Cómo es el Seat Ateca 2.0 TDi 4×4 como todo terreno11

Cómo es el Seat Ateca 2.0 TDi 4×4 como todo terreno

15 Diciembre, 2016, modificada el 19 Diciembre, 2016 por

El Seat Ateca con el sistema de tracción 4Motion tiene buenas herramientas para hacer un buen papel fuera del asfalto. Aquí analizamos cómo se comporta este todocamino cuando se complican las cosas, cuáles son sus puntos fuertes y también sus debilidades.

Cómo es el Seat Ateca 2.0 TDi 4×4 como todo terreno11

Aunque una amplísima mayoría de los SUV que se comercializan no pisarán fuera del asfalto más que cuando orillen al borde de la calzada en alguna carretera estrecha para permitir el cruce con otro vehículo, sí hay clientes que se deciden a comprar las versiones con tracción total para salir de vez en cuando al campo, ya sea porque practican deportes de aventura como la bici de montaña o porque les apasiona la fotografía de la naturaleza.

El Seat Ateca 2.0 TDi 4Drive es uno de esos todocamino que está bastante bien dotado para poder salir adelante de ciertas complicaciones cuando circulamos fuera del asfalto. Su sistema de tracción total inteligente es muy rápido de reacciones a la hora de repartir la adherencia disponible. Además, este Seat ofrece varios modos de funcionamiento optimizados para distintas superficies y cuenta con asistentes como el control de velocidad de descenso o el de arranque en pendiente.

Otros elementos puede que no parezcan tan importantes a la hora de practicar conducción todo terreno, como las cámaras de visión en 360º, pero sí que se les puede sacar un buen partido, como veremos más adelante.

En definitiva, el Seat Ateca 4Drive me ha parecido un 4×4 bastante eficaz, más limitado por sus cotas y por unos neumáticos de perfil muy bajo que por carecer de elementos como la reductora o los diferenciales bloqueables.

Qué sistemas todo terreno tiene el Seat Ateca

Esta ruleta permite seleccionar entre varios modos optimizados para distintas superficies del sistema de tracción total.11
Esta ruleta permite seleccionar entre varios modos optimizados para distintas superficies del sistema de tracción total.

Como es lógico, el principal dispositivo para ayudarnos a disfrutar del Seat Ateca como un todo terreno es la tracción total. Bajo la denominación 4Drive se esconde un sistema de tracción total Haldex de última generación. Con este dispositivo, el Ateca es básicamente un coche de tracción delantera al que se le suma la ayuda del eje trasero cuando se demanda su trabajo, ya sea por una pérdida de motricidad detectada por el sistema o porque hayamos seleccionado alguna de las funciones específicas para los distintos tipos de superficie que nos podamos encontrar en nuestro camino. Su funcionamiento es muy rápido y la verdad es que apenas se notan las transiciones en las que el sistema decide cómo repartir la fuerza del motor al suelo.

Este sistema Haldex se complementa con el trabajo del dispositivo Drive Select, que incorpora unos programas específicos para optimizar la respuesta del sistema de tracción total en distintas situaciones:

  • Eco: en este modo el sistema desacopla el eje trasero para reducir las pérdidas por arrastre y mejorar el consumo. También reduce la sensibilidad del pedal del acelerador. Salvo que haya una pérdida de motricidad, no llega nada de par al eje trasero.
  • Carretera: es el modo normal de funcionamiento. Es como el sistema anterior pero con el pedal del acelerador más sensible.
  • Sport: no tiene utilidad fuera del asfalto. Aumenta la sensibilidad del pedal del acelerador y tiene el eje trasero preparado para traccionar ante las solicitudes bruscas de potencia que hagamos con el acelerador, anticipándose a las pérdidas de motricidad.
  • Individual: podemos elegir cómo combinar la respuesta del acelerador y del sistema de tracción total, climatización, etc.
  • Off Road: aquí se comporta de manera similar a un 4×4 con el diferencial central bloqueado, repartiendo el par de manera constante a ambos ejes para evitar quedarnos sin potencia en las ruedas en situaciones como un cruce de puentes. Además, en este modo se activa el control de velocidad de descenso.
  • Hielo y nieve: el sistema suaviza la respuesta del acelerador y el sistema de tracción total distribuye la potencia entre las 4 ruedas.

El siguiente sistema que ofrece el Seat Ateca 4Drive es el control de velocidad de descenso. Gracias a él, bajar una fuerte pendiente no es un problema aunque carezcamos de reductora. Bastará con enfilar bien el descenso, con el coche perfectamente alineado con la rampa, soltar el freno y el embrague y dejarnos caer en punto muerto (en el caso del cambio manual). El sistema de frenos irá reteniendo nuestra bajada frenando las ruedas que corresponda para mantener el coche bien alineado y sin superar los 7 km/h durante toda la rampa.

