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VÍDEO| Prueba del Toyota GR Yaris 2021, ¿de verdad es tan bueno?

03 de marzo, 2021

El Toyota Yaris GR es uno de los coches más esperados y con mayor expectación del año, así que no podíamos perder la oportunidad de hacer una prueba realmente exhaustiva en nuestro circuito, además, con otro protagonista de excepción.

Podríamos decir que Toyota ha hecho un coche nuevo y le ha puesto el nombre de Toyota Yaris porque le interesaba poner este nombre en casi todos los titulares de la prensa de motor del mundo y no estaríamos muy lejos de la realidad. Así de único es el Toyota Yaris GR de esta prueba.

Los gallegos solemos decir que «menos mal que nos queda Portugal«. Creo que los apasionados del motor y los deportivos deberíamos adaptarlo y decir que «menos mal que nos queda Japón» porque, si lo pensamos un poco, prácticamente son ellos los únicos que están haciendo coches realmente apasionantes para los que disfrutan conduciendo. Sí, hay deportivos europeos con prestaciones infartantes, que no paran de bajar los récords de Fangio en Nürburgring, pero prácticamente ninguno está al alcance de los mortales.

Si hacemos una lista de los coches realmente deportivos que hay en el mercado y que no se desmadren demasiado en precio nos van a sobrar dedos en las manos y casi todos vienen de Oriente, como los Reyes Magos: Subaru BRZ, Mazda MX-5… y el Yaris GR de esta prueba, que llega a modo de aldabonazo y casi como despedida de una era que está dando sus estertores. Los modelos europeos que están por debajo del umbral de los 35.000 euros son compactos y utilitarios muy dicharacheros como el Ford Fiesta ST o algún Abarth, pero poco más.

¿Cuáles son los rivales del Toyota Yaris GR?

La verdad es que es muy difícil determinar cuáles son los rivales del Yaris GR. Si lo que me preguntas es qué otros coches pueden emocionar a este nivel por un precio similar, te diría que el Subaru BRZ o el Mazda MX-5. Corren mucho menos que el Yaris y son infinitamente menos efectivos, pero te ponen la adrenalina por las nubes, que en mi opinión, es lo que más pido de un coche deportivo.

Si de lo que hablamos es de un coche con una potencia en el entorno de los 300 CV, que tenga tracción total y que encima no sea un SUV y tenga un paso por curva de auténtico deportivo, casi diría que el Yaris GR está completamente solo en el mercado.

Hasta aquí mi opinión como amante de los coches, pero el mercado dice otras cosas. ¿Con qué otros rivales se cruzarán operaciones los vendedores del Toyota Yaris?, bueno, pues para empezar la mayoría subirán un peldaño y serán modelos del segmento C y no del B, y nos encontraremos con bestias pardas como el Honda Civic Type R, el Renault Mégane RS, Hyundai i30N, VW Golf R o Ford Focus RS. Todos ellos son más caros que el Yaris y salvo que el asfalto esté seco y con un nivel de adherencia brutal, lo tendrán difícil para seguir la estela de nuestro protagonista.

Después de examinarlo a fondo, en el Toyota Yaris hay dos factores que marcan la absoluta diferencia con sus rivales: los frenos y la motricidad. El motor es muy bueno y empuja una barbaridad, pero lo cierto es que en el circuito de pruebas al final de recta costaba llegar a los 130 km/h cuando con el Type R alcanzaba los 140 km/h sin demasiado esfuerzo.

Sin embargo, con el Yaris podemos frenar mucho más tarde y empezar a acelerar mucho antes porque frena una barbaridad (no sólo por distancias de frenado, también por lo que aguantan sin tostarse) y porque tiene una motricidad abrumadora. El resultado es que al final vas mucho más rápido que con sus rivales cuanto más ratonero es el tramo o peores sean las condiciones de adherencia.

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 7

Motor 8

Comportamiento 9

Interior 6

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Frenos
  • Motricidad
  • Relación precio/prestaciones

Mejorable

  • Postura de conducción
  • Visibilidad
  • Dunlop Sportmaxx

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Todo cambia

El diseño ha buscado dar soluciones eficientes más que elegantes.

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El Yaris GR es tan distinto de los demás Yaris, que prácticamente es un coche nuevo por completo. Estéticamente solo conserva del Yaris original los faros, los pilotos traseros y poco más. Para empezar, incluso el monocasco es diferente para poder ofrecer una carrocería de 3 puertas en vez de 5 y alojar el subchasis de la suspensión trasera multibrazo.

Ya que el chasis es diferente, en Toyota han aprovechado para alargar la distancia entre ejes y darle mayor rigidez, a la vez que bajan la altura del techo que, por cierto, es de fibra de carbono para reducir el peso en la parte alta de la carrocería y bajar así el centro de gravedad otro poquito.

El frontal es rotundo con un paragolpes diseñado para permitir refrigerar la mecánica y los frenos, a la vez que canaliza el aire hacia las zonas que interesan y reduce el flujo de aire bajo el coche que sólo sirve para frenarlo y que trate de despegar. Los faros son los del Yaris convencional, y es una pena, porque un coche de este nivel de prestaciones se merece mejor luz. Sí, son full led y su luz es muy blanca, pero no dan mucha luz ni los antiniebla nos ayudarán a modo de cuneteros en los tramos virados.

En la vista lateral los ojos se nos clavarán en las llantas de 18 pulgadas. Más que por su tamaño o diseño, nos llamará la atención que están llenas de cosas. Mientras en otros coches vemos unas llantas de este tamaño pero unos discos de freno ridículamente pequeños o incluso unos tambores de freno atrás, aquí vemos que delante los discos y las pinzas de 4 pistones llenan por completo el espacio disponible y atrás no andan muy lejos de hacerlo.

No te pierdas el vídeo técnico sobre el Toyota Yaris GR

La parte trasera es para muchos gustos la más espectacular, con unas cachas anchísimas necesarias para alojar unas ruedas muy grandes y un ancho de vía claramente mayor que el de los Yaris normales.

Para aligerar el peso al máximo, Toyota ha empleado aluminio en todas aquellas partes que se lo permitía el reglamento de WRC: puertas, capó delantero y portón trasero son de este material ligero, mientras que los pasos de rueda y la estructura del coche se ha mantenido de acero, reforzando puntos clave de la estructura.

El resultado es un Toyota Yaris que no pasa inadvertido, una especie de Mr. Hyde repleto de músculos. Los acabados son de gran calidad y la impresión que nos causa al verlo al lado es muy buena.

Interior: Se merece algo más

El interior debería estar más diferenciado en un coche de este nivel.

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Si por fuera el Yaris GR es otro coche, por dentro no se puede decir lo mismo, y es una pena, porque «la puesta en escena» te baja un poco el subidón que te ha provocado su aspecto y el que estás a punto de experimentar en cuanto te pongas en marcha.

Salvo los asientos (que son muy cómodos y sujetan bien, aunque para mi corpulencia echo de menos algo más de sujeción en la zona de los hombros), el cuadro de instrumentos y el selector del cambio, el resto es lo que ya conocemos de Yaris. Sólo así puedes ofrecer un coche como éste a un precio razonable, aprovechando al máximo los recursos.

Los pedales se han reposicionado para que resulte comodísimo usarlos en conducción deportiva, pero la unidad de pruebas tenía un problema con ellos y el pedal del freno estaba desplazado hacia la izquierda demasiado, algo que nos han aclarado en la marca que es un defecto de esta unidad en concreto.

Lo que sí que no es un defecto de este ejemplar únicamente es lo que nos estorbarán el retrovisor central y la pantalla multimedia. Cuando estemos en una subida con horquillas desearemos arrancarlos de cuajo para poder ver la salida de los giros. Desde la posición del conductor, casi tapan el 25% de la superficie del parabrisas.

El selector del cambio es una delicia por el tacto que tiene, pero me habría encantado que estuviese colocado como en el Honda Civic 2000-2005, que salía del salpicadero al lado del volante y quedaba apenas a un palmo de éste.

Las plazas traseras son exclusivamente para dos pasajeros. El espacio no sobra en ellos, pero al menos las tiene. Lo que resulta molesto es que, como de costumbre en los modelos japoneses, cada vez que abatimos el asiento delantero para dejar acceso a las plazas traseras, perderemos los reglajes y tendremos que volver a ajustarlo a nuestro gusto.

El maletero tiene algo menos de 200 litros de capacidad y bajo la tablilla no hay espacio para la rueda de repuesto. Lo que nos encontraremos es la batería, colocada ahí para repartir mejor los pesos.

Los acabados y ajustes son buenos y no he escuchado grillos ni ruidos parásitos, excelente si tenemos en cuenta que las ventanillas no tienen marco y que es un coche con unas suspensiones tirando a duras.

Motor: Un tres cilindros orgulloso

El motor y la tracción son el alma de esta bomba japonesa.

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El corazón del Toyota Yaris GR es una auténtica maravilla técnica que se merece el vídeo que hemos hecho exclusivamente para contártelo. Bajo el capó delantero (de aluminio) tenemos un motor de 3 cilindros y 1.6 litros de cilindrada que llega a los 261 CV y 360 Nm de par. Gracias a su elevada cilindrada unitaria tiene muchísimo par a bajo y medio régimen y su rango de utilización es enorme.

Para conseguir esas cifras de potencia y empuje, Toyota ha afinado un sistema de distribución variable en ambos árboles de levas, un sistema de inyección doble (directa e indirecta) y unos colectores de admisión y escape con una aerodinámica prodigiosa para que su gigantesco turbo apenas tenga retraso en la respuesta y, además, sea capaz de seguir respirando superadas las 7.000 rpm… una maravilla. No, no suena bonito, pero lo bonito es sentir como te aplasta contra el asiento y su formidable funcionamiento y empuje.

La potencia se transmite a las 4 ruedas de forma permanente a través de una caja de cambios de 6 marchas de accionamiento manual que tiene un selector que es una gozada por su tacto y un escalonamiento de las marchas perfecto para un deportivo, con las 6 relaciones bastante cerradas, de manera que cuando agotas una por superar el régimen de potencia máxima y meter la siguiente, el motor sigue estando en su mejor zona.

El sistema de tracción total es sencillo pero complicado a la vez. En lugar de emplear carísimos diferenciales vectoriales controlados electrónicamente, el Yaris tiene un truco muy sencillo que permite que su motricidad sea extraordinaria y, además, la gran responsable del temperamento del Yaris GR.

Mediante un embrague multidisco a la entrada del diferencial trasero, el sistema reparte par de manera que el Yaris GR reparte todos los caballos entre todas las ruedas para que no se escape ninguno. Un mando en la consola central nos permite elegir entre tres tarados diferentes:

  • Normal: el 60% de la potencia llega al eje delantero y atrás el 40%.
  • Sport: el 30% al eje delantero y el 70% al eje trasero, aunque va variando en función de la adherencia de cada eje, como también sucede en el caso anterior y en el siguiente.
  • Track: este modo hace algo similar a un bloqueo del diferencial central en un 4×4 y el par se reparte al 50% para cada eje, pero con una característica muy peculiar y es que el diferencial trasero tiene una relación de desmultiplicación más larga que el delantero, de modo que las ruedas traseras quieren ir un 0.7% más rápido que las delanteras, lo que imprime en el coche una clara tendencia sobreviradora.

El resultado es una excelente motricidad en todo momento y que podríamos decir que tenemos 3 coches en uno, con unas reacciones claramente diferenciadas en cada modo de funcionamiento, como explicamos en el vídeo técnico, en la vídeo prueba y en el vídeo con el piloto profesional.

Comportamiento: Eficacísimo

El Yaris tiene pocos rivales capaces de seguir su estela.

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Confieso que soy de los que cree que un deportivo va más de sensaciones que de eficacia. Arañar décimas al crono sólo tiene sentido en circuito o en tramo cerrado y en carretera abierta con lo que me quedo es con la sonrisa que se me abre cuando disfruto conduciendo, ya sea porque descapoto y voy por una carretera que me fascine, porque el coche me enamora o por lo que sea. Este Yaris está más en el primer tipo de deportivos, los que son realmente eficientes y que te hacen disfrutar si lo que te pica es pasar cada vez más rápido.

No digo que no te apasione, la verdad es que impresiona, pero da menos sensaciones que otros modelos y te implicas, o al menos eso me pasa a mí, menos con su conducción que, por ejemplo, con la de un MX-5 o un GT-86, que reconozco que son infinitamente más lentos y menos eficaces, pero con los que te hacen sentir más cómplice.

Dicho esto, entiendo también que haya gente a la que pisar el acelerador en un GT-86 y ver que no pasa nada comparado con la catapulta que uno siente al pisar el pie derecho en este Yaris GR le parezca aburrido y que el Yaris es mucho mejor… son dos formas de entender la conducción sport.

Conducir el Yaris GR impresiona porque cualquier conductor puede ir muuuuuy rápido con él y con buen margen de seguridad. Eso sí, para sacarle la quintaesencia hay que tener las cosas muy claras y haberse adaptado bien a las reacciones del coche, porque no son las habituales ni las naturales.

Lo que más me ha impresionado del Yaris GR son sus frenos. El tacto del pedal es perfecto, cuando le aprietas las mordazas es increíble cómo lo paran y, sobre todo, aguantan el castigo como jabatos sin desfallecer. Esto, además de confianza, hace que ganemos tiempo en el circuito, ya que podemos apurar las frenadas, además, tal y como está tarado esta versión sin Circuit Pack, se lleva muy bien si entramos en las curvas todavía algo apoyados en el freno, neutros hasta un poco antes del vértice y podemos abrir gas bastante pronto, aunque hay que darle tiempo al Yaris GR a que se acomode para que luego todo salga bien.

La aceleración parece mayor de lo que luego es en realidad. En el circuito de Pastoriza al salir de la curva parabólica hacia la recta de meta podemos empezar a abrir gas bastante pronto y aún así nos va a costar llegar a los 130 km/h al final de recta… vale que el día de pruebas las condiciones de adherencia eran bastante malas, pero no es una velocidad especialmente alta, como comentaba al principio.

Lo segundo que más me ha gustado de este Yaris es la suspensión. De hecho, me ha gustado tanto que me da bastante rabia que no haya una opción de Circuit Pack con los diferenciales Torsen pero sin tocar la suspensión, que me parece perfecta para la carretera. No me gustan nada los coches con suspensiones durísimas, que son más para posturear o circuitos con asfalto como alfombras. Recuerdo ejemplos como el Hyundai i30 N Performance o el Mini JWC en los que la suspensión tan dura hacía que el ABS fuese una pesadilla y la motricidad desastrosa, por no hablar de las pérdidas de trayectoria en curva.

Lo tercero que más me ha gustado del GR es la motricidad y el comportamiento del Yaris GR en modo Sport. En modo normal resulta demasiado subvirador, casi como un tracción delantera y en modo Track las reacciones son algo extrañas y poco naturales para conseguir que no sea subvirador. En modo Sport es una delicia y la motricidad es formidable, aunque en el circuito eché mucho de menos dos cosas: otros neumáticos que no fuesen los Dunlop Sport Maxx (tienen poco agarre y además son muy poco progresivos cuando lo pierden) y los Torsen para terminar de redondear los giros y salir empujando lo antes posible.

Lo que menos me ha gustado es, además de la postura de conducción y los neumáticos, es que el Yaris GR es más reactivo a la tracción que a jugar con los pesos, pero esto depende más del nivel de conducción y el estilo de cada uno. Confieso que para mí el Alpine A110 ha sido una maravilla difícil de quitarme de la cabeza. Me encanta esa agilidad pasmosa para pasar de subvirar a sobrevirar simplemente cortando gas o frenando ligeramente y los tiempos de espera casi instantáneos para que el coche reaccione a esas transferencias de peso.

En el Yaris GR esos tiempos son más largos y uno tiene que ser algo más brusco a la hora de transferir pesos. Si en el Alpine llegaba con cortar gas, aquí tenemos que apoyarnos con el pie izquierdo para forzar a la zaga (o darle una tensada a ese famoso freno de mano con zapatas en el interior de los discos traseros que describimos en el vídeo técnico).

En resumen, el Yaris GR es un deportivo único, muy eficaz y que ofrece lo que nadie más te da por ese precio.

Equipamiento: No hay queja

El equipamiento importante en el GR está bajo su piel: frenos, transmisión, mecánica, suspensiones…

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A la hora de juzgar el equipamiento de un coche como el Toyota Yaris GR deberían tener más importancia elementos como los formidables frenos, la suspensión trasera multibrazo, el sistema de tracción total permanente, el rendimiento de su motor, los refuerzos en el chasis, la sensacional puesta a punto dinámica… pero es que de lo otro también está bien servido el Yaris GR.

Me refiero a sistemas de seguridad activa como los asistentes avanzados a la conducción (conocidos como ADAS y que Toyota incluye en su pack Safety Sense) en los que encontramos elementos como el control de crucero adaptativo, el asistente de mantenimiento en el carril, sensores de ángulo muerto, asistente de luz de carretera, alerta de colisión, etc.

También va bien servido en el apartado de confort, con un climatizador de doble zona (que personalmente encuentro superfluo en un coche con un habitáculo tan estrecho en el que es poco menos que imposible conseguir «dos climas»), llave inteligente manos libres, volante multifunción, etc.

En lo que respecta a los sistemas multimedia, el Yaris GR equipa Android Auto y Apple Car Play en su nuevo sistema de infoentretenimiento, varias tomas USB, navegador integrado, etc, aunque es probable que la mayor parte del tiempo lo llevemos apagado y disfrutando del equipamiento descrito en el primer párrafo.

Consumo: Ajustado o desbordado

Los consumos, salvo que saquemos la caballería, son muy razonables.

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Los consumos del Toyota Yaris GR pueden ser muy razonables o estratosféricos, todo depende de lo que hagamos con él. Circulando a los máximos legales y con una conducción normal, las cifras son muy buenas para un coche cuya aerodinámica está pensada para que no se despegue del suelo más que para cortar el viento.

El Yaris GR homologa un consumo medio de 8,2 l/100 km y los consumos reales del Yaris GR en la prueba han sido:

  • Ciudad: 9,2 l/100 km
  • Carretera: 6,8 l/100 km
  • Autopista: 7,7 l/100 km

No son malas cifras, como digo, para un coche de este potencial y aerodinámica. Eso sí, cuando clavamos las espuelas, es fácil llegar a medias por encima de los 17 litros, algo que tampoco debería escandalizarnos ni sorprendernos.

Rivales: Rivales del Toyota Yaris GR 2021

Vehículo

Toyota GR Yaris

Volkswagen T-Roc 2.0 TSI R 4Motion DSG7 221kW

Ford Fiesta 1.5 Ecoboost ST Edition

Abarth Abarth 595C 1.4T-Jet Monster Energy Yamaha 121kW

Precio Desde
34.900 €
Desde
51.025 €
Desde
31.347 €
Desde
29.300 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 7 marchas 6 marchas 5 marchas
Potencia (CV) 261 300 200 165
Aceleración 0-100 km/h (s) 5,5 4,8 6,5 7,3
Consumo Medio (l/100 km) 8,2 7,5 5,6 6,8
Emisiones CO2 (g/km) 175 179 135 158

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