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Seat Exeo 2.0 TDI CR 143 CV DPF

30 Noviembre, 2010, modificada el 24 Enero, 2011 por

Si buscas una berlina con cierta distinción, bien equipada, que ande satisfactoriamente y consuma lo justo, este Exeo puede ser tu coche. Cuesta 26.990 euros, cantidad muy razonable para estos tiempos de bolsillos justos.

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El Exeo es, sin duda, el mejor automóvil que Seat ha lanzado en su historia, pese a haber nacido tocado por una estética y un habitáculo ya vistos en el anterior Audi A4. De hecho, el Exeo es un A4 de la generación anterior con una carrocería convenientemente customizada según los patrones de estilo de la marca española. Pero por encima de disquisiciones estéticas, yo valoro positivamente que el Exeo cumpla a la perfección como vehículo cómodo, bien equipado y terminado, capaz de devorar kilómetros ofreciendo buenas prestaciones con consumos ajustados y, muy importante, que esté hecho -a priori- para que dure muchos años. Si además lleva el marchamo de ser un Audi camuflado, mejor que mejor…
Esta versión TDI 143 CV con equipamiento Style y cambio manual de 6 velocidades cuesta 26.990 euros, cantidad muy razonable frente a los 32.860 euros que hay que pagar por el Audi A4 actual con idéntico motor. El Seat, además, cuenta con mayor equipamiento de serie. Comparado con otras berlinas, el Exeo también está muy bien posicionado. Me refiero a modelos como los Citroën C5 2.0 HDI 140 CV Business -25.050 euros-, Ford Mondeo 2.0 TDCI 140 CV DPF Titanium -27.950 euros-, Opel Insignia 2.0 CDTI ecoFLEX 130 CV Essentia -24.830 euros-, Peugeot 407 Sport 2.0 HDI 140 CV FAP -28.980 euros-, Renault Laguna Bose DCI 150 CV FAP eco2 -28.000 euros-, Skoda Octavia 2.0 TDI 140 CV Executive -25.220 euros- o Volkswagen Passat 2.0 TDI 140 CV Advance BlueMotion -28.680 euros-

En cuanto a la alternativa de adquirir un Exeo 2.0 TDI de 120 CV por 25.990 euros –también en acabado Style-, yo optaría por el 143 CV ya que consumen prácticamente lo mismo, pero este último cuenta con mejores prestaciones.  

Interior

Al diseño del interior le ocurre algo parecido que a la carrocería, es demasiado sobrio y carece de la chispa de los Ibiza y León, de la línea deportiva y actual. A cambio, tenemos un habitáculo amplio, sobre todo en las plazas delanteras y un maletero generoso de 460 litros de capacidad, ampliable abatiendo los respaldos de los asientos traseros en proporción 60/40. También una posición al volante perfecta, una instrumentación clara y completa, y unos asientos delanteros cómodos sin ser blandos y con regulación en altura y lumbar.
La visibilidad que se percibe desde dentro es óptima, gracias al tamaño de los cristales y a que los montantes son estrechos. Los traseros se benefician de una pequeña luna triangular lateral que ayuda cuando se mira hacia atrás en diagonal. Que el Exeo derive de un Audi A4 supone contar con detalles de cierto lujo, como la excelente iluminación del habitáculo. Veo puntos de luz en el vano de los pies de las 4 plazas, en los espejos de los parasoles, en el maletero y unas rojas en los cantos de las puertas. En la parte delantera hay un plafón de luz doble con haces independientes para la lectura de mapas, y dos puntos de luz separados detrás. 

El equipamiento del nivel de acabado básico, denominado Reference, incluye, entre otros, 7 airbags –incluido el de la rodilla del conductor, un excelente detalle-, controles de estabilidad y de tracción, volante multifunción, climatizador bizona, ordenador, navegador, equipo de audio y conexiones Bluetooth, USB e iPod. Yo aconsejo gastar 1.800 euros más y hacerte con el nivel de acabado inmediatamente superior –Style-, ya que a lo anterior añade, entre otros, luces automáticas, sensores de lluvia y de aparcamiento, asientos delanteros con apoyo lumbar, reposabrazos delantero y trasero con compartimento -con dos posavasos el trasero-, retrovisores eléctricos y calefactados, luces coming home, una auténtica nevera en la guantera, testigo de pérdida de presión de neumáticos, alarma volumétrica con sensor de inclinación, y llantas de aleación de 16 pulgadas con neumáticos 205/55

El Exeo toma prestado el salpicadero entero del antiguo Audi A4 Cabrio al que únicamente se le ha cambiado los aros de la firma de Ingolstadt por la S de la de Martorell. Todo un acierto por la buena factura del descapotable. Puestos a investigar se perciben materiales de peor calidad en algunas partes del habitáculo, como por ejemplo en la inferior del salpicadero o en las puertas, donde se sustituyen los acolchados del Audi por unos plásticos duros, pero de buen aspecto. Cambios lógicos para conseguir abaratar el coste del vehículo que no afectan ni a la calidad ni a la robustez del conjunto. 