En el caso de tener que subir una rampa, el Ateca cuenta con el asistente de arranque en pendiente, que impide que nos vayamos hacia atrás cuando soltamos el freno y el embrague para empezar el ascenso.

Otra ayuda fuera del asfalto es el control de tracción. Sin diferenciales bloqueables, el Ateca hace un efecto parecido frenando la rueda que patina. Para salir de situaciones en las que tengamos varias ruedas sin adherencia, hay que ir pisando el acelerador con suavidad de menos a más hasta salir del apuro. Mientras pisemos el acelerador, el dispositivo irá frenando las ruedas que patinan para mandar potencia a la que tiene adherencia. Si soltamos el pedal, el sistema vuelve a cero y tiene que volver a “aprender” a trabajar para salir del apuro.

Por último, tenemos las cámaras de visión perimétrica. Puede que parezca un dispositivo superfluo en el campo, pero, si hacemos algo que nunca se debe hacer, ir solos al campo, podemos ver con bastante precisión cómo es el terreno que nos rodea, aunque nunca está de más bajarnos del coche y asegurarnos bien de cómo está el suelo que vamos a pisar, así como la postura del coche.

Cómo se comporta el Seat Ateca 4Drive en el campo

Las mayores limitaciones del Ateca 4Motion vienen impuestas por sus cotas y el tipo de neumáticos que monta.11
Las mayores limitaciones del Ateca 4Motion vienen impuestas por sus cotas y el tipo de neumáticos que monta.

Pese a que el Seat Ateca no es un todo terreno puro y duro, la verdad es que no va nada mal fuera del asfalto, siempre que tengamos claras sus limitaciones en cuanto a distancia libre al suelo, ángulos de ataque y salida y, por supuesto, el tipo de neumáticos que montamos.

El sistema de tracción total es realmente eficaz y apenas hay retrasos desde que una rueda patina hasta que decide enviar potencia al otro eje. También el dispositivo de control de tracción es muy eficiente en su trabajo y nos ayudará a salir de situaciones en las que más de una rueda pierde adherencia, como los cruces de puentes.

La suspensión, aunque permite una altura libre al suelo correcta, tiene unos recorridos cortos y las barras estabilizadoras juegan en nuestra contra tirando hacia arriba de la rueda que se queda descargada, de modo que es un coche en el que es muy fácil quedarnos con una o dos ruedas en el aire. Por suerte, el control de tracción es nuestro aliado perfecto en este tipo de escenarios, pero debemos saber cómo trabaja y no cortar gas ni darlo bruscamente en estas situaciones.

A la hora de circular por pistas, debemos ser precavidos. Aunque nos parezca que es muy divertido ir rápido por ellas, este Seat carece de protecciones en los bajos y es fácil dañar algún órgano mecánico del Ateca, así que mantente a unas velocidades razonables.

En zonas trialeras o accidentadas, el límite lo marcan las cotas del Ateca (ojo con el faldón delantero) y el escaso perfil de sus neumáticos, que son muy fáciles de cortar con una raíz o una piedra de canto. Por suerte, tenemos una rueda de repuesto, aunque sea de tipo galleta, que nos permite salir del apuro.

Sobre barro el problema está en que los neumáticos 100% de asfalto enseguida se convierten en donuts cubiertos de chocolate con una adherencia mínima. Ojo cuando rodemos sobre zonas arcillosas, porque es un barro que se adhiere muchísimo tanto a los neumáticos como a los pasos de rueda y puede llegar a bloquear una rueda e impedir que gire, lo que nos obligará a sacar la rueda y limpiar el barro de las aletas.

Otro accidente típico que nos podemos encontrar conduciendo por el campo son las rampas pronunciadas. Bajarlas no será un problema gracias al sistema de control de velocidad de descenso, pero, antes de decidirte a bajar por ellas, debes asegurarte de que el camino que estás siguiendo tiene salida por otro sitio, porque, si tienes que dar la vuelta y volver por donde has venido, sin reductora te será imposible subir una fuerte rampa que sí has podido bajar. En otras palabras: no podrás salir de donde estés.

Si lo que nos toca es conducir por una zona nevada, además de los neumáticos, la limitación está en la altura del faldón delantero. El Ateca no es una quitanieves y, en cuanto la capa de nieve supere los 17 cm, empezaremos a amontonar nieve por delante de nosotros. Si no rompemos el faldón, acabaremos formando un muro delante del coche que impedirá nuestro avance.

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Rubén Fidalgo

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