Subaru Impreza Boxer Diésel

11 diciembre, 2008

Tras Legacy, Outback y Forester, el Impreza se convierte en el cuarto Subaru dotado del motor bóxer diésel. En el caso de este compacto de cinco puertas, el rendimiento general, la tracción total y un precio ajustado son argumentos muy atractivos.

Tras Legacy, Outback y Forester, el Impreza se convierte en el cuarto Subaru dotado del motor bóxer diésel. En el caso de este compacto de cinco puertas, el rendimiento general, la tracción total y un precio ajustado son argumentos muy atractivos.

Esta tercera generación del Impreza rompe moldes. En primer lugar, por su carrocería de dos volúmenes y cinco puertas, y en segundo lugar, por equipar un motor diésel, tecnología que la firma de Tokio se ha resistido a implantar hasta hace poco. Pero para ser su primera mecánica de gasóleo, el resultado es excelente, pues se logra un gran rendimiento y, de paso, haciendo historia: es el primer diésel del mundo con sus cilindros colocados en posición horizontal, enfrentados dos a dos. O sea, bóxer.

Dicha solución revierte en un menor nivel de vibraciones –evita usar los árboles contarrotantes habituales en motores con los cilindros en línea- y en un centro de gravedad más bajo –virtud acrecentada al colocarse el turbo, de geometría variable, debajo del bloque-. Por supuesto hay ‘common rail’ y culata multiválvula, lo que determina un rendimiento notable para un 2.0: 150 CV a sólo 3.600 vueltas y un par de 35,7 mkg entre 1.800 y 2.400 rpm.


Como el Impreza Boxer Diesel pesa más que los coches de su tamaño –1.410 kilos con acabado Classic y 1.455 con el Sport–, nunca percibimos sensaciones de ‘misil’, pero el empuje siempre esta ahí y podemos conducir con bastante agilidad. De hecho, el paso de 0 a 100 km/h se completa en 8,6 segundos –9 exactos en la versión Sport- y las maniobras de adelantamiento son rápidas. Más que ‘patada’, lo que tiene el motor es progresividad, aunque lo mejor llega entre 1.500 y 4.000 vueltas. Por encima de esa cota no hay mucho más. Y el consumo es otro de los apartados destacados, pues con 5,8 litros a los 100 km de media -5,9 en el Sport-, los 64 litros del tanque dan para recorrer 1.000 km.


Nada más arrancar, no obstante, se aprecia un claqueteo algo feo que desaparece luego a más velocidad. Tampoco nos ha gustado el manejo del cambio manual, de seis marchas, o la ausencia de la caja automática entre las opciones. Por contra, estabilidad, frenada y dirección convencen plenamente, igual que lo hace la tracción total Symmetrical AWD, que pusimos a prueba sobre las carreteras nevadas de Mallorca. Ya a la venta, el Impreza diésel cuesta 22.000 euros -el Classic- y 25.350 euros -el Sport-. En ambos hallamos de serie ocho airbag, control de tracción y de estabilidad VDCS, llantas de aleación de 16 pulgadas en el Classic, sistema de arranque en cuesta y aire acondicionado.


MIRA EL VÍDEO DEL SUBARU IMPREZA BOXER DIÉSEL

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