Smart Fortwo Coupé

6 Noviembre, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

Con el Smart Fortwo de motor diésel podemos circular durante días y días por ciudad sin tener que repostar, pese a contar con un depósito de sólo 30 litros.

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No sólo es el coche más pequeño del mercado, también es el que anuncia menor consumo y, por tanto, el de emisiones más contenidas. Con el Smart Fortwo de motor diésel podemos circular durante días y días por ciudad sin tener que repostar, pese a contar con un depósito de sólo 30 litros. Pero si eso atrae, no lo hace menos su facilidad para encontrar aparcamiento o un agrado general de uso mejorado.


 

  • Comportamiento



  • En marcha



  • Espacio y practicidad



  • Consumo y mantenimiento



Comportamiento

Si ya la aceleración desde parado es pobre –de 0 a 100 km/h tarda más de 20 segundos reales–, las recuperaciones resultan prácticamente eternas, con 35 segundos para pasar de 80 a 120 km/h. Eso en un llano perfecto, porque si la carretera se empina mínimamente el registro crece como la espuma.


Parece justo aclarar que este segundo Smart Fortwo se defiende mejor en vías interurbanas que el primero, pues la superior distancia entre ejes y su mayor anchura de vías generan una sensación algo más aplomada, tanto en curva como al frenar fuerte, operación ésta en la que nos asiste un servofreno de emergencia que deja las distancias de parada en cotas razonables.


Y la suspensión se ha suavizado un poco, aunque los baches y las bandas sonoras siguen siendo una asignatura pendiente para el pequeño Smart. Otro tanto sucede con el cambio de marchas, que ahora tiene una marcha menos –cinco– y es más suave, pero sigue adoleciendo de escasa rapidez en el paso de una marcha a la siguiente –el manejo es secuencial y sin pedal de embrague, pudiendo usarse la palanca o las levas del volante–.


Recomendable, en este sentido, la opción del modo automático Softouch –310 euros–, que se agradece en atascos y al callejear. En cuanto a otras mejoras, destacar el aumento del maletero –70 litros más hasta la bandeja, pues ahora disfrutamos de 220, y 80 extra hasta el techo, ya que se anuncian 340–, pero también del confort sonoro. Lástima que el equipo de serie siga siendo tan pobre, porque calidad no falta, practicidad hay mucha y el coche rezuma respeto medioambiental.

En marcha

Sería el coche ideal de Al Gore si no fuera porque el ex-vicepresidente norteamericano, «santón» de la lucha contra el cambio climático, parece más atraído por las berlinas de lujo y los potentes «jets» privados para sus desplazamientos. Pero si Gore fuese un personaje tan racional como parece y tuviera que moverse a diario por una gran urbe, debería poner en su garaje un Fortwo cdi, el coche con menores emisiones de dióxido de carbono de cuantos podemos comprar en nuestro país: 88 gramos por kilómetro en ciclo mixto.


Hay muy pocos utilitarios que bajen de 100 e incluso los modelos de mecánica híbrida a la venta contaminan más, al menos en lo que se refiere al demonizado CO2. Aunque si queremos presumir de ecología, completaremos el trabajo poniéndole el filtro de partículas opcional –de serie en Alemania, Italia y Suiza–, que implica 255 euros extra y acaba con ese «hollín» invisible que caracteriza a los motores de gasóleo y al que muchos relacionan con el aumento de las alergias en las ciudades.

Espacio y practicidad

Con el añadido positivo de unas dimensiones tan recortadas que nos permiten aparcar en huecos inasequibles para otros utilitarios, porque los 19,5 centímetros de longitud que ha crecido la carrocería no le restan un ápice de agilidad urbana.


No obstante, el Fortwo cdi, cuyo motor gana un 10 por ciento de potencia respecto a su antecesor y alcanza los 45 CV, permite salir de la ciudad con relativa soltura, aunque mejor mantenerse en autovías o circunvalaciones y no olvidar que la velocidad punta se queda en 135 km/h, valor al que llegaremos sólo en condiciones favorables e insistiendo con fe sobre el acelerador. Para aventuras más complejas, que incluyan maniobras de adelantamiento, las aptitudes son peores, pues el tricilíndrico con inyección «common rail» y 799 centímetros cúbicos de cubicaje no hace milagros, pese al turbo o el «intercooler».

Consumo y mantenimiento

Pero además de respetuoso con el medio ambiente, el Smart Fortwo cdi, disponible con la carrocería Coupé probada pero también en variante Cabrio –2.740 euros más, lo que no es poco–, protege nuestro bolsillo.


Cierto es que la factura de compra no resulta barata, pero en el día a día el gasto de uso se reduce al mínimo, pues en nuestro recorrido habitual el consumo medio se ha quedado en 4,1 l/100 km, valor alejado de los 3,3 litros anunciados pero igual de elogiable, ya que permite «estirar» los 30 litros que caben en el, en apariencia, diminuto tanque. Porque si pensamos en un uso de 70 kilómetros diarios por ciudad –que ya son muchos, incluso en Madrid o Barcelona– podremos estar circulando dos semanas sin repostar.

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