Skoda Yeti 2.0 TDi CR 4×4 DSG, el monstruo de las siglas36

Skoda Yeti 2.0 TDi CR 4×4 DSG, el monstruo de las siglas

13 Febrero, 2012, modificada el 24 Agosto, 2012 por

El Skoda Yeti se sale de la normalidad en el tráfico diario. Su frontal tiene personalidad, la tracción 4×4 le proporciona una versatilidad impresionante y el cambio DSG supone el compañero perfecto. Con unas ruedas M+S podría ser nuestro monitor de esquí particular. No es barato, pero ofrece mucho.

No valorado

Destacable

  • Amplitud y confort interior.
  • Iluminación nocturna.
  • Comportamiento.

Mejorable

  • Aerodinámica.
  • Detalles de acabado.
  • Rueda de repuesto.

Admiro de verdad la tremenda evolución que ha sufrido Skoda en los últimos años. Parece que fue ayer cuando tenían un motor trasero heredado de la posguerra y hoy cuentan con un producto que lucha de tú a tú con el espejo en el que todos sus competidores se miran: Volkswagen.

Confieso que me gustan las cosas que se salen un poco de lo corriente, así que estaba predispuesto a que el Skoda Yeti me encandilase con ese frontal dotado de esos dos ojos redondos que rompen con la norma. Una semana conviviendo con él me ha reafirmado en algunas sensaciones, pero también me ha hecho replantearme otras.

El Skoda Yeti, por fuera y por dentro

Skoda Yeti 4x4 2.0 TDI, Monte Alba Rubén Fidalgo36
La parte frontal del Yeti es bastante original.

Lo primero que vemos de un automóvil es su exterior. El Skoda Yeti no pretende ser un ganador en un concurso de elegancia, no es lo que busca. Las proporciones son muy cúbicas; es la mejor forma de obtener un gran volumen de carga en una mínima superficie, pero imposibilitan cualquier ejercicio de estilo. En lugar de querer disimular esas formas cuadradas con unos faros rasgados, parachoques estilizados como el Hyundai iX35, o el Kia Sportage… en Skoda han buscado diferenciarse por su “exotismo”, basta con ver el nombre que han elegido para este modelo. La parte frontal sorprende con unos faros suplementarios redondos que le sientan de maravilla y tienen otra virtud que veremos más adelante. El capó posee unas nervaduras que dan un toque musculoso al frontal, al igual que los pasos de rueda sobredimensionados. Tal vez la parte menos original sea la trasera y es que, en sus compactas dimensiones, no queda mucho espacio para florituras.

Si por fuera sorprende por sus rasgos algo originales, el interior lo hace por lo contrario. El salpicadero es típico del grupo VAG: todo en su sitio, buenos materiales y ajustes (aunque la unidad de pruebas tenía un “grillo” en la tobera de aireación central que molestaba bastante), pero no despierta pasiones.

Lo que sí tiene de sobra es espacio interior. Gracias a su generosa altura podemos ir sentados como en una silla. Tomar asiento en el Skoda Yeti es sencillo para todas las edades y, una vez dentro, se pueden hacer cientos de kilómetros sin excesiva fatiga.

El maletero es enorme y de formas perfectamente cuadradas. No desperdiciaremos ni un solo centímetro y, además, contaremos con infinidad de pulpos (muy buena idea colocar unos que salen de los respaldos traseros), ganchos, argollas, etc. a los que sujetar la carga para que no se mueva.

Skoda Yeti 4x4 2.0 TDI, Rubén Fidalgo36
La modularidad del Yeti es destacable, los asientos traseros se desmontan fácilmente.

Los tres asientos posteriores se pueden desmontar fácilmente en menos de un minuto. De esta forma, convertimos el Yeti en una espaciosa furgoneta. Si tuviese una empresa de transporte urgente, no me lo pensaría: con este Skoda haría el reparto por casi cualquier lugar, en tiempo récord y de forma cómoda.

En marcha con el Skoda Yeti

Toca emprender la marcha una vez familiarizado con los mandos (algo sencillo, ya que son comunes a la mayoría de modelos del grupo VAG, al que pertenece). El motor 2.0 TDi de 140 CV nunca ha destacado por su suavidad de funcionamiento, pero en el Yeti está bastante bien insonorizado; sólo una molesta resonancia que hace vibrar la tobera de aireación aparece a las 2500 vueltas .

El cambio DSG de seis velocidades funciona a la perfección. Basta con recorrer unos pocos kilómetros para que se anticipe a mis deseos de forma muy eficiente, así que decido llevarlo en automático de forma casi permanente. La única asignatura pendiente de este tipo de transmisiones son las maniobras de aparcamiento en pendiente, debido a la brusquedad con la que sueltan los embragues y la lentitud de paso de marcha atrás a primera y viceversa.

Los relojes tienen una grafía que se lee bien. La iluminación en tonos grises y verdes fatiga mucho menos que la naranja y resalta más los testigos de emergencia. Sin embargo, los diales están metidos en una capilla muy profunda, que hace que sea difícil ver la totalidad de los mismos. El aforador de combustible tampoco destacó por su precisión, pero puede que se tratase de algo que pasaba en esta unidad concreta.

