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Videoprueba BMW Z4 sDrive 30i 2020: un roadster casi sin rivales

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17 de junio, 2020

El BMW Z4 de esta generación tiene que lidiar en un mercado en el que los cabrios no están entre los preferidos, salvo que estén realizados sobre una carrocería SUV. Una lástima, porque se pierden un coche con el que se puede disfrutar mucho, aunque es justo decir que tiene un durísimo rival...

Por desgracia, los roadsters están en plena crisis existencial. Hace unos años hasta las marcas generalistas ofrecían descapotables en sus gamas medias. En la actualidad, sólo Mazda y Fiat los ofrecen y BMW se ha quedado casi sin rivales para su nuevo BMW Z4 después de que Audi haya dejado claro que no habrá continuidad para el TT Roadster. El SLC de Mercedes tampoco está muy claro que sea un rival directo, con su techo rígido estilo coupé/cabrio, aunque está claro que por marca y estatus sea su principal enemigo.

De todos modos, el actual SLC sólo está disponible con el motor de casi 400 CV, que sería rival del Z4 40i, no de éste de modo que en lugar del Mercedes, como tercer rival junto con el MX-5 (que cuesta la mitad, por cierto) y el TT Roadster, he puesto el Morgan Plus 4, tal vez el roadster más puro que se pueda adquirir en la actualidad y, con la ventaja añadida, de que tienen un buen mercado como usados, con un valor residual muy elevado.

Nacido como un proyecto conjunto con Toyota, el nuevo BMW Z4 ha mejorado en muchos aspectos a su predecesor, sobre todo en materia de acabados y calidad percibida. Sigue teniendo ese toque de roadster clásico, con tracción trasera y un morro muy largo que sugiere que bajo su capó hay una legión de caballos. No cabe duda de que es un coche en el que los viajes son un verdadero placer, su motor es una gozada por empuje y eficiencia y sus líneas llaman la atención, pero se acerca demasiado a las dos toneladas y la caja de cambios automática no es ni lo bastante suave en modo tranquilo ni lo suficientemente sport para una conducción deportiva.

Videoprueba del BMW Z4 sDrive 30i 2020

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 7

Motor 8

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 6

Consumos 9

Destacable

  • Imagen de marca
  • Prestaciones
  • Conducción al aire libre

Mejorable

  • Rebotes del eje trasero
  • Reacciones del cambio automático
  • Exceso de peso

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Proporciones de roadster clásico

El Z4 de nueva generación ha crecido bastante.

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Aunque el Z4 y el Supra se han diseñado paralelamente y bajo su piel son básicamente el mismo coche, ambas marcas han sabido diferenciar sus modelos y el BMW mantiene el parentesco con la generación anterior, caracterizado por unas aristas muy marcadas en los costados y el capó delantero.

Las proporciones del BMW Z4 son las de un roadster clásico, con un frontal muy alargado y los pasajeros con sus caderas sentadas casi sobre el eje trasero, dejando una zaga muy corta y unos voladizos mínimos.

La unidad de pruebas juega a esconder el parabrisas con el marco en negro, lo mismo que los retrovisores, y a juego con las llantas opcionales de 19 pulgadas. La combinación de colores es cuestión de gustos. A mí, ya que el interior es en rojo, me gustaría más con una capota a juego con el cuero de los asientos, pero no le sienta mal el juego «blanco y negro».

El tamaño de los faros y sus formas hace que me recuerde un poco al Jaguar F-Type, aunque con el tamaño de los «riñones» de BMW ocupando todo el ancho del frontal también me recuerda vagamente el mítico BMW Z8 de hace dos décadas.

Los faros son full led adaptativos y proporcionan una excelente iluminación, un detalle importante en un coche que querremos disfrutar muchísimo en las noches de verano, al aire libre y sin que el sol nos abrase la cabeza.

Los acabados y ajustes de la carrocería son muy buenos, lo mismo que la capota, con un cierre perfecto y que aísla bastante bien del ruido y de la temperatura exterior. El mecanismo de apertura y cierre de la capota es muy rápido y en apenas 10 segundos podemos abrir o cerrar el techo, algo que podremos hacer siempre que nos movamos a menos de 50 km/h. De todos modos, aunque es posible abrir y cerrar en marcha, mi consejo es que se haga siempre con el coche parado para no forzar el mecanismo. Debemos imaginarnos que la capota es como una vela de un barco cuando la estamos plegando, y con vientos de 50 km/h hace bastante presión sobre las articulaciones y los motores que accionan la capota.

En la parte trasera lo más llamativo son los grupos ópticos y el spoiler esculpido sobre la tapa del maletero, que deja acceso a un buen espacio de carga.

Interior: Pensado para conducir

El interior es cómodo y espacioso para sus dos ocupantes.

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Uno de los puntos más positivos del BMW Z4 de esta generación es que es muy espacioso para sus dos únicos pasajeros. Mientras que en un Mazda MX-5 las personas de más de 1,85 m de estatura empiezan a ir ya incómdos, en el Z4 no hay problema para los más grandes.

Los asientos de la unidad probada recogen de maravilla el cuerpo y, además de cómodos, hacen que no nos movamos demasiado cuando llegan las curvas.

El salpicadero y el cuadro de instrumentos siguen el patrón de los últimos modelos de BMW, muy similar al del X3 de última generación (la instrumentación completamente digital es la misma) y se agradece el tener mandos tradicionales para la climatización en lugar de tener que navegar en los menús de la pantalla central.

La postura de conducción ideal se consigue al milímetro gracias a los generosos reglajes de asientos y columna de dirección y los mandos están muy bien distribuidos y a mano, incluso el joystick del sistema multimedia, aunque lo usaremos menos que otras veces.

Un detalle importante en el interior de un cabrio es la aerodinámica cuando vamos descapotados. Con el cortavientos entre los arcos de seguridad traseros y las ventanillas subidas, los rebufos no nos molestarán a los máximos legales, algo que notaremos también en los consumos, que apenas varían de ir cerrados a ir descapotados.

Otra ventaja de este detalle es que podemos mantener una conversación telefónica sin problemas aunque vayamos a cielo abierto sin que nuestro interlocutor oiga ruidos extraños y sin que necesitemos gritar nosotros, lo cual confirma también la buena calidad del sistema de comunicaciones del BMW Z4.

Los materiales tienen un buen tacto y los ajustes son buenos, sin abusar del plástico imitando negro madera de piano, que provoca muchos destellos incómodos y además se estropea rápidamente. Lo único criticable para mi gusto es el tacto de los botones que hay alrededor del selector del cambio. En lugar de teclas individuales, están agrupadas y cuando pulsas el que activa el modo Eco-pro, por ejemplo, hace que también se muevan los demás que lo rodean.

En cuanto al maletero del BMW Z4, sorprende por sus dimensiones y, además, su volumen no varía de ir descapotado a ir con el techo cerrado. Podemos llevar perfectamente el equipaje de los dos pasajeros, incluso aunque se nos vaya la mano con la selección de la ropa que nos llevaremos de viaje.

Motor: Mucho par y un cambio mejorable

El motor de 4 cilindros sobrealimentado destaca por sus recuperaciones y aceleraciones.

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Para muchos, BMW ya no es lo que era desde que sus motores entraron por la sobrealimentación. Yo confieso que me encantan los turbos y más ahora. La excusa del «turbo lag» o retraso en la respuesta al acelerador ya no me lo creo. Primero porque hoy en día los turbos tienen ya una respuesta casi inmediata y segundo porque desde hace ya varios años, la señal del pedal del acelerador está tan filtrada por la centralita y las normas anti contaminantes que hasta los atmosféricos tienen «lag» y hay un claro desfase desde que pisamos el acelerador hasta que las mariposas se abren y, además, ya no lo hacen de golpe sino que la unidad de mando las va abriendo según le parece.

Desmontado el mito de que los turbos tienen peor respuesta que los atmosféricos, lo que sí que es cierto es que la sobrealimentación hace que tengamos una entrega de par brutal, pero en cuanto nos acostumbramos a ella, es una gozada dosificarla cuando toca y, sobre todo, sentir como te aplastas contra el asiento cuando la desatas.

El motor de este BMW cuenta con un 4 cilindros de 2 litros de cubicaje y doble turbo con inyección directa de gasolina que rinde casi 260 CV y 400 Nm de par, cifras que logran que sus casi 1.800 kg de peso en orden de marcha se muevan con mucha agilidad. Aunque su relación peso/potencia no es mejor que la de un Mazda MX-5 de 184 CV, el par es casi el doble y las recuperaciones y aceleraciones son muchísimo mejores.

El motor me ha encantado, pero no tanto la caja de cambios automática steptronic de 8 marchas. Sus desarrollos son correctos y, aunque algo largos y de relación algo abierta, encajan a la perfección con un motor con tanto par y nos ayudarán a reducir los consumos sin que se resientan las prestaciones ni la deportividad.

El problema está en la velocidad de reacción del cambio y en la brusquedad de éste. Incluso en modo Eco, se nota un claro tirón cuando inserta la marcha, como cuando sueltas el pedal de embrague de golpe. Una cosa es que una caja de cambios sea rápida cambiando y otra que sea brusca. Esos golpes en la transmisión provocan cabeceos en la carrocería y descolocan el coche al transferir las masas bruscamente hacia delante, desequilibrando y desconcertando un poco al conductor.

Lo que sí que me ha gustado es el selector del cambio en modo manual. Las levas son cómodas porque son grandes y el selector reduce hacia delante y sube marchas tirando de él, como nos pide el cuerpo.

La tracción en el sDrive es únicamente al eje trasero y tiene una buena motricidad. No es fácil saturar la adherencia de los neumáticos en este Z4 30i pese a su generoso par, salvo que seamos demasiado bruscos sobre la carretera húmeda.

El BMW Z4 cuenta con varios modos de funcionamiento para darle un temperamento más sport o más cómodo o económico. Con las teclas selectoras variamos la respuesta del pedal del acelerador, la caja de cambios y el control de tracción y estabilidad.

Cuando activamos el modo Eco-Pro, la caja de cambios permite el uso de la función de rueda libre para rodar a vela cuando levantamos el pie del acelerador, aumentando la inercia de rodadura del coche y reduciendo bastante los consumos, que han sido muy buenos durante la prueba.

Comportamiento: Sentado sobre emociones

El Z4 es agradable de conducir, pero al límite es algo más torpe de lo deseable.

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El BMW Z4 tiene un comportamiento dinámico correcto y es un coche muy fácil de conducir para casi cualquier conductor. Al ir sentados sobre el eje trasero notamos instantáneamente todas sus reacciones, para lo bueno y para lo malo. Para lo bueno porque, si conducimos de forma alegre, tendremos bastante precisión, para lo malo porque notaremos en los riñones cada imperfección del asfalto, con unos rebotes bastante secos.

En ciudad resulta cómodo porque los asientos y la caja de cambios automática nos harán la vida muy cómoda y fácil. El problema está en la visibilidad con la capota cerrada (además la moda SUV tampoco ayuda a que veamos mucho lo que sucede en el tráfico) y en esos rebotes del eje trasero al pasar por las tapas de alcantarilla, pasos de cebra elevados, bandas reductoras de velocidad, etc.

Su radio de giro es muy bueno, su dirección muy rápida y precisa y sus dimensiones compactas, así que también esto nos hará más cómodo el uso urbano de este BMW.

Logicamente, aunque en ciudad se está muy a gusto en este coche, donde más vamos a disfrutarlo es fuera de ella, especialmente en carreteras secundarias. De hecho vamos a ahorrar mucho en peajes porque tampoco vamos a querer usarlo en autopista. Buena música, un paisaje bonito, compañía y no hay mejor tratamiento contra el estrés o la depresión que disfrutar de la conducción de un descapotable.

A ritmos tranquilos este coche es una gozada. El sonido del motor se deja oír sin resultar estridente y contribuye a crear esa atmósfera de sentirse libre. Si no nos apetece escucharlo, basta con subir la música o ir en marchas más largas. El par motor puede con todo y por debajo de las 2.500 rpm apenas suena.

La dirección es muy agradable porque es muy rápida (apenas da dos vueltas entre topes y gira bastante en ellas) y con un buen nivel de asistencia, ni demasiado dura ni muy blanda.

Si apostamos por una conducción más sport, el BMW Z4 también es muy agradable, aunque aquí salen a relucir un par de detalles que ensombrecen un poco su dinamismo. Con 1.800 kg en orden de marcha se siente pesado y las inercias son grandes. Aquí el Mazda MX-5 le saca ventaja y, tal vez no sea tan rápido porque no tiene el empuje de este motor turbo, pero se nota claramente más ágil y vivo, lo cual resulta más gratificante.

El segundo inconveniente es la caja de cambios. No es porque sea automática o resulte lenta, es que es muy brusca al insertar las marchas y rompe la fluidez de la conducción. Muchos conductores confunden ir rápido con ser bruscos, y es justo lo contrario. Sabes que el que va tras el volante domina la situación cuando vas a su lado y no tienes sensación de ir rápido. Si las frenadas son bruscas, si se pelea con el volante, si cada vez que reduce una marcha lo notas en el cuello… es que no está haciendo bien las cosas.

La motricidad es muy buena y no es fácil romper la adherencia de las ruedas traseras acelerando, y eso que la llegada de par a las mismas es brusca. El BMW Z4 se deja llevar bien con los pies y podemos hacer que gire más o menos cargando más el eje delantero de peso o el trasero, pero, aunque se deja, tiene mucha inercia y le cuesta asentarse. Claramente no ha sido la intención hacer un coche demasiado racing, y me parece bien, para eso estarán las versiones más radicales, no éste.

En autopista y autovía el BMW Z4 también es muy agradable para viajar. A los máximos legales podemos ir descapotados sin que el aire nos moleste demasiado en los oídos ni nos despeinemos (si es que tienes la suerte de lucir un pelazo, que no es mi caso) y en zonas rápidas es muy estable.

Lamentablemente no tuve ocasión de someterlo a ensayo en el circuito de pruebas para verificar la maniobra de esquiva ni las distancias de frenado de emergencia. En el primer caso no creo que me llevase sorpresas extrañas, durante toda la prueba me ha dejado claro que sus reacciones son bastante predecibles y que en su puesta a punto ha prevalecido la facilidad de conducción frente a la radicalidad.

En cuanto a la frenada de emergencia, tampoco tengo dudas sobre las distancias de frenado, aunque en la sesión de fotos y rodando el vídeo, con constantes arrancadas, paradas, cambios de sentido… sí que se notaba que el calor hacía mella, algo normal si tenemos en cuenta que es un coche bastante pesado.

Equipamiento: Muy personalizable

Esta unidad cuenta con varios extras que incrementan la factura.

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Como de costumbre, esta unidad de pruebas está muy equipada y a los 56.000 euros de partida hay que sumarle otros veinte mil en opciones como el Pack M (que incluye las llantas de 19 pulgadas, detalles aerodinámicos, asientos deportivos, suspensiones…) que cuesta algo más de seis mil euros, los asientos regulables eléctricamente y con memoria, el head up display o el asistente de aparcamiento (que se incluyen en distintos packs), el sistema de audio HiFi firmado por Harman Kardon, etc.

La buena noticia es que en lo que respecta a la seguridad activa y pasiva viene prácticamente todo de serie, incluso en ADAS (asistentes avanzados a la conducción) como el asistente de mantenimiento en el carril, la alerta de fatiga, alerta de colisión con frenado de emergencia, etc.

En materia de personalización y de gustos estamos de enhorabuena y es posible configurar exactamente el BMW Z4 de nuestros sueños, con una amplia variedad de colores, tapicerías, molduras, llantas y accesorios que nos satisfagan.

Uno de los aspectos en los que BMW ha dado un gran salto adelante es en cuanto a su sistema de infoentretenimiento y, sobre todo, en cómo se maneja, lo que se conoce como sistemas HMI (siglas inglesas de interfaz hombre-máquina). Mercedes dio un golpe de efecto instalando el asistente virtual tipo Alexa en el actual Clase A y BMW ha hecho lo propio en su nueva Serie 1 y también en el Z4.

Mediante este asistente, simplemente con pronunciar la frase clave «Hola BMW» el asistente interactúa con nosotros y podemos pedirle desde que suba la temperatura del habitáculo hasta introducir una dirección en el navegador o buscar un parking o un restaurante. Buscar una canción en nuestros archivos o realizar una llamada tampoco nos desviará la atención lo más mínimo. Gracias a este sistema es muy fácil manejar funciones que, de otra manera, son bastante farragosas.

Puedes ver en detalle la lista de equipamiento y opciones con sus respectivos precios en la ficha técnica adjunta a esta prueba.

Consumo: Realmente eficiente

Los consumos son muy buenos.

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Si sacamos partido del modo Eco-Pro, se pueden conseguir unos consumos muy buenos en el Z4. La verdad es que BMW domina como pocas cuáles deben ser las premisas para reducir los consumos y su modo Eco es muy eficiente.

Haciendo uso de esta función y de la rueda libre, el consumo medio del Z4 30i en autopista a los máximos legales ha sido de 6,8 l/100 km, un valor muy bueno.

En ciudad, la marca homologa 7,4 l/100 km y el consumo real que he medido durante la prueba ha sido de 8 l/100 km, que tampoco está nada mal.

En carretera, con cruceros entre 70 y 90 km/h es fácil que nos movamos en cifras en el entorno de los 5,9 l/100 km, muy próximos a los 5,4 l/100 km oficiales.

Con estos valores de consumo y un depósito de 52 litros, la autonomía del BMW Z4 ronda los 700 km.

Rivales: Rivales del BMW Z4 sDrive 30i 2020

Vehículo

Bmw Z4 sDrive 30i

Mazda MX-5 ST 2.0 Skyactiv-G i-Stop & i-Eloop 30 Aniversario

Audi TT Roadster 45 TFSI Black line quattro S tronic

Morgan Plus 4 2.0 2pl.

Precio Desde
56.700 €
Desde
34.300 €
Desde
64.151 €
Desde
62.814 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 8 marchas 6 marchas 7 marchas 5 marchas
Potencia (CV) 258 184 245 154
Aceleración 0-100 km/h (s) 5,4 6,8 5,5 7,5
Consumo Medio (l/100 km) 6,0 6,9 7,2 7,1
Emisiones CO2 (g/km) 138 156 165 164

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