Twingo dCi Dynamique

11 Octubre, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

El pequeño motor 1.5 dCi destaca por ser un motor elástico y de mínimo consumo que encaja perfectamente con la concepción ágil y urbana del pequeño Renault.

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Con la llegada de la segunda generación del popular Twingo, la marca del rombo ha querido ofrecer una mecánica diésel para su utilitario más pequeño, algo que se echaba de menos en el modelo anterior. El pequeño motor 1.5 dCi destaca por ser un motor elástico y de mínimo consumo que encaja perfectamente con la concepción ágil y urbana del pequeño Renault.


En esta ocasión hemos querido probar la versión diésel, con la que Renault se estrena en el segmento de los pequeños utilitarios. El Twingo 1.5 dCi equipa el mismo motor «K9K» que ya montan otros modelos de la gama, como el Modus o el Clio. Cuenta con un sistema de inyección de segunda generación y desarrolla 65 CV a 3.750 rpm, según los datos del fabricante, cinco menos que los de sus hermanos mayores.

    En marcha

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    El motor se muestra elástico y vivaz incluso a bajo régimen, gracias a su par motor de 16,3 mkg y unos desarrollos muy acertados. Su consumo es muy modesto. A lo largo de nuestra amplia prueba, en la que hemos recorrido carreteras convencionales, autovías y una buena dosis de kilómetros por ciudad, hemos medido sólo 5,5 l/100 km de media.


    El nuevo Twingo diésel ha gustado mucho a todos los que hemos tenido la oportunidad de conducirlo. Aunque dicen en Renault que es un coche urbano, se muestra muy ágil tanto por ciudad como por carretera donde los 170 mm adicionales de longitud sobre su predecesor le otorgan más aplomo y seguridad sin perder nada de la manejabilidad en ciudad que le caracterizaba.

    La suspensión está diseñada pensando en el confort, sin embargo no balancea en exceso en las curvas pues, superada una primera fase más blanda para absorber baches con suavidad, aparece un comportamiento más firme que permite una buena precisión en el trazado y que da confianza al conductor. Parte de la «culpa» de este comportamiento la tiene el diseño del tren trasero, realizado en forma de «H», con perfil de deformación programado, amortiguadores verticales y muelles de flexibilidad variable fijados con anclajes elásticos de goma alveolada para lograr un equilibrio entre confort y rigidez.

    La dirección asistida también resulta agradable y directa, con sólo 2,8 vueltas de volante entre topes y un diámetro de giro de sólo 9,85 metros, muy útil para maniobras urbanas. La postura de conducción, sin embargo, no nos convence. El volante sólo se regula en altura, el asiento es demasiado alto y obliga a una postura erguida, además, la palanquita para regular la inclinación del respaldo del asiento no está bien situada, queda oculta tras el apoyabrazos central, y resulta incómoda de accionar.

    Interior y maletero

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    El habitáculo está aprovechado al máximo, cuatro adultos viajan sin problemas ni estrecheces, incluso los de las plazas traseras disfrutan de suficiente altura para no rozarse con el techo y existe sitio suficiente para un maletero de 230 litros, el mayor del segmento, por debajo del cual encontramos una rueda de repuesto de tamaño normal. Agradable sorpresa hoy en día.


    Los plásticos del interior, aunque son duros, tienen buenos ajustes y dan una correcta impresión, además, está trufado de detalles para hacer cómoda la vida a bordo, como multitud de huecos delante y detrás, –11 en total–, un apoyabrazos abatible entre los asientos delanteros, e incluso, por 470 euros, puede montar un equipo de sonido con MP3, iPod, Bluetooth, mandos bajo el volante, puerto USB, toma DIN y entrada jack de 3,5 mm.


    Sin embargo no faltan detalles criticables por lo extraños, como el hecho de que sólo el parasol del conductor tenga espejo de cortesía, que no se pueda reducir la altura de los reposacabezas de los asientos delanteros, –son fijos–, que sólo el asiento del conductor recupere la posición inicial tras ser abatido, o que las manillas para abrir las puertas por el exterior tengan el mismo incómodo diseño, rompedor de uñas, que las del primitivo Twingo.

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