Toyota Auris 1.4 D-4D ConfortDrive

9 Octubre, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Por confort y ajustado consumo este japonés con cambio automático resulta una opción interesante para cubrir trayectos diarios de media distancia. Es amplio por dentro.

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El Auris es un compacto menos pretencioso que sus rivales premium de segmento –Audi A3, BMW Serie 1 o Volkswagen Golf-, lo que no significa que su prestancia y comportamiento sean de menor calidad.


Cierto es que, tradicionalmente, las marcas japonesas como Toyota presentan interiores más sobrios -lo mismo ocurre en el Mazda3 y Honda Civic-, pero detalles supérfluos al margen, el agrado de conducción del Auris no tiene nada que envidiar a los Citroën C4, Opel Astra, Peugeot 308 o Renault Mégane.


Y es que el sustituto del Corolla, equipado con caja de cambios automática y secuencial, cumple en ciudad y rinde en el medio fondo, además de ofrecer cifras de consumo muy interesantes para el uso intensivo.

Interior

Es un coche amplio, especialmente en las plazas traseras, donde los 2.600 mm de batalla, junto con los 4.220 mm de longitud, 1.760 de ancho y 1.515 de alto, resuelven el acomodo de tres adultos de mejor manera que la mayoría de sus rivales.


El puesto de conducción, con el asiento alto respecto al suelo, está a medio camino entre un turismo y un monovolumen: favorece la visibilidad, pero no lateralmente por el pilar A.  El maletero da 354 litros, lo habitual en el segmento -1.335 con los asientos abatidos-.


Austero y sin concesiones al lujo, los plásticos son abundantes, pero con ensamblaje perfecto. Sobresale la consola central flotante de estudiada ergonomía. Suspendida, elimina todo tipo de fatiga al acercar la palanca del cambio -en la unidad con pomo en cuero y metal-. Debajo hay un espacio portaobjetos, de los pocos que se encuentran en el habitáculo -se echan en falta lugares donde vaciar los bolsillos-.


El acabado Active de la unidad que probamos incluye 7 airbag -incluido el de rodilla para el conductor-, faros antiniebla, rueda de respuesto de emergencia, llantas de aleación de 16 pulgadas, retrovisores exteriores calefactados y regulables eléctricamente, climatizador dual, volante en cuero, ordenador de a bordo y radioCD lector de MP3 y WMA.


Entre los opcionales monta navegador TSN 510 -cuesta 1.200 euros- y controles de estabilidad y tracción -500 euros-. No lleva, ni puede, faros bixenón -sólo disponible para luces de cruce-, sensor de luz, programador de velocidad, testigo de pérdida de presión en los neumáticos ni sistema de acceso y arranque sin llave. La mayoría, elementos que sí pueden equipar sus rivales.

Comportamiento y Prestaciones

La versión diésel 1.4 que probamos libera 90 CV de potencia y ofrece un par motor de 205 Nm. Pese al turbocompresor que monta, logra cifras modestas: tarda 14,7 segundos en acelerar de 0 a 100 y alcanza una velocidad punta de 175 km/h. No se trata de ningún mísil, es más, con el cambio automático ConfortDrive de 6 velocidades se muestra remolón en aceleraciones puras y adelantamientos.


En modo E -automático puro- acusa un ingrato vaivén en el cambio de marcha -parece que acumula fuerza-, lo que hace recomendable decantarse por la opción secuencial, de mayor confort, especialmente en ciudad.


Monta un chasis sencillo, pero efectivo, con esquema de suspensión independiente en el eje delantero -semiindependiente en el trasero-. Así, el coche va pegado al asfalto y afronta virajes con comodidad, sin sobresaltos.


El japonés es predecible por completo, resulta fácil de llevar. Prima el confort, por eso la dirección -asistencia eléctrica variable- es de tacto agradable y actúa con precisión. Además, el motor trabaja con sigilo e invita a cubrir kilómetros, si no fuera porque los frenos de disco -ventilados delante y macizos detrás- pierden eficacia si se les somete a esfuerzo continuado.


Una alternativa de confort que por la respuesta y funcionamiento del cambio automático se desenvuelve mejor en cruceros sostenidos que en ciudad. Por lo demás, va de cine y supone un desahogo para el bolsillo -declara 4,8 litros a los 100 en ciclo mixto, si bien en la práctica se mueve medio litro por encima- si te decides a pagar los alrededor de 19.500 euros que cuesta.

Destacable

– Consumo.
– Ergonomía y espacio en las plazas traseras.
– Confort de marcha en modo secuencial.

Mejorable

– Cambio automático.
– Frenos en uso intensivo.
– Precio y equipamiento opcional.

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