El Seat Ateca como coche para el día a día4

El Seat Ateca como coche para el día a día

19 diciembre, 2016 por

Hay una serie de características en el nuevo Seat Ateca que lo sitúan en un plano muy equilibrado cuando hablamos de su uso en el día a día, ¡vamos a verlas!

El Seat Ateca como coche para el día a día4

El Seat Ateca como coche para el día a día nos ofrece tres puntos clave: tamaño, equipamiento y facilidad de conducción. Si nos fijamos en el tamaño, descubrimos que mide 4,3 metros de largo, 1,6 m de alto y 1,5 de ancho. Son medidas intermedias dentro del panorama automovilístico actual. Por ejemplo, un Seat León 5 puertas mide 4,2 metros y su variante familiar, 4,5 metros, mientras que el Seat Ibiza supera por poco los 4 metros de largo.

El Ateca, al igual que casi todos los SUV, aparenta más de lo que es. La mayor altura y los frontales casi planos de este tipo de carrocerías consiguen distorsionar las medidas reales del vehículo y hacerlo parecer más grande a la vista. Esto, en cierto modo, es una ventaja, ya que tenemos la sensación de “coche grande”, pero, en realidad, contamos con un tamaño compacto y, por lo tanto, cómodo para manejarse en la urbe.

No es un coche ratonero para la ciudad, pero tampoco es grande como para temer entrar en un parking subterráneo del centro histórico. Esto último cada vez nos va a importar menos, porque, al paso que vamos, no vamos a entrar en el centro ni en patinete.

Bromas aparte, el Seat se maneja con comodidad entre el tráfico diario. A esto ayuda su elevada postura de conducción, que nos permite vigilar mejor el tráfico que nos rodea. Además, tiene un radio de giro de entre bordillos de 10,8 metros, lo que supone una cifra adecuada cuando de maniobrar se trata.

Por cierto, la mayor altura del vehículo nos proporciona otra ventaja fundamental: entrar y salir es mucho más fácil y cómodo. Serán los más mayores de la casa, o las personas de movilidad reducida, quienes más agradezcan esta facilidad. Además, los padres también se verán beneficiados de esta mayor altura, ya que, cuando tengan que colocar a los niños en las sillitas infantiles y atarles el cinturón de seguridad, lo podrán hacer desde una posición más cómoda y sin necesidad de agacharse.

En lo que se refiere al equipamiento, nuestra unidad de pruebas cuenta con el acabado Xcellence, que es nuevo en la gama y es la nueva apuesta de Seat para acercarse a aquellos clientes que busquen confort, por encima de la deportividad intrínseca de la marca. En este acabado  encontramos detalles como el acceso y arranque sin llave. Esto, como en otros coches, nos permite llevar la llave en el bolsillo y, sin necesidad de sacarla, podemos acceder al coche y arrancar. También podemos cerrarlo al salir con tan solo deslizar el dedo por la maneta de la puerta.

El Seat Ateca también nos ofrece el portón eléctrico. Con sólo pulsar un botón, el portón se abre o cierra de manera eléctrica y automática. Además, tiene el sistema de apertura sin manos. Denominado “pedal virtual”, con sólo pasar el pie por la parte izquierda del paragolpes trasero, el portón se abre sin tocarlo con las manos, lo que es una gran ayuda cuando llegamos al Seat Ateca cargados, por ejemplo, con las bolsas de la compra.

Porton-eléctrico-Seat-Ateca4

El interior del Seat Ateca nos recibe con numerosos huecos para dejar objetos. Por ejemplo, en las cuatro puertas encontramos un espacio en el que cabe hasta una botella de agua de 1,5 litros. Entre los asientos delanteros, descubrimos un comodísimo reposabrazos regulable bajo el que hay un espacio para guardar cosas. También el asiento trasero nos ofrece, con el respaldo del puesto central, un sitio para guardar distintos objetos y, además, un portabebidas.

En la parte inferior de la consola central, no sólo hay un sitio para dejar, por ejemplo, la cartera o el móvil, sino que el Seat Ateca permite cargar nuestro smartphone sin cables, con el sistema que la marca denomina “Connectivity Box”.

Ya en marcha, nos encontramos con lo que anunciábamos al principio: la facilidad de conducción que ofrece el Seat Ateca. Los mandos son suaves y fáciles de usar y, a la primera, nos hacemos con el tacto del embrague. Además, el cambio de marchas no tiene los recorridos muy largos y todas las marchas entran y salen con facilidad. No es tan suave como, por ejemplo, el de un Volkswagen Beetle, pero se maneja a la perfección.

La dirección tiene una asistencia apropiada. Es blanda a baja velocidad para maniobrar y callejear con comodidad y más dura a medida que aumentamos la velocidad. Además, el Seat Ateca nos ofrece la posibilidad de aparcar solo. Tiene una serie de radares y sensores que determinan el espacio para aparcar y sólo tendremos que acelerar o frenar, ya que el Ateca se encarga de mover la dirección.

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Marcos Diego

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