El Yeti, en la urbe

Skoda Yeti 4x4 2.0 TDI, Rubén Fidalgo36
La postura de conducción es muy cómoda.

Conducir el Skoda Yeti por la ciudad es “una gozada”. La postura es bastante alta, lo que me da un mayor campo de visión al poder ver por encima de la mayoría de utilitarios. El cambio automático DSG aquí es definitivo: eso de dejar el pie izquierdo en el paso de rueda durante todo el atasco no tiene precio. Los consumos no son excesivos para la potencia y peso del Yeti y el techo panorámico deja entrar unos rayos de sol que me permiten apagar la calefacción (no me gusta notar el chorro de aire caliente) y llenan de luz el enorme habitáculo. Es más, me parece que sería el taxi perfecto: entrar en él es sencillísimo gracias a su altura, la amplitud es impresionante, el maletero, la postura del conductor y la visibilidad son mucho mejores que las de un Skoda Octavia y su manejo y consumos en ciudad no deberían ser muy diferentes a las de éste.

Carretera y manta con el Skoda Yeti

Por fin dejamos atrás los atascos; nos esperan varios kilómetros de viaje nocturno. La luz de los faros bi-xenón direccionales es formidable y los redondos faros suplementarios, además de darle personalidad a la cara del Skoda Yeti, son muy eficientes cuando hay niebla. En la mayoría de los coches que he probado, los antiniebla son poco más que meros adornos, con un haz muy ancho, pero que apenas se extiende 2 metros por delante del coche. Los de este modelo son de verdad.

[auto_quote quote=”Dichosa aerodinámica” quote_title=”Sus formas cúbicas pasan factura por encima de 100 km/h” quote_description=”La enorme altura al suelo y, sobre todo, la parte trasera del Skoda Yeti provocan fuertes turbulencias que frenan el avance.”]

En autovía, sale a relucir el inconveniente de las cúbicas formas de este Skoda. Los consumos se disparan de forma exponencial en cuanto superamos los 100 km/h. El Yeti corta el aire con la sutileza de una motosierra. El gasto de combustible con el control de crucero a 120 km/h es de 7,3 litros/100 km, mientras que en otros modelos del grupo con el mismo motor, apenas es de 6. La prueba definitiva la hago siempre bajando hacia Allariz, donde hay una fuerte pendiente. Si el consumo fuese debido a un exceso de peso, bajando en punto muerto debería mantener la velocidad. El Yeti pierde ritmo rápidamente y se estabiliza en 92 km/h. Eso me marca dónde la aerodinámica empieza a ser una barrera que dispara el consumo.

Un Yeti en el bosque

Skoda Yeti 4x4 2.0 TDI, Rubén Fidalgo36
La parte trasera es la menos personal de este Skoda.

La tracción total del Skoda Yeti 4×4 es el conocido sistema Haldex. Básicamente, el Yeti es un tracción delantera en todo momento, salvo cuando hay una pérdida de motricidad: entonces, el eje trasero cobra protagonismo. En firmes con buena adherencia pasa inadvertido; sólo si las carreteras empeoran (no hubo oportunidad) o si salimos del asfalto podemos sacar partido a este sistema. En este sentido, los dispositivos de tracción total integral de rivales como el Subaru Forester o del nuevo XV son algo más eficientes.

La verdad es que en campo, me ha sorprendido el Yeti. Tampoco pude aventurarme mucho, porque los neumáticos que equipaba la unidad de pruebas eran excelentes para asfalto y no es plato agradable quedarse tirado en el monte. Las cotas de este Skoda son mejores que las de algunos 4×4 al uso, con unos voladizos muy recortados y una altura libre notable. Sólo tres detalles limitan este modelo en las pistas:

  1. Las barras estabilizadoras: para conseguir un comportamiento en carretera estable, las estabilizadoras del Yeti son muy rígidas, con el fin de evitar un excesivo balanceo. Esto provoca que, pese al generoso recorrido de las suspensiones independientes, sea fácil dejar una rueda en el aire, perdiendo motricidad y capacidad de avance.
  2. La ausencia de reductora nos dificultará la tarea cuando queramos afrontar fuertes pendientes. Aunque contamos con el control de descenso, que frena las ruedas para que la velocidad no aumente en las bajadas, no es lo mismo que tener el freno motor y la capacidad de reanudar la marcha en una cuesta.
  3. Los neumáticos, totalmente de asfalto: además de exponernos a cortar una cubierta con una piedra, el no tener una rueda de repuesto debería disuadirnos del riesgo de pinchar y quedarnos tirados en el campo. Si vas a usar el Yeti fuera de la carretera, deja espacio en el maletero para una rueda de repuesto.

Video de funcionamiento del Haldex

La prueba en el circuito

El Skoda Yeti es una auténtica “madre”: nos lo perdona casi todo. El chasis es muy bueno y la mayoría de los conductores encontrará sencillo ir rápido. Para mi gusto, los frenos no disponen de un tacto “10”: demasiado recorrido y poca mordiente, lo que se nota también en frenadas de emergencia. Al límite, el modelo saca a relucir su tendencia subviradora y aquí también son un problema las barras estabilizadoras tan rígidas. Debido al generoso recorrido de sus suspensiones, el balanceo se evita endureciendo dichas estabilizadoras; esto hace que la rueda interior trasera se quede en el aire con mucha facilidad y sus botes ensucian la trazada.

