Toyota Auris 2.0 D-4D 126cv

23 Noviembre, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

El nuevo compacto de Toyota se presenta como un coche de estética marcada, muy similar a su antecesor, pero con ciertas mejoras en cuanto al espacio y el confort en marcha. Las prestaciones de este motor D-4D de 126cv son adecuadas pero el bastidor no ofrece un gran comportamiento dinámico

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A pesar de que su imagen no se diferencia en exceso de la de su famoso antecesor -el Toyota Corolla-, el nuevo Auris es diferente, evoluciona hacia un coche más cómodo y práctico. En marcha, las sensaciones que transmite al conductor son muy comedidas. El chasis ofrece estabilidad, pero no un brillante comportamiento dinámico; la dirección es ideal para su manejo en ciudad pero no del todo óptima para una conducción exigente, y el motor 2.0 D-4D de 126cv es suave y progresivo aunque en ocasiones algo perezoso.

El interior es agradable por el espacio y la calidad general de los acabados, no tanto por la ergonomía. Como aspecto positivo, el precio está bien ajustado para un modelo de estas características, con poco tiempo en el mercado.

  • En marcha



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



En marcha

El Toyota Auris confirma en la carretera la primera impresión de tranquilidad y comodidad que transmite su diseño exterior. En las zonas más complicadas se muesta como un coche estable pero con un comportamiento dinámico limitado. El confort en marcha sí es el óptimo, las posibles irregularidades del terreno como baches o zonas de asfalto en mal estado practicamente no se perciben en un habitáculo que además está bien insonorizado. Eso sí, el ruido del motor es demasiado elevado y éste se deja escuchar en exceso, incluso sin apurar demasiado las marchas el sonido se cuela con facilidad, rompiendo en ciertas ocasiones la armonía total del viaje.


Desde luego, el chásis no está entre los más rígidos de su categoría. En las curvas cerradas el control de estabilidad (VCS) –de serie- interviene con rapidez en cuanto la velocidad es un poco más elevada de lo normal y por tanto el coche empieza a subvirar, algo que también hace con excesiva facilidad. La mayoría de sus rivales asiáticos como el Mazda 3, el Kia Ceed’d o el Hyundai i30, son más agiles en este terreno. Además, también equipan el ESP de serie pero su intervención no es tan necesaria. Demuestran mejores dotes para moverse en este terreno. Un factor que también juega en contra del Auris tanto para el mencionado aspecto de las inercias, como para las aceleraciones y recuperaciones es su peso de 1350 kg, superior a la media de los modelos de su segmento. Eso sí, los frenos no dieron muestra alguna de fatiga durante la prueba que realizamos en carretera convencional y sujetaron al compacto japonés con toda la eficiencia necesaria.


En autovía, el Auris está mucho más cómodo, y en ciudad también es un coche agradable de conducir. La dirección es de asistencia eléctrica y de endurecimiento progresivo, lo que facilita mucho las maniobras rutinarias en la ciudad como giros o aparcamientos. Es muy fácil de manejar, en este aspecto es bastante diferente a la dirección del anterior Toyota Corolla. A altas velocidades el comportamiento es otro, resulta más rígida aunque tampoco destaca por su precisión.

prestaciones

El propulsor de 2.0 litros D-4D de Toyota ofrece un buen rendimiento en el Auris. A pesar de que en la reacción al pedal es algo lento, acelera con suficiencia de forma muy progresiva. El par máximo es considerable: 300 Nm y se dispone a 2.000 rpm. Los 126cv que presenta este propulsor no se perciben como tales, la sensación sobre todo en las recuperaciones es la de estar ante un coche menos potente, pero este efecto se produce porque la respuesta a bajo régimen no es del todo suficiente. En cambio, a partir de estas 2.000 vueltas el rendimiento empieza a mejorar y es posible estirar las marchas disponiendo de una gran potencia hasta las 4.000 rpm. Eso sí, un indicador situado en el cuadro de mandos nos advertirá de que es más provechoso para moderar el consumo seleccionar una nueva marcha poco después de rebasar las 2200 rpm. Este asistente forma parte del equipamiento de serie del Auris.


A pesar de esta sensación que el conductor puede percibir de cierta escasez de potencia, las prestaciones del motor son elevadas y el consumo resulta bastante contenido. El Toyota Auris 2.0 D-4D de 126cv acelera de 0 a 100 km/h en 10,3 segundos y alcanza una velocidad máxima de 198 km/h. Son unas cifras más que respetables, superiores a las del Kia Cee’d 1.6 CRDI de 115cv (que resultó muy convincente en la prueba que realizamos) o el Volkswagen Golf 1.9 TDI de 105cv, muy similares a las del Fiat Bravo 1.9 JTD de 120cv, aunque inferiores a las del Renault Megane 1.9 dCi de 130cv. En lo refente al consumo, el Toyota se conforma con 6,4 litros por cada 100 kilómetros recorridos alternando tramos en carretera convencional, autovía y ciudad a un ritmo moderado. Oficialmente, presenta una media de 5,4 l/100 km, pero es una práctica habitual entre los fabricantes lograr rebajar en torno a un litro del consumo real en sus mediciones.


La caja de cambios es manual, de seis velocidades. Su manejo no ofrece crítica, las relaciones están bien ajustadas, y las marchas son bastante largas, especialmente la sexta velocidad para favorecer un consumo limitado. Es posible acelerar en sexta a partir de 90 km/h perfectamente, además, a partir de los 120 km/h en quinta el asistente del cambio que hemos mencionado anteriormente nos aconseja engranar cuanto antes la sexta velocidad.

Interior y maletero

En el interior, el Auris es un coche agradable por el espacio que ofrece y por la calidad general de los acabados. En las plazas traseras, tres pasajeros disponen de todo lo necesario para viajar: iluminación, asideros y huecos útiles, aunque por espacio no llegan a ir tan cómodos como en un Volkswagen Golf o en un Mazda 3. En las plazas delanteras, el espacio para las piernas es suficiente, sobre todo se dispone de bastante longitud para estirar las piernas, no tanto así de la altura necesaria, puesto que algunos plásticos le restan espacio en este aspecto.


Pero lo más significativo es la nueva configuración del salpicadero y la consola central que nos presenta el compacto japonés. La palanca del cambio está ubicada en la consola central, un puesto más elevado de lo habitual que permite un manejo muy cómodo, al estilo de los monovolúmenes. El freno de mano también está más cerca del alcance del conductor, en posición vertical y presenta un diseño atractivo. Además, ofrece dos guanteras muy prácticas -la principal iluminada- así como dos reposavasos muy útiles. El maletero está entre los más amplios de su categoría con 354 litros de capacidad, por los 346 l. del Mazda 3 o los 350 l. del Volkswagen Golf.


Lástima que este conjunto de características positivas que resaltan en el habitáculo del Auris no estén rematadas con una ergonomía adecuada. Algunos elementos de innovador diseño no resultan prácticos para el conductor. En un salpicadero en el que no escasean precisamente los botones, para manejar los datos del ordenador a bordo el conductor debe de recurrir al más pequeño, situado en el cuadro de mandos, y algunas funciones como cambiar la hora pueden resultar toda una aventura -con el coche detenido- o todo un imposible -con el coche en marcha-. El ajuste del asiento me resultó, particularmente dificultoso y en el cuadro de mandos -muy futurista- encontramos un velocímetro que exige forzar la vista en exceso simplemente para saber la velocidad a la que circulamos.


En lo referente al equipamiento, el Auris puede incluir todo lo necesario en un coche de su categoría, eso sí, el precio de los extras es respetable. De serie disponemos de radio cd con lector de formato MP3, el control de estabilidad VSC y el de tracción TRC, ordenador de viaje, llantas de aleación de 16 pulgadas (neumáticos: 205/55/16) o el indicador para el cambio eficiente de las marchas, mencionado anteriormente. Incluir el pack de Xenon supone un coste de 720 euros y el navegador -con pantalla táctil- tiene un coste 2.500 euros, prácticamente récord.

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