Toyota Auris 1.4 D-4D Luna

27 marzo, 2007, modificada el 24 enero, 2011 por

Puede que no sea el mejor, pero sin duda es uno de los compactos globalmente más satisfactorios y, además, en todos los apartados

7

7



Puede que no sea el mejor, pero sin duda es uno de los compactos globalmente más satisfactorios y, además, en todos los apartados. Relevo natural del Corolla, el flamante Auris saca pecho en ámbitos siempre comprometidos, como el consumo –con motor D-4D de 90 CV– o la seguridad. Ojo: no ha hecho más que llegar y ha levantado un innegable revuelo en el segmento más competido.


Relevar un vehículo con una tradición tan extensa como la del Corolla no era empresa menuda para Toyota. Valgan sino un par de datos: desde el lanzamiento de su primera generación, en 1966, se han vendido más de 32 millones de unidades, manteniéndose como el modelo más solicitado en Japón, su país de origen, entre 1969 y 2005, salvo en 2002, cuando cedió el testigo al Honda Fit. También en Europa, España incluida, ha gozado de buena salud. Pues bien, con semejante pliego de condiciones, Toyota se ha lanzado a su sustitución, reemplazo que pone en manos del recién llegado Auris. Concebido para satisfacer las exigencias del cliente del Viejo Continente, ha sido diseñado en Europa por el departamento francés de la marca ED2.


Recordemos que ED2 también creó el último Yaris, con el que comparte rasgos evidentes –sobre todo en la vista frontal– y filosofía. De hecho, los dos apuestan por una silueta abiertamente bivolumen, al más puro estilo Peugeot 307, que trae consigo ganancias considerables en términos de habitabilidad y espaciosidad internas. Por otra parte, el recién llegado presume de un estándar de seguridad contundente, con un inédito –en la categoría– airbag de rodilla para el conductor. Éste y otros le han posibilitado las cinco estrellas EuroNCAP, lo que de entrada no es mala credencial. Amplio, seguro, confortable, bien acabado, mejor presentado…


En lo mecánico no recurre a grandes sofisticaciones, pero sin ir más lejos su chasis es de lo más resolutivo por pisada y confort. Y sobre motores, sin novedades: en todos los casos proceden de otros Toyota, como el Yaris o el Avensis, aunque con ese agrado y esa finura, sobre todo en diésel, que tan buenos réditos vienen procurando. En esta ocasión, analizamos en detalle el escalón de acceso en gasóleo, el 1.4 D-4D, que asociado a la terminación intermedia se vislumbra como el más solicitado.

  • Comportamiento



  • Interior y maletero



Comportamiento

Sin necesidad de «lanzar las campanas al vuelo», el Auris presume de una notable eficacia dinámica. Paradójicamente, hay que reseñar que salvo en la versión hoy por hoy más exclusiva de la gama, el 2.2 D-4D 180, que entre otros echa mano de una tren de rodaje trasero de naturaleza multibrazo, el chasis adopta un esquema anterior de corte MacPherson y un sencillo eje posterior con barra de torsión –ambos con barra estabilizadora–, compacto y ciertamente eficaz, como hemos podido constatar sometiendo el coche a conducción y pruebas extremas, como un rápido eslalon a plena carga. En este sentido, nuestro Auris 1.4 D-4D soportó, y además de forma estoica, el trato más exigente.


Sobre todo nos ha llamado la atención el aplomo que exhibe precisamente el eje trasero, uno de los puntos flacos del Corolla y que en éste va muy amarrado. De hecho, es responsable, en gran medida, de su eficaz pisada: le cuesta –y mucho– perder la compostura en tramos virados atacados con «alegría»; se nota el mayor ancho de vías y también su generoso calzado, de medida 205/55 R16. Y eso pese a que en firmeza o movimiento general tenga alguna noción que aprender de los rivales tan exquisitos en la materia, como los Ford Focus y Mazda3, sólidos y rapídisimos en cambios de apoyo o transferencias de masas. Pero el coche, apreciablemente consistente y con maneras en línea con las vistas, por ejemplo, en un Renault Mégane, va por su sitio y resulta confortable, hasta cuando el asfalto se torna muy bacheado.


Sólo un matiz: justo sobre firmes deteriorados los pasajeros traseros acusarán cierta sequedad y algún que otro rebote. Otra cosa: lleva una dirección –2,9 vueltas de volante entre topes y 10,4 metros de diámetro de giro– servoeléctrica EPS lineal y precisa, que aquilata ligeramente el gasto. Se suman cuatro discos de freno –delante ventilados– algo proclives al calentamiento en trato intensivo, sobre todo si se hace a coche cargado. Éstos, que aparejan desde el consabido antibloqueo ABS hasta distribuidor EBD o servo de emergencia, arrojan distancias de parada brillantes –ahí están esos 53 metros a 120 km/h para corroborarlo– pese a un tacto del pedal un tanto esponjoso, con una primera parte de su recorrido que parece «muerta » y que obliga a aplicarse para que el coche haga lo que se le dice.

Interior y maletero

Toyota asevera que el Auris es un coche completamente nuevo y no un simple «restyling» del Corolla, que seguirá a la venta en otros mercados. De todas formas, el recién llegado aplica una plataforma que, en gran medida, deriva de la usada por su antecesor. En este sentido, comparten batalla o distancia entre ejes –260 centímetros–, si bien tanto la vía delantera como la trasera experimentan notables ganancias –1.524 y 1.522 milímetros en cada caso, frente a 1.480 y 1.460–. El Auris es asimismo, un coche más largo, ancho y alto –cuatro centímetros en todas las cotas–. El resultado es una habitabilidad y una versatilidad superiores.


En la primera luce una altura interior similar, pero en mediciones como la anchura gana hasta siete centímetros en ciertos puntos y otros seis para las piernas de los pasajeros traseros, lo que es mucho en un vehículo así. De hecho, y aún con los asientos delanteros completamente retrasados, un adulto de 1,85 metros de estatura puede acomodarse en ese espacio sin pegas para afrontar un viaje; por cierto, disfrutará de un suelo plano.


Sobre versatilidad, recurre a soluciones como el respaldo trasero asimétrico Easy-Flat del Yaris, que además de fijarse en dos posiciones verticales se abate con facilidad, incluso si de nuevo llevamos los asientos delanteros retrasados. Más apuntes: el diseño del puesto de conducción, de estudiada ergonomía, presenta una elevada y prominente consola central –«de puente» la llama Toyota– que deja a mano la palanca del cambio y los controles del radio-CD y la climatización. Por contra, y pese a la existencia de una doble guantera o de una bandeja bajo el asiento del acompañante, apenas reserva huecos para vaciar bolsillos y depositar objetos cotidianos –móvil, cartera…–, excepto una mini repisa, casi oculta, en la base del salpicadero.


Con regulación en altura y extensión de asiento y volante, adoptar una buena posición de marcha es fácil. Y la visibilidad es acertada, aunque lo adelantado del pilar frontal –o «A»– para obtener ese efecto interno monovolumen que tanto desahoga resta ángulo callejendo. Y tampoco convence la posición de algunos controles –regulación del haz de luz y de los retrovisores–, o que los botones de los elevalunas, eterno «mal» de los coches japoneses menos exclusivos, no vayan iluminados. Por su parte, el maletero ofrece, por fin, una capacidad en línea con lo que se estila en el segmento –354 litros–, lejos de los escasos 289 con los que tenía que lidiar su antecesor; y oculta la rueda de repuesto –eso sí, de «galleta» o emergencia– bajo el plano de carga.


Además, su calidad resulta convincente, con plástico duro granulado en los revestimientos y ajustes precisos. En ésto no se aprecia una robustez superior a la del Corolla, aunque éste ya era un referente, también en fiabilidad; la ausencia de «grillitos» hace presagiar longevidad. En la terminación Luna analizada, la más completa para este motor, el tapizado de los asientos, que recogen bien y lucen una firmeza adecuada, es austero, pero aparentemente resistente también a la suciedad. En cuanto al equipamiento, es suficiente para un modelo de acceso, añade detalles de prestancia, aunque renuncia a otros –sensores de lluvia y crepuscular– que, con el tiempo, se echarán de menos.

0 Comentarios

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba