Seat Altea FR 2.0 TDI 170 cv

30 Enero, 2006, modificada el 11 Enero, 2011 por

Seat ha puesto a la venta el nuevo Altea FR 2.0 TDI, con todas las cualidades de un monovolumen y las prestaciones de un deportivo

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Seat ha puesto a la venta el nuevo Altea FR 2.0 TDI, con todas las cualidades de un monovolumen y las prestaciones de un deportivo

Con el propósito de afianzar los deseos de su grupo industrial de posicionar la marca en el terreno más deportivo, Seat acaba de presentar el nuevo modelo Altea FR, con un motor diésel TDi 2 litros y 170 CV. Las siglas FR quieren decir «Fórmula Racing», lo que ya nos da una idea de lo que podemos esperar de este monovolumen. En teoría, un coche de vocación familiar, pero que con la nueva denominación, parece que sus propietarios más que llevar a su familia de paseo van a pasar un día de carreras.


 


Para el Altea más potente se ha recurrido al motor sobrealimentado 2 litros TDi, en una versión inédita en el grupo que rinde 170 CV, al que se han introducido mejoras como unos inyectores piezoeléctricos, modificación de la geometría del turbocompresor y de los conductos de admisión. Con todo ello se ha conseguido un rendimiento al que no se le puede poner pegas en cuanto a la progresividad de la entrega de fuerza.


 


El Altea FR tiene un gran poder de aceleración, incluso por debajo de las 2.000 revoluciones, lo que permite realizar adelantamientos sin necesidad de recurrir constantemente al cambio. Por cierto, la caja de cambios es la misma que se monta en la versión TDi de 140 CV, con las tres velocidades más largas, con mayor desarrollo, lo que permite rodar rápido con un nivel de sonoridad bastante bajo.


Aunque, durante la presentación, los responsables de la marca dijeron que no está prevista la incorporación de la caja automática DSG, no puede descartarse totalmente, pues no parece difícil que el cliente de este modelo esté dispuesto a pagar un sobreprecio para adquirirla.


 


Ambiente «racing»


Además de las prestaciones y las siglas FR este modelo se ha revestido de todos los elementos de ambiente «racing», desde su aspecto externo, unas llantas de diseño especial o los neumáticos de perfil bajo. En el interior, son muchos más los detalles que nos invitan a enfundarse el mono de carreras, sobre todo los llamativos de grandes asientos tipo «baquet», el volante de tres radios o el pomo que recuerda a un mando «joystick».


Pero por tanta abundancia de deportividad hay que pagar un precio. En un coche tan alto como un monovolumen hay que tener mucho cuidado con los balanceos, sobre todo si nos gusta disfrutar de la conducción y las prestaciones sobre un recorrido virado. Pero resulta que, al menos en nuestro país, las carreteras de montaña no son precisamente sinónimo de carreteras perfectamente asfaltadas y lisas con un espejo, y los ingenieros responsables del chasis de este coche han llevado la dureza de la amortiguación a un punto muy crítico. Los muelles delanteros son un 15 por ciento más firmes, las barras estabilizadoras más gruesas y la altura de la carrocería se ha rebajado 7 mm. El resultado es que la eficacia en el paso por curva, cuando se practica una conducción radical, es tal como se puede esperar en un auténtico deportivo, pero también soportando los mismos traqueteo de los pilotos de carreras durante un rally, lo que a la larga supone un pequeño calvario.

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