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VÍDEO| Prueba Seat León e-Hybrid 2021: ¿merece la pena?

24 de diciembre, 2021

El Seat León e-Hybrid es un modelo que destaca por sus consumos y las ventajas de la etiqueta cero, pero su precio hace que haya que pensárselo dos veces. ¿Merece la pena lo que cuesta?

Los híbridos enchufables están de moda y no paran de proliferar. Hace apenas 5 años que la única alternativa era el Mitsubishi Outlander y en la actualidad prácticamente todos los modelos tienen un PHEV en su gama. Por esto hemos probado el Seat León e-Hybrid, un modelo que entre sus principales argumentos de venta está el hecho de ser uno de los que más autonomía en modo eléctrico ofrece, con 65 km homologados.

Como te explicamos en nuestro reportaje de cuándo compensa un PHEV, si tu día a día está dentro del rango de autonomía eléctrica y tienes dónde cargarlo a diario, en principio este Seat León e-Hybrid es una buena alternativa aunque su precio por encima de los 35.000 euros espanta un poco. Lo menos bueno de este modelo de Seat es que su maletero se queda algo escaso y eso nos obligará a montar un baúl en el techo cuando viajemos con él y con la familia a cuestas. La buena noticia es que los consumos de este Seat León también son buenos cuando se agotan las baterías y lo usamos como un híbrido convencional.

Cuáles son los rivales del Seat León e-Hybrid

Al Seat León e-Hybrid le ha salido un rival durísimo con la llegada al mercado de la nueva generación del Peugeot 308. En ella hay dos alternativas de 180 y 225 CV de potencia en híbrido enchufable y, al ser un recién llegado, cuenta con un equipamiento y tecnología de última generación. Otro posible rival para el Seat León e-Hybrid es el Kia Niro PHEV o el Kia Exceed PHEV, más bien este último por precio. Frente a él el Seat ofrece mejores prestaciones y equipamiento.

También Renault dispone de un híbrido enchufable para el Mégane, que ofrece unas características muy similares a las del Exceed en lo que a prestaciones se refiere, con 160 CV de potencia.

Por supuesto, cualquiera de sus primos con su mismo esquema técnico del grupo VAG (Audi, Skoda…) también son posibles rivales, pero sobre ellos las diferencias son más de gustos personales que técnicas, puesto que comparten todo lo importante.

Por último, tal vez te sorprenda que haya incluido el Mitsubishi Outlander PHEV entre los rivales de este Seat, pero es que por precio anda muy parejo y, aunque sus consumos son elevados, puede que el enorme espacio y habitabilidad que ofrece el japonés nos pueda interesar .

Nuestra valoración: 6,8

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 6

Consumos 7

Destacable

  • Etiqueta Cero
  • Conducción fácil y agradable
  • Iluminación

Mejorable

  • Sin teclas de acceso directo
  • Precio
  • Maletero

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: No hay diferencias

Sólo la portezuela sobre la rueda delantera izquierda diferencia estéticamente a este e-Hybrid del resto de Léon.

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Exteriormente las únicas diferencias entre el Seat León e-Hybrid FR y cualquier otro León FR están en la trampilla que deja acceso a la toma de carga eléctrica, sobre el paso de rueda delantero izquierdo y en el logo e-Hybrid del portón trasero. Por lo demás es idéntico a cualquiera con este nivel de acabado en el que destacan las llantas de 18 pulgadas, los retrovisores en color grafito a juego con los spoilers del faldón delantero y trasero y las llantas.

Los acabados y la calidad de ajuste son muy buenos y el Seat León da una buena impresión cuando lo ves en directo. El frontal tiene un diseño moderno y en él destacan los faros, con tecnología full led y buena cantidad y calidad de luz. Disponen también de asistente de luz de carretera, que en este caso funciona regular. No falla tanto como en otros modelos que he probado, pero tampoco es infalible y seguimos deslumbrando más de lo deseable al no detectar bien el resto del tráfico.

En la parte trasera lo más llamativo es también la iluminación, con los pilotos led que integran los intermitentes de tipo secuencial y que, además, hacen un llamativo juego de luces cuando detecta nuestra presencia al acercarnos al coche. Sirve de bienvenida y también de test para comprobar que todos los led funcionan correctamente.

Las puertas tienen un buen tamaño para dejar un acceso cómodo al interior y al abrirlas y cerrarlas dan una buena sensación, se notan pesadas y de cierre contundente.

Interior: El maletero lo paga

El minimalismo en cuanto a teclas se ha llevado a un extremo que lo hace poco práctico.

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El interior del León está en la media del segmento en lo que a habitabilidad se refiere y en general la calidad de materiales y acabados es buena, aunque hay detalles que revelan una excesiva racanería y abaratamiento de costes. El más evidente es el hecho de ver que los paneles de puerta delanteros son de una calidad muy superior a los traseros. Delante tenemos plásticos de tacto blando, molduras decorativas e incluso iluminación ambiental, mientras que los traseros son de plástico rígido y carecen de cualquier adorno o iluminación.

Otro detalle que deja claro el abaratamiento de costes es la falta de botones. Esto deja un diseño muy limpio y minimalista que puede agradar más o menos, pero hace que pierda mucho en ergonomía y usabilidad. Por ejemplo, no tenemos ya la clásica tecla del «drive mode» que nos permite elegir entre los diferentes modos de conducción. Ahora tenemos que accionarlo mediante la pantalla multimedia. Esto es especialmente engorroso en un híbrido enchufable como éste en el cual tengo que elegir con más frecuencia si quiero usarlo como eléctrico puro o como híbrido o si quiero reservar la carga de la batería porque trabajo en el centro de la ciudad y vivo a las afueras, por ejemplo. Tener que recurrir al menú de la pantalla táctil constantemente es incomodísimo. Además, el coche no memoriza el modo seleccionado previamente y siempre arranca reseteado.

Esta falta de teclas también ha hecho que desaparezcan de su ubicación natural las que activan la luneta térmica y el modo de desempañado del parabrisas. Ya no están en la consola central junto con los mandos de temperatura (que no están iluminados y por la noche son invisibles, por cierto). Como ahí no hay botones, los han puesto junto con los de las luces, a la izquierda del volante en un único mando que agrupa todas las funciones. De nuevo, menos botones, menos coste… y menos fácil de usar.

En cuanto a los asientos, los delanteros son muy cómodos y, además, el conductor encuentra rápidamente la postura perfecta gracias a los múltiples reglajes de asiento y columna de dirección.

Las plazas traseras tienen suficiente espacio para las piernas y altura para las cabezas, pero en anchura no podremos poner tres sillas infantiles y también tres adultos irán algo apretados, pero es un mal generalizado en el segmento de los compactos e incluso en el de las berlinas de mayor tamaño.

El maletero pierde nada menos que 110 litros respecto al de un Seat León no enchufable y pasa de 380 litros a sólo 270 de capacidad. Además, ni siquiera tiene un hueco donde guardar correctamente el cable de carga, de modo que todavía perdemos más espacio al ser conveniente llevarlo con nosotros. Eso sí, seguimos pudiendo abatir los respaldos para ganar espacio en el maletero si lo necesitamos y dejan un suelo plano al abatirse.

Motor: Equilibrio de fuerzas

El sistema híbrido es bastante eficiente.

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El sistema híbrido de este Seat León es común con el de varios modelos del grupo: Audi A3, Volkswagen Golf, Skoda, etc. Se trata de combinar el trabajo de un motor de gasolina de 1,4 litros de cilindrada, que llega a los 150 CV y 250 Nm gracias al turbo, con un motor eléctrico de 102 CV y 330 Nm. Como el motor eléctrico ocupa espacio, pesa y aporta suficiente par, no es necesario emplear la caja de cambios DSG de 7 marchas, así que se conforma con la de 6 y el motor eléctrico aporta más para compensar al térmico en las fases de trabajo en las que está fuera de su régimen más favorable.

