Prueba

VÍDEO| Prueba del Citroën C4 PureTech 155 CV gasolina 2021: ¿mejor que el diésel?

13 de octubre, 2021

Tras haber examinado el C4 diésel, muchos lectores nos habéis pedido que probásemos la versión de gasolina de este modelo y así hemos hecho. Con mejores prestaciones que el diésel y un precio equiparable, este modelo saca ventaja dependiendo del uso que hagamos, aquí te lo contamos.

Como en la vídeo prueba del Citroën C4 diésel muchos nos habéis preguntado por el de gasolina, hoy sometemos a examen al Citroën C4 PureTech 155 CV en acabado Shine y también con la caja de cambios automática para que los consumos sean comparables. Citroën ha tardado algunos meses en completar la gama del Citroën C4 con más alternativas mecánicas, pero la espera ha merecido la pena y ahora la gama es muy completa y variada.

¿Mejor gasolina que diésel? Depende

Como era de esperar, los consumos del Citroën C4 de gasolina han sido superiores a los del diésel, pero tampoco se disparan demasiado y hay que tener en cuenta que nos ahorramos el tener que repostar AdBlue y el carísimo mantenimiento del filtro anti partículas, por no hablar de que las averías en los diésel salen mucho más caras que en los modelos de gasolina. Precisamente por las averías y por el coste de los sistemas anti contaminantes del diésel, es por lo que es más recomendable la alternativa de gasolina para quienes hagan muchos desplazamientos cortos o un uso intensivo en ciudad, con la que ahorraremos dinero aunque echemos más litros al mes.

En esas condiciones de uso, el diésel sufre mucho más debido a que el filtro de partículas necesita mucha temperatura y presión en los gases para poder hacer sus regeneraciones automáticas correctamente. En ciudad y en los recorridos cortos no se dan las condiciones necesarias para que esto suceda correctamente, y empiezan los fallos caros en el sistema de tratamiento de gases. Esta realidad no es exclusiva de Citroën, pasa exactamente lo mismo con todos los diésel modernos que equipan FAP y AdBlue para cumplir con las normas anti contaminación.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 8

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Diseño original
  • Confort de marcha
  • Habitabilidad

Mejorable

  • Instrumentación
  • Porta tablet
  • Llantas de 18 pulgadas

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Con bastante personalidad

El C4 tiene un diseño con bastante personalidad.

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No hay mucho que añadir a la prueba del Citroën C4 diésel, ambas unidades tienen el mismo acabado, el Shine, y su estética es la misma salvo por el color de cada una de ellas y por un detalle más sutil que es la única diferencia estética entre este 155 CV de gasolina y el diésel de 130 CV: la doble salida de escape en la parte trasera.

Por lo demás son el mismo coche, con una imagen a medio camino entre un compacto y un SUV y algunos guiños a modelos con mucho carisma de Citroën como el GS y sus faros trapezoidales, o la silueta del cristal de custodia del CX.

Los ajustes y acabados de la carrocería son buenos y los faros full led tienen una buena iluminación que hacen más seguros los viajes por la noche. Además, el asistente de luz de carretera no ha fallado tanto como en otras ocasiones en otros modelos, lo que deja claro que poco a poco van mejorando los calibrados de los sensores.

Interior: Cómodo y práctico

El interior tiene un diseño moderno, pero el cuadro de instrumentos es ridículo.

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Tampoco hay diferencias reseñables en el interior. Era de esperar una mejor insonorización al ser menos rumorosas las mecánicas de gasolina, pero lo cierto es que el tres cilindros PureTech no es mucho más fino ni menos ruidoso que el BlueHDi y dentro no hay grandes diferencias.

El salpicadero tiene unas formas agradables, el diseño es moderno y la ergonomía es buena, pero es una pena que el cuadro de instrumentos sea tan ridículamente pequeño, aunque luego tengamos un head up display que nos muestra la información cerca del campo de visión del parabrisas.

Los materiales son buenos de aspecto y tacto y los asientos muy confortables. Las plazas delanteras son cómodas y en este acabado cuentan con función de masaje.

En las plazas traseras la altura disponible permite que a mí que mido 1.85 metros no me toque la cabeza en el techo pese a que la unidad de pruebas contaba con techo panorámico, que siempre resta unos centímetros en esta cota. El espacio para las piernas y el acceso a las plazas traseras del Citroën C4 es de los mejores dentro del segmento C.

El maletero tiene unas buenas dimensiones, con formas muy cúbicas y aprovechables y su tamaño es como el de la mayoría de sus rivales, en el entorno de los 380 litros. Aunque hay espacio para una rueda de repuesto, por ahorrar peso, bajar las emisiones y el precio, es opcional.

Motor: Buen rendimiento

La versión de gasolina se diferencia por las dos salidas de escape.

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Bajo el capó delantero tenemos el motor 1.2 de la familia PureTech de gasolina de tres cilindros que con esta gestión electrónica llega a los 155 CV y es bastante agradable de respuesta. Va asociado a una caja de cambios automática de 8 marchas que es la responsable en gran medida de los excelentes consumos. Gracias a que puede escalonar tanto los desarrollos, esta caja de cambios lleva al motor siempre en su zona óptima de rendimiento.

