Renault Mégane Coupé 1.9 dCi

La nueva generación Mégane trae consigo un Coupé, esta vez sí, diferenciado en lo estético. Su estampa, buen hacer dinámico y alegría prestacional le permiten encarar rivales de varios tipos.

Renault ha buscado con el nuevo Mégane Coupé una imagen más próxima a la de rivales tipo Citroën C4 Coupé, Kia Pro cee’d y Opel Astra GTC. Un diseño que, hasta cierto punto, le permite arañar clientes a modelos como el Volkswagen Scirocco, puesto que la carrocería de 3 puertas del Golf VI, que teóricamente sería la equiparable a nuestro protagonista, resulta más convencional y menos deportiva, pese a la existencia de versiones tan contundentes como los GTI y GTD. Con el Ford Focus de 3 puertas pasa algo parecido, pese a la presencia de máquinas tan rabiosas como el RS.


Lo hemos probado con mecánica turbodiésel dCi de 130 CV, de momento la más potente de este tipo. La verdad es que se trata de un coche recomendable, con las limitaciones que impone su fisonomía, pero agradable y fácil de llevar, austero y a la vez de espíritu atlético.

Interior

El Mégane Coupé luce la longitud de la berlina de 5 puertas -4.295 mm-, así como su anchura -1.808 mm- y distancia entre ejes -2.641-. Sin embargo, es más bajito -1.471 mm-, y también va más cerca del suelo -12 mm el eje trasero y 30 el delantero-, para conseguir una dinámica más aplomada, como luego veremos.


Su silueta, marcadamente coupé, determina un acceso a las plazas traseras trabajoso -los asientos delanteros se abaten con facilidad y recuperan su posición al volver a su sitio-. Están homologadas para 3, aunque un viaje con más de 2 adultos no será fácil. Y mejor que no pasen de 1,70 metros de altura, pues de ahí en adelante darán con la cabeza en el techo. En realidad, es un hueco un tanto angustioso, por otra parte “mal” común a todo coupé que se precie, aunque sea, como aquí, un derivado de compacto.


Delante, sin tacha: buena habitabilidad, buena posición de volante -los asientos recogen mejor que en la berlina-, ergonomía en conjunto bien estudiada… Huecos para dejar objetos, los justos, presentación moderna y aparente, y calidad notable, en línea con la de un Lancia Delta pero alejada del rigor y robustez germanas. Otra cosa: el maletero ofrece un hueco profundo -de 377 a 991 litros, según la posición del asiento trasero- y rueda de repuesto bajo el piso, pero la boca es pequeña y el plano de carga, alto. Ojo, no es fácil meter bultos pesados o aparatosos sin apoyarse en la carrocería.

Por cierto, en versión Dynamique, una de las más interesantes, va bien equipado:  8 airbag -incluídos los de banqueta delantera para asegurar la posición de los ocupantes en impactos para que el cinturón ciña correctamente- que le ayudan a lograr 5 estrellas EuroNCAP; climatizador doble; audio-CD con mando satélite; llantas de 17 pulgadas… Y hay extras de interés, como los faros bixenón -800 euros- o los recomendables -por la pésima visibilidad hacia detrás- sensores de aparcamiento -458 euros, incluyen retrovisores abatibles eléctricamente y tarjeta manos libres-.

Comportamiento y Prestaciones

Su mecánica 1.9 de 4 cilindros common rail, con turbo variable e intercooler, es suave y progresiva. No es, de paso, ruidosa, ni en frío. Carece de la “patada” que alguno esperará de sus 130 CV y 300 Nm, pero empuja bien y con ganas, con alegría y cualquier marcha insertada -el cambio manual, única alternativa, suma 6 y tiene un accionamiento suave y preciso-.

Sin ser una flecha, responde con vivacidad9,5 segundos en el 0 a 100 km/h y 210 km/h de máxima- hasta cargado y afrontando repechos o adelantamientos, y no consume mucho: homologa 