Saab 9-3 Sport Hatch 2.0T XWD

26 Agosto, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Es una versión interesante por su tracción integral, versatilidad, la energía del motor y su imagen exclusiva. Pero es cara y consume mucho.

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En plena reconversión -su nueva propietaria es la sueca Koenigsegg-, Saab ultima los preparativos para el lanzamiento del nuevo buque insignia 9-5, tiene lista la versión campera 9-3X del modelo que nos ocupa y acaba de anunciar que el año que viene la oferta 9-3 renunciará a motores V6.


En todo caso, la versión que nos ocupa sigue siendo buena alternativa a los formatos familiares de los premium Audi A4, BMW Serie 3, Mercedes-Benz Clase C y Subaru Legacy SW/Outback, además de a los más generalistas Citroën C5, Honda Accord, Opel InsigniaToyota Avensis, Mazda6 y Volkswagen Passat, un punto menos sibaritas pero de algún modo inscritos en la élite del segmento. Frente a ellos aporta diferentes virtudes, entre otras exclusividad -es un vehículo minimalista y relativamente poco visto- y otros como la eficacia de la tracción total XWD de esta variante, que puede completarse con un decisivo diferencial electrónico trasero eLSD, similar al disponible en el A4.

Interior

La actualización acometida el año pasado trajo consigo un frontal de nuevo cuño inspirado en el concept 9-X, de rasgos si cabe más aeronáuticos, en línea con los orígenes de la marca en esa parcela. Incluyó faros -con luz de posición blanca y horizontal- paragolpes y capó -resultan en una longitud 12 mm superior, de modo que llega a 4.670, con una batalla de 2.675 mm– remozados.


El 9-3 no es amplio, ni en esta carrocería. De hecho, un conductor de 1,85 metros deja tras de sí poco hueco para las piernas, aunque un ocupante de esa talla, perfectamente sentado, puede ir ahí llegado el caso. Aún no siendo un carguero puro –maletero de 419 a 1.273 litros, según la posición del asiento asimétrico-, es práctico y versátil, gracias en parte al tamaño del portón -sin luneta independiente-. Así, la boca de carga es grande; el piso queda cerca del suelo.

La calidad percibida es notable, pero no iguala el mejor rigor germano. La posición de conducción está, en general, bien resuelta y el equipo, en esta terminación Aero -ESP, 6 airbag, climatizador doble, volante multifunción…-, resulta satisfactorio. Eso sí, con extras como los asientos de cuero -delanteros eléctricos y calefactados- por 2.223 euros, el techo solar -1.124 euros-, el navegador -con audio Bose y mando verbal de órdenes, supone 3.422 euros- e, inexplicablemente, los faros de xenon direccionales -425 euros- y, más aún, el sensor de lluvia -153 euros-. El Bluetooth también implica lo suyo -817 euros-, mientras otros como el control de velocidad activo o las alertas por cambio involuntario de carril y obstáculos en el ángulo muerto no están disponibles.

Comportamiento y Prestaciones

Este 9-3 –41.950 euros– se sirve de un veterano 2.0 de gasolina, con 4 cilindros turbo -a 0,85 bar-, 210 CV y 300 Nm, constantes de 2.500 a 4.000 rpm. Aunque de consumo abultado -bajar de 11 litros a los 100 en uso regular no es fácil, y eso que el fabricante anuncia 8,9empuja lo suyo con independencia de la carga y la orografía. Se conecta a un cambio manual -6 marchas y accionamiento algo trabado, con un embrague poco progresivo- o a una automática y secuencial con convertidor por 2.430 euros más. Sus maneras, en general, no son deportivas.


Combina tracción total XWD mediante embrague tipo Haldex, como en nuestra unidad de pruebas -el mismo motor lo hay sin ella-, indicada para los que disfrutan apurando hasta el último caballo, sobre todo en curvas donde por par es fácil “perder rueda”, pero también para los que circulan con frecuencia sobre firmes mojados o poco adherentes. Funciona de maravilla y puede completarse con un diferencial posterior de tipo electrónico que reparte la fuerza entre las ruedas de uno u otro lado según el agarre puntual. La verdad es que con el último -1.583 euros e incluyellantas de 18 pulgadas, suspensión más firme y discos de 17 pulgadas- el Sport Hatch parecer ir sobre raíles, hasta en pistas y a ritmo fuerte, damos fe. De hecho, el pseudo SUV 9-3X adopta el mismo esquema técnico en su versión más enérgica.


Eso sí, la dirección es la típica de todo Saab, con un volante enorme por diámetro y una asistencia suelta y acusada que lo hace algo “bailón” en apoyos fuertes. Tampoco enamora el tacto del freno. Por el contrario, a minimalista no hay quien le gane, y sin duda es un producto maduro y fiable, aspectos que el cliente de la marca sueca tiene claros.

Destacable

-Eficacia de la tracción total.
-Imagen exclusiva.
-Carrocería versátil.

Mejorable

-Hay plásticos interiores poco robustos.
-Lagunas de equipo. Dirección muy asistida.
-Precio y consumo elevados.

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