Seat Altea 4 freetack

29 Mayo, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

Todos los secretos del modelo que la marca presentará en Barcelona. Motor 16 lo ha probado antes que nadie. Se venderá en julio.

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Los lectores de Motor 16 fueron los primeros en saber a nivel mundial que Seat preparaba un todocamino sobre su Altea. Ahora también serán los primeros en conocer todos los secretos del modelo de serie, que la marca presentará en el Salón de Barcelona el mes que viene. Motor 16 lo ha probado antes que nadie. Se venderá en julio.


He estrenado muchos coches en mi vida, pero hacerlo con uno según sale de la cadena de montaje, «a pie de obra», es algo que todavía no había experimentado. La sensación es extraña, porque después de ver como se fabrica paso a paso resulta sorprendente que el coche funcione a la primera sin un solo defecto. No es, ni mucho menos, porque las cosas se hagan mal, ni porque los procesos sean erróneos. Ver nacer un automóvil desde un trozo plano de chapa y seguir paso a paso todo su montaje es tan interesante y sorprendente que resulta difícil de olvidar.

Y todo el proceso requiere tanta precisión, medios y tecnología que parece increíble que tantas piezas, kilómetros de cableado, kilos de chapa, capas de pintura y procesos técnicos terminen convirtiéndose, como por arte de magia, en un automóvil que hará las delicias de no se sabe qué cliente en quién sabe qué país. Unos de los primeros Altea 4 freetrack de preproducción (de momento sólo salen uno o dos al día) asoma por una de las esquinas del hangar de montaje de Martorell. Es un 2.0 TFSI de 200 caballos amarillo y lo trae por el aire una percha, que lo deposita en el suelo con cuidado justo delante del control de calidad.

Lleva mucho recorrido armándose, desde que unos cuantos robots le soldaron las piezas sobre las que se sustentaría todo lo demás. Los primeros diez metros de suelo delante del freetrack están repletos de chinchetas a modo de resaltes, que según nos cuenta el portavoz de la zona sirven para el asentamiento del coche y todos sus elementos. Después se le hace la convergencia de las ruedas, se le regulan los faros y se introduce en un banco de rodillos, donde se acelera cambiando hasta 5ª y alcanzando alrededor de 110 km/h sin moverse un centímetro. En ese momento, unos potentes ordenadores regulan el consumo, modificando y autorregulando la centralita.

A continuación, el freetrack, o cualquiera de los 2.000 coches diarios que salen de Martorell, se someten a una prueba de electricidad y a un ajuste de los elementos móviles, como las puertas, el capó… y es entonces cuando llega la hora de la verdad. Me pongo al volante con un cosquilleo en el estómago. No, no es un Ferrari, ni tengo por delante los 5 kilómetros del circuito de Nürburgring. Pero el Altea 4 freetrack es el primer todocamino de Seat y voy a conducirlo en primicia mundial, aunque sólo sea por un circuito de 500 metros que repito varias veces. Todo un honor. La primera sensación es la de ir ligeramente más alto que en un Altea XL normal. En concreto es 40 mm más alto, fruto, entre otras cosas, de utilizar un calzado tan generoso como unas Pirelli Pzero de 225/50 R17.

Salgo por una puerta automática directamente a la pista de pruebas y me someto a una auténtica batidora en 1ª y a no más de 10 km/h: el freetrack supera una zona bacheada repleta de montículos salteados, momento que aprovecho para comprobar que no aparece ni un solo ruido parásito y que la suspensión absorbe los resaltes con solvencia, aunque es inevitable que el coche se incline a uno y otro lado, dejando al conductor algo aturdido. Es la primera zona de la prueba de validación final. Sigo hasta una rampa, donde se comprueba el freno de mano, los faros en unos espejos colgados, los limpia… por delante una zona de curvas donde los ESP se ajustan automáticamente una vez que se comunican con los sensores del ABS.

Yo aprovecho también para comprobar, en la medida de lo posible, la estabilidad a baja velocidad del nuevo todocamino español, sus inercias y el efecto Haldex en el comportamiento. Y no hay mucha diferencia con un Altea XL por balanceos. Sí se notan los 100 kilos más de peso respecto a su hermano, pero este sobrepeso queda compensado por la eficacia de los nuevos amortiguadores, con un depósito de aceite de mayor tamaño y, por lo tanto, mayor capacidad de absorción, dado que se supone que el Altea 4 freetrack de vez en cuando pisará una pista de tierra con baches abundantes. El esquema del eje trasero se mantiene con las adecuadas modificaciones para alojar el Haldex. Un multibrazo que ya en el Golf se combina también con el 4Motion, el mismo sistema del freetrack.

El monovolumen todocamino se agarra a un asfalto bastante deslizante con ganas, sin la tendencia subviradora de un tracción delantera y con la ayuda extra del sistema Haldex cuando se trata de salir acelerando en apoyo de la curva. El primer mini contacto con el SUV de Seat nos transmite muy buenas sensaciones. Y damos por hecho que en pistas el freetrack se moverá como pez en el agua. El nuevo Seat no es un SUV convencional. Su extraordinario maletero (entre 490 y 590 litros, según la posición del asiento posterior), su versatilidad, su equipamiento y, sobre todo, sus motores (de momento el de 200 CV de gasolina probado y un 2.0 TDI de 170) le van a permitir luchar en el segmento de mayor crecimiento en los ultimos tiempos con garantía de éxito. El precio, en estudio, no bajará de los 30.000 euros.

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