Seat León

13 Diciembre, 2005, modificada el 24 Enero, 2011 por

La segunda serie del Seat León mejora en todo a la primera entrega, especialmente en los aspectos más valorados por su público, más joven que la media de la categoría.

8

Sustituir al exitoso León era todo un reto, pero la segunda serie supera a su antecesor en todos los apartados y, especialmente, en el diseño. El León es realmente atractivo y espectacular, el Seat de la nueva generación más logrado estéticamente, a lo que se une un comportamiento excelente y la calidad de su plataforma y mecánicas de origen Volkswagen.

  • Comportamiento



  • En marcha



  • Refinamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



  • Equipamiento



  • Puesto conducción



  • Espacio y practicidad



  • Valor de compra



  • Consumo y mantenimiento



  • Calidad y fiabilidad



  • Seguridad



Comportamiento

El bastidor del Volkwagen Golf y el Audi A3 es toda una garantía. En el León se ha ajustado para hacerlo un poco más deportivo y las suspensiones son algo más duras, llegando casi a la incomodidad en los acabados Sport, aunque los amantes del estilo más deportivo lo agradecerán, pero se muestran demasiado duras y las pequeñas irregularidades del firme se traducen en una seca sacudida. Por lo demás el León es un coche agradable y divertido de conducir, muy estable, ágil y con un ligero toque deportivo gracias a una dirección rápida y una posición de conducción más baja.

Refinamiento

La insonorización no es uno de sus puntos fuertes y esto se deja notar más en los motores diésel y en particular en el 1.9, algo más ruidoso. La suavidad de todos los mandos es excelente y su ubicación correcta. Un detalle que no acaba de convencer es la ubicación de los limpiaparabrisas, que en posición de “reposo” se ocultan verticalmente en los laterales de la luna, lo que produce algunos ruidos aerodinámicos.

prestaciones

La gama de motores no es demasiado amplia en comparación con lo que ofrecen sus rivales y se estructura en tres gasolina y dos turbodiésel. El gasolina 1.6 de 102 caballos resulta demasiado “justo” y escaso para el aire deportivo de este compacto, aunque suficiente en cuanto a prestaciones. El 2 litros 150 caballos de inyección directa de gasolina es mucho más agradable y este mismo propulsor en su versión turboalimentada con 185 caballos es toda una delicia por prestaciones y capacidad de respuesta. Entre los diésel el veterano 1.9 se ofrece ahora con 105 caballos y sigue sorprendiendo por su magnífica respuesta y bajos consumos, aunque su tacto es un poco áspero y su sonoridad más elevada. Mucho más refinado resulta el 2 litros TDI de 140 caballos, aunque un poco falto de respuesta en baja. Con este propulsor se puede pedir en opción la excelente caja de cambios DSG con doble embrague robotizado, toda una delicia por rapidez y suavidad para tratarse de un cambio de funcionamiento automático.

Equipamiento

El equipamiento del León está en la línea de sus competidores con todo lo importante en seguridad y el control de estabilidad como opción con la mayoría de los propulsores. En cuanto a elementos de comodidad y también resulta correcto y la lista de opciones no es demasiado numerosa, limitándose a diferentes equipos de sonido y el sistema de navegación, pues en función del nivel de acabado se va mejorando tanto el equipamiento como, por ejemplo, la calidad de los asientos, que en los acabados Sport son excelentes.

Puesto conducción

Los magníficos asientos del León en cualquiera de sus acabados (en especial los del Sport) y su posición más baja, contribuyen a que la postura de conducción sea especialmente deportiva. La inclinación del parabrisas limita un poco la visibilidad lateral y las pequeñas ventanillas triangulares no mejoran mucho la visión en este ángulo. Hacia atrás ocurre algo parecido por la forma e inclinación de la luneta trasera. Las posibilidades de regulación del asiento y el volante permiten que encontremos la postura más adecuada, incluso para conductores de talla grande. Todos los mandos están bien colocados y aunque la consola central resulta algo voluminosa, el espacio disponible es amplio.

Espacio y practicidad

La insonorización no es uno de sus puntos fuertes y esto se deja notar más en los motores diésel y en particular en el 1.9, algo más ruidoso. La suavidad de todos los mandos es excelente y su ubicación correcta. Un detalle que no acaba de convencer es la ubicación de los limpiaparabrisas, que en posición de “reposo” se ocultan verticalmente en los laterales de la luna, lo que produce algunos ruidos aerodinámicos.

Consumo y mantenimiento

Los motores de gasolina ofrecen un resultado discreto en cuanto a consumo de combustible. El 1.6 porque obliga a llevarlo bastante revolucionado para obtener buenas prestaciones y el 2 litros FSI no ofrece ninguna ventaja en este sentido a pesar de su inyección directa, a menos que lo conduzcamos a un régimen de vueltas muy bajo. Una vez más la ventaja en cuanto a consumo es para los diésel y en especial para el 1.9. El mantenimiento y costes de servicio del León son asequibles y dentro de la línea de este segmento medio del mercado.

Calidad y fiabilidad

Aunque los plásticos interiores no son especialmente vistosos, las terminaciones son de muy buena calidad y el León transmite sensación de solidez. Algunas unidades del motor 2.0 TDI han dado problemas relacionados con el turbo, aunque los inconvenientes causados por el caudalímetro de los TDI parece que han pasado a la historia.

Seguridad

A pesar de que su hermano casi gemelo el Altea ha obtenido una calificación de cinco estrellas en las pruebas de choque EuroNCAP, el León se ha tenido que conformar con cuatro, lo que le sitúa en este punto por detrás de sus mejores rivales. El ESP es opcional en los motores básicos, 1.6 y 1.9 TDI, pero se incluye de serie en todas las versiones equipadas con motores 2.0, tanto FSI como TDI.

0 Comentarios

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba