Una “nueva cara” para el Mazda3

5 noviembre, 2011, modificada el 7 noviembre, 2011 por

No sólo cambia su aspecto exterior: el nuevo Mazda3 recibe modificaciones en su habitáculo, su equipamiento y sus elementos mecánicos para mejorar su conducción (uno de sus puntos fuertes) y el consumo de sus propulsores. El rediseño es sutil, pero mantiene actualizado al modelo japonés.

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El Mazda3 me gusta, no te lo puedo negar. Lo prefiero en versión 5 puertas (el de 4 también tiene sus defensores) y, si hablamos del MPS, el más deportivo, entonces pasamos a otro nivel: muestra un equilibrio perfecto entre prestaciones, diversión y docilidad. El modelo data del año 2003 y entonces ya sorprendió por su facilidad de manejo, sus reacciones neutras y su conducción deportiva. La marca quiso explotar este aspecto en la segunda generación, presentada en 2008, con un diseño más agresivo de la sección delantera. Hoy, con más de tres millones de unidades vendidas en todo el mundo, recibe modificaciones que lo “ponen al día” y refuerzan sus puntos fuertes: una estética musculosa y un gran dinamismo.

En el exterior, las nuevas líneas apelan al valor emocional del coche, según la marca. Los extremos del paragolpes delantero tienen un dibujo más amplio en torno a las tomas de aire, cuenta con unos renovados faros antiniebla redondos y un “labio” más prominente. Las aletas inferiores son mayores, lo que influye positivamente en la aerodinámica. También lo hacen los deflectores frente a los neumáticos anteriores, un 50% más rígidos que antes, y un carenado inferior un 10% mayor, lo que da como resultado un Cx de 0,27 para la versión de 5 puertas (0,28 en el modelo anterior) y de 0,29 para el de 4 -antes era de 0,30-.

En la zaga, por el contrario, se resta protagonismo al paragolpes, que sobresale 30 mm menos que el anterior, lo que acorta la longitud total del coche en esta misma medida. Los reflectores están más cerca de los paneles laterales, lo que ofrece una mayor sensación de anchura y solidez.

Un interior más ergonómico

Los diseñadores de Mazda anuncian que se han centrado en reducir el movimiento de ojos necesario para utilizar los distintos sistemas a disposición del conductor. Así, la sección inferior de la consola central es de color negro (sustituye al tono plata utilizado anteriormente) y se aplica un anillo cromado a los relojes y mandos empleados con mayor frecuencia, con el fin de que destaquen más.

Para facilitar la lectura del cuadro de mandos, los gráficos de la pantalla LCD son ahora blancos, al igual que la iluminación de los relojes. Con el paso de los kilómetros, compruebo que, efectivamente, es más cómodo, pero para entonces ya estoy totalmente absorta en el tacto rápido y preciso de la palanca de cambios, en el aplomo del Mazda3 y en el buen funcionamiento de su motor diésel 2.2 de 185 CV. Esto no ha cambiado… ¿o quizá sí?

Comportamiento “Toitsukan”

La marca nipona asegura que ha mejorado el comportamiento deportivo del Mazda3 optimizando la maniobrabilidad y el confort de marcha. La idea de los ingenieros era que las transiciones entre las fuerzas de aceleración, laterales y de frenado fueran homogéneas, lineales, un atributo que se ha bautizado con el nombre (japonés, claro) de “Toitsukan”. Sólo con decirlo, te sientes más “zen”, más en armonía con el mundo… Y con el coche, que es de lo que se trata.

Lo cierto es que el modelo cuenta con una pisada firme, una dirección precisa y una calidad de rodadura que se ve levemente enturbiada por el ruido proveniente de su motor de gasóleo. Pero, evidentemente, estas cualidades no vienen de los dioses nipones, sino de las pequeñas modificaciones introducidas en la suspensión, en el sistema de dirección asistida electrohidráulica -de retorno más suave- y en la rigidez de la carrocería.

Menos consumo, menos emisiones

Esto es lo que anuncia la compañía para los motores del nuevo Mazda3: cinco gasolina (aunque uno de ellos, el 1.6 con caja de cambios Activematic de 4 velocidades, no estará disponible en España) y tres diésel.

Entre los primeros destaca el 2.0 con sistema i-stop, transmisión manual de seis relaciones y 150 CV, que recude su consumo 0,1 l/100 km, hasta los 6,7, lo que deja las emisiones de CO2 en 157 g/km. No hay cambios para sus “primos” (el 2.0 también con 150 CV sin i-stop y el 2.3 de 260 CV), pero sí para el 1.6 de 105 CV, que arroja a la atmósfera 147 gramos de CO2 por kilómetro, en lugar de 149, gracias a las modificaciones aerodinámicas y a una quinta marcha un poco más larga.

En cuanto a las mecánicas de gasóleo, empiezo por la más potente: la 2.2 de 185 CV. Su gasto de combustible es de 5,4 l/100 km, un 3,6% menos que el propulsor actual, anuncia Mazda. Además, las emisiones son un 3,4% más bajas: 144 g/km de CO2. La cifra del motor 2.2 de 150 CV es menor: 139 g/km de CO2 (-3,5%); consume 5,2 l/100 km (-3,7%).

El trío de “turbodiéseles” se completa con un 1.6 -asociado a un cambio manual de seis marchas- de 115 CV. “Bebe” 4,3 l/100 km y emite 115 gramos de CO2/km, lo que supone una reducción, respectivamente, del 2,3 y del 1,7%.

Equipamiento con TomTom incluido

Sólo en los acabados Style+, Sportive y Luxury (este último, con la mecánica 2.0 de gasolina y transmisión automática), pero quizá te merezca la pena pagar un poco más para contar entre el equipamiento de serie con un sistema de navegación TomTom: 4 GB de memoria, pantalla táctil de 14,7 cm y conexión Bluetooth manos libres.

Se trata de uno de los nuevos elementos que podrás encontrar en la dotación del Mazda3, en la que también aparece un indicador de cambio de marcha (presente en los motores de gasolina 1.6 y 2.0 DISI i-stop con caja de cambios manual y en todos los diésel). Asimismo, posee control de crucero, sistema de alerta de cambio de carril -premiado por Euro NCAP en el pasado Salón del Automóvil de Frankfurt- y un dispositivo de priorización del freno que se introdujo por primera vez en el Mazda5 en 2010. ¿Cómo funciona? Da prioridad al pedal del freno sobre el del acelerador cuando se pisan los dos a la vez y ayuda a detener el vehículo de forma segura.

En España, donde las ventas del Mazda3 suponen el 50% de las operaciones de la marca en nuestro país, el “facelift” del modelo se celebra con el acabado Mirai (“futuro”, en japonés). Está disponible para los motores 1.6 y su precio es de 18.700 euros. Por 1.000 menos tienes la versión de entrada entre los propulsores de gasolina (hasta 25.150 euros, excepto los 31.980 del MPS), mientras que las mecánicas de gasóleo van de los 19.800 a los 27.800 euros. El objetivo es vender 2.200 unidades anuales.

Ficha técnica

Potencia: 105/260 CV
0 a 100 km/h: De 12,2 a 6,1 seg.
Velocidad máxima: De 181 a 250 km/h
Gasto medio de combustible: 4,3-9,6 l/100 km
Precio: De 17.700 a 31.980 euros

¿Será tu próximo coche?

¿Un compacto que vale para todo y con tantas opciones para elegir? Definitivamente, sí. Quizá pienses que el motor diésel más potente, que tuve la ocasión de probar durante la toma de contacto, resulta excesivo para el día a día, pero la fuerza en una mecánica nunca está de más (especialmente, si su consumo no es muy alto). Empuja desde la zona baja del cuentavueltas; te acostumbrarás tan rápido a esta respuesta que después no querrás pasar sin ella. Al salir a carretera descubrirás más virtudes pero, si aún así quieres algo más “normal”, cuentas con un amplio abanico de posibilidades, también en gasolina.

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