Subaru Outback 2.0D

25 Noviembre, 2010, modificada el 24 Enero, 2011 por

Personalidad, prestaciones, carrocería familiar, tracción permanente, polivalencia máxima… Cualidades que encumbran a este turbodiésel entre las mejores opciones dentro de los crossover.

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La cuarta generación del Outback mantiene la polivalencia como principal puntal de su ADN, característica que lo hace muy apetecible entre modelos similares de mayor tirón comercial y estética menos personal. Singularidad aún más marcada gracias a su motor turbodiésel bóxer –de cilindros opuestos-, que lo hace único en el mercado, y a una estética que, como los colores, a unos gusta y a otros no. 

Obviando estas diferencias, la mayoría de sus competidores son alemanes: Audi A4 Allroad 2.0 TDI DPF 143 CV Quattro, Skoda Scout 2.0 TDI DPF 140 CV y Volkswagen Passat Variant 4Motion Advanced Plus 2.0 TDI 140 CV. También, aunque en un segmento superior, nos encontramos con el sueco Volvo XC70 D3 AWD 163 CV, mientras que el A6 Quattro TDI 170 CV no lo considero por no estar disponible con cambio manual, lo mismo que la Clase E Estate de Mercedes-Benz. El Outback probado cuesta 39.700 euros y, con el acabado Limited Plus, ofrece un completísimo equipo de serie donde la única opción disponible es la pintura metalizada -370 euros-

Interior

El gran tamaño del Outback4.770 mm de largo, 1.820 de ancho y 1.610 mm de alto- y la generosa distancia entre ejes –batalla de 2.740 mm- posibilitan un habitáculo muy holgado para acomodar a cinco adultos, que acceden cómodamente a él gracias a unas puertas de generoso tamaño. La plaza central trasera es igualmente grande, pero algo incómoda por su asiento duro. También el maletero es inmenso: nada menos que 526 litros de capacidad  ampliable hasta los 1.726 con los respaldos de los asientos traseros -divisibles en dos partes en proporción 60/40- totalmente plegados. Con esta configuración queda un suelo totalmente plano. 

El diseño de puertas a dentro es sobrio y robusto, muy a la japonesa, con numerosos elementos prácticos de control. El diseño de los relojes es llamativo y la consola central cuenta con un display de grandes dimensiones, visible desde todos los asientos. La mayoría de botones y mandos se ordenan en una posición casi óptima, aunque sería más cómodo que el botón que controla el ordenador, cuya información es algo escasa, estuviera en la palanca del limpiaparabrisas en vez de en el cuadro, a la derecha de la instrumentación. También se encuentra algo escondida la tecla que regula la posición de los espejos retrovisores, detrás del lado derecho del volante. Un volante deportivo muy bien resuelto por tamaño y calidad y, sobre todo, por la facilidad de uso de las teclas de control que ofrece. En este sentido destaca, por eficiente y sencillo, el regulador de la velocidad de crucero

Una vez sentado en el cómodo y gran asiento, se percibe mucha luminosidad en todas las plazas, gracias al tamaño y la forma de las ventanillas y a la estrechez de los pilares, sobre todo los delanteros y centrales. Los espejos retrovisores son muy grandes y válidos para mirar de reojo y sin esfuerzo por ellos, aunque la aerodinámica se vea algo mermada. El espejo interior, en cambio, no me ha gustado por pequeño y por no ser fotosensible

Los materiales que envuelven el interior tienen aspecto robusto gracias a la utilización de plásticos duros de buena calidad, muy bien ajustados y sin mostrar rebaba alguna. Existen numerosos huecos para portar objetos, destacando el que hay debajo del apoyabrazos así como los de la zona trasera, donde por cierto, no existe acceso directo al maletero. La guantera me ha decepcionado algo, ya que no es excesivamente grande y carece de luz y refrigeración, y tampoco me convence que en las bolsas de las puertas no entre una botella de 1.5 litros. Tampoco la iluminación es para tirar cohetes, ya que esta cuenta con sólo dos sencillos lectores de mapas delante y un punto de luz para la parte posterior, situado a la altura de los reposacabezas delanteros. La luz de los parasoles resulta demasiado tenue, así como la del maletero. 

Comportamiento y Prestaciones

Pero lo mejor de este peculiar crossover se encuentra en el motor, la tracción y el chasis. La mecánica bóxer es una de las señas de identidad de la marca, cualidad que permite una ubicación baja para reducir el centro de gravedad y mejorar así el comportamiento y la estabilidad en marcha. Original mecánica que desarrolla una potencia de 150 CV a medias revoluciones –3.600 rpm-, con objeto de reducir ruidos, vibraciones y emisiones contaminantes, con una cifra de CO2148 gr/km- realmente baja para un motor diésel de 2 litros. La cifra de par motor también es brillante, ya que los 350 Nm están disponibles a 1.800 vueltas, aunque lo mejor es que el 80% de la fuerza mecánica se encuentra a partir de las 1.300 rpm hasta cerca de la zona roja –5.000 vueltas-. Las prestaciones están a un buen nivel para un coche que pesa en vacío 1.571 kg; alcanza una velocidad cercana a los 200 km/h y acelera de 0 a 100km/h en menos de 10 segundos

La comodidad en marcha es digna de mención, ya que la presencia del motor es casi inapreciable al oído. También los 6,5 litros que se logra gastar en una conducción normal por autovía, cifra que no pasa de los 7,5 litros en ciudad y de 12 litros si decidimos ir muy deprisa apurando marchas. Consumos muy interesantes y por debajo de las cifras oficiales que facilita la marca. Una de las claves está en el desarrollo de la sexta velocidad, óptima para mantener cruceros óptimos sin forzar la mecánica, además de la excelente fuerza motriz aportada en un régimen amplio y desde bajas revoluciones. Algo muy importante en un coche grande, alto y pesado, y que lastra el rozamiento que ocasionan las 4 ruedas motrices

El comportamiento de este Outback es una auténtica delicia, cómodo, seguro y estable en prácticamente cualquier situación. Responsable de ello es la denominación “simétrica” de la tracción total, que se refiere no sólo a que las 4 ruedas son motrices sino que la posición baja del motor bóxer permite un reparto equitativo de los pesos entre ambos ejes del coche. Esto se traduce en un comportamiento bastante neutro en curva, donde no se percibe tendencia alguna ni al subviraje, el coche no se va de delante, ni al sobreviraje, no se va de atrás. Además, es capaz de girar bastante plano, gracias a una suspensión firme, pero cómoda que evita incómodos cabeceos y transferencias de masas entre ambos lados. En recta la estabilidad y el aplomo es también notable, únicamente se perciben molestias a la hora de mantener la dirección ante la presencia de vientos laterales. La comodidad del interior, gracias a los buenos asientos y al aislamiento acústico, se eleva por medio del buen equilibrio en el tarado de las suspensiones. 

La transmisión se realiza mediante un cambio manual de 6 relaciones de nueva factura, que trabaja en conjunción con la tracción total. Un sistema en el que cada uno de los ejes recibe la fuerza de manera variable, según las necesidades del momento, por medio de un diferencial mecánico autoblocante Torsen que reparte el par motor de manera casi instantánea. Dicho reparto es inicialmente del 50% en cada eje, fuerza que varía cuando se detecta un patinaje en cualquiera de los dos ejes. Dicho dispositivo trabaja en conjunción con el Control Dinámico del vehículo, de serie en todos las versiones, que aumenta la seguridad activa ya que ante un derrapaje hace intervenir los sensores del ABS y los controles de tracción y estabilidad

Otra de las aportaciones del nuevo Outback es la configuración del chasis. En lugar de la estructura habitual en la que el motor y la transmisión se anclan directamente sobre él, aquí se montan sobre un subchasis en forma de cuna que se extiende desde el lateral de la caja de la transmisión. En este subchasis se sitúan también las conexiones de la suspensión delantera y de la dirección asistida. Los apoyos del motor se realizan mediante tacos de caucho rellenos de líquido, lo que supone un excelente aislamiento, tanto acústico como de vibraciones. Otra de las ventajas de la utilización del subchasis es la capacidad de absorción de impacto en caso de colisión frontal, en cuyo caso la cuna se deforma y evita que el motor si introduzca directa y peligrosamente en el habitáculo. 

Las posibilidades de transitar por terrenos ajenos al asfalto son elevadas ya que además del sistema de tracción y de un motor con buena respuesta desde bajas revoluciones, los 200 mm de altura que hay entre la carrocería al suelo -medida superior a la de cualquier competidor e incluso a la de algún SUV- hace fácil superar algunos obstáculos. También son de ayuda los paragolpes reforzados, que aun sin permitir un gran ángulo de ataque y salida aseguran una protección ante impactos o toques con piedras y otros elementos. 

En definitiva, un coche muy comprable, pero sólo para quienes aprecien sus peculiaridades técnicas y asuman una estética diferente. Yo, si tuviera que moverme con la familia, por cualquier tipo de terreno, de manera cómoda, segura, rápida y con unos consumos de gasóleo muy ajustados, pagaría los casi 40.000 euros que cuesta. 

Destacable

– Comportamiento y prestaciones.
– Interior amplio.
– Polivalencia máxima. 

Mejorable

– Bajos del chasis carentes de protección.
– Ergonomía de algunos mandos.
– Motor no disponible con cambio automático.

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