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Volkswagen Eos 1.4 TSi: prueba al aire libre40

Volkswagen Eos 1.4 TSi: prueba al aire libre

30 Julio, 2012, modificada el 31 Julio, 2012 por

Probamos el Volkswagen Eos 1.4 TSi de 122 CV, un modelo que hace un año ha sido sometido a un lavado de cara para mantenerlo al día en una categoría donde no sólo tiene rivales fuera de casa; asimismo, ha de vérselas con el VW Golf Cabrio. ¿Cuál ganará?

No valorado

Destacable

  • Calidad de acabados.
  • Versatilidad para disfrutar.
  • Línea proporcionada.

Mejorable

  • Maletero escaso.
  • Anchura plazas traseras.
  • Calefacción.

Aunque pueda parecer un invento moderno, esto de los descapotables con techo rígido se le ocurrió a los franceses allá por 1938 con el Peugeot 402 Eclipse y fue muy empleado por los enormes convertibles americanos de los años 60 y 70. En Europa no se generalizó hasta la llegada de los Mercedes SLK y Peugeot 307 CC en los años 90, por eso nos parece un “hallazgo” más o menos reciente.

Confieso que no me atraen demasiado. Para mí, un coche descapotable debe tener el techo de lona. Lo prefiero tanto estética, como técnicamente, ya que son más sencillos y, aunque parezca contradictorio, suelen ser más herméticos los de lona; los rígidos necesitan una articulación con una goma muy complicada en la zona donde empieza la luneta trasera.

VW Eos 1.4 TSi, Rubén Fidalgo40
De todos los cabrios de techo rígido, el Eos es de los más proporcionados.

Otro motivo por el que no me seducen demasiado es que para que la “zona plegable” quepa en el maletero de los “coupé-cabrio”, los ingenieros recurren a dos trucos: un parabrisas muy largo para hacer el techo lo más corto posible y una tapa de maletero enorme. Así, me resultan desproporcionados visualmente, con zagas muy recargadas y “estiradas”. Además, el parabrisas tan largo hace que el conductor lleve la cabeza justo debajo, eliminando por completo la sensación de ir descapotado.

Sin embargo, los señores de Volkswagen se sacaron de la manga un mecanismo de techo articulado en el que no necesitaban de esos dos trucos (o, al menos, no en la misma medida que sus adversarios). Así, lanzan al mercado un modelo que me resulta mucho más proporcionado a la vista y en el que sí he tenido la sensación de ir en un verdadero descapotable. Se trata del Volkswagen Eos, que hace más o menos un año ha sido sometido a una actualización en la que se han remodelado por completo el frontal y la zaga, además de contar con nuevas motorizaciones y acabados.

Concretamente, la unidad de pruebas monta la mecánica de entrada a la gama y lleva el acabado Sport, que incluye unas atractivas llantas (demasiado grandes para la potencia del propulsor) que le sientan de maravilla estéticamente. Es el VW Eos 1.4 TSi Sport de 122 CV.

Nos descubrimos con el VW Eos

En su imagen, no hay demasiadas diferencias respecto a la anterior generación del VW Eos. Lo más destacado es el nuevo frontal, ya característico de Volkswagen, al igual que las ópticas traseras. Los ajustes y los materiales son buenos y acordes con un automóvil que ronda un precio de 30.000 euros.

Al abrir la puerta con el techo cerrado, la sensación es la misma que cuando accedemos a un coupé, con unas grandes puertas sin marco y una postura de conducción cercana al suelo. Lo cierto es que el marco del techo está a una altura correcta y, aunque hay que sentarse muy abajo, es fácil entrar y salir de este Volkswagen, incluso si hablamos de las plazas traseras, gracias a que las banquetas de los asientos delanteros se deslizan.

VW Eos 1.4 TSi, Rubén Fidalgo40
Las plazas delanteras son amplias.

