Prueba

VÍDEO| Prueba Ford Mustang Mach 1 2021: no hay nada igual

10 de noviembre, 2021

El Ford Mustang es todo un símbolo, pero más todavía cuando hablamos de series limitadas como el Bullit o este Mach1 que rememora las ediciones especiales de finales de los años sesenta que contribuyeron a convertir al Mustang en el mito que es hoy,

Ford es una de esas marcas que puede presumir de tener en su haber verdaderos mitos del automóvil. El apellido de su fundador está presente en modelos tan emblemáticos como el Ford T, el Ford GT40, la mítica Ford F-150 o, como no, el Ford Mustang. A modo de homenaje a algunas de las series especiales de este clásico atemporal, la marca americana ha presentado también para el mercado europeo el Ford Mustang Mach 1 de esta prueba.

Tal vez no tenga tanto carisma como el Ford Mustang Bullit, pero el Mach 1 tiene también una bonita historia detrás y una vez más el departamento de marketing de Ford ha hecho un excelente trabajo a la hora de sacar partido al legado histórico de este modelo. Con una decoración muy llamativa, algo más de potencia y detalles exclusivos, el Ford Mustang Mach 1 es uno de los coches más emocionantes que hay en gélido mercado actual, una de las últimas oportunidades de disfrutar de un coche clásico pero con las ventajas de lo moderno.

Ford Mustang Mach 1: sin rivales a su altura

Es imposible comprar un coche con el carisma, la personalidad y las prestaciones de este Mustang por este precio, así de claro. Hay rivales más eficaces, sí, pero o son más caros o son coches que te dejan frío y no emocionan sólo con verlos. El Mustang es un símbolo sobre ruedas y la puesta en escena no puede ser mejor por este precio.

Si buscamos rivales con más de 450 CV no vamos a encontrar muchos que bajen de los 80 mil euros. Si buscamos coches icónicos los vamos a encontrar, como el Alpine A110, más eficaz, rápido en tramos virados y fascinante de conducción, pero es otro concepto radicalmente distinto al Mustang. En su rango de precio encontramos coches deportivos de prestaciones similares, como el Toyota Supra, pero que no puede competir con el Mustang en lo intangible, que normalmente es lo que más se busca de un coche deportivo, y es la emoción que nos despierta al verlo y al conducirlo.

Si me preguntas qué deportivo que realmente me emocione y que no se pase de los 70.000 euros me compraría, probablemente te responda que el Alpine A110. Me gusta porque su conducción me puso los pelos de punta, su diseño me parece muy bueno y sus dimensiones lo hacen muy manejable y fácil de aparcar, además de que los consumos son asumibles, pero tengo claro que este Mustang también es un coche de esos que va un paso por delante de los demás en lo que a sentimientos y emociones se refiere y eso, no tiene precio.

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 8

Consumos 7

Destacable

  • Diseño inconfundible
  • Relación precio/producto
  • Comportamiento

Mejorable

  • Plazas traseras
  • Caja de cambios 10 marchas
  • Precio de la gasolina

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Pícaro y retro

El Mach 1 recrea muy bien a su antecesor.

72 fotos

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El Ford Mustang Mach 1 no necesita mucho para resultar espectacular, cualquier Mustang lo es. Entre los cambios de esta edición especial está el labio inferior del faldón delantero, algo más prominente y con unos aletines que suben en las esquinas, la parrilla delantera con dos orificios redondos que piden a gritos unas tomas de aire directas o unos faros de largo alcance, el diferente difusor del parachoques trasero, que debe dejar espacio a las cuatro salidas del escape deportivo, unas llantas similares a las del Bullit de 19 pulgadas con neumáticos 255 delante y 175 atrás y, sobre lo más llamativo, la decoración con los adhesivos en negro sobre el capó y los bajos de puerta.

Si a todo lo anterior sumamos el color amarillo «piolín» de la unidad de pruebas, el resultado es que no se puede llamar más la atención. Personalmente me gusta el efecto estético de los adhesivos, realmente recuerdan mucho al clásico de 1969, y le dan ese look setentero y agresivo tan característico.

Otro detalle que me gusta es la diferente configuración de la parrilla delantera, con esos huecos redondos en los que se podrían colocar unas tomas de aire directas o bien unos faros de largo alcance como los que se montaban en su época. Los faros con las luces diurnas imitando a las branquias que tenían los primeros Mustang también resultan llamativos y su tecnología led garantiza una buena iluminación, aunque la unidad de pruebas tenía mal regulado el faro del lado del conductor y producía deslumbramientos, como puedes ver en la galería de fotos. Por cierto, también cuenta con sistema de asistencia de luz de carretera y esta vez ha funcionado bastante bien a la hora de detectar al tráfico contrario para no cegarlos con las largas.

En cuanto a los acabados y ajustes, el Mustang no defrauda y deja una muy buena impresión.

Interior: Buena puesta en escena

El interior es acogedor y está bien terminado.

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En el interior lo único que hay en este Mustang que nos va a dejar claro que se trata de un Mach 1 es la placa sobre la guantera frente al copiloto en la que nos pone el nombre de la edición limitada y el número concreto de la unidad en cuestión. Por lo demás es un Ford Mustang GT repleto de equipamiento, con unos buenos asientos de cuero ventilados y calefactados y un diseño acogedor y que reinterpreta a la perfección la estética del Mustang clásico.

Hay quien critica el exceso de plásticos en el interior del Mustang, a mí personalmente me parece que no tiene más plástico que otros coches en realidad, aunque los rivales los disfrazan de «madera de piano», pretenden parecer fibra de carbono, etc. Aquí no se pretende engañar a nadie con plásticos imitando otros materiales y los ajustes, acabados y calidad real de los materiales queda patente con una total ausencia de grillos o ruidos parásitos.

Los mandos de la consola central tienen unas teclas de buen tamaño y son accesibles y fáciles de manipular, aunque me gustaría más si las teclas de tipo aviación se quedasen en la posición que las accionas, de ese modo tendría sentido su uso ya que a simple golpe de vista sabes qué tienes activo y en qué modo, viendo la posición en la que está la leva, como sí sucede con la que acciona el warning.

Los dos pasajeros delanteros gozan de un espacio muy cómodo para viajar, con unos asientos que recogen bien el cuerpo y tienen un buen mullido, además de estar climatizados. El conductor tiene todo a mano y el volante buen tacto. La postura perfecta para dominar al Mustang es fácil de conseguir porque podemos regular el asiento en altura y el volante en altura y profundidad. Me llama la atención que el respaldo no tenga reglaje eléctrico y sin embargo sí lo tenga para regular la altura y la posición de la banqueta.

Las plazas traseras ya son otra cosa. Pese al generoso tamaño del Mustang, detrás sólo pueden ir niños o adultos de muy baja estatura. En cuanto superen el metro sesenta pegarán con la cabeza en la luneta trasera y no tendrán espacio para las piernas. Además, el acceso no es nada cómodo porque los asientos delanteros no se desplazan hacia delante, sólo abaten el respaldo.

En cuanto al maletero del Mustang, su capacidad es muy buena con 410 litros de capacidad y formas muy utilizables. Lo malo es que la boca de carga es pequeña y de formas irregulares por el generoso tamaño de los grupos ópticos traseros. En el caso de necesitar más espacio, podemos abatir los respaldos traseros y ganar volumen de carga.

Motor: Empuja más de lo que parece

El V8 empuja más y corre más de lo que parece.

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Abrir el capó de este Mustang es una gozada para los petrolheads. No hay plásticos tapando nada ni adornos y se ve claramente el V8 con sus prominentes colectores de admisión de geometría variable. Aunque es un motor típicamente americano, de 8 cilindros en uve, atmosférico y de gran cilindrada, es una mecánica bastante moderna de concepción y sorprende por lo alto que es capaz de subir de vueltas… de hecho, a muchos no les gusta por su falta de par en baja, acostumbrados a los percherones yankis. En el caso del Mach 1 la potencia pasa de 450 a 460 CV gracias a una reconfiguración de la electrónica y el escape deportivo con 4 enormes bocas en la zaga.

Lo cierto es que el par no es malo en ningún caso y el motor empuja con ganas, pero su respuesta es tan lineal que parece poco contundente, sobre todo si tenemos como referencia a los motores turbo de casi todos sus rivales, mucho más bruscos soltando la caballería. Aquí lo bueno de verdad empieza por encima de las 5.000 rpm, cuando la admisión cambia de los tubos largos pensados para mejorar el par al acelerar el aire a bajas vueltas a los cortos para que dé tiempo a llenar los cilindros cuando el tiempo de apertura de las válvulas es mínimo. El motor cambia de sonido y se nota también esa mayor potencia en ese momento.

En esta unidad el cambio es el automático de 10 marchas y la verdad es que no me gustó en su día cuando lo probé en su debut y tampoco me ha gustado nada durante la prueba. Es brusco cuando bloquea el convertidor de par, lento de reacciones y encima poco obediente porque se guarda mucho margen de seguridad cuando reducimos. Otro detalle que no me gusta es el escalonamiento de las marchas. Ya que tienes 10, no tiene sentido hacer las cuatro primeras tan largas, con una segunda que llega hasta 90 km/h al corte. Entre la segunda y la tercera hay un salto de mil vueltas y luego entre las 3 últimas marchas apenas varían 500 rpm

Esto hace que en modo automático haya muchas veces en las que el cambio se vuelve loco y no sabe elegir bien la marcha y empieza a cambiar entre dos o tres relaciones y que en conducción deportiva muchas veces no te deja dar un segundazo para redondear una horquilla pese a que no se pasaría de vueltas en ningún caso.

Aunque suelo ser defensor de los cambios automáticos, en este caso me quedo claramente con el manual de 6. Además, aunque los americanos no hacen muchos manuales, en el caso del Mustang el manejo de su caja de cambios manual es una delicia, eso sí, yo reforzaría un poco más el embrague.

Diferencial trasero autoblocante, suspensiones delanteras con manguetas de doble rótula en el brazo inferior, eje trasero independiente… esta generación del Mustang no tiene nada que ver con sus predecesores en lo que a comportamiento dinámico se refiere y va mucho mejor de lo que los prejuicios puedan hacernos pensar. Sólo el peso y el enorme tamaño imponen ciertas limitaciones, pero el coche se comporta muy bien, el eje delantero es obediente y la zaga no es traidora en absoluto. Por rizar el rizo, unos frenos algo mejor refrigerados o que aguanten mejor el calor sería el único reproche técnico en lo referente a dinámica.

Comportamiento: Fuera prejuicios

El Mustang va mucho mejor de lo que los prejuicios dicen.

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Recuerdo la primera vez que me senté a los mandos de un Ford Mustang. Era un modesto 6 cilindros de 1964 impecable en cuanto a estado, con carrocería sedán de 2 puertas en color azul y con el interior en azul y vainilla. El coche no me podía parecer más bonito, pero en cuanto me puse a rodar con él no me podía creer el hierro que estaba conduciendo. No corría, no frenaba, no giraba… Años más tarde volví a probar otro en un rally de regularidad para clásicos. Éste ya era un fastback del 68 con motor V8 de los gordos y mejorado con varias chuches como el encendido MSD, carburador de 4 gargantas… un aparato con cerca de 400 CV. Aquello corría y aceleraba como una mala bestia, pero las curvas mejor verlas de lejos porque para frenarlo había que echar metros y tener buenas piernas y para girar… mejor con poca velocidad y plumas sobre el acelerador.

La última generación del Mustang no tiene nada que ver con aquello más allá de su inspiración estética y su nombre. Con un eje trasero multibrazo y una excelente suspensión delantera, el comportamiento dinámico de este Mustang no envidia demasiado al de los buenos deportivos europeos. Sólo el peso y el tamaño complican las cosas a la hora de soltarse la melena en un puerto de montaña y su agilidad y eficacia es muy superior a lo esperado.

La dirección es tal vez lo menos bueno de este Mustang (aparte de la caja de cambios por lo que mencionaba en el apartado de motor). Por un lado es algo lenta con 3 vueltas completas entre topes cuando en la actualidad es raro el que da más de 2,5 vueltas, por otro el tacto es algo artificial, aunque al acostumbrarte a ella acabas por tener más confianza y la verdad es que el eje delantero entra muy bien y es obediente. Lo segundo que menos me ha gustado son los frenos. Tienen buen tacto y frenan muy bien, pero por mucho que estén firmados por Brembo, este Mustang corre y pesa mucho y para pararlo hay que disipar muchísima energía en forma de calor… y los achicharras rápido.

Sorprende que un coche de esta potencia, peso y tamaño sea tan ágil y, sobre todo, dócil de reacciones. Cuando la zaga se suelta lo hace con mucho margen y de forma progresiva. Parte de su dulzura está en que los neumáticos tienen bastante balón pese a que las llantas sean de 19 pulgadas, y ese flanco del neumático hace su trabajo a la hora de hacer más progresivo todo.

La motricidad es muy buena y el eje trasero trabaja también muy bien, y eso que la brusquedad con la que actúa el convertidor de par cuando se bloquea no pone las cosas fáciles en un coche de esta potencia.

En ciudad es una gozada salir de los semáforos con suavidad y cambiando a pocas vueltas para escuchar más nítidamente ese gorgoteo grave del V8 sacando par abajo de todo. Aquí sí se agradece el cambio automático, que facilita mucho la conducción. La visibilidad es razonablemente buena para ser un coupé y los marcos del parabrisas molestan menos que en muchos otros deportivos a la hora de buscar los vértices y la salida de las curvas. Por desgracia, sus casi 2 metros de ancho y los 4,8 de largo hacen que no sea el coche ideal para callejear o aparcar en un garaje, donde bajarse será complicado por la anchura y el tamaño de las puertas.

Para viajar por autopista también sorprende por lo cómodo que es. Las suspensiones no son secas y el Mustang absorbe bien los defectos del asfalto. Realmente es un coche en el que se disfruta tanto a ritmos tranquilos disfrutando de la música del V8 y de las vistas que hay delante del parabrisas o clavándole las espuelas sin contemplaciones.

En cuanto a la maniobra de esquiva y la frenada de emergencia, también hace gala de unas reacciones seguras en situaciones apuradas.

Equipamiento: Nadie da esto a este precio

El Mach 1 incluye detalles exclusivos en su equipamiento, como estas llantas.

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Cuando se presentó esta generación del Mustang corrió como la pólvora su baja puntuación en los test de seguridad como el EuroNCAP. Más que por un mal comportamiento en caso de impacto, el problema estaba en que carecía de ayudas avanzadas a la conducción (ADAS), en parte porque al ser un coche deportivo se entendía que era para conducirlo, no para sentarse a que lo hiciese la electrónica.

Esto ha cambiado y, aunque por suerte son totalmente desconectables, el Mustang tiene un equipamiento muy completo también en este apartado y dispone, por ejemplo, de asistente de mantenimiento en el carril, alerta de fatiga del conductor, etc.

En el campo del confort también está bien servido con un eficaz sistema de climatización, el excelente sonido del equipo de audio firmado por Bang & Olufsen, la tapicería de piel, los asientos eléctricos calefactados y ventilados… no hay reproche posible.

Por último, a la hora de juzgar la conectividad, el Mustang Mach 1 dispone del sistema Sync de Ford en su última evolución, con Apple Car Play, Android Auto y una buena versatilidad, aunque faltan detalles como el puerto de carga inalámbrico.

Teniendo en cuenta el precio, el equipamiento del Ford Mustang Mach 1 es muy bueno y la relación precio/producto excelente.

Consumo: Bueno, si no te pesa el pie

Los consumos son buenos, siempre que no abusemos de su potencial.

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Aunque un V8 de 5 litros de cilindrada y 460 CV en un coche de casi dos toneladas nunca podrá gastar poco, la verdad es que este Ford Mustang tiene unos consumos más que razonables, siempre que no clavemos las espuelas a todos los caballos, lógicamente.

En conducción deportiva en un tramo de montaña es fácil que el consumo se dispare por encima de los 25 l/100 km, pero a los máximos legales las cifras son bastante ajustadas. Sólo en ciudad es imposible conseguir unos consumos por debajo de la barrera de los 10 litros.

En concreto, los consumos reales medidos en el Ford Mustang Mach 1 han sido:

  • Ciudad: 11,5 l/100 km
  • Carretera: 7,8 l/100 km
  • Autopista: 8,5 l/100 km

Aunque los consumos son más que razonables su depósito de gasolina es de 59 litros, algo pequeño para este coche, de modo que la autonomía del Mustang apenas supera los 500 km a poco que lo usemos algo por ciudad.

Rivales: Rivales del Ford Mustang Mach 1 2021

Vehículo

Ford Mustang Fastback 5.0 Ti-VCT Mach I Aut.

Alpine A110 Legende GT

Toyota GR Supra 3.0 Performance

Audi TTS Coupé TFSI quattro S tronic 235KW

Precio Desde
68.072 €
Desde
72.799 €
Desde
70.900 €
Desde
65.666 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 10 marchas 7 marchas 8 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 460 252 340 320
Aceleración 0-100 km/h (s) - 4,5 4,3 4,5
Consumo Medio (l/100 km) 12,4 6,4 - 7,3
Emisiones CO2 (g/km) 284 144 - 168

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