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Audi RS 5: coupé radical

22 Julio, 2011, modificada el 28 Julio, 2011 por

La versión más radical del A5, más ancha, baja y larga, se pone a dieta para ofrecerte la máxima efectividad y contundencia, lo que te garantiza un gran disfrute al volante con el mínimo esfuerzo. Estás ante un juguete para casi cualquiera.

No valorado

Destacable

  • Motor y cambio de doble embrague.
  • Sensaciones al volante y sonido del motor.
  • Más fácil de conducir que sus rivales.

Mejorable

  • Habitabilidad de las plazas traseras.
  • Consumo muy sensible.
  • Precio elevado.

El modelo más deportivo de la gama de los cuatro aros, con permiso del Audi R8, es el coupé RS 5. Deriva del Audi A5, también disponible con carrocería cabrio, pero es más largo, ancho y bajo; además, se pone a dieta para ofrecer la máxima efictividad al volante.

Este bólido es la apuesta de la casa de Ingolstadt para plantar cara a los BMW M3 Coupé, Mercedes-Benz Clase C 63 AMG Coupé y Nissan GT-R. Aunque, bien mirado y salvando las distancias, también puede ser rival -por prestaciones- de un Porsche 911 Carrera 4S Coupé PDK. Los 911 Carrera GTS, GT3 y GT3 RS, más cercanos en potencia, son más exclusivos y radicales que él. ¡Súbete conmigo a esta máquina de disfrute con el mínimo esfuerzo!

¿Habitáculo? Racing, por favor

En Audi, como en el resto de marcas del grupo Volkswagen, los habitáculos son muy parecidos de unas versiones a otras y, salvo detalles, la ergonomía es perfecta y la posición al volante, calcada. La calidad de realización y ajuste de los materiales empleados tampoco varía, excepto si eliges opcionales -que pueden montarse en cualquier motorización- como el tapizado del salpicadero y los paneles de las puertas.

Entre esos detalles están los bacquets opcionales de la unidad probada. Desde el punto de vista de la conducción más técnica y pasional… ¡son la leche! (perdón). En curva no hay sujeción mejor, aluciné, por extremo que sea el apoyo y, por tanto, el viraje, no te mueves: hombros, riñones y piernas permanecen igual que en recta. Pero no todo es oro, el confort es el gran perjudicado -no en marcha-. El acceso y salida de las plazas delanteras es complicado: siempre hay un firme pétalo que clavarte; además, no puedes reclinar los respaldos lo suficiente para que una persona de talla normal entre y salga sin dificultad de las dos plazas traseras. Asi que piensate mucho pagar los 3.610 euros que cuestan, si se te antojan. Por lo demás, el espacio para las piernas y la altura libre al techo es igual que en el resto de la gama A5.

En cuanto al equipo de serie, lleva todo lo que esperas de una versión racing como esta: faros bixenón y leds de luz diurna, climatizador, remates en fibra de carbono, inscripciones en asientos, volante y cambio -todo en cuero-, dispositivos de seguridad activa y pasiva… ya sabes. Su precio es de 87.200 euros para empezar a hablar, pero la unidad probada con extras como el sistema de sonido Bang & Olufsen -1.155 euros- o el navegador -3.160 euros- se va a más de 115.000 euros.

Comportamiento: un juguete para casi todos

El Audi RS 5 se adapta cada segundo al tipo de conducción que hagas. Su chasis se puede configurar en modo Auto, Comfort (para disfrutar al máximo de la suavidad), Individual, mediante el que eliges, independientemente, el tacto de la dirección, la respuesta del acelerador…

Pero el más indicado para sacar el máximo partido a esta máquina es el Dynamic. Con él, la dirección es certera y radical en su respuesta, así como el acelerador. El cambio S tronic de doble embrague y 7 velocidades hace subir de vueltas la mecánica hasta casi el corte de inyección y se olvida de engranar séptima, con inserciones bruscas y rapidísimas. La suspensión, acorde con el resto del conjunto, parece una tabla y, por acusado que sea el apoyo, el agarre te quita el hipo incluso con el ESP desconectado que, además, ofrece una opción más deportiva. En cualquier caso, los límites de este eficiente coupé son difíciles de traspasar y sobrevirar es casi una elección de tus manos. La trasera sólo se insinúa si aceleras antes de tiempo en curva o en situaciones de motricidad delicada, no olvides que llevas 450 CV de potencia bajo el pie derecho y exigen “cabeza”. Aun así, la tracción total quattro, que reparte normalmente el 40% del par al eje delantero y el 60% al trasero, puede mandar el 70% delante y el 85% detrás.

Por lo demás, los frenos de discos autoventilados -de 380×34 mm y cerámicos delante, opcionales en la unidad que he probado, y de 324×22 detrás-, con pinzas de 8 pistones, sorportan el uso más intensivo que puedas plantearte sin quejas, aunque hay que calentarlos, ya que en frío “chillan” y no dan todo el mordiente que pueden ofrecer.

El motor es el mismo que el del Audi R8, más “tranquilo”, pero con 20 CV extra. Su potencia máxima la entrega a 8.250 rpm, aunque da lo mejor a medio régimen (entre 4.000 y 6.000 vueltas): 400 Nm de par máximo para lanzar los 1.725 kg de esta bestia hasta los 100 km/h en 4,6 segundos. Te hablo del V8 de 4.2 litros de cilindrada que, en este A5 racing, alcanza una velocidad máxima autolimitada de 250 km/h -por casi 2.000 euros más, lo puedes limitar a 280 km/h-. A pesar de semejantes cifras, cumple con la norma Euro5 y consume unos 13 litros de media a los 100 km a nada que te pique el gusanillo del sonido gordo del motor -con más resonancia en Dynamic-.

En definitiva, el RS 5 es un conjunto bastante contundente. Duro de suspensiones, incluso en su opción más cómoda, ofrece sensaciones fuertes sin pedirte un gran nivel de conducción a cambio. Un juguete para casi cualquiera.

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