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Toyota GT86 2013: lo probamos

19 junio, 2013, modificada el 31 octubre, 2014 por

Nos hemos puesto al volante de uno de los coches más atractivos del mercado, el Toyota GT86. Se trata de un vehículo que recupera la esencia de todo lo que debe ser un deportivo japonés. Propulsión trasera, 200 CV, dirección muy directa… en definitiva, todo un juguete para el disfrute de quien lo compre.

No valorado

Destacable

  • Sensación deportiva al volante.
  • Propulsión trasera.
  • Tacto de la caja de cambios.

Mejorable

  • Relaciones de cambio excesivamente largas.
  • Algunos plásticos interiores.
  • Motor en bajas demasiado "noble".

Hace tiempo que probamos su “hermano mellizo”, el Subaru BRZ, y ya nos gustó mucho. Ahora es el turno del Toyota GT86, que, al contrario que el BRZ, nos ha llegado con caja de cambios manual. Por lo demás, nos encontramos un coche prácticamente idéntico, pero que dada su extraña naturaleza (hoy en día, con esta “moda” del downsizing y una descarada carrera por ver quién consume y emite menos, es raro poder hablar de un deportivo a la vieja usanza) merece la pena comentar al detalle.

Echábamos de menos que Toyota se descolgara sacando a la venta un vehículo de estas características, orientado principalmente hacia la diversión. Y es que éste es el adjetivo que mejor define el Toyota GT86: divertido. Pero, ¿es lo suficiente como para decir que es el deportivo asequible perfecto? Se acerca mucho, aunque hay un par de detalles que, de pulirse, lo harían rozar la excelencia.

Toyota GT86: motor bóxer de 200 CV y propulsión trasera

Sea desde el ángulo que sea, el Toyota GT86 es espectacular.
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Sea desde el ángulo que sea, el Toyota GT86 es espectacular.

Cuando Toyota anunció en su día que el GT86 incorporaría un motor bóxer de 2 litros y 200 CV y propulsión trasera, se nos hizo la boca agua. Vaya por delante que, personalmente, siempre defenderé para este tipo de coches las mecánicascon turbo, pero es una percepción mía exclusivamente. Me gustan más, ¡qué le voy a hacer! Debido a esto, tenía aún más ganas de ponerme al volante del GT86. ¿Cumpliría con mis expectativas? La respuesta es sí… y no. Me explico.

El motor del Toyota GT86 es perfecto para alcanzar un compromiso óptimo entre utilización diaria y conducción deportiva. Esto se debe a que a bajas revoluciones tiene un comportamiento muy noble y predecible, con un consumo de combustible bastante contenido. La media que nos dio durante la semana que tuvimos el coche, enfrentándolo a todo tipo de situaciones cotidianas, fue de 7,9 litros a los 100 kilómetros. Más que aceptable.

El difusor trasero y la doble salida de tubo de escape aportan personalidad al Toyota GT86.25
El difusor trasero y la doble salida de tubo de escape aportan personalidad al Toyota GT86.

Por el contrario, si pasamos de las 4.500 vueltas, el propulsor empieza a enseñar en serio sus dientes, ofreciendo su mayor rendimiento muy cerca de la zona roja del cuentarrevoluciones. De hecho, al llegar a esta cifra de rpm que os comento, se puede notar un pequeño tirón. Como si el coche te dijese: “Te vas a enterar ahora, listillo”. A partir de aquí, este Toyota es divertido de verdad, aunque obviamente el dato de consumo que te he dado en el párrafo anterior se dispara si optamos por sacarle todo el jugo al motor del GT86. Pero ojito con ello, no olvidemos que estamos ante un vehículo con propulsión trasera, con los riesgos que ello conlleva, especialmente si desconectamos totalmente los controles.

A pesar de esto, te queda la sensación de que un coche orientado a la diversión como es éste podría “darte más”, y no por culpa del motor, sino de las relaciones del cambio, excesivamente largas. Cuesta un mundo llegar a la zona “caliente” del propulsor en las marchas más altas; hubiese sido más razonable, teniendo en cuenta, repito, el objetivo del Toyota GT86, apostar por relaciones más cortas, que permitiesen exprimir la mecánica con mayor frecuencia. Siendo un motor bóxer, siempre vamos a tener margen para conducir tranquilos, ya que hasta las citadas 4.500 rpm contamos con una buena horquilla de utilización.

Dejando esto aparte, hay que reconocer que la caja manual del Toyota GT86 es una auténtica delicia. El recorrido de la palanca de cambios es corto, directo y preciso, muy preciso: recuerda al de un coche de carreras.

Toyota GT86: un comportamiento dinámico de altura

Así es el interior del Toyota GT86.
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Así es el interior del Toyota GT86.

Si al conjunto motor-caja de cambios le podemos poner alguna pega, no sucede lo mismo con el chasis y su comportamiento. Es, simplemente, perfecto. Ideal para lo que está concebido: divertir. La sensación que aporta al conductor es la de llevar un vehículo que hace exactamente lo que le pides, y todo ello gracias, en primer lugar, a una dirección directa y firme. Es decir, deportiva. Allá donde apuntes, se dirigirá el morro del Toyota GT86. Es una auténtica delicia para los más puristas.

También es bastante firme la suspensión, que sujeta el coche a la perfección en cualquier circunstancia, pero sin llegar a ser incómoda. El Toyota GT86 puede utilizarse a diario sin necesitar por ello nuevos empastes cada mes. Da incluso la sensación de que el conjunto chasis-suspensión podría haber aguantado un motor bastante más potente prácticamente sin despeinarse.

Sin embargo, no esperemos un automóvil que “ni se menee” en las curvas. Es cierto que, sin ser llevado al límite, el GT86 puede parecer “una madre” por su nobleza, pero cuando se le buscan las cosquillas, con o sin controles, vemos rápidamente que estamos ante un coche con el que disfrutaremos de lo lindo. Y lo digo con mayúsculas.

El diseño del frontal del Toyota GT86 es espectacular.25
El diseño del frontal del Toyota GT86 es espectacular.

Mención aparte merece el comportamiento del Toyota GT86 en las frenadas. Ojo a los que no estén acostumbrados a los deportivos: el tacto del pedal del freno es particular, como sucede en los coches de carreras (salvando las distancias, obviamente). Es duro, requiere más fuerza de la que aplicamos normalmente para que los discos y las pastillas trabajen correctamente. Sin embargo, una vez habituados, da una confianza difícil de igualar. Conduciendo rápido el GT86, se hace imprescindible utilizar técnicas más propias de circuito para parar el conjunto; es decir, pegar un pisotón fuerte al freno para posteriormente ir regulando. El mundo al revés, vaya. En cualquier caso, una auténtica delicia.

Toyota GT86: diseño y vida interior

Sí, el diseño exterior está a la altura de lo que esperamos del Toyota GT86. Si te lo cruzas por la calle, seguro que te quedas mirándolo. Estamos ante un coche que es la antítesis de lo que solemos ver. Es bajito, muy agresivo, con unas líneas marcadas y con una zaga cuyo difusor y doble salida de tubo de escape es de lo más brutal del mercado. Si hay algún “pero”, es que puesto al lado de un Toyota Celica de los de la última generación encontramos demasiadas similitudes. Aun así, no da la sensación de haberse quedado antiguo antes de nacer. ¡Quizás aquel Celica fue un adelantado a su tiempo!

Si mides más de 1,60, olvídate de viajar en las plazas traseras del Toyota GT86.
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Si mides más de 1,60, olvídate de viajar en las plazas traseras del Toyota GT86.

En el interior, no todo son elogios: la utilización de algunos plásticos de mejorable calidad ensombrecen lo que podría haber sido un automóvil casi perfecto. Por el resto lo es, ya que presenta unos asientos deportivos cuya posición no nos deja olvidar en qué tipo de coche estamos montados. Además, son lo suficientemente confortables como para no hartarte de ellos, sujetando nuestro cuerpo a la perfección. Lo que sí resulta incómodo, dada la mínima altura del GT86, es subirse y bajarse del mismo, pero esto es algo con lo que hay que contar si nos compramos un vehículo de este tipo.

El espacio en la zona trasera, por su parte, es el que es. Son dos plazas disponibles, pero no es viable que sean ocupadas por personas que midan más de 1,60 metros. De hecho, existe la opción de eliminarlas. Lo que sí ofrece más posibilidades de las que esperaba es el maletero, cuyos 243 litros de capacidad, bien aprovechados, nos permiten llevar más equipaje del que podamos pensar a priori.

¿Será el Toyota GT86 tu próximo coche?

Hay dos claros destinatarios para un coche como el Toyota GT86. Por un lado está el conductor joven sin responsabilidades familiares que busca pasarlo bien al volante, aunque éste tendrá el probable “inconveniente” de unos ingresos que no le permitan invertir 29.990 euros en un vehículo. En segundo lugar, está aquel cliente que quiere tener un segundo automóvil orientado a la diversión pura y dura.

En cualquiera de los dos casos, el Toyota GT86 no tiene rivales claros más allá del Subaru BRZ. Los deportivos tipo Ford Focus RS, Renault Mégane RS o Seat León FR no cuentan con la misma concepción, por tipo de motor y sistema de tracción, mientras que otros japoneses que podrían equipararse no llegan al nivel de potencia del Toyota GT86. En definitiva, si realmente te gusta, lo tienes fácil. Solamente hay que elegir con qué logotipo (Subaru o Toyota) y con qué tipo de transmisión -manual o automática- lo prefieres.

¿Buscas un coche como éste?

¿Te interesa el Toyota GT86? En la sección Coches nuevos de Autocasion.com puedes encontrar interesantes ofertas: utiliza el buscador para localizarlas por marca y modelo o por carrocería. Por ejemplo, en el caso del Toyota puedes consultar su oferta más destacada y también las de sus rivales.

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