Las plazas traseras me sorprenden por el espacio para las piernas: es más que amplio para lo que se estila en este tipo de coches. Por contra, la anchura es muy justa, ya que a la altura de los hombros hacen falta los centímetros para replegar los laterales del techo abatido. La altura tampoco es mala, teniendo en cuenta que estamos en un coupé-cabrio, pero una persona de 1,80 m de estatura pegará con la cabeza en el marco superior de la luneta (las piernas irán cómodas, eso sí). Es una pena que aquí no haya mandos para abrir o cerrar las ventanillas posteriores: nos obligará a pedir al conductor que nos deje recibir un poco de aire.

Las plazas delanteras son sobresalientes desde el punto de vista de la ergonomía. Todo queda a mano, la visibilidad es buena y los asientos, además de cómodos, no fatigan.

Para descapotar el Volkswagen Eos, basta con tener el coche detenido y apretar la tecla correspondiente de la consola central. Una coreografía de servo-motores y brazos hidráulicos comienza y, durante 27 segundos, el Eos se convierte en un auténtico “Transformer” ante la mirada de los transeúntes.

Con el techo abierto se acaban las sensaciones de agobio en las plazas traseras y, gracias al bajo parabrisas delantero, la sensación de libertad es total, como mandan los cánones de los cabrios “de verdad”. Personalmente, me gusta sentir el aire conduciendo un descapotable. No entiendo los cortavientos y el insistir en aislarnos del mundo en uno de estos coches; para eso, bastaría con un techo panorámico. Sin embargo, para los que teman despeinarse, subiendo las ventanillas y el cortavientos se puede rodar muy rápido sin la menor turbulencia en el interior.

VW Eos 1.4 TSi, Puerto de Santradán, Rubén Fidalgo40
El Eos es, tal vez, el cabrio de techo rígido más proporcionado.

La aerodinámica está bien estudiada y lo noto especialmente en un detalle que en otros cabrios me ha molestado bastante: al echar agua del lavaparabrisas, suele acabar escurriendo por el marco del parabrisas y goteándote en la frente. No es el caso del Eos: puedo eliminar los mosquitos sin “pasar por la ducha”.

Otro detalle que me ha llamado la atención es la calidad de sonido del equipo de audio y del manos libres: puedes hablar por teléfono mientras vas “descapotado” sin problemas. La nota discordante la pone una climatización que, si baja la temperatura exterior, no mantiene un ambiente cálido. Recuerdo que los días soleados de invierno era una gozada conducir mi Saab 900 cabrio con el techo quitado, disfrutando de los rayos solares y con la calefacción protegiéndome del frío. En el Eos, si fuera hay menos de 18ºC, es mejor cerrarlo.

El día a día en el Volkswagen Eos

La doble personalidad de este automóvil se agradece para moverse por la ciudad. Eso de poder dejar el coche aparcado sin temor a que al volver nos encontremos un 7 tallado en la lona de la capota… tiene “su punto”.

VW Eos 1.4 TSi, Playa Arealonga Teis, Rubén Fidalgo40
Las luces LED identifican rápidamente que es un VW.

Por las calles de la urbe, el Eos es como cualquier compacto de similares dimensiones. La visibilidad es sorprendentemente buena para este tipo de automóviles y el pequeño motor 1.4 de gasolina nos permite movernos con soltura, sin vibraciones, ni ruidos y con unos consumos que no se disparan demasiado. Pese a no contar con Start&Stop, no es fácil llegar a los 10 litros de gasto medio en ciudad.

La unidad de pruebas equipa el sistema de asistencia al aparcamiento, que funciona muy bien. Basta con pulsar la tecla que hay delante de la palanca de cambios y circular por debajo de 40 km/h. Los sensores van rastreando un hueco por nuestra derecha (o por la izquierda, si ponemos el intermitente de ese lado) y, al encontrarlo, hace sonar un “gong” y el display del cuadro de instrumentos nos pide que nos detengamos. A partir de ahí, sólo tendremos que seguir las instrucciones que nos indique dicho display y soltar el volante. El Eos quedará perfectamente estacionado, incluso en espacios ajustados.

En cuanto dejamos la ciudad y podemos descapotar (con tráfico lento, es mejor ir cerrados y con el climatizador encendido: parados en un semáforo al sol, sudaremos la gota gorda), disfrutamos del paisaje y del camino que nos queda hasta llegar a casa.

El Volkswagen Eos se mueve muy bien. El cambio tiene un tacto correcto, los pedales están perfectamente colocados y el motor 1.4 TSI, aunque no es una centella, cumple. Para conseguir que tenga unos “bajos” muy buenos, se recurre a un pequeño turbo de geometría variable eléctricamente. Su reducido tamaño le permite carecer de inercia y entregar presión casi desde el ralentí. Pero, en cuanto los pistones suben y bajan a mayor velocidad, consumen más aire del que el turbo es capaz de comprimir; así, en la zona alta empezamos a perder empuje, hasta el punto de ser inútil insistir por encima de las 5.500 rpm. Es mejor pasar a la siguiente marcha y aprovechar el par motor. La caja de cambios está muy bien escalonada, aunque con desarrollos tirando a largos para reducir el consumo y el sonido.

VW Eos 1.4 TSi, Puerto de Santradán, Rubén Fidalgo40
La brisa marina es una gozada en el Eos.

Por Castilla es época de  cosecha y en el descapotable se puede percibir perfectamente el olor del trigo cortado… son esas cosas que uno se pierde cuando va en un coche “encerrado”. Ésta es la gran ventaja de ir en un cabrio: ver partes del paisaje que siempre nos quedan ocultas por la carrocería de nuestro vehículo, los olores, la brisa… Al final, uno disfruta de esos detalles y acaba circulando a velocidades más bajas para poder “saborearlos”. Buscas carreteras en lugar de autovías, perdiéndote entre árboles, a un ritmo en torno a los 100 km/h y con buena música en el equipo de sonido. He traído mi selección y por esta zona interurbana el cuerpo me pide “Behind the wheel“, de Depeche Mode. Gracias al VW Eos, puedo ser el protagonista de mi propio vídeo clip.

El único punto negativo es que para poder viajar descapotados, tendremos que mandar el equipaje por transporte urgente, ya que el maletero del Eos con el techo abierto queda reducido al tamaño de un portafolios. Habrá que elegir entre disfrutar del viaje y llevar un escueto bañador a la playa, o trasladar nuestra maleta… con el techo cerrado.

Por debajo de 100 km/h, los consumos de este Volkswagen son casi idénticos tanto descapotado como cerrado y están alrededor de los 7 l/100km. Si subimos a 120 km/h, la aerodinámica empieza a pasar factura y el gasto de combustible se desmarca con casi medio litro de diferencia entre ir con el techo cerrado o abierto. Unos consumos de 8,5 l/100 km con un motor de 1.4 litros no me parecen demasiado optimizados, aunque sea yendo descapotado. De hecho, son idénticos a los de mi viejo Saab, con un propulsor 2.0 turbo de 175 CV del año 1992.

El Volkswagen Eos 122 CV en el circuito

En esta ocasión, el circuito de A Pastoriza estaba ocupado con los cursos de conducción segura  de PTC Escuela, por lo que tuve que realizar las pruebas del Volkswagen Eos en el trazado de Forcarei.

Lo primero que me ha llamado la atención es la notable diferencia de comportamiento que hay entre ir descapotado y moverse de manera “convencional”. El mecanismo del techo pesa bastante (de hecho, notas cómo se mueve el coche mientras se abre y se cierra) y, además de la rigidez que aporta cuando lo cerramos, el llevar esos kilos sobre la cabeza o detrás de las ruedas traseras afecta a la dinámica de forma importante.

VW Eos 1.4 TSi, maniobra de esquiva, Forcarei, Rubén Fidalgo40
El reparto de pesos cambia considerablemente de ir abierto a ir cerrado y se nota en el comportamiento.