Skoda Yeti 4x4 2.0 TDI, Monte Alba Rubén Fidalgo36
Al levantar la rueda interior trasera, el ESP frena mucho el paso por curva.

El control de estabilidad también se ve afectado, ya que la rueda que se queda en el aire “engaña” al sistema y frena cuando no es necesario. De todas formas, el tarado del ESP es muy bueno y corrige los errores sin demasiadas brusquedades.

En la frenada con esquiva, la altura del centro de gravedad no plantea demasiados problemas: se hace de forma segura, aunque la inclinación es mayor que en una berlina convencional.

El mejor tiempo por vuelta obtenido fue de 1´37” y el medio, de 1´40”. Frente al Citroën DS4 de la semana pasada, aunque en aquella ocasión estaba la pista mojada, los tiempos son bastante similares, debido a las bajas temperaturas de la pista y los neumáticos, a la inferior potencia del motor del Yeti y a su menor capacidad de retención, que hacen anticipar algo más las frenadas. En cualquier caso, el paso por curva de este Skoda es excelente para sus características.

Conclusión

El Skoda Yeti me ha gustado. Tiene cierta personalidad propia que lo distingue en medio del tráfico.En ese sentido, llama más la atención que algunos competidores, como su primo el Volkswagen Tiguan o el Ford Kuga. Su practicidad y amplitud interior son destacables y, además, el habitáculo es muy modulable gracias a la posibilidad de desmontar los asientos traseros, algo en lo que, por ejemplo, el Kuga no puede competir. La tracción total sólo la recomiendo si vamos a salir al campo o a realizar desplazamientos por carreteras secundarias con zonas sombrías, hielo o nieve. Para uso urbano y autovías, mejor ahorrarnos esta opción, ya que no es integral: aún comprando el 4×4, el 90% del tiempo funciona exclusivamente como tracción delantera. Respecto a la fiabilidad y calidad, no debería haber dudas dado su origen, pero reconozco que me ha sorprendido un poco la presencia de “grillos” en su interior, aunque sospecho que es algo asociado a esta unidad concreta y no a un fallo endémico. En definitiva, si necesitas un interior amplio, ya sea por trabajo o por tu afición a los deportes al aire libre, si ya no estás para bajarte al asiento de una berlina normal, ni para subir al de un todo terreno, tienes que probar el Skoda Yeti.

¿Buscas un coche como éste?

¿Te interesa el Skoda Yeti, pero quizás con otra motorización o acabado? En la sección Coches nuevos de Autocasion.com puedes encontrar interesantes ofertas: utiliza el buscador para localizarlas por marca y modelo o por carrocería. Por ejemplo, en el caso del Skoda Yeti puedes consultar su oferta más destacada y también las de sus rivales.

Asimismo, puedes buscar las ofertas que hay en la sección de Coches de Ocasión para el Skoda Yeti.

Te puede interesar...

Rubén Fidalgo

4 Comentarios

Pablo 23 Septiembre, 2014

Hola Rubén, ¿los grillos que mencionas aparecen al hacer ligeros cruces de puentes (tomar una rampa mientras giras, etc.)?. No sé a qué se debe (suspensiones, chasis…), pero entiendo que un coche de esa “categoría´´ no debería tenerlos. Un saludo.

Rubén Fidalgo 24 Septiembre, 2014

Hola Pablo, los grillos son debidos a algunos desajustes de los plásticos de las piezas que hay en el maletero para configurar los distintos huecos de carga, ganchos de anclaje, etc.
Efectivamente es un detalle que se debe controlar. Lo cierto es que en otras unidades del Yeti no me los he encontrado. Un saludo!

Pablo 24 Septiembre, 2014

Hola de nuevo, me parece un poco raro que estos fallos no se subsanen, porque se de un yeti posterior al restyling que acusa estos ruiditos y, la verdad, empaña un poco la sensación de calidad; además en un modelo teóricamente pensado para campo. Continuando con el modelo del que hablo, me parece un poco seca la respuesta de la suspensión en algunos baches y, aunque desconozco si se debe a un buen comportamiento en curva (solo he ido atrás), me esperaba más de una plataforma de la que suelo leer maravillas. Otro saludo!
P.D. Me resulta curioso que al pasar más rápido sobre el mismo bache, sea más cómoda de lo que me espero.

Rubén Fidalgo 25 Septiembre, 2014

Las reacciones secas del eje trasero se deben a que es un coche que tiene un volumen atrás muy amplio y está pensado para poder llevar bastante peso. Con el coche cargado no es tan “saltarín”. Aunque resulta un poco incómodo al pasar por las bandas reductoras de velocidad, pasos de cebra elevados, baches… lo cierto es que va muy bien guiado y el coche tiene un paso por curva muy bueno.

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba