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Seat Exeo 2.0 TDI CR 170 CV DPF Style

23 Marzo, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Un lavado de cara y la inclusión de tecnologías de nueva hornada han bastado a Seat para añadir un nuevo tope de gama que no es sino el Audi A4 de anterior generación. El resultado, atractivo y apetecible, presume de la mayor calidad en la historia de la marca.

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Seat fabrica en su planta barcelonesa de Martorell un automóvil de nombre griego -significa “ir más allá”- competidor de los Honda Accord, Toyota Avensis o Volkswagen Passat, por citar algunos ejemplos.

Se trata del Exeo, que no es otro que el Audi A4 de anterior generación -lanzado en 2001- con cambios en frontal -luce rasgos de los últimos León, Altea y Altea XL-, zaga, llantas, retrovisores y detalles -pocos- interiores, como el diseño de la banqueta y el respaldo de los asientos, el volante, las grafías de la instrumentación -iguales a las del último Ibiza– y poco más. La jugada es brillante, pues aunque el nuevo A4 es un poco más grande y habitable y el Seat no puede acceder a ciertos dispositivos, como el asistente al cambio involuntario de carril o el rádar de proximidad, su antecesor seguía gozando de una forma envidiable, como queda demostrado. Ahora sí, la firma española tiene un producto para reñir en el competido segmento de berlinas medias premium. Sólo falta aparcar prejuicios…


No sustituye a ningún otro modelo en la marca. Además, apareja una variante de carrocería familiar o ST -de nuevo basada en el anterior A4 Avant- y motores entre 102 y 200 CV, en diésel y gasolina. A medio plazo, ofrecerá una opción automática Multitronic, pero sólo en la versión más enérgica. Por cierto, durante los días que lo hemos conducido hemos constatado que atrapa tantas miradas como un deportivo de campanillas, probablemente por empaque y también por ser el primer Seat en bastante tiempo con silueta convencional de tres volúmenes…

Interior

La calidad percibida del Exeo no puede ser más satisfactoria. Sustituye algunos plásticos -parte inferior de la consola- por otros algo menos prestacionales, pero por refinamiento general, ajuste, precisión y diseño de mandos -la consola es del anterior A3- no tiene nada que envidiar a lo mejor del segmento. La posición perfecta de conducción es fácil de adoptar por los reglajes de volante y asiento con independencia de tallas, o la suavidad y precisión con la que se acciona el cambio de marchas, una delicia.


Es, de paso, un automóvil bien equipado sobre todo con el acabado que nos ocupa Style, el más completo y que agrupa en el precio base climatizador doble, alarma, 4 elevalunas, cierre con mando a distancia -permite abrir y cerrar las ventanillas desde fuera-, airbag de rodilla y cortina, volante multifunción, sistema de sonido con toma auxiliar, ordenador, dirección paramétrica, antinieblas, triple anclaje Isofix, ESP, control de velocidad, monitor de presión de neumáticos


También contempla una larga lista de opcionales: un paquete que aglutina sensores de lluvia y luces con apertura remota del maletero -además de vidrios dobles, sensor de calidad del aire, display adicional DOT de color en la instrumentación, cortinilla trasera eléctrica-, techo solar -hasta con células solares para activar la climatización con el coche parado-, tapizado de cuero -1.186 euros-, alumbrado bixenón con luz diurna y haz direccional, puerto USB con Bluetooth -494 euros-, vidrios traseros oscurecidos -por 198 euros-, airbag laterales traseros -198 euros-, llantas de 18 pulgadas -en la unidad probada, cuestan 395 euros- o navegador -2.423 euros-, entre otros -la llave inteligente keyless de acceso y arranque, no están disponibles-.


Eso sí, como en el anterior A4 -longitud, de 4.661 mm, y batalla, de 2.642- las plazas traseras son justitas, sobre todo por el hueco que reservan a las piernas. No es mejor la boca de acceso al maletero, aunque con 460 litros la cavidad, de formas regulares -bajo el piso hay una rueda de repuesto grande-, se sitúa a buen nivel dentro del segmento. A todo ello, los respaldos traseros se abaten de serie en secciones asimétricas para ganar capacidad y versatilidad.

Comportamiento y Prestaciones

Hemos probado el turbodiésel más potente de la gama, un 2.0 TDI de 170 CV -350 Nm de par máximo, fijo de 1.740 a 2.500 rpm- con alimentación directa common rail común a otros muchos modelos de la órbita VAG. La otra opción disponible en esta parcela es el equilibrado 2.0 TDI de 143 CV.


Se trata de un propulsor enérgico, puede que no con la patada que desplegaba hace tiempo -en parte, cuestión de emisiones-, pero sí con energía y suficiencia para afrontar viajes a elevados cruceros y adelantamientos con notable seguridad –229 km/h de velocidad máxima y 8,4 segundos en el 0 a 100 km/h- valorando una tara que, en marcha, se va de largo de la tonelada y media.


Suena y vibra más que motores equivalente, y es menos progresivo que el 2.0 TDI de 143 CV, pero tan austero como aquel -homologa 5,8 litros cada 100 km de media, que en conducción desenfadada no son más de 7 -casi 1.000 km entre repostajes- y yendo rápido unos 9 litros a los 100-. Una joya que le ajusta como un guante más allá de variantes tan redondas como el 2.0 TSI de 200 CV de gasolina, también turbo y de nuevo procedente de la órbita VAG.


Otra virtud del Exeo es su eficaz dinámica a partir de un tren de rodaje con suspensiones independientes mediante paralelogramo deformable -las de flexibilidad variable del nuevo A4 quedan fuera de su alcance-. Su pisada y facilidad de conducción -es claramente subvirador, con tendencia a tirar de morro, aunque no entrañe pega ni en tramos virados- son excelentes, de lo mejor del segmento aunque no las mejores. La unidad probada calzaba las impactantes llantas de 18 pulgadas y suspensión sport que atenúa los balanceos a cambio de incómodos rebotes sobre firmes bacheados.

Sin tacha en lo que toca a frenos y dirección, que cumplen con eficacia en todo momento y redondean un producto competitivo –28.450 euros– que hasta en épocas de “vacas flacas” debe permitir a la marca un importante espaldarazo comercial.

Destacable

– Calidad en general.
– Rendimiento mecánico.
– Consumo muy austero.

Mejorable

– Plazas traseras y boca del maletero pequeños.
– Silbidos aerodinámicos por los retrovisores.
– Sin opción a cambio automático.

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