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VÍDEO| Prueba del KIA Sportage HEV GT-Line: aspirante a todo

05 de octubre, 2022

La nueva generación del KIA Sportage tiene la intención de volver a liderar un segmento cada vez más poblado. Sus argumentos, diseño, calidad, equipamiento y seguridad unida a una fortísima electrificación. Nosotros hemos probado la versión híbrida autorrecargable.

Hace tiempo que KIA dejó de ser esa marca de corte más low cost para convertirse en uno de los fabricantes mejor valorados de la actualidad. Así lo demuestra con su liderazgo en el canal de particulares durante el año pasado, hecho que pretende volver a conseguir durante este 2022 con el protagonista que hoy analizamos: el KIA Sportage. Un modelo que ya resulta ser casi un viejo conocido por la cantidad de veces que ha pasado por nuestras manos, pues esta quinta entrega propone un sinfín de alternativas entre las que hay motores de gasolina, de gasolina y diésel con sistema de microhibridación e incluso una híbrida enchufable con etiqueta CERO, sin obviar el Sportage HEV o híbrido que hoy tenemos como actor principal.

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Como ves, el superventas de KIA se electrifica por completo adecuándose a la tendencia actual. La misma que posiciona a su segmento como el más demandado de la actualidad con casi un tercio de las ventas totales del mercado. Categoría que ahora mismo está dominada con solvencia por su primo-hermano, el Hyundai Tucson frente al que recientemente le comparamos para ver cuál de los dos tenía mejores argumentos de compra. Con este quinto Sportage, KIA no solo quiere superarle en ventas a él y lógicamente al resto de contendientes de un segmento C-SUV tan variado como copado, sino que pone incluso sus focos en el segmento de los modelos Premium. Lo hace, como veremos, con una imagen atractiva, un interior de calidad y un equipamiento a la altura de los modelos que antes miraba con recelo, sin dejar de mencionar la mejora en la calidad de rodadura y en eficiencia gracias a sus opciones electrificadas.

¿Compensa el Sportage HEV?

En lo que respecta al precio, compensa adquirir este Sportage HEV frente al resto de versiones de la gama. La respuesta a priori podría ir en contra de sus aspiraciones comerciales porque los MHEV lucen la misma etiqueta y son algo más económicos. Pero la realidad es que el ahorro general es mayor con la tecnología híbrida. Si nos ceñimos al aspecto monetario, a igualdad de equipamiento (el híbrido parte del Drive y el MHEV del Concept), tenemos una diferencia con todos los descuentos aplicados de 4.388 euros más para nuestro protagonista si lo comparamos con el gasolina de 150 CV y de solo 1.491 euros con el diésel de 136 CV. La diferencia la empezaremos a obtener no solo al rodar, pues el Sportage HEV genera 230 CV, es decir, casi un centenar más respecto al resto, al tiempo que homologa un consumo medio de 4,7 l/100 km, frente a los 6,4 l/100 km, calcando el dato con el diésel.

Nuestra valoración: 8,7

Diseño 9

Motor 9

Comportamiento 8

Interior 8

Equipamiento 9

Consumos 9

Destacable

  • Diseño exterior
  • Calidad y espacio interior
  • Consumo combinado

Mejorable

  • Precio elevado con acabado GT Line
  • Limpialuneta trasera
  • Sin boton EV

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Nada se le parece

La zona trasera es muy similar a la del EV6.

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Como ya analizamos en profundidad el diseño del vehículo en la primera toma de contacto, vamos a enfatizar los detalles que nos llaman la atención de este nuevo Sportage. Tenemos un coche que mide 4,51 metros de largo por 1,86 de ancho y 1,64 de alto que destaca por incluir el estilo de diseño Opposites United estrenado en el EV6. A destacar, primero, el frontal, con esa calandra de generosas dimensiones, esta Tiger Nose minimizada y el diseño de las luces diurnas en forma de boomerang. En el lateral tenemos llantas de 18 pulgadas de diseño exclusivo así como un pilar C un tanto extraño que cuenta con un escalón visual, mientras que la zaga es casi idéntica a la del EV6, con un portón de generosas dimensiones, unos faros grandes y la pérdida de la tira catadrióptica que los conectaba. Por cierto, si no ves el limpiaparabrisas, no es que se les haya olvidado, es que ahora está escondido en el propio alerón, una solución práctica y limpia visualmente pero que no resulta tan práctica cuando queremos limpiar la propia luneta.

Interior: Mejora notable

Por calidad y digitalización este Sportage no tiene nada que ver con su predecesor.

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Es en el interior donde se percibe un producto completamente diferente a lo propuesto con anterioridad por la marca coreana. Me gusta el tacto general de todas las zonas, con materiales blandos y mullidos tanto en la zona de las puertas como en la parte superior del salpicadero. El confort de marcha es muy bueno gracias a unos asientos anchos que recogen perfectamente y que en el acabado GT Line suman regulación eléctrica y pueden estar calefactados y ventilados. Pero si por algo despunta este Sportage es por la digitalización del conjunto.

Tenemos un cuadro digital de 12,3 pulgadas con diferentes visualizaciones en función del programa de conducción así como otro monitor central del mismo tamaño, ambos bajo un mismo marco curvo, que se maneja de manera rápida e intuitiva. Cuenta con el sistema KIA Connect que permite tener acceso a multitud de servicios conectados así como sincronización móvil con Apple CarPlay de manera inalámbrica. Otro detalle que llama la atención es la tira situada justo por debajo, también digital, que permite aglutinar tanto los mandos de la climatización como los atajos a los menús principales, todo bajo una misma tira. Basta con pulsar un botón para que la imagen cambie y así podamos ahorrar espacio en botones.

