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Saab 9-3 Cabrio Aero 1.9 TTiD

29 Diciembre, 2008, modificada el 9 Febrero, 2011 por

En carrocería Cabrio, el Saab 9-3 TTiD exhibe una marcha pseudo deportiva y buen consumo.

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Saab mantiene la forma como firma de élite, de eso no hay duda. Puede que su línea de producto no sea la más sofisticada desde una óptica técnica, aunque no faltan avances como el nuevo sistema de tracción total XWD con diferencial posterior electrónico, garante de un agarre excepcional, o el motor biturbodiésel 1.9 TTiD que nos ocupa, instalado en todas las carrocerías de la serie 9-3, incluída la descapotable o Cabrio objeto de esta prueba.

A todo ello, es indudable que los Saab siguen siendo codiciados por un público entendido y amante del minimalismo. Gente que los ve como automóviles exóticos por poco vistos, de diseño puro y avanzado estándar de seguridad. La versión 9-3 Cabrio da un paso más en esa línea y es especialmente demandada en mercados como el estadounidense, sobre todo por clientes que suelen ser ingenieros, informáticos, arquitectos o abogados.

Interior

En Saab no gustan de diseños recargados llenos de botones y lucecitas. Al igual que el exterior, reformado hace algún tiempo en la vista frontal y posterior en la línea del concept Aero-X, el interior de un modelo como el 9-3 Cabrio presenta lo justo, sin ostentación que valga, aunque con materiales correctos -salpicadero acolchado…-, bien ajustados, y detalles como guanteras de puerta con forro atercipelado interior o bandejitas portaobjetos con alfombrillas de goma para evitar deslizamientos, bien pensados.

Conforme a esa sobriedad, el climatizador de doble ambiente carece de display digital, y lo más llamativo que exhibe la consola -como en todo Saab, con función de apagado de luces nocturnas, salvo el velocímetro, Night Panel– es la pantalla del navegador táctil, opcional por 2.594 euros. La variante que nos ocupa se corresponde con la terminación Aero, la más selecta, equipada con detalles ornamentales como volante con aro de cuero y piezas de apoyo en símil aluminio. Precisamente, el aro sobresale por diámetro, a nuestro juicio excesivo.

En el polo opuesto los asientos, de corte deportivo e ideales por firmeza, aunque no tanto por sujeción lateral, escasa cuando afloran curvas. Cuentan con reposacabezas activos ideados para mitigar el llamado latigazo cervical en caso de alcance, cinturones de seguridad integrados y tapizado de cuero -con sobrecoste aún más suntuoso-. El ajuste eléctrico obliga a pasar por caja.

El espacio general es bueno en las plazas delanteras, con bastantes huecos vaciabolsillos, y razonable por anchura y hueco para las piernas en las dos traseras -la altura es buena-, siempre que los ocupantes delanteros no viajen retrasados. Por cierto, el acceso a esa zona no es malo con el techo puesto, y lógicamente muy bueno cuando se lleva quitado. Sobre el maletero, ofrece 352 litros, en principio suficientes y en línea con el espacio de un compacto tipo Seat León -bajo el piso viaja una rueda de emergencia tipo galleta-; la boca de carga es razonable.

Hablando de la capota, que en opción puede ser beige, disfruta de un sólido armazón interior y varias capas textiles que evitan su abombamiento a ritmo fuerte. Unos y otros consagran un aislamiento razonable -la estanqueidad es aparentemente perfecta-, aunque a partir de cierta velocidad se filtran ruiditos aerodinámicos no previstos. Abierto permite circular con las ventanillas subidas y sin mayor turbulencia hasta aproximadamente 100 km/h y cerrado no limita en exceso la visibilidad hacia cualquier ángulo. Su movimiento es completamente eléctrico, plegándose y desplegándose en una veintena de segudos sin soltar gancho o argolla interior alguno.

Por lo demás no falta, como en todo Saab, el contacto junto al cambio de marchas -ya no es preciso engranar marcha atrás para sacar la llave-, y un equipamiento de serie que, en conjunto, contempla lo preciso: sistema de sonido de calidad, cuatro elevalunas y cierre con mando -que no keyless-, llantas de aleación de 17 pulgadas -de 18 por 708 euros-, neumáticos 235/45, ordenador, faros bixenón… Alarma o faros direccionales van aparte.

Comportamiento y Prestaciones

Los refuerzos aplicados al bastidor compensan con nota la pérdida de rigidez a la torsión y la flexión ocasionada por la ausencia de cobertura fija. El conjunto es sólido y confortable, pero no el más robusto de su tipo –Audi A4 Cabrio,BMW Serie 3 Cabrio, Mercedes-Benz CLK Cabrio, Volvo C70…-. También el chasis ha sido reforzado, pero deja notar su condición abierta cuando se circula alegremente sobre firmes deteriorados, lo que deriva en ligeras vibraciones de volante y carrocería.

Y eso que el aplomo es excelente, con una pisada sana y predecible sustentada en un cuadro de suspensiones independiente. La dirección, de tipo electroasistido, es quizá demasiado suave, lo que resta precisión en apoyos acusados, pero en conjunto es un coche fácil, sin tacha en cuanto a frenos o ESP, bien calibrado.

Con el ánimo de acentuar la deportividad de la hasta hace poco única opción turbodiésel, el 1.9 TiD de 150 CV -desde 39.100 euros-, la marca incorporó un derivado TTiD con doble turbocompresor secuencial que sopla a 1,8 bar -uno más pequeño actúa a bajo ritmo y se solapa con otro de mayor tamaño en giros medios; éste trabaja en solitario cuando se pasa de 3.000 rpm-.

Mantiene cilindrada y esencia mecánica -la compresión baja a 16,5 a 1-, pero la energía asciende a 180 CV y 400 Nm, constantes entre 1.850 y 2.750 rpm. El resultado es un 9-3 Cabrio sensiblemente más ágil y solvente. Sigue sin ser un tiro, pues supera de largo la tonelada y media, pero se aprecia más rápido y capaz -consigue 220 km/h y un 0 a 100 km/h de 9,1 segundos, cuando el TiD se ajusta a 200 km/h y 10,4 segundos en esas mediciones-, sobre todo puestos a mantener un elevado crucero con independencia de la orografía.

Lástima que su corta cilindrada pase factura a baja velocidad, situación en la que el motor muestra pereza. A cambio, es suave y progresivo, aunque con un sonido feo y petroleta, impropio de su preciada imagen y exclusividad, cuando arranca muy frío. Otro dato: gasta ligeramente menos que el de 150 CV, con un promedio homologado de 5,8 litros cada 100 km -equivale a más de 900 km entre repostajes-.

Conectado a él figura un cambio manual de seis relaciones y tacto algo trabado, pero suficiente en conducción relajada. Por 3.300 euros puede pedirse con caja automático/secuencial de idénticas marchas y convertidor de par, de buen funcionamiento general y levas de selección manual en el volante (multifunción). Como se aprecia, no es barata, pero su hacer merece la pena y redondea un producto de precio contundente pero competitivo: 44.250 euros.

Destacable

– Prestaciones y consumo.
– Imagen exclusiva.
– Cuatro plazas válidas. Maletero aprovechable.

Mejorable

– Dirección muy asistida.
– Respuesta a bajo régimen.
– Rumorosidad con el motor frío.

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