En modo automático la caja responde muy bien y su sistema de aprendizaje se adapta muy bien a nuestro estilo de conducción. Si queremos usarla de modo manual, tenemos unas levas en el volante, con un tacto mejorable, por cierto, que son prácticamente las mismas que en su día estrenó el primer C4 Picasso. En modo manual es rápida de reacciones, pero no demasiado obediente. Se guarda bastante margen de seguridad en las reducciones y también nos pasará a la siguiente marcha al acercarnos al tope de vueltas aunque no se lo hayamos pedido.

Con la tecla junto al selector del cambio podemos variar los modos de conducción entre Normal, Sport y Eco. Esto varía la sensibilidad del pedal del acelerador y la respuesta de la caja de cambios para mejorar las prestaciones o el consumo, según prefiramos. Aunque elijamos el modo Eco, si pisamos con brusquedad el acelerador, el coche reacciona dándonos toda la potencia disponible.

Las prestaciones son buenas y permiten viajar desahogados aunque vayamos cargados y unos adelantamientos con buenos márgenes de seguridad.

Comportamiento: Confortable y seguro

Las llantas de 18 pulgadas al menos no calzan neumáticos excesivamente anchos.

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El diésel me encantó en este apartado y este de gasolina no iba a ser menos. El Citroën C4 es uno de los coches más confortables del mercado y lo mejor de todo ello es que además también se comporta muy bien tanto si tenemos que hacer frente a una maniobra brusca por sorpresa como si queremos avivar el ritmo. Las suspensiones con topes hidráulicos progresivos, que son de serie en este acabado, son definitivas para garantizar un confort sensacional y, además, todo el chasis y la puesta a punto de las suspensiones hacen que el conjunto sea muy equilibrado… y eso que las llantas de 18 pulgadas no ayudan demasiado, pero bueno, al menos no se han vuelto locos con la sección y la anchura de goma es razonable.

En ciudad el Citroën C4 es comodísimo porque se traga los baches y pasos de cebra elevados mejor que la mayoría de sus rivales. El cambio automático hace muy fácil el día a día y, aunque la visibilidad no es muy buena, los asistentes de aparcamiento y las cámaras nos ayudarán mucho a no rozar las esquinas.

En carretera los 155 CV nos permitirán adelantamientos con bastante margen de seguridad y poder subir puertos a ritmo desahogado incluso con el coche cargado a tope. La dirección tiene buen tacto y los frenos cumplen bien con su cometido.

En el circuito de pruebas la maniobra de esquiva y el slalom los ha hecho mejor que la media de su segmento, con unas reacciones muy predecibles y sin que el ESP haya tenido que frenar excesivamente el coche ni con reacciones raras. Los frenos también han respondido bien, con buenas distancias de detención y un aguante al calor también correcto.

En autopista de nuevo el confort es lo más destacable. En curvas rápidas da confianza y se recompone sin malos gestos cuando pasamos por cambios de asfalto o cortes en juntas de dilatación incluso en pleno apoyo.

Sus reacciones son muy seguras y predecibles y el C4 resulta más eficaz y seguro de lo que cabría esperar, por encima de la media de su segmento.

Consumo: Buenos consumos

Los consumos son buenos.

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Los consumos del C4 con el motor de gasolina de 155 CV son muy buenos, aunque no tanto como los del diésel, que fueron excepcionales. De todos modos, aunque las cifras sean más elevadas que en el caso del diésel, el coste de uso de este modelo puede ser una ventaja en función de nuestro uso. Si solemos hacer muchos km en ciudad o desplazamientos cortos, aunque éste de gasolina gaste más, es previsible que tenga menos coste de mantenimiento y averías que el diésel, cuyos sistemas anti contaminación sufren mucho en esas condiciones de uso.

En concreto, el consumo real del Citroën C4 de 155 CV medido durante la prueba ha sido:

  • Ciudad: 6,8 l/100 km
  • Carretera: 5,6 l/100 km
  • Autopista: 6,2 l/100 km

Con estos valores de gasto y un depósito de 50 litros, la autonomía del Citroën C4 de gasolina 155 CV ronda los 700 km.

Rivales: Rivales del Citroën C4 PureTech 155 CV 2021

Vehículo

Citroen C4 1.2 PureTech Shine S&S EAT8 155

Renault Mégane S.T. 1.3 TCe GPF Zen EDC 103kW

Ford Focus 1.0 Ecoboost MHEV Active 155

Seat León 1.5 TSI S&S FR 150

Precio Desde
28.420 €
Desde
29.224 €
Desde
27.312 €
Desde
27.080 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 8 marchas 7 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 155 140 155 150
Aceleración 0-100 km/h (s) 10,8 10,0 9,4 8,4
Consumo Medio (l/100 km) 4,7 5,2 4,1 5,3
Emisiones CO2 (g/km) 108 119 93 121

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