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Toyota C-HR Advance, prueba a fondo del nuevo SUV híbrido

20 Febrero, 2017 por

El Toyota C-HR es el SUV híbrido de moda. Con una estética atrevida y original, un interior de calidad y una mecánica muy ahorradora, parece que argumentos no le faltan para triunfar. También hay aspectos en los que puede mejorar. Si quieres conocerlos, no te pierdas esta prueba en profundidad.

Nuestra valoración: 7,8 Notable

Diseño 9

Sobresaliente

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 8

Notable

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 9

Sobresaliente

Destacable

  • Diseño
  • Calidad interior
  • Consumos

Mejorable

  • Acceso a las plazas traseras
  • Ruido de la mecánica al acelerar
  • Precio algo elevado

Toyota es la marca híbrida por excelencia. Con el lanzamiento de la primera generación del Toyota Prius en 1997, se convirtió en el primer fabricante en apostar por esta tecnología para propulsar un vehículo. El camino ha sido largo y los híbridos han tardado en calar entre el público, pero el tiempo ha dado la razón al fabricante japonés y, en la actualidad, muchas otras marcas cuentan con híbridos o híbridos enchufables en su gama. Sin embargo, hasta el reciente lanzamiento del Toyota C-HR, la firma no había conseguido ofrecer un diseño moderno y atractivo, pero sin ser tan controvertido como el del Prius, con el que ampliar su público objetivo.

Tras afianzar y consolidar la arriesgada apuesta que supuso el Toyota Prius, embajador de la tecnología híbrida en todo el mundo, la marca ha ido extendiendo al resto de modelos de su gama este sistema de propulsión alternativo a los motores de combustión tradicionales, y lo ha hecho, además, con bastante éxito, ya que el pasado año casi un 60% de los Auris vendidos se correspondían con las versiones híbridas, lo mismo que sucede con el Yaris y el RAV4.

Toyota se ha propuesto democratizar el híbrido y, según sus cálculos, en 2020 un 60% de sus ventas se corresponderán con este tipo de motorización. El nuevo Toyota C-HR ayudará a la marca a conseguir este objetivo y popularizar aún más los híbridos, porque cuenta con tres atributos que deberían garantizar su éxito: un diseño original, una carrocería de tipo SUV de las que tanto gustan en el mercado y una motorización que queda excluida de las restricciones al tráfico por contaminación. Si a esto le añadimos un interior muy bien acabado y unos consumos realmente bajos, nos encontramos con que el Toyota C-HR es un producto redondo.

No todo es brillante y, por ejemplo, el ruido de la mecánica de gasolina se filtra con claridad al interior del vehículo ante demandas inmediatas de aceleración. El acceso a las plazas traseras también es mejorable, pero, en líneas generales, es un buen producto y tiene un objetivo claro: ofrecer algo distinto al resto de modelos de la firma y, de esta manera, seducir a aquellos que todavía no se habían acercado a Toyota por sus diseños algo anodinos.

Rivales del Toyota C-HR

Por su carrocería de tipo crossover y su sistema de propulsión híbrido, el rival más directo del Toyota C-HR es el Kia Niro. Si lo enfrentamos a la gama crossover de Nissan, líder absoluta del mercado, el Juke parece por propuesta estética el rival más cercano, pero por espacio y precio sería el Qashqai su competencia. En cuanto al resto de fabricantes, cualquiera de los SUV del segmento C sería un posible rival: Suzuki S-Cross, Ford Kuga, Honda HR-V, Jeep Renegade, Seat Ateca…

Precio del Toyota C-HR

Para la prueba del Toyota C-HR hemos contado con el nivel de acabado intermedio denominado Advance, que está bastante bien equipado y cuyo precio arranca en 24.990 euros. El precio de acceso al modelo se sitúa en 24.250 euros.

En la vista lateral, el Toyota C-HR recuerda al Lexus NX.24
En la vista lateral, el Toyota C-HR recuerda al Lexus NX.

Toyota es sinónimo de híbrido, pero no de atractivos y atrevidos diseños. Salvo el Toyota GT86, un deportivo de aroma clásico y bonita estampa, y el Toyota Prius que, cómo decirlo, cuenta con una estética un tanto peculiar, los modelos de la firma japonesa no se caracterizan por una estética audaz que haga girar las cabezas a su paso. Tampoco se puede decir que modelos como el Auris o el Avensis sean feos, pero sí algo aburridos y carentes de ese encanto que en muchas ocasiones puede decantar la balanza a la hora de adquirir un vehículo.

Con el Toyota C-HR, la marca rompe por completo con todo lo visto hasta la fecha en su gama de modelos y se saca de la manga un vehículo atrevido, de líneas rotundas y aspecto musculoso que para muchos supondrá una excelente carta de presentación para, ahora sí, acercarse a los híbridos de Toyota. Fresco, moderno y de marcado carácter juvenil, en esta ocasión no podemos acusar a la marca de haber sido demasiado prudente a la hora de diseñar el vehículo, sino más bien todo lo contrario. Los trazos angulosos y las líneas bien marcadas nos recuerdan a los agresivos modelos de Lexus; parece como si en el centro de diseño de Toyota hubieran contado con el equipo de diseñadores de su firma hermana para darle forma al C-HR.

Extraordinariamente parecido al concept car presentado en el Salón del Automóvil de París de 2014, algo poco habitual en una firma conservadora como Toyota, es a partir del pilar central donde nos damos cuenta de que la firma ha priorizado la imagen por encima de otras cuestiones como la practicidad. La acusada caída del techo lo dota de cierto aspecto coupé y lo posiciona como una alternativa para aquellos que no necesiten el espacio de un RAV4 o estén cansados de los tradicionales compactos al estilo del Auris. Sin embargo, esa línea descendente pasa factura y, por ejemplo, el acceso a las plazas traseras es más incómodo. Además, la línea ascendente de la cintura del vehículo da como resultado unas ventanillas traseras muy pequeñas que generan un espacio algo claustrofóbico para los pasajeros de las plazas traseras.

Los abultados pasos de rueda dan cobijo a unas llantas que, desde el acabado base, son de 17 pulgadas. En la unidad de pruebas, contábamos con unas de 18 pulgadas correspondientes al acabado Advance y a todas luces innecesarias para un modelo de 122 CV, pero los departamentos de marketing mandan y han creado en el público esa necesidad de tener unas ruedas cuanto más grandes mejor.

En el frontal, tenemos unos faros muy rasgados que cuentan con tecnología led para las luces de circulación diurna. De forma opcional, podemos contar también con tecnología led para las luces de posición, las cortas y las largas. En la zaga, la parte más atrevida del modelo, nos encontramos con unos pilotos que recuerdan a los del nuevo Honda Civic y que en su acabado más alto incorporan leds. La forma en la que sobresalen hacia el exterior los hace más propensos a recibir un golpe.

En cuanto a la calidad constructiva, el Toyota C-HR da la sensación de ser un producto bien hecho en el que se han cuidado los detalles. No hay diferencias de tono en la pintura y todas las piezas están perfectamente enrasadas.

En definitiva, Toyota se ha “soltado la melena” para ofrecer un producto diferente, atractivo y capaz de captar a clientes distintos a los habituales de la marca.

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Marcos Diego

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