Renault Mégane F1 Team R26

13 Marzo, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

Para conmemorar su segundo título consecutivo Renault comercializa una versión limitada del Mégane Sport, denominada F1 Team R26

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Para conmemorar el segundo título consecutivo en el campeonato del Mundo de Fórmula 1, Renault comercializa una versión limitada del conocido Mégane Sport, denominada «F1 Team R26». Por su potencia, tecnología, eficacia rutera y prestaciones se sitúa en la «pole position» dentro de la prolífica familia Mégane.


No exageramos al decir que el nuevo producto de Renault Sport es el tracción delantera más eficaz de los que hemos probado en años. Y lo es por su potente motor de 230 CV, por su excelente chasis «Cup», especialmente optimizado para esta versión con amortiguadores específicos y muelles más duros; y por su diferencial autoblocante de serie, muy eficaz y perfectamente tarado para mejorar la motricidad, cualquiera que sean las condiciones de la carretera o el tipo de conducción que practiquemos.


El diferencial autoblocante se utiliza en todos los coches de carreras, tanto en Rallys como en circuito y, obviamente, en la Fórmula 1. Aunque su utilización requiere algunas aptitudes de pilotaje, debido a los esfuerzos que se generan en el volante al acelerar en las curvas, el paso por ellas se puede hacer a un ritmo y con una seguridad sin igual. Te permite llegar rapidísimo al viraje y, cuando cualquier otro coche se iría de frente, con un escandaloso subviraje, un pisotón al acelerador de nuestro R26 nos devolverá a la trazada ideal, notándose un ligero tirón del volante hacia el interior de la curva.


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Si estuviéramos en un circuito cerrado, la técnica para conducir rápido será la de «en caso de duda en una curva, gas a fondo», sólo es necesario sujetar firmemente el volante y cierta dosis de valentía para superar la tendencia innata a levantar el pie del acelerador cuando las cosas se ponen complicadas. Esperamos que nos perdonen esta charla sobre conducción deportiva, (el Mégane R26 invita constantemente a sentirse piloto) y pasemos a otras descripciones más mundanas. La factoría de Dieppe siempre ha sido el lugar elegido por Renault para la fabricación de los modelos más deportivos. Empezando por los míticos Alpine y culminando con el Mégane que probamos hoy.


Construido en serie limitada y numerada, la denominación R26 es un claro guiño al monoplaza que, pilotado por Fernando Alonso, ha obtenido en 2006 el campeonato del Mundo de Fórmula 1. Está basado en el conocido Mégane Sport, equipado de serie con el chasis «Cup», aunque con reglajes totalmente nuevos y un diferencial autoblocante para reforzar la eficacia en carretera y circuito. El motor de 2 litros turbo, con una potencia de 230 CV, y el potente equipo de frenos Brembo hacen de él uno de los compactos deportivos de mayores prestaciones. Exteriormente, apenas se diferencia. La diferencia más llamativa en el interior es el equipo de asientos deportivos Recaro, que resultan realmente llamativos estéticamente y eficaces en una conducción deportiva, con un mullido justo para no resultar incómodos y un diseño realmente envolvente, que permiten al del resto de Mégane Sport por un pequeño anagrama «F1» en los laterales y por las enormes pinzas de freno pintadas de rojo.


Aunque, pensando en quien busca diferenciarse del resto, Renault ha previsto un decorado especial en los paragolpes, puertas y techo, que se ofrece opcionalmente de manera gratuita. conductor y acompañante hacer «cuerpo » con el coche. Con una única pega, la ausencia de regulación vertical. Una placa numerada, situada tras la palanca de cambios, inspirada en la que se usa en los monoplazas de Fórmula 1, recuerda el carácter exclusivo del modelo. Por cierto que la caja de cambios, manual de seis marchas muy bien escalonadas, permite aprovechar al máximo la potencia de motor, aunque esperábamos que el tacto y guiado de la palanca resultara menos impreciso, tratándose de un coche tan deportivo.


En todo caso, las prestaciones puras son excelentes y acelera de 0 a 100 km/h en sólo 6,5 segundos y necesita tan sólo 4,9 segundos para recuperar de 80 a 120 en 4ª velocidad. Entre los compactos deportivos de tracción delantera, tan sólo el Seat León Cupra de 240 CV consigue superarle por muy poco en aceleración pura, pues pasa de 0 a 100 en 6,4 segundos, pero pierde en las recuperaciones, en las que se conforma con 5,4 segundos en el paso de 80 a 120. El resto de la competencia se queda lejos y estamos hablando de coches muy serios, como el Ford Focus ST de 225 CV (7,4 seg. en el 0-100), el Alfa 147 GTA de 250 CV (6,6 seg.) o el Opel Astra OPC de 240 CV (6,8 seg.).


El Mégane F1 R26 monta de serie el chasis «Cup», que es opcional en el Mégane Sport, aunque mejorado con amortiguadores específicos, muelles algo más duros y estabilizadora trasera más gruesa. Además, se ha dado más recorrido a la suspensión trasera, con un resultado final que nos ha parecido cercano a la perfección, al lograr una magnífica estabilidad sin machacar por ello las espaldas de los ocupantes. La dirección electroasistida, punto débil en otros Mégane por su tacto artificial, también ha sido reajustada y nos ha gustado mucho más.


En cuanto a los frenos, que ya elogiamos en el Mégane Sport, equipa pinzas de cuatro pistones Brembo rojos, muy llamativos, con unos enormes discos ventilados y perforados de 312 mm de diámetro. Está claro que el Renault Mégane F1 Team R26 es líder en prestaciones puras, pero si añadimos la tremenda eficacia y seguridad que le confieren los frenos y el diferencial autoblocante, la «Pole Position» parece estar asegurada.

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