Seat Ibiza 5p 1.4 TDI 80 CV Ecomotive DPF

9 Febrero, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Libre del impuesto de matriculación, el Ibiza de gasóleo más ecológico se despacha con sólo 98 g/km de CO2 fruto de un consumo muy austero. Pero anda mucho y bien. Un acierto de coche a tener en cuenta en los tiempos que corren.

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Como el anterior Ibiza, el nuevo modelo disfruta de una versión de bajo consumo y emisiones inscrita en la línea Ecomotive de la que también saben, por ejemplo, el León y el Alhambra. Con menos de 100 g/km de C02 de emisiones, el utilitario español se sitúa en un lugar preferente para hacer la contra a los Skoda Fabia 1.4 TDI Greenline y Volkswagen Polo 1.4 TDI Bluemotion -ambos con la misma mecánica del Ibiza analizado-, además del futuro Hyundai i20 1.4 CRDi i-Blue. Un consejo: mejor mirarlo sin recelo, porque más allá de su sencilla apariencia -por ejemplo, las ruedas llevan tapacubos como única posibilidad, según la marca porque al ser cerrados son más aerodinámicos- anda que se las pela a cambio de muy poco gasóleo.

Interior

Seat ha cuajado un utilitario de primera con el Ibiza. No sólo disfruta de una oferta amplia y competente, sino de una carrocería propia para la variante de cinco puertas y otra diferenciada para la de tres, denominada SportCoupé. Hay Ibiza automáticos, como el 1.6 de 105 CV con caja DSG que hace poco pasaba por nuestras manos, y en breve también versiones ’calentitas’ como los FR y Cupra.

En todo caso, el coche estrena la plataforma sobre la que se asentarán los futuros Fabia y Polo, y que de momento permite unas cotas ligeramente superiores a las de su antecesor. De hecho, y junto a los Fiat Grand Punto y Peugeot 207, es de los pocos en la categoría B que rebasa los cuatro metros de longitud: exactamente 4.052 mm. Esa cota, combinada con una batalla de 2.469 mm da lugar a un habitáculo de lo más razonable tratándose de un modelo de eminente carácter urbano.

En este sentido, cuatro adultos -o dos y tres niños- pueden acomodarse bien, siempre y cuando los asientos delanteros no vayan muy retrasados. En cuanto al maletero, de boca algo elvada, es ampliable en función de necesidades abatiendo el respaldo trasero, pero parte de 292 litros, un volumen muy razonable y, en este caso, aprovechable por las formas regulares de la cavidad. A todo ello, la variante que nos ocupa prescinde, por motivos de peso, de la rueda de repuesto -suma un kit reparapinchazos-. En su lugar queda sitio para guardar, por ejemplo, unos guantes y unas herramientas.

Por lo demás, el habitáculo de nuestro protagonista presenta un tapizado propio, sencillo pero resistente. Como el resto de la gama, presume de un puesto de conducción muy estudiado, con regulación de volante y butaca -confortable, por cierto- en altura y extensión, y consola ligeramente orientada hacia el conductor. El radio-CD -de serie- añade un mando satélite en la caña de la dirección, a la izquierda, pero resulta engorroso de manejar para algo tan sencillo como cambiar una emisora. Sobre el equipamiento, lleva lo preciso, aunque se puede ampliar. Por ejemplo, cuatro airbag frontales, monitor de presión de neumáticos, ESP con control de tracción ASR y asistente para arranque en rampa Hill-Holder, amarres Isofix, ABS con servo de emergencia EBA y corrector, elevalunas delanteros y cierre remoto se incluyen en el precio base.

El aire acondicionado, sin embargo, supone un extra de 961 euros, los airbag de cortina 211, Bluetooth -235 euros-, faros con haz direccional -211 euros-, control de crucero 144 euros, el sensor de parking trasero lo mismo y el puerto USB 140 euros, entre lo más significativo.

Comportamiento y Prestaciones

El motor del Ibiza Ecomotive, dotado de filtro de partículas DPF, es, como en su antecesor, el tricilíndrico TDI de 1.4 litros cebado directamente mediante bomba inyector. Es rudo y suena más de la cuenta, pero también alegre desde unas 2.000 rpm. Da 80 CV y un par máximo de 195 Nm -fijo de 1.800 a 2.200 vueltas-, de modo que en regímenes medios despliega un brío y un empuje soberbios, perfectos para mantener elevados cruceros con toda facilidad, hasta viajando moderadamente cargados y con marchas largas insertadas. Lástima que su respuesta en baja, lenta y perezosa -en parte por lo escaso de la cilindrada- sea pobre y obligue a patinar ligeramente el embrague para salir rápido de cruces y rotondas. El cambio, de cinco velocidades, tiene un selector de accionamiento suave y preciso.

En todo caso, se planta en 177 km/h de máxima, acelera hasta 100 km/h en 12,9 segundos, que está bastante bien, y sólo requiere 3,7 litros cada 100 km -algo más de 4 conforme a nuestras mediciones-, un valor de lo más ajustado -el Ibiza 1.4 TDI 80 CV convencional requiere 4,3 litros cada 100 km-.

Para lograr ese gasto aplica soluciones como neumáticos Bridgestone B250 de medida 175/70 R14 y baja fricción, además de una parrilla ciega, una optimización de la gestión mecánica, spoiler trasero y deflectores en las ruedas posteriores. De hecho, la huella aerodinámica Cx baja de 0,33 a 0,30. También juega su papel la reducción de peso, para lo que se deja por el camino ciertos elementos de equipamiento -muchos no disponibles ni como opción-, entre ellos la citada rueda de repuesto.

En cuanto a la dinámica, es muy confortable , y también muy segura, con una calibración que ante todo prima la comodidad del pasaje. La puesta a punto del chasis consagra una pisada sana y efectiva, mientras que la dirección servoeléctrica, suave pero precisa, mantiene informado al conductor en todo momento de imperfecciones e irregularidades bajo las ruedas. El contrapunto son, precisamente, esos estrechos neumáticos de bajo grip: no invitan a forzar las cosas en curvas y cerrados virajes, ni tampoco a apurar frenadas, sobre todo si el firme no es perfecto o está mojado o humedecido. Sobre esto último, el Ibiza Ecomotive se para bien -el pedal es muy dosificable y muestra mordiente si se le exige-, pero anda y se lanza, y en la práctica requiere más metros que su equivalente convencional para detenerse por completo.

Destacable

– Brío y respuesta mecánicos.
– Austeridad de consumo.
– Comportamiento sano y efectivo.

Mejorable

– Motor rumoroso y falto de respuesta a bajo régimen.
– Adherencia de neumáticos en suelo mojado.
– Ausencia de ciertas opciones.

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