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VÍDEO| Prueba del Toyota Land Cruiser Limited 2022: mejor todavía

VÍDEO| Prueba del Toyota Land Cruiser Limited 2022: mejor todavía

11 de marzo, 2022

El Toyota Land Cruiser es toda una institución, casi una marca en sí mismo. Hace unos meses se actualizó y parecía que sólo cambiaba el motor y algunos retoques de equipamiento, pero el salto adelante ha sido espectacular y realmente parece un coche completamente renovado cuando lo conduces, verás por qué.

Toyota debe gran parte de su imagen de marca fiable y eficaz al Toyota Land Cruiser. Este 4×4 ha sido desde sus orígenes una auténtica mula y ha sido capaz de adaptarse a los tiempos e irse perfeccionando sin perder sus cualidades como todo terreno e incluso mejorándolas en las sucesivas generaciones. Hace unos meses que la marca introducía un nuevo motor y mejoras de equipamiento en el Land Cruiser, así que teníamos ganas de ver hasta qué punto estas mejoras eran tal o sólo una forma de revitalizar titulares.

Para nuestro mercado, las mejoras más significativas del Totota Land Cruiser MY 22 son básicamente tres: el nuevo motor de 204 CV (27 más que antes), el nuevo sistema de infoentretenimiento con Apple Car Play y Android Auto y más asistencias avanzadas a la conducción, entre las que destaca el asistente de mantenimiento en el carril por su complejidad en este tipo de vehículos con dirección asistida hidráulicamente en lugar de eléctrica.

No parecen muchas mejoras, sin embargo, después de convivir y viajar con él una semana, este Land Cruiser tiene mucho más que ofrecer y ha mejorado muchísimo más de lo que a priori pueda parecer. No ha perdido nada de lo bueno que ya tenía y ha mejorado en casi todo lo que flojeaba antes. Es más silencioso, mucho más cómodo, se comporta mejor en carretera, su funcionamiento es más refinado… todo esto sin dejar de ser uno de los mejores 4×4 auténticos. Lo que sigue sin mejorar demasiado son los consumos y algunos detalles prácticos como la apertura del portón trasero lateralmente.

Toyota Land Cruiser: fiel a sus fieles

El Land Cruiser ha visto los cadáveres de muchos de sus rivales desfilar por delante de su puerta: adiós al Nissan Patrol y al Mitsubishi Montero, el Defender convertido en un SUV de capricho… parece que sólo el Jeep Wrangler aguanta el pulso del japonés.

El mercado demanda pocos 4×4 auténticos y casi todos han ido tirando la toalla a favor de modelos más «civiles» como ha hecho el Defender. Es lógico, están muy penalizados por las emisiones y hay que reconocer que una gran mayoría de los todo terreno no pisan tierra más allá del patio de las fincas de sus amos. Normal, por otro lado, si tenemos en cuenta que en España ya hay varias comunidades que prohíben tajantemente el uso de los 4×4 por el campo.

Con este panorama, los que de verdad quieren un todo terreno grande tienen apenas tres alternativas en el mercado: Toyota Land Cruiser, Jeep Wrangler y el estratosférico Mercedes G, con un precio por el que casi te podrías comprar a sus otros dos rivales. Por este motivo, para completar la terna, he elegido al pick up más vendido y que pese a su condición de vehículo industrial, ofrece un gran confort en el interior, el Ford Ranger.

Frente a él, el Land Cruiser ofrece 7 plazas, un maletero cerrado, un interior más confortable y unas dimensiones más compactas. Tiene mejor comportamiento en carretera y fuera de ella sus cotas lo hacen más útil al no tener tanto voladizo trasero.

Respecto al Jeep Wrangler, el Land Cruiser tiene una calidad de fabricación y materiales muy superior. Es mucho más cómodo y espacioso y en el campo tampoco pierde de vista al Wrangler.

El tercer rival, el Land Rover Defender, supera al Land Cruiser en comportamiento y confort en carretera, pero el Toyota está mejor fabricado, es más robusto y en el campo se defiende mejor.

Diseño: Parece igual

Apenas hay cambios estéticos, lo importante no se ve, pero se nota.

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No hay cambios en este apartado respecto a lo que teníamos en la prueba del Land Cruiser Limited de 2018, salvo el color, que en este caso es verde metalizado y entonces era azul. Más allá de eso, seguimos teniendo el mismo 4×4 de aspecto robusto, de buenos acabados y ajustes y unas dimensiones considerables tanto por anchura como por longitud y altura. Precisamente esta última cota es la que tendremos que tener en cuenta para subirnos a bordo del Land Cruiser, que resulta algo incómodo para los más bajos y personas mayores, y también para acceder a algunos parkings, pues la altura máxima llega a los 1,85 metros, así que ojo con las canalizaciones de las extracciones de humos en algunos aparcamientos.

En la vista lateral nos llamarán la atención las llantas, de aleación en dos colores y calzadas con neumáticos 265/55-19. Su diseño es atractivo y parecen robustas, aunque su limpieza es complicada y resulta difícil eliminar el barro cuando las lavas después de una excursión 4×4 debido a la forma de los radios.

La parte trasera está caracterizada por el peculiar portón, de apertura lateral. No es muy práctico de por sí, pero menos todavía al abrir ésta hacia el lado derecho, lo que hace que sea muy incómodo cargarlo y descargarlo desde la acera. Se nota que es un coche diseñado en un país donde se circula por el lado contrario. Por suerte, para minimizar este inconveniente la luneta se puede abrir de forma independiente.

Interior: Mejor insonorizado

El interior apenas varía, pero su calidad sigue siendo excelente.

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Al abrir las puertas tampoco hay cambios evidentes en el interior del Land Cruiser de este examen respecto al presentado en 2018, pero sí llega menos sonido y vibraciones de la mecánica y la rodadura y, además, sí hay una sutil diferencia en el salpicadero, donde se integra el nuevo sistema de infoentretenimiento, que ahora tiene Apple Car Play y Android Auto y un mejor manejo.

Las plazas delanteras son muy cómodas, con unos asientos que nos recogen como un guante y un buen puesto de conducción en el que tenemos una instrumentación muy completa y legible y unos mandos grandes y de fácil manejo, aunque algunas teclas quedan a desmano por la izquierda y por la derecha de la columna de la dirección a la altura de las rodillas.

Las plazas de la segunda fila son cómodas también y muy prácticas gracias a la regulación longitudinal y de inclinación de los respaldos. Hay espacio para las piernas y anchura suficiente para que viajen tres adultos y una buena climatización gracias a las trampillas en el techo y en el suelo, así como los mandos independientes para su ajuste.

El acceso a la tercera fila sólo se hace a través del lado del copiloto, que es donde basta con tirar de una palanca para que tanto el respaldo como la banqueta de la segunda fila se abatan para dejar paso. Una vez dentro, los asientos son claramente para salir del apuro, con un suelo muy alto que nos obliga a ir con las rodillas muy levantadas y en ángulo en una postura poco natural.

El maletero con las 7 plazas desplegadas es apenas el de un Toyota Aygo, pero es fácil ampliarlo. Simplemente pulsando un botón vamos replegando cada una de las 5 plazas posteriores en la configuración que queramos para ir ganando espacio de carga. Con 5 plazas tenemos un maletero de más de 600 litros que podemos modular desplazando adelante y atrás los asientos de la segunda fila.

Con 2 plazas el Land Cruiser se convierte en una especie de camioneta con un volumen enorme en el interior. Muy versátil y práctico.

Motor: Gran mejoría

Con el nuevo motor de 204 CV las prestaciones han mejorado mucho y también el agrado de uso.

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La gran novedad de este coche se encuentra bajo el capó delantero: su 4 cilindros turbo diésel de 2,8 litros y 204 CV con 500 Nm de par. Esto significa un aumento de 27 CV y 50 Nm respecto a su antecesor y, sobre todo, los rinde con menos ruido y vibraciones y un funcionamiento mucho más agradable. Es decir, no sólo mejoran sus prestaciones, también su agrado de uso y el confort.

Además de esta mejora en rendimiento y finura, Toyota ha aprovechado para ofrecer un sistema start & stop y mejorar así sus consumos y emisiones en la homologación para superar las nuevas normas con mejor nota.

