Seat Ibiza CUPRA

27 Enero, 2010, modificada el 21 Abril, 2015 por

Su llamativo envoltorio acoge un deportivo de raza que pide marcha y facilita las cosas hasta yendo fuerte. Tiene puntos a mejorar, pero el balance es muy positivo.

77

El Ibiza CUPRA-20.850 euros- pertenece a esa nueva camada de utilitarios deportivos en la que militan los Abarth Grande Punto -se quedaba en155 CV, pero en breve lo habrá de 180-,Alfa Romeo MiTo de 170 CV, Mini Cooper S] -ya con 180 CV-, Mitsubishi Colt Ralliart -de nuevo con 155 CV, aunque un kit opcional lo planta en 180-, Opel Corsa 3p OPC 1.6 Turbo -rinde 192 CV, pues en versión GSI se queda en 150-, Clio 3p Renault Sport 2.0 -libera 201 CV- y Peugeot 207 RC -todavía a la venta, pero sólo bajo pedido y hasta final de existencias, da 150 CV-.

Nuestro protagonista, exclusivamente conectado a una caja robotizada de doble embrague DSG de 7 marchas -habrá quien lo prefiera manual, pero es lo que hay- rinde 180 CV y, como veremos, despliega un equilibrio que lo sitúa como uno de los referentes claros de la categoría.

Interior

El Ibiza, tambien en la versión SC de 3 puertas que nos ocupa -única prevista para esta motorización, según Seat la más potente que tendrá el modelo- es uno de los pocos utilitarios que pasa de 4 metros de largo: exactamente 4.034 mm.

Con una batalla de 2.469 mm, goza de un maletero estupendo -parte de 284 litros y oculta bajo el piso una rueda de repuesto con llanta y medida normales-, de unas plazas delanteras holgadas -con butacas de primera en este acabado-… y de unos asientos traseros justitos, sobre todo porque la altura del vehículo -1.420 mm- es corta, y el perseguido “efecto” coupé determina una pronunciada caída del techo en el tramo final. Al menos el acceso no es del todo malo por el flanco derecho, que abate el respaldo y desplaza la banqueta del acompañante. Las puertas, pesadas y aparatosas, liberan un hueco razonable.

Su calidad no es mala omitiendo algunos grillitos en la puerta del conductor de la unidad probada, la pobreza de ciertos plásticos -asideros de las puertas…- o detalles como la ausencia de luz en la guantera o de asideros de techo con retorno amortiguado. Otra cosa: para tratarse de una versión tan deportiva la presentación interior es sosa, demasiado parecida a cualquier otro Ibiza, salvo por los citados asientos, la palabraCUPRA en la base del velocímetro o el discutible y grueso volante achatado, perfecto para deportivos como el Audi R8 donde se entra y sale con dificultad, pero aquí innecesario e incómodo al maniobrar.

Sobre la dotación, luces y sombras: lleva climatizador -de una zona-, el engorroso radio-CD del resto de la gama o llantas de 17 pulgadas, pero la alarma es opcional -220 euros-, como el Bluetooth -245-, la iluminación bixenón direccional -665 euros-, el techo eléctrico -640 euros- o los airbag de cortina -220 euros-. Por 50 euros nos lo llevamos con preinstalción para navegador portátil tipo TomTom. Si además lo queremos con cuero habrá que soltar otros 900. Hay un interesante pack técnico que incluye sensor de lluvia, retrovisor fotocromático y sensor trasero de parking por 345 euros, y por 860 más montamos kit Bocanegra con interior especial, alerón posterior, frontal oscurecido, llantas privativas… Eso sí, de keyless o sensor crepuscular nada de nada.

Comportamiento y Prestaciones

Aunque el ]Ibiza CUPRA llama la atención por donde pasa a partir de una estética exterior contundente -a base de sus llantas, negras de 17 pulgadas y 5 palos, pinzas de freno rojas, multitud de alerones y deflectores, escape centrado enrasado en el difusor trasero…-, la verdadera sorpresa habita bajo el capó.

Y es que se beneficia del bloque de gasolina Volkswagen 1.4 TSI con compresor y turbo que rinde esos 180 CV y un par máximo de 250 Nm, fijo de 1.750 a 4.500 rpm. Una energía abultada que no requiere un gasto desmesurado en conducción sosegada -anuncia 6,4 litros de promedio y 148 gr/km, aunque rápidamente escala a 11-12 si damos rinda suelta al pie derecho- y que determina un notable ratio de 7 kg/CV que lo impulsa con una fuerza demoledora. No es ya que logre un tope de 225 km/h o que acelere hasta 100 km/h desde parado en 7,2 segundos, es la suficiencia con la que recupera velocidad en todo momento, adelantando, remontando repechos…

En esto juegan 2 factores. De una parte la acción del compresor, que actúa desde el ralentí hasta 2.400 rpm, cuando se solapa con el turbo, que empuja solo desde 3.500 vueltas hasta un máximo de 7.200. De otra la eficacia del cambio DSG -con levas en el volante, engrana marchas con una suavidad y una rapidez brutales- con desarrollos ajustadísicmos -lleva una séptima de sólo 43,1 km/h-.

En la práctica es un misil, con un sonido bronco no particularmente refinado -también se escucha con claridad la rodadura de sus cubiertas 215/40-, pero un misil a fin de cuentas. Hay modelos de este perfil aún más potentes, como el Clio RS, pero la energía del Ibiza CUPRA no defradurá al más exigente. Y no lo hará porque la transmite con precisión a las ruedas delanteras a partir de un chasis robusto y elaborado -por ejemplo, el ESP tiene función autoblocante electrónico XDS– que aún sin sofisticaciones como el tren posterior multibrazo del Mini Cooper S -aquí eje de torsión- dirige el conjunto sin apuro.

De hecho, presume de una estabilidad direccional fantástica, y de una capacidad para cerrar giros sin patinazos, por rápidos que vayamos -dentro de la lógica-, que quita el hipo. Son maneras de kart, también por la dirección, directa, incisiva. Es obvio que si aplastamos el acelerador con las ruedas giradas tenderá a perder grip, pero agarra y tracciona de cine, digiere errores de conducción y se guía y conduce con facilidad. Es duro y seco -carrocería 10 mm más próxima al suelo que el Ibiza Sport, silent blocks más duros, muelles delanteros un 15% más firmes que en el de por sí sólido Ibiza FR-, pero muy preciso.

Sólo un pero en esta parcela, que de pulirse redondearía una jugada casi maestra: el tacto de los frenos. Monta discos delanteros de 312 mm y traseros de 232 potentes, dosificables y resistentes, pero al pisar con determinación transmiten falta de inmediatez. Es como si tuviesen un primer recorrido fofo que obligase a emplearse para parar el coche en tiempo y forma. Un coche que, no lo olvidemos, se lanza como un tiro.

Destacable

– Motor exultante.
– Cambio DSG fantástico.
– Estabilidad intachable.

Mejorable

– Pequeños fallos de calidad. Presentación interior sosa.
– No disponible en 5 puertas ni manual.
– Rumorosidad. Consumo sensible. Tacto del freno.

1 Comentario

Análisis de la versión más radical del utilitario checo | Autocasion.com 7 Diciembre, 2011

[…] voluminosos. De manera que el utilitario checo se convierte en un bólido de la talla de sus primos Seat Ibiza CUPRA y Volkswagen Polo GTI -con los que comparte mecánica-, a pesar de ser el más modesto de los tres […]

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba