Renault Mégane RS

17 Noviembre, 2009, modificada el 24 Enero, 2011 por

Ya está a la venta la versión más deportiva que la marca del rombo contempla en su gama. De nuevo se ofrece con 2 tipos de chasis, uno de ellos casi de circuito.

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La nueva versión “caliente” del Mégane, el Mégane Renault Sport o Mégane RS1.462 kg-, se basa exclusivamente en la carrocería de 3 puertas Coupé y adopta una “vestimenta” a la altura de lo esperado que, entre otros, agrega difusor posterior en los bajos y escape trapezoidal centralizado.

La carrocería también se distingue de otros Mégane Coupé por los diodos luminosos incrustados en el faldón delantero, ideados para la iluminación diurna. Sus llantas de aleación negras son de 18 pulgadas. Por rendimiento y planteamiento encontrará en su camino los Audi S3/S3 Sportback, BMW 130i 3 puertas, Ford Focus RS, Mazda3 MPS, Seat León Cupra R, Subaru Impreza 2.5 WRX STI, Volkswagen Golf R


Una vez más, Renault ofrece 2 tipos de chasis para este modelo: Sport y Cup -éste 29.100 euros-, aún más radical y dotado, por ejemplo, de diferencial de deslizamiento limitado GKN Driveline para ayudar a cerrar los virajes y las trazadas más cerrados. También cuenta con un programa de tracción y estabilidad específico, denominado ESC, que es desconectable para rodar en espacios como circuitos sin trabas electrónicas y ofrece 3 modos de trabajo -Renault Sport Dynamic Management-.

También en versión Cup agrega báquets, pinzas de freno Brembo rojas y frenos ranurados -340 y 290 mm en los ejes anterior y posterior para los 2 Mégane RS-, estabilizadora delantera de 24,2 mm -atenúa el balanceo un 12,5%-, por la de 23 en el Mégane RS, muelles un 35 y un 38% más firmes en los trenes anterior y posterior, cubiertas Continental 235/40 -225/40 en el Mégane RS- y, opcionalmente, llantas de 19 pulgadas. Es tan firme que en viajes puede resultar incómodo si no circulamos sobre firmes en perfectas condiciones.


El Mégane RS “normal” se caracteriza interiormente por sus butacas de diseño deportivo con anagramas alusivos -presentes en la instrumentación y el salpicadero-, además de por un volante específico, de aro más grueso y achatado, indicador de cambio de marcha -corta inyección a 6.500 vueltas-, pedalier de aluminio perforado, cuentavueltas analógico -digital en otros Mégane-…


Se sirve del propulsor de gasolina 2.0T con turbocompresor Twin-scroll y potencia elevada a 250 CV a 5.500 rpm y 340 Nm de par máximo -20 CV y 40 Nm más que su predecesor-. El cambio PK4 es manual, de 6 relaciones y su dirección rapidísima -2,7 vueltas entre topes con una desmultiplicación de 14,5:1-.

Requiere 8,4 litros a los 100 km de promedio oficial –195 gr/km de CO2-, y puede contar como dotación extra con dispositivo telemétrico R.S. Monitor que registra algunos datos de marcha. Sus prestaciones son así de contundentes: 250 km/h de máxima, 6,1 segundos de 0 a 100 km/h y, ojo, 25,7 en el sprint de kilómetro con salida parada.

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