El sistema de tracción pasa por una caja de cambios automática tradicional, sin alardes pero muy robusta, con convertidor de par, seis marchas y reductora que dispone de 3 leyes de funcionamiento: eco, normal y sport. La potencia sale de ella hacia las 4 ruedas a través de un sistema de tracción total permanente con diferencial central bloqueable mecánicamente y la posibilidad (como en la unidad de pruebas) de montar un diferencial trasero bloqueable.

La suspensión delantera es independiente y la trasera con un eje rígido muy fuerte y suspensiones de muelles. Opcionalmente se puede pedir la posibilidad de contar con barras estabilizadoras descacoplables, para aumentar el recorrido libre de las suspensiones fuera del asfalto.

El sistema es robusto y muy eficaz y es complicado llegar a perder toda posibilidad de avance con el Land Cruiser, basta con que una de las ruedas toque suelo firme para que podamos salir del paso.

Comportamiento: Mucho más cómodo

En carretera la estabilidad es mejor de lo que te puedas imaginar.

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El Toyota Land Cruiser ha mejorado muchísimo en este apartado y parece que no sólo han cambiado el motor sino que han revisado toda la cadena cinemática del coche porque su funcionamiento es mucho más suave, así como el aislamiento acústico del habitáculo, mucho más silencioso que antes, tanto de la parte aerodinámica y de rodadura como mecánica.

En ciudad sigue siendo muy aparatoso por sus dimensiones, sobre todo la anchura, que hace que al aparcar en batería debamos buscar un hueco amplio si queremos tener espacio para abrir las puertas lo suficiente como para bajarnos de él. La dirección gira bastante y maniobra bien para su tamaño, además, el sistema de asistencia de aparcamiento nos ayudará a saber lo que pasa en el perímetro de la carrocería.

El Start & Stop funciona correctamente y se pone en marcha de nuevo rápidamente tras cada detención en el tráfico.

En carreteras secundarias se nota un mayor confort en el interior y que las suspensiones rebotan menos que en el probado anteriormente al rodar por asfaltos algo estropeados. El paso por curva es bueno y balancea menos de lo que uno espera. El motor se nota más lleno de fuerza y los adelantamientos se hacen con más soltura, lo mismo que subir puertos con el coche cargado a tope.

En autopista y autovía es donde más se nota ese mayor confort de rodadura y finura, realmente es muy cómodo para viajar y en curvas rápidas transmite seguridad. El problema lo tendremos si hay que reaccionar ante un imprevisto, porque las inercias son enormes debido a su peso y al Land Cruiser no le gustan las brusquedades con el volante ni con el freno, como a ninguno de sus rivales.

En campo sigue demostrando que está diseñado para ser un verdadero 4×4. El chasis de largueros es muy robusto y la carrocería no hace ruidos de torsiones cuando la cosa se retuerce con posturas imposibles para mantener las ruedas pegadas al suelo. Las suspensiones tienen recorridos muy largos y sus cotas son buenas, con buena altura libre al suelo y unos voladizos que no son muy exagerados.

El sistema de tracción total es eficaz y la reductora multiplica la fuerza cuando la necesitamos. Esta unidad cuenta, además de con el bloqueo del diferencial central, con bloqueo del eje trasero y esto hace que salga adelante casi de cualquier situación, basta con que una de las ruedas toque firme.

La caja de cambios automática hace muy fácil algunas maniobras, sobre todo el subir fuertes rampas, aunque a veces echaremos de menos el tener un embrague para tener una respuesta más directa del motor a las ruedas, así como para bloquear una marcha concreta en determinadas situaciones, pero para la mayoría de usuarios el cambio automático es una ventaja también fuera del asfalto.

En definitiva, el Toyota Land Cruiser deja claro que sigue siendo una referencia en su categoría y ha mejorado mucho en cuanto a confort y refinamiento en carretera.

Equipamiento: Con más ADAS

Lo que trae de serie es una base ideal para hacer 4×4.

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En el apartado de equipamiento la mejora más llamativa introducida en este nuevo año modelo del Land Cruiser está en el sistema multimedia, que dispone de Apple Car Play y Android Auto y tiene un funcionamiento más práctico que en la generación precedente.

También ha mejorado la dotación en materia de asistentes avanzados a la conducción, y aquí hay que destacar el sistema de alerta de salida del carril, que no es nada fácil de integrar en un coche que no cuenta con dirección asistida eléctrica. En el Land Cruiser la asistencia de la dirección es hidráulica, que es lo ideal en un vehículo que tiene que lidiar con muchos esfuerzos en las ruedas delanteras, ya que hay posturas en los 4×4 en las que gran parte del peso se apoya sobre la dirección y una asistencia eléctrica sería demasiado frágil. Para conseguir mantenernos centrados en el carril, un turismo con dirección eléctrica lo tiene fácil porque basta con que la señal de la unidad de mando actúe sobre el volante mediante un impulso eléctrico, pero en una hidráulica no es posible.

Para mantenernos en el carril, este Land Cruiser nos advierte de que nos estamos saliendo del carril con una alerta sonora y actuando sobre los frenos del lado contrario al que nos salimos, lo cual induce una tendencia a que el coche gire ligeramente hacia ese lado. Esto no es lo ideal y la verdad es que no resulta nada tranquilizador notar ese trabajo, pero al menos tenemos un sistema que intenta mantenernos en nuestro carril ante un desvanecimiento o pérdida de atención y que nos hará recuperar la vigilia.

Control de crucero adaptativo, sensores de ángulo muerto cámara de marcha atrás… no está mal servido.

El confort del Land Cruiser también es bueno y tenemos asientos calefactados y ventilados, climatizador independiente para las plazas traseras, llave manos libres con arranque inteligente, asientos delanteros con reglaje eléctrico, volante de piel multifunción, etc.

En resumen, el Toyota Land Cruiser está bien equipado y, aunque no es barato, su robustez y su calidad lo valen.

Consumo: El talón de Aquiles

Los consumos no pueden ser bajos en un coche con este peso, arrastre y aerodinámica.

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Con un peso en orden de marcha que supera con holgura las dos toneladas, unos neumáticos anchos que ofrecen mucha resistencia al avance tanto por rodadura como por aerodinámica, unas formas que cortan el viento con la sutileza de una motosierra oxidada y un esquema mecánico con muchas fricciones internas y arrastres, el Land Cruiser lo tiene todo en contra para conseguir unos consumos bajos… y no los consigue. Pese al start & stop y que el nuevo motor es claramente mejor y más refinado que el anterior, este Land Cruiser consigue unos consumos superiores a los homologados y bastante elevados.

En concreto, los consumos reales del Toyota Land Cruiser 2022 han sido:

  • Ciudad: 11 l/100km
  • Carretera: 7,5 l/100 km
  • Autopista: 10 l/100 km

Con estos consumos y un depósito enorme de 87 litros, el Toyota Land Cruiser tiene una autonomía que ronda los 700 km.

Rivales: Rivales del Toyota Land Cruiser 2022

Vehículo

Toyota Land Cruiser D-4D Limited Aut.

Jeep Wrangler 2.0T GME 80 Aniversario 8ATX

Land-rover Defender 110 3.0D l6 MHEV Hard Top HSE AWD Aut. 250

Ford Ranger 2.0 Ecoblue DCb. Raptor 4x4 Aut. 213

Precio Desde
79.949 €
Desde
70.850 €
Desde
92.453 €
Desde
60.299 €
Combustible Diésel Gasolina Diésel Diésel
Cambio 6 marchas 8 marchas 8 marchas 10 marchas
Potencia (CV) 204 270 250 213
Aceleración 0-100 km/h (s) 11,1 10,7 8,3 10,9
Consumo Medio (l/100 km) 7,8 - - 8,9
Emisiones CO2 (g/km) 207 - - 233

Nuestra valoración: 7,0

Diseño 7

Motor 8

Comportamiento 8

Interior 7

Equipamiento 7

Consumo 5

Destacable

  • Robustez mecánica
  • Mejoras introducidas
  • Cualidades 4x4 auténticas

Mejorable

  • Apertura del maletero
  • Consumos
  • Acceso alto

Ver ficha técnica y equipamiento

Comentarios

  • Andrés

    Rubén, no has comentado nada de si puede utilizar el nuevo combustible HVO100 , ¿es así? y si puede, me gustaría saber si el precio del nuevo combustible es equiparable al diésel convencional así como la disponibilidad en la red de gasolineras nacional. Muchas gracias.

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