Hablando de espacio, los 2,68 metros que destina a la batalla le permiten ofrecer un hueco interno amplísimo, con una zona trasera apta para adultos de estatura media tanto en la zona para las rodillas como para la cabeza. El confort está garantizado gracias a las salidas de aire y las tomas USB mientras que los asientos integran un práctico perchero en los reposacabezas. Por su parte, el maletero cubica 591 litros que en el caso de las versiones híbridas mengua hasta los 587 convirtiéndole no obstante en uno de los más capaces de su categoría. Bajo el piso ofrece un práctico fondo para guardar las herramientas u objetos de mayor valor.

Motor: Gran rendimiento

La versión híbrida desarrolla una potencia conjunta de 230 CV.

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Como decíamos al inicio, la quinta generación del Sportage es la que más opciones ofrece de propulsión. Entre ellas nosotros hemos optado por la que ofrece la máxima carga electrificada dentro de los sellos ECO: el híbrido autorrecargable. Combina el motor de gasolina 1.6 T-GDI de 180 CV con otro eléctrico de 60 CV para dar una potencia conjunta de 230 CV a lo que suma un par máximo de 350 Nm. Ambos motores se gestionan mediante una caja de cambios automática de doble embrague y seis relaciones, acelerando de 0 a 100 km/h en 8 segundos y alcanzando los 193 km/h de velocidad punta.

La ventaja de esta versión híbrida frente a las MHEV es que el propulsor eléctrico podrá mover de manera independiente al conjunto. Será necesario, eso sí, ser gentil con el acelerador pues no hay un botón específico que fuerce su funcionamiento. No obstante, acabaremos viendo cómo el sistema eléctrico está más que presente en prácticamente todos los escenarios y con cualquiera de los dos programas de conducción seleccionados.

Comportamiento: Prima lo eléctrico

Dinámicamente es un coche que destaca por estabilidad y aplomo.

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Como decíamos, el sistema intenta priorizar al máximo el entramado eléctrico siendo incluso capaz de moverse a velocidades altas sin activar el 1.6 T-GDI. Siendo cuidadosos, en las arrancadas y durante varios metros podremos hace uso exclusivamente del bloque eléctrico, al menos hasta que la batería de 1,5 kWh se agote.

La entrada del motor de gasolina es notoria que no desagradable. Cuando esto ocurre, funciona de manera contundente y mueve con soltura el conjunto. La puesta a punto del chasis es infinitamente mejor que la de su predecesor y eso no solo se nota en el confort de la suspensión sino también en el guiado de la dirección, precisa y comunicativa.

En líneas generales, este Sportage ha mejorado considerablemente el uso tanto por autopista como por autovía gracias a una calibración de la plataforma N3 sobre la que se sostiene. Es mucho más estable y aplomado a la par que seguro. Los dos programas de conducción que propone le hacen cambiar considerablemente el comportamiento. Solo cuenta con dos: Eco y Sport por lo que el salto entre uno y otro es muy contundente.

Lo que sí llama la atención es el amplísimo elenco de asistentes a la conducción que monta y que ya te hemos enumerado en el equipamiento convirtiendo a esta generación del Sportage en la más blindad de la historia. Solo una apreciación, en los Sportage HEV con tracción 4×4 la suspensión trasera tiene un control electrónico de la amortiguación, algo que se deja notar al ser algo más cómodo viajar con ella que con el 4×2 de esta prueba.

Equipamiento: No necesitas más

Las llantas de 18 pulgadas son exclusivas de esta versión,

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La gama del Sportage híbrido arranca con el nivel Drive donde ya cuenta, entre otros, con llantas de 17 pulgadas, asistente de frenada de emergencia en ciudad con reconocimiento de peatones, reconocimiento de señales de tráfico con asistente de cambio involuntario de carril, alerta por fatiga del conductor, faros LED, doble pantalla interior de 12,3 pulgadas, control de velocidad de crucero adaptativo con función Stop&Go, sensores de aparcamiento delanteros y traseros o climatizador bizona.

En el caso del nivel GT Line que tiene un precio de partida de 45.058 euros con descuentos suma al Drive llantas de 18 pulgadas, asistente de ángulo muerto visible en el panel de instrumentos y alerta por tráfico cruzado trasero, faros LED adaptativos con asistente dinámico para las luces de carretera, techo solar panorámico, sistema de sonido Harman Kardon Premium, tapicería GT Line en cuero, acceso y arranque sin llave, volante y asientos calefactables, asientos regulables eléctricamente, sistema de estacionamiento remoto con llave, cargador inalámbrico para móviles, cámara de 360º y portón trasero manos libres.

Consumo: Gasta poco

El entramado eléctrico tiene mucha incidencia en la marcha, lo que reduce considerablemente el consumo medio.

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Una de las ventajas de elegir este Sportage HEV por encima de las MHEV, sobre todo de los gasolina, es que la relación entre el consumo de combustible y la potencia final. Porque si bien la firma coreana homologa un gasto medio de 5,8 l/100 km, la realidad es que sin prestar mucho atención a la realización de una conducción eficiente vas a estar moviéndote en el entorno de los 6,3 l/100 km que es una muy buena cifra. Ahora bien, donde más verás relucir a esta versión será en entornos urbanos, donde el sistema eléctrico tenga una mayor incidencia, consiguiendo valores por debajo de los 5,5 l/100 km. Con todo, gracias a los 52 litros de combustible, tendrás para una autonomía media superior a los 800 kilómetros.

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