Toyota iQ

30 abril, 2009, modificada el 24 enero, 2011 por

La marca japonesa lanza durante este mes de mayo el iQ, que ya es una realidad en nuestro país. Dispuesto a revolucionar la forma de fabricar coches dentro de su propia casa y en el mercado, este utilitario se presenta como un producto responsable y avanzado tecnológicamente.

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La marca japonesa lanza durante este mes de mayo el iQ, que ya es una realidad en nuestro país. Dispuesto a revolucionar la forma de fabricar coches dentro de su propia casa y en el mercado, este utilitario se presenta como un producto responsable y avanzado tecnológicamente para ofrecer la mayor eficiencia entre los coches con los que rivalizará.


No tiene un segmento concreto en el que competir, ya que pretende crear un nuevo nicho por ser un coche más pequeño que un microutilitario como el Aygo, con las sensaciones y agilidad de conducción de un utilitario como el Yaris, y la calidad de realización de un modelo compacto. Aunque Toyota pone en el punto de mira a los Fiat 500, Smart y Mini por compartir un público potencial -urbanita de alta formación y pendiente de la moda-, similar en lo que a poder adquisitivo se refiere, y por la imagen distinguida que ofrece.


En lo que queda de año la marca nipona espera vender 1.300 unidades, de las que el 15% será para flotas. Además ofrecerá la posibilidad de tener un iQ, mediante la fórmula 3-Flex durante 1, 2 o 3 años -5.000, 10.000 y 15.000 km respectivamente- con la posibilidad de renovar, refinanciar o devolver.


Su diseño es parecido al de un cubo, formado por un desequilibrio perfecto en el que se ha buscado una nueva forma de crear espacio y aprovecharlo al máximo, cambiando el recorrido de los amortiguadores traseros -de vertical a diagonal-, la ubicación del depósito de combustible -plano y situado bajo el suelo del habitáculo- y la forma de los asientos y el salpicadero en la zona del acompañante -menos voluminosos-, lo que da como resultado un interior para tres personas y un niño sobre un conjunto de 2.985 mm de largo, 1.680 de ancho y 1.500 mm de alto.


A modo de curiosidad comentar que la anchura de las plazas delanteras es 5 mm mayor que en su hermano Auris, y que también son 5 las estrellas EuroNCAP con las que se ha puntuado a este pequeñín en las pruebas de seguridad.


Los motores ya disponibles son un 1.0 VVT-i de 68 CV -91 Nm a 4.800 rpm de par motor- con cambio manual de 5 velocidades y Multidrive, y un 1.33 VVT-i Dual de 99 CV -125 Nm a 4.400 rpm de par motor- con Start&Stop y cambio manual de 6 relaciones.


La cilindrada más pequeña ofrece una velocidad máxima de 150 km/h -ya sea automático o manual- y la superior, 170 km/h. Los consumo mixtos son de 4,3, 4,7 y 4,8 litros a los 100 km -4,9 5,7 5,9 en recorrido urbano, donde más se utilizarán- y las emisiones de 99, 110, 113 gr/km para el 1.0 VVT-i manual, su versión automática Multidrive de variador
continuo y el 1.33 VVT-i Dual, respectivamente. En un futuro podrían llegar una mecánica diésel y otra completamente eléctrica.

Nosotros tuvimos la oportunidad de circular con un Toyota iQ 1.0 VVT-i de 68 CV manual por las calles de Barcelona y comprobamos que la agilidad de la que hace gala para moverse entre el tráfico, y por los sitios más recónditos, es abrumadora gracias a su mínimo radio de giro –3,9 m-, conseguido por la inclinación de la ruedas cuando giran. El motor es voluntarioso y se mueve con soltura siempre que el desnivel no sea excesivo, y los 2 m de batalla aseguran una estabilidad y una calidad de rodadura propias de modelos más grandes. 


Está a la venta en color blanco perlado, plata, rojo, amatista, negro mica y gris oscuro -este sólo en el 1.33– y los niveles de acabados son dos:


iQ: incluye aire acondicionado, 9 airbags -añade de cortina trasero-, elevalunas y retrovisores eléctricos, cierre centralizado con mando, RadioCD con MP3, ordenador de a bordo, volante de cuero multifunción, llantas de 15 pulgadas y VSC+ -con todos los sistemas de ayuda a la conducción, ABS, ESP, control de tracción, etc-, por 12.500 € con  la mecánica 1.0 VVT-i manual. Las opciones que se ofrecen para este nivel son pintura metalizada –300 €-, pack confort con asientos de piel y tela calefactados, como los retrovisores –750 €– y navegador con bluetooth y toma USB –900 €-.


iQ2: monta de serie climatizador automático, entrada y arranque sin llave, sensor de lluvia y luces + EC -cornering-, asientos tapizados en piel y tela, calefacción en asientos delanteros, retrovisores plegables y calefactados, faros antiniebla delanteros y ópticas diferentes delante y detrás, por 14.950 € con  la mecánica 1.0 VVT-i Multidrive y 15.250 € con el motor 1.33 VVT-i Dual. Los extras disponibles son pintura metalizada –300 €-, asientos de cuero –500 €– y navegador con bluetooth y toma USB –900 €-.

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