Con el coche abierto es como conducir con el maletero de nuestra berlina cargado. El centro de gravedad va algo más bajo y el vehículo no se balancea tanto; el reparto de pesos es de casi el 50% sobre ambos ejes. Las reacciones son muy nobles y es un automóvil muy divertido. La pérdida de rigidez se nota bastante cuando atacamos y se ve cómo el marco del parabrisas no siempre está paralelo a la tapa del maletero. No es que el Eos no tenga una plataforma rígida -no está nada mal en ese apartado-, es que le pasa a todos los cabrios. Para que te hagas una idea, haz un cubo de cartulina e intenta deformarlo. Luego, quítale al cubo una de sus caras… apenas mantiene la forma. En un coche pasa igual.

Con el Eos en modo coupé, el centro de gravedad más alto provoca algo más de balanceo en las curvas. El reparto de pesos es más cercano al de un Volkswagen Golf normal, con una clara preponderancia sobre el eje delantero. Esto hace que sea menos reactivo a las órdenes que damos con los pedales y que tenga una tendencia natural menos neutra y más “morrona” (es más subvirador que descapotado). Pero la mayor rigidez de la estructura se nota y reacciona mejor cuando frenamos en pleno apoyo: la energía, que con el coche abierto se traslada a la deformación del monocasco, cuando vamos cerrados se convierte en un cambio del reparto de masas más instantáneo. Al final, tenemos un comportamiento más ágil, que nos permite jugar con la zaga sin “dolorosas distorsiones”.

El ESP está muy bien puesto a punto. Es algo intrusivo y, aunque tengamos una tecla para desactivarlo, en realidad siempre está alerta, pero no frena tanto el coche como en otros modelos y la seguridad que proporciona es definitiva.

Resumiendo, el VW Eos tiene un comportamiento muy noble y sus reacciones son previsibles en todo momento: su seguridad activa está en un nivel alto.

Conclusión

El Volkswagen Eos me ha parecido un buen producto y, con la mecánica 1.4 TSI de 122 CV, resulta también muy equilibrado. No sobran los caballos, pero tampoco faltan y, en realidad, un descapotable se disfruta más a ritmo suave, con buena música y deleitándose con el paisaje y el recorrido. Frente a sus rivales de techo rígido abatible (Peugeot 308 CC, Renault Megane CC, etc.), me convence su estética más proporcionada, así como sus múltiples posibilidades: cabrio, techo panorámico, techo corredizo enorme o, simplemente, cerrado.

VW Eos 1.4 TSi, Puerto de Santradán, Rubén Fidalgo40
Eos en la antigua Grecia era la hermana del dios Helios.

Frente al VW Golf Cabrio, los 5.000 euros de más que hay que pagar por el Eos me parecen mucha diferencia de precio por tener prácticamente el mismo coche. El maletero es más pequeño que el del Golf, pero más fácil de llenar gracias a su mayor portón.

Dinámicamente, es una “madre” con el conductor, se lo perdona casi todo, es muy sencillo de llevar y la potencia “justita” jamás pondrá en apuros el bastidor.

En definitiva, para alguien que busque un descapotable y le dé miedo que algún descerebrado acabe con la capota, el VW Eos es una buena opción porque, además de su calidad como producto, sí se tiene la sensación de ir en un cabrio “de verdad”. El motor de 122 CV me ha gustado, aunque, para sus prestaciones, me ha parecido algo “tragón”.

¿Buscas un coche como éste?

¿Te interesa el Volkswagen Eos, pero quizás con otra motorización o acabado? En la sección Coches nuevos de Autocasion.com puedes encontrar interesantes ofertas: utiliza el buscador para localizarlas por marca y modelo o por carrocería. Por ejemplo, en el caso del Volkswagen Eos puedes consultar su oferta más destacada y también las de sus rivales.

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Rubén Fidalgo

1 Comentario

pedro 24 Agosto, 2012

Lo de la calefacción sí que puede ser un problema que deberían haber solucionado

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