El conjunto funciona bien y las prestaciones son muy buenas, con una conducción muy agradable y, sobre todo, bastante equilibrio entre las fases en las que el coche funciona como un eléctrico puro y como híbrido. Al tener un motor eléctrico de más de 100 CV, no necesita encenderse el motor de combustión en ningún momento cuando, por ejemplo, nos incorporamos a una circunvalación o subimos una rampa pronunciada, algo que sí sucede en rivales como el Kia Niro, Mini, etc.

Para alimentar al motor eléctrico el Seat León e-Hybrid monta unas baterías de 13 kWh de capacidad que anuncian una autonomía eléctrica de 65 km, de las mejores de segmento. Sin embargo, durante la prueba me ha sido imposible superar los 50 km, aun así es una buena cifra y la mayoría de los conductores podrán usar este coche como eléctrico puro casi siempre en su día a día.

En cuanto a la recarga de la batería, se puede hacer de varias maneras. Lo razonable es cargarla enchufándolo a la red. El León e-Hybrid admite una potencia de carga de hasta 3,7 kW, así que en unas tres horas y media estaría completamente cargada desde cero. La otra forma de cargarla es usando el motor de combustión durante un viaje para irla recargando y tenerla llena cuando lleguemos al destino, en el supuesto caso de que nuestro destino estuviese en una zona de cero emisiones. Esto no es eficiente porque aumenta bastante el consumo de gasolina. Por último, podemos cargarla con el cable de emergencia en cualquier enchufe doméstico. Aquí la potencia está limitada por el enchufe, que no suele ser capaz de suministrar más de 1,2 kW, de modo que cargar las baterías llevaría más de 9 horas.

En cuanto a los modos de conducción (que son muy engorrosos de seleccionar sin una tecla de acceso directo), el Seat León e-Hybrid arranca siempre como coche eléctrico puro, salvo que no tengamos energía suficiente en las baterías. Una vez agotadas las baterías o si lo elegimos nosotros, pasa a comportarse como un híbrido. Por supuesto, si pisamos el acelerador con contundencia siempre nos va a dar la máxima potencia, para lo cual encenderá el motor de combustión.

Además, podremos elegir entre los clásicos modos de Sport, Confort, Normal y Eco en los que varía la respuesta del acelerador y, sobre todo, de la caja de cambios DSG de 6 marchas.

Comportamiento: Un León cargado

El peso en el eje trasero se nota en los badenes y cambios bruscos de trayectoria.

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Las prestaciones que ofrece el Seat León e-Hybrid son buenas y esto nos va a permitir viajar con toda la familia sin ir justitos a la hora de hacer un adelantamiento o coronar los puertos de montaña. La conducción es muy agradable, sobre todo en modo eléctrico, completamente silencioso, sin cambios de marcha y con una buena respuesta al acelerador.  Esto hace que el uso en ciudad del Seat León e-Hybrid sea muy agradable y desestresante.

En carreteras secundarias notaremos el peso extra en la parte trasera respecto a otro Seat León. Las reacciones son como si llevásemos el maletero cargado, con más inercia en la parte trasera. El mayor punto en contra de este híbrido enchufable respecto a sus hermanos sin la mochila de las baterías está en el confort en las plazas traseras. Para adaptarse al peso extra, los muelles traseros del e-Hybrid son más rígidos y esto hace que al pasar por los pasos de cebra elevados, bandas reductoras de velocidad y baches sea más brusco que sus hermanos. Las llantas de 18 pulgadas con perfil bajo tampoco ayudan en este aspecto.

En autopista y autovía se siente aplomado y transmite confianza en las curvas rápidas. La verdad es que es un coche con un rodar agradable y en el que podemos plantearnos largos viajes sin ningún reparo.

Las reacciones son seguras y los frenos cumplen bien con su cometido. Por desgracia, en esta prueba no ha sido posible realizar la maniobra de esquiva y la frenada de emergencia en circuito, pero en principio las sensaciones que me ha transmitido en todo momento no me hacen pensar que haya malas sorpresas en ellas y el León me ha parecido un coche de reacciones muy predecibles y seguras.

Equipamiento: Completo y caro

El equipamiento es muy completo, sobre todo en asistentes a la conducción.

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Con un precio de partida por encima de los 35.000 euros, el Seat León e-Hybrid no es un coche barato en absoluto. Tenemos que tener en cuenta que con los híbridos enchufables básicamente nos estamos comprando dos coches, uno eléctrico y otro de gasolina y eso los encarece mucho. Por suerte, el equipamiento es generoso y en parte compensa ese precio.

En el campo de confort estamos bien servidos con elementos como el climatizador multizona con salidas y mandos independientes para las plazas traseras, el asiento del conductor con reglaje en altura, volante de piel multifunción, apertura con llave manos libres, etc.

Sin duda donde mejor está dotado es en materia de ADAS (asistentes avanzados a la conducción) y seguridad activa, contando con elementos como el asistente de mantenimiento y centrado en el carril, alerta de colisión con frenado de emergencia, alerta de ángulo muerto (muy práctico, además, empleando la luz ambiental para dar las alertas), detección de tráfico cruzado para las maniobras de estacionamiento en batería y cruces, control de crucero adaptativo… no echaremos nada de menos.

En cuanto a la conectividad, el sistema multimedia dispone de Apple Car Play y Android auto inalámbricos, puerto de carga por inducción, tomas USB-C y también aplicaciones MySeat con las que podremos configurar tanto la preclimatización del habitáculo como la programación de las horas de recarga, además de consultar la localización de puntos de recarga en nuestro recorrido.

Consumo: Imprescindible un enchufe

Para sacar buen partido a los consumos es imprescindible usarlo al máximo como eléctrico.

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Los consumos homologados de los híbridos enchufables son cifras que no nos sirven para calcular cuál es su consumo real. En los ciclos de homologación de los PHEV afecta mucho la autonomía en modo eléctrico debido a cómo se hace el cálculo de los consumos. Para lo único que nos sirve este dato homologado es para comparar la eficiencia entre dos modelos híbridos enchufables, que se homologan en idénticas condiciones.

Para que los consumos sean un dato objetivo de lo que gasta el coche cuando lo usamos simplemente como híbrido, lo que hago es gastar por completo la batería y usar el coche como híbrido exclusivamente. Lo razonable sería usar el coche en eléctrico todo lo que podamos y sobre todo en ciudad, que es donde mejor rinde un eléctrico y peor lo hace un térmico. La autonomía real en modo eléctrico del Seat León e-Hybrid está en el entorno de los 50 km, que no está nada mal. A partir de ahí, el consumo real que he medido sin reserva en la batería en el Seat León e-Hybrid ha sido:

  • Ciudad: 7 l/100 km
  • Carretera: 4,8 l/100 km
  • Autopista: 6 l/100 km

Son cifras que no están nada mal y que hacen que el Seat León e-Hybrid sea también un buen compañero para realizar viajes largos con un coste ajustado.

En cuanto a la autonomía del Seat León e-Hybrid, a los 50 km que podemos hacer en eléctrico hay que sumar los que nos da su pequeño depósito de sólo 40 litros, que nos permite hacer unos 550 km más.

Rivales: Rivales del Seat Léon e-Hybrid 2021

Vehículo

Seat León 1.4 TSI e-Hybrid S&S FR DSG-6 204

Renault Mégane E-TECH RS Line 117kW

Peugeot 308 1.6 Hybrid GT Pack EAT8 225

Mitsubishi Outlander PHEV Motion 4WD

Precio Desde
35.890 €
Desde
41.425 €
Desde
44.399 €
Desde
46.300 €
Combustible Híbrido Enchufable Híbrido Enchufable Híbrido Enchufable Híbrido Enchufable
Cambio 6 marchas 6 marchas 8 marchas 1 marchas
Potencia (CV) 205 160 225 230
Aceleración 0-100 km/h (s) 7,5 9,4 7,6 10,5
Consumo Medio (l/100 km) 1,4 - - 1,8
Emisiones CO2 (g/km) 32 - - 40

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