y el entretenimiento a bordo son detalles que se cuidan al máximo. Así, de serie, el acabado Advance dispone de aire acondicionado, cierre centralizado con mando a distancia, retrovisores eléctricos y calefactables, ordenador de a bordo, mandos en el volante y radio CD compatible con MP3 además de conexiones USB e iPod. El climatizador, el control de la velocidad o el asistente de aparcamiento son elementos que se deben pagar a parte.

Comportamiento y prestaciones

El conocido motor de inyección common rail 2.0 TDi de 140 CV de potencia se muestra siempre con fuerza desde las 1.800 vueltas. Actúa en conjunción con el siempre recomendable cambio de doble embrague DSG de seis relaciones, que en su modo sport permite extraer al máximo la fuerza mecánica. En dicho modo los cambios de marcha se realizan sobre las 3.500 revoluciones en vez de en 2.000, lo que permite una respuesta inmediata al acelerar y una conducción deportiva. En modo normal, practicando una conducción suave y atenta, es fácil hacer unos consumos medios por carretera inferiores a los 5 litros/100 km, cifra que llega a los 7 litros/100 km en ciudad. Un gasto de combustible muy ajustado para un coche de esta categoría y tamaño. Para practicar una conducción deportiva, el cambio DSG puede utilizarse desde unas levas colocadas en el volante. También puede utilizarse el cambio mediante la palanca del DSG.

Este Golf 2.0 TDi 140 CV es perfecto para rodar a ritmos de crucero elevados, consumiendo lo mínimo y ofreciendo un elevado confort de marcha a sus ocupantes, quienes no oirán ruido alguno ni procedente del motor ni aerodinámico o de rodadura. La agilidad no es su fuerte. Pese a la fuerza del motor, la suspensión no ayuda en tramos continuos de curvas donde el coche carece de la suficiente agilidad. Algo normal en una suspensión tarada para ofrecer comodidad; aunque, eso sí, ofrece siempre la suficiente firmeza como para que el coche no se descomponga ni en curvas rápidas ni en giros cerrados. La pisada del Golf transmite firmeza y seguridad, algo a lo que ayuda la dirección que, sin ser excesivamente rápida y directa, si se muestra bastante precisa y algo dura, óptima para llevar el coche por su sitio. Si rebasamos los límites de la suspensión y del agarre de los neumáticos, tanto el control de estabilidad como el de tracción actúan rápidamente para salvar el posible peligro.

En definitiva, el Golf es un coche que sin impactar por nada en especial siempre convence. Será por la calidad de su interior, por su excelente rodada, por los motores de elevado rendimiento y bajo consumo -como este 2.0 TDi de 140 CV- y por su imagen de vehículo indestructible. Claro que su precio es algo elevado, comparado con una competencia cada vez mejor dotada, y que el equipamiento de serie cuenta con algunas lagunas.

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