Smart Fortwo MHD Coupé Passion

25 Marzo, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

El Fortwo mhd rebaja un 19 por ciento su gasto urbano, hasta convertirse en el modelo de gasolina que menos contamina.

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Más información en Hoymotor16, número 1276


Gracias a un sistema de starter/alternador que reemplaza al arranque tradicional, el Fortwo mhd rebaja un 19 por ciento su gasto urbano, hasta convertirse en el modelo de gasolina que menos contamina y, probablemente, en el que todos los alcaldes querrían que usáramos.


Cuando en Smart explican que las siglas «mhd» que acompañan a la nueva versión del Fortwo son la abreviatura de Micro Hybrid Drive, uno tiende a pensar que nos encontramos ante un nuevo vehículo híbrido; es decir, que sigue la estela trazada por el Toyota Prius, el Honda Civic IMA o los tres Lexus «acabados en h»: RX 400h, GS 450h y LS 600h.


Sin embargo, los cinco modelos citados combinan un motor de gasolina y uno eléctrico –dos en el caso del todocamino RX– para optimizar el rendimiento energético, mientras que el Fortwo mhd se conforma con el de gasolina, que es exactamente el mismo que usan los Fortwo 52, o sea, un tricilíndrico de 999 centímetros cúbicos con 71 CV de potencia.


La diferencia, y lo que justifica los 150 euros que debemos pagar como sobreprecio, es el starter/alternador desarrollado por Valeo que sustituye al arranque tradicional, un sistema start/stop que ya emplean otros fabricantes, como Citroën –C2 y C3– y BMW –Serie 1 y Serie 3–, sin que en esos casos la palabra «hybrid» aparezca por ninguna parte… como es lógico. Y es que el starter/alternador tiene como finalidad apagar el motor de gasolina cuando no es necesaria su intervención –esto es, cuando nos detenemos– y arrancarlo cuando reiniciamos la marcha. 

    Equipamiento

    Como sucede en el Fortwo 52, Smart ofrece para la nueva versión Micro Hybrid Drive un acabado básico Pure que incluye de serie doble airbag, estabilizador ESP, frenos con ABS y servo de emergencia BAS, cambio manual secuencial de cinco marchas, cierre centralizado con mando remoto, bloqueo de puertas en marcha o elevalunas eléctricos, aunque existe una extensa lista de opciones en la que hallaremos casi todo lo imaginable. En resumen, si queremos un Fortwo bien equipado hay que rebasar los 12.000 euros, que son dos millones de las antiguas pesetas.


    La marca alemana también ha pensado en los que buscan una mayor exclusividad, pues también ofrece su Fortwo mhd con carrocería Cabrio, alternativa que lleva la factura a los 12.800 euros con el acabado básico Pure, que ya incorpora apertura eléctrica de la capota.

    Consumo y mantenimiento

    Como el consumo medio de la versión «base» ya era muy bajo, concretamente de 4,7 l/100 km, la reducción le convierte en el coche de gasolina de menor gasto, pues sus 4,3 l/100 km le emparejan con el, hasta ahora, líder en solitario: el Prius de Toyota.


    Y si hablamos de emisiones, ahora tan de moda desde que sirven para fi jar el impuesto de matriculación, este Fortwo mhd se convierte en el modelo más limpio de cuantos funcionan con gasolina, pues de los 112 g/km de dióxido de carbono que emite a la atmósfera un Fortwo 52 –ese valor ya le libra de pagar impuesto, pues la frontera está en 120– se pasa a los 103 gramos, uno menos que el Prius.


    A lo largo de nuestra prueba, todo hay que decirlo, no hemos llegado a medir registros tan favorables como los anunciados, pues en ciudad ha gastado 5,5 l/100 km –muy poco, pero a seis décimas del valor oficial– y en carretera se ha constatado una gran influencia del ritmo de marcha impuesto o del tipo de escenario. Así, en vías de doble sentido y con una velocidad máxima de 90 km/h, el Smart necesitó 5,3 l/100 km –3,9 anuncia la marca–, pero si nos internamos en una autovía rebasaremos los siete litros reales si mantenemos cruceros de 120 km/h y rondaremos los ocho si queremos ir aún más rápido, cerca ya de los 145 km/h que esta versión puede alcanzar –tiene limitación electrónica–, una cifra que consiente escapadas por carretera y autovía en las que no nos sentiremos un estorbo.

    Calidad y fiabilidad

    Nos gusta bastante del pequeño Smart la calidad general de ensamblaje –de acuerdo, no lleva los materiales de un Mercedes pero hay ciertas analogías en el aspecto– o la comodidad de los asientos, duros y de buena sujeción. Y se aprecia una levísima mejora en el funcionamiento del cambio, que tiene cinco marchas y no las seis de los primeros Fortwo. Por contra, sigue sin convencernos la mala absorción de los baches –los ocupantes acaban «agitados» a poco que el asfalto empeore– la resistencia de los frenos ante los tratos intensos o un número excesivo de vueltas de volante, lo que obliga a manotear mucho en ciudad, precisamente su territorio favorito.

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