Renault Mégane GT 2.0 dCi 5p

10 Enero, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

Ocurre que a veces el aspecto físico no se corresponde con el interior. Y en ésas estaba el Mégane con motor 2.0 dCi de 150 CV, un modelo al que se le calificaba como deportivo camuflado

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Ocurre que a veces el aspecto físico no se corresponde con el interior. Y en ésas estaba el Mégane con motor 2.0 dCi de 150 CV, un modelo al que se le calificaba como deportivo camuflado. La razón es que escondía un motor de muy buenas prestaciones bajo un aspecto que en nada se diferenciaba del resto de versiones. Pero el «sastre» de Renault ha decidido escuchar sus peticiones y le ha hecho un traje a su medida que, bajo las siglas GT, le otorga un aspecto mucho más deportivo, pero sin llegar a la agresividad propia de versiones más «racing» como el Mégane 2.0T Sport.


Para la nueva temporada 2007 incorpora una nueva calandra en el frontal con cromados sobre el paragolpes delantero y los laterales. En la zaga, un prominente alerón remarca su tendencia a la deportividad junto con una doble salida de escape central, rodeada de un embellecedor en el que se inscriben las siglas GT. Se apoya en unas exclusivas llantas de aleación de 17 pulgadas, de serie, con un color específico metálico oscurecido, como específica es también la pintura denominada «Azul GT» que se suma a otras ocho tonalidades más. Pero los cambios no son sólo externos. Unos asientos deportivos, tipo bacquet, el volante de cuero con las siglas GT o el pedalier de aluminio nos trasladan a un ambiente que en nada se parece al de un Mégane convencional.


Cambian también el fondo de los relojes y la tapicería –sólo opcional si la queremos de cuero–. Lástima que con un equipamiento tan completo los faros de xenón sean opcionales aunque es de agradecer que la rueda de repuesto sea del mismo ta maño y sirva para algo más que para una emergencia. Poco hay que añadir a lo que ya se ha dicho sobre el motor diésel de dos litros y 150 CV que, desde hace unos meses, incorpora el Mégane. Concretamente desde que se le aplicó el último «restyling». Se trata de un motor suave y silencioso con una respuesta progresiva, contundente a partir de 2.000 rpm y con un consumo medio contenido, poco más de 6 l/100 km. Un propulsor que hacía necesaria una revisión del chasis para mejorar su comportamiento.


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Y así ha sido. Se nota a simple vista porque la carrocería se ha rebajado en 10 mm, con lo que también se ha disminuido el centro de gravedad. Y se nota cuando nos ponemos al volante, porque el Mégane GT parece que va sobre raíles. Es lo suficientemente bajo como para ir pegado a la carretera pero, también, cuenta con un tarado específico de las suspensiones y una mayor rigidez en la barra estabilizadora, lo que le permite un excelente confort de marcha y un inmejorable paso por curva, salvaguardado por un sistema ESP recalibrado especialmente para este nuevo chasis.


Se tiene la misma sensación de aplomo circulando por una autopista recién asfaltada que por una carretera de montaña llena de imperfecciones ya que, gracias a su esquema de suspensiones, los pasajeros no pierden ni un ápice de confort. El Mégane GT no es más que una evolución acertada de un deportivo de calle que pedía a gritos ciertos ajustes. El resultado es más que notable. Por 23.150 euros –500 euros menos en versión de 3 puertas– le puede plantar cara a enemigos de la talla del VW Golf GT que con un motor parecido –2.0 TDi 170 CV– está disponible por 27.920 euros o, lo que es lo mismo, 4.770 euros más. Hagan cuentas ustedes mismos.

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