Toyota iQ

21 Mayo, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Hace unas semanas os traíamos información de primera mano desde Barcelona, sobre el nuevo niño mimado de la marca japonesa.  Ahora volvemos a conducirlo con la máxima atención a cada detalle para descubrir todos sus secretos.

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Hace unas semanas os traíamos información de primera mano desde Barcelona, sobre el nuevo niño mimado de la marca japonesa. Ahora volvemos a conducirlo con la máxima atención a cada detalle para descubrir todos sus secretos.


El iQ -/áiquiu/ en inglés, como se le debe llamar según Toyota– llega dispuesto a posicionarse entre lo más granado de los coches más pequeños del mercado. Este capricho nipón supone una alternativa al nicho premium de los microutilitarios representado, hasta ahora, principalmente por el Smart, modelo que al igual que ocurre con nuestro protagonista se lanzó con un precio elevado por sus aspiraciones de exclusividad.


Es verdad que la marca del país del sol naciente, también tiene en el punto de mira modelos mayores, entre los que se encuentran utilitarios de contrastada calidad que en un momento dado pueden resultar igual de prácticos que su nuevo benjamín -hablando desde el punto de vista de la habitabilidad y la practicidad en ciudad- como el Fiat 500, el Ford Ka y el Mini, pero con la ventaja de que el iQ alardea de unas medidas -nunca vistas en un coche de más de dos plazas- que pueden ser nuestras mejores aliadas cuando de aparcar en sitios imposibles se trata. Ni su propio hermano Aygo, o sus primos Citroën C1 y Peugeot 107, representantes del segmento micro, pueden rivalizar con él.

Interior

La principal novedad que aporta nuestro protagonista es el concepto 3+1 plazas de su habitáculo de 2.985 mm de largo, 1.680 de ancho y 1.500 mm de alto. Tres personas pueden ir cómodas en este pequeñín y la cuarta plaza podría aprovecharse para un niño, aunque más bien sería un bebé ya que detrás de un conductor de talla media –1,75 m– las piernas no caben.

Aun así hay que quitarse el sombrero ante la nueva forma de optimización del espacio al máximo que ha llevado a cabo Toyota mediante soluciones como los recorridos de los amortiguadores en diagonal, la ubicación del depósito de combustible plano bajo el suelo del habitáculo y la forma de los asientos y el salpicadero menos voluminosos.


El maletero merece mención aparte ya que sus poco más de 30 litros de capacidad ponen las cosas difíciles a las bolsas de la compra, para las que tendremos que abatir una o las dos plazas traseras -eso sí el sistema y su acceso no puede ser más sencillo-. Además la calidad percibida es de las mejores, los materiales utilizados y la ergonomía son muy buenos aunque no encontramos reposabrazos delantero -un elemento a agradecer dada la posición de conducción, elevada-.


El equipamiento de serie del nivel de acabado que nos ocupa -llamado igual que nuestro protagonista- es bastante completo e incluye llantas de aleación de 15 pulgadas, aire acondicionado, retrovisores y elevalunas eléctricos, cierre centralizado con mando a distancia, anclajes para sillas de niños en las dos plazas traseras, VSC+ -sistema de ayuda a la conducción en el que interactúan el ABS, los controles de estabilidad y tracción y el sistema electrónico de distribuición de la frenada, dependiendo de lo crítica que sea la situación-, airbags -frontales y laterales para conductor y acompañante, de cortina (delante, detrás y en la luneta trasera), de rodilla para el conductor y antideslizamiento en el asiento del copiloto-, columna de dirección regulable en altura, cristales traseros oscurecidos, ordenador de viaje, inmovilizador electrónico antirrobo, kit antipinchazos, leds en luces de freno, radio CD reproductor de MP3 con 6 altavoces y entrada auxiliar, regulación manual de la altura de los faros, y pomo del cambio y volante con controles de audio en cuero.


A todo esto hay que añadir la pintura metalizada –300 €-, el pack confort con asientos de piel y tela (calefactables sólo los delanteros) y retrovisores calefactables –750 €– y el navegador con bluetooth y toma USB –900 €– de la unidad probada -con un valor de 14.450 euros-, que con el equipo de audio JBL –647,80-, los pasos de puerta iluminados –228,95– y la iluminación interior en reposapiés –94,40-, alcanza un precio final de 15.421,15 euros.

Comportamiento y Prestaciones

El Toyota iQ es un coche de conducción amable y ágil, y siempre dispuesto -empuja con brío-. Su motor tricilíndrico 1.0 VVT-i de 68 CV y un par motor de 91 Nm a 4.800 rpm alcanza los 150 km/h de velocidad máxima y hace el 0 a 100 en torno a los 14 segundos. Para ello sólo invierte 4,3 litros de gasolina a los 100 km en recorridos mixtos y 4,9 si no salimos de la ciudad -según datos oficiales, ya que a buen ritmo y sin hacer caso al testigo del cambio de marcha recomendada no baja de 6-, con unas emisiones de 99 gr/km de dióxido de carbono.


La calidad de rodadura es uno de los puntos fuertes del iQ -digna de segmentos superiores- y, junto con la estabilidad demostrada con tan sólo 2 metros de batalla, las curvas son una anécdota más, incluso al límite -momento en el que el VSC+ entra en funcionamiento con un avisador acústico- cuando la suspensión responde cómodamente aunque sin balancear. Pero el reparto de masas descompensado de sus 850 kg de peso y los neumáticos de 175/65 obligan a sujetar con firmeza el volante ante frenadas enérgicas en carretera, momento en el que la zaga se siente ligera.
 
Por lo demás el tacto de la dirección -con asistencia eléctrica variable- es realmente bueno y se adapta a la perfección tanto en ciudad, donde serás el rey zigzagueando de carril en carril, como en carretera, ya se haga una conducción tranquila o agresiva.


El giro del volante te lleva sin contemplaciones allí donde lo mandas, lo que acentúa el carácter divertido del conjunto, benficiándose de un radio de giro de 3,9 metros para hacer del arte de callejear y aparcar en los huecos más sorprendentes un juego de niños. A dicha facilidad de conducción se une el cambio manual de 5 velocidades suave y preciso con unos recorridos normales y bien escalonado en el que la segunda relación lleva la voz cantante.


En definitiva, una opción curiosa y divertida para reconciliarte con la urbe y disfrutar del tráfico, siempre y cuando el dinero no sea un problema, recordamos que este capricho japonés arranca en los 12.500 euros.

Destacable

– Motor muy voluntarioso.
– Acabados interiores.
– Práctico en el día a día.

Mejorable

– Maletero.
– Precio elevado. 
– Faltan versiones de acceso.

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