La instrumentación es prácticamente calcada, también, a la del anterior Audi A4, excepto el equipo de audio, de nueva factura. La información es muy completa, y el ordenador, que se maneja desde una tecla ubicada en la punta de la palanca del limpiaparabrisas, dispone de funciones dobles, como consumo y velocidad medias, consumo actual, autonomía, duración del viaje y trayecto recorrido. Desde la palanca del limpia se cambia de ordenador y se accede a otras funciones, la más interesante la de aviso de velocidad limitada. En cuanto al resto de la instrumentación no me convence la ubicación de la pantalla del navegador, ni la del climatizador, situados muy abajo, lo que obliga a apartar la vista de la carretera para manejarlos. 

Comportamiento y Prestaciones

El motor 2.0 TDI está perfectamente aislado acústicamente, al menos al ralentí. Es una mecánica que funciona con suavidad y que adquiere revoluciones de manera lineal gracias a la inyección common rail que sustituyó al sistema bomba inyector, más explosivo, pero menos refinado. El cambio de marchas convence por su precisión y tacto tirando a duro, aunque los recorridos de la palanca sean algo largos. En ciudad se mueve bien aunque echo de menos una dirección con mayor ángulo de giro. La suspensión resulta cómoda a la hora de superar los molestos badenes que plagan muchas calles. El consumo, en recorrido urbano, se puede clavar en unos 5,9 litros a los 100 km conduciendo con suavidad.�
Si la sensación en ciudad es positiva, lo mismo ocurre en circunvalaciones y autovías. Conecto el control de velocidad, muy efectivo, pero carente de sistema de programación activo, y empiezo a hacer kilómetros en sexta. La selección de la velocidad de crucero se hace por medio de una palanca situada a la izquierda, algo escondida. Hubiera sido mejor que se pudiera activar desde los mandos del volante. La suavidad es la tónica general y la fuerza del motor suficiente para mantener buenos cruceros sin tener que hacer uso del cambio de marchas. La sexta tiene un desarrollo largo, enfocado claramente a conseguir bajos consumos. Aquí consigo rondar los 5,5 litros, una cifra brillante que asciende a 8 litros cuando alcanzo velocidades no legales. Por cierto, la velocidad máxima oficial es de 214 km/h, con una aceleración de 0 a 100km/h de 9,2 segundos. A un ritmo elevado la estabilidad tanto en recta como en curva es muy buena ya que no percibo ni movimientos en la dirección ni balanceos en la carrocería.

La trayectoria se mantiene siempre en su sitio independientemente de que aparezcan ondulaciones en el asfalto o baches en curvas rápidas. En este sentido, la suspensión deportiva, disponible gratis en opción en la versión Sport, no resulta recomendable ya que la de serie ofrece un excelente compromiso entre firmeza y comodidad. 

Aumento la velocidad y empieza a llover intensamente, tanto que el limpiaparabrisas casi no da abasto. En estas circunstancias compruebo las bondades del chasis y el excelente trabajo que hacen los Michelin Energy que monta de serie este Exeo. En plena curva el coche ni se inmuta, y en algunos charcos entra en acción el control de estabilidad, pero de manera muy suave y poco intrusiva. Los adelantamientos los realizo sin problemas, claro que hay que jugar algo con el cambio de marchas pues el motor en sexta velocidad carece de suficiente fuerza y los casi 1.500 kg de peso se notan; y eso que el régimen aprovechable del turbodiésel es bastante amplio, desde 1.500 rpm hasta cerca de 5.000 vueltas

En carreteras de montaña compruebo que las curvas cerradas se las traga sin dificultad y la carrocería balancea lo justo, lo que me hace ir confiado y cómodo. Pruebo los frenos, poco a poco y luego bruscamente, y percibo que ofrecen potencia y son bastante dosificables, aunque comienzan a perder eficacia, poco a poco, tras un uso extremadamente intenso.

Puesto a apurar frenadas, es fácil que el coche tienda a irse en línea recta, algo normal en un coche cuyo motor longitudinal va colocado delante del eje delantero, un agravante para conseguir un buen reparto de pesos y un centro de gravedad bajo. La dirección es algo lenta aunque aporta precisión al guiado de las ruedas. A la salida de las curvas a pleno gas las ruedas pierden tracción rápidamente, lógico, ni las ruedas ni la suspensión permiten estas alegrías. Para finalizar, echo un vistazo a la instrumentación y compruebo que no he pasado de 10 litros en conducción deportiva. ¡Excelente

Destacable

– Calidad y buen precio.
– Equipamiento completo.
– Motor de gran rendimiento.

Mejorable

– Espacio justo detrás.
– Plaza central incómoda.
– Plazas traseras sin tomas de aire.

1 Comentario

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