Suzuki Splash 1.3 GLS

21 Mayo, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Con su morro chato, trasera muy vertical, líneas frescas y armoniosas, aspecto de mini-monovolumen y un motor diésel potente y económico, el Suzuki Splash es la apuesta de la marca en la cada vez más disputada categoría de los pequeños coches urbanos.

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Más información en Hoymotor16, número 1284


Con una longitud de sólo 3,7 metros y una anchura de 1,7, hay que decir que el Suzuki Splash es un coche pequeño, pero su altura de 1,6 metros confiere suficiente espacio al habitáculo para resultar confortable para cuatro adultos, que adoptarán una postura erguida con suficiente espacio para las piernas y con una gran facilidad de acceso al interior. Eso sí, si optamos por ocupar las cinco plazas homologadas, los tres pasajeros de los asientos traseros viajarán realmente apretados.

    Comportamiento

    Aunque no hay que negar que el Splash tiene una vocación de coche urbano, destinado a clientes jóvenes, su voluntarioso motor diésel invita a realizar salidas de fin de semana. Es ahí donde encontramos otra de las virtudes del Splash, su comportamiento en carretera, con un chasis que da confianza y un cambio de cinco marchas agradable, preciso y de accionamiento rápido, con un tacto algo duro debido a su corta palanca.


    El mayor peso del motor diésel ha obligado a un tarado más duro de la suspensión, que puede resultar seca en firmes deteriorados, pero que no provoca inseguridad y ofrece muy buena precisión en curvas, a pesar de la altura de la carrocería. Y todo, gracias al esquema de cuatro ruedas independientes, con tren delantero McPherson y trasero con barra de torsión y muelles helicoidales. El mismo que tan buen resultado da en el Swift.

    prestaciones

    Mientras que el coche se fabrica en la planta de Suzuki en Hungría, junto a su gemelo, el Opel Agila, el motor turbodiesel por raíl común 1.3, con un nivel de emisiones inferior a 120 g/km –exento del impuesto de matriculación– está diseñado por Fiat y fabricado en la India, todo un ejemplo de coche global. Con 75 CV de potencia y un buen par de 19,38 mkg, se siente muy enérgico siempre que se mantenga por encima de 1.800 revoluciones.


    Nosotros hemos medido una aceleración de 13,4 segundos en el paso de 0 a 100 km/h –el fabricante anuncia 13,9 segundos–, lo que da mucha confianza al realizar adelantamientos. Su funcionamiento es suave y sólo se aprecia un sonido «diésel» al arrancar en frío, además consume muy poco. En nuestro recorrido de pruebas hemos registrado un gasto medio de sólo 5,3 litros a los 100 kilómetros, con puntas de sólo 5,8 litros a los 100 conduciendo realmente fuerte en carreteras de montaña con dos personas y equipaje.

    Interior y maletero

    Suzuki tiene mucha experiencia en modelos urbanos, tal y como demuestra el éxito en Japón del veterano Wagon R+ que, de hecho, se seguirá vendiendo allí a pesar de la aparición del moderno Splash. Éste utiliza la plataforma y chasis del más deportivo Swift, lo que explica su excelente comportamiento en carretera. Además, ofrece multitud de huecos útiles en su interior, como un práctico cajoncito sobre la consola central; otro abierto entre los asientos; botelleros en las puertas delanteras; dos guanteras, una de ellas sin tapa, etc., aunque nos hubiera gustado que estuvieran forrados de goma para impedir que las cosas se deslizasen en cada movimiento del volante.


    El interior es honesto, de formas simples pero de tacto duro, aunque en este tipo de coches eso no importa mucho siempre que esté bien hecho, y lo está, incluso con una imitación de fibra de carbono en el salpicadero que resulta convincente.


    El maletero es pequeño, cubica sólo 178 litros, pero esconde debajo un útil cajón compartimentado, situado sobre la rueda de repuesto de emergencia. En caso de necesidad, los respaldos de los asientos traseros se abaten asimétricamente, dejando un piso plano y elevando el volumen total del maletero a 573 litros.

    Equipamiento

    La versión GLS que hemos elegido para la prueba viene realmente bien equipada de serie, con aire acondicionado, radio-CD con MP3 y mandos en el volante, ordenador de viaje, espejos regulables eléctricamente, elevalunas eléctricos delanteros, cierre con control remoto, llantas de aleación, faros antiniebla y cuentarrevoluciones y airbag frontal y lateral. Sin embargo, el control de estabilidad ESP es opcional, lo mismo que los airbag de cortina.

    Puesto conducción

    La postura de conducción es alta, quizá demasiado, ya que la regulación vertical de los asientos delanteros resulta escasa y las personas de baja estatura encuentran el suelo muy lejos. Tras el volante se encuentra un gran velocímetro que contiene los testigos luminosos de luces, temperatura del motor, presión de aceite, nivel de combustible, pero ninguna aguja y, en la versión más equipada –GLS–, encontramos un cuentarrevoluciones, que surge bruscamente, como una seta, encima del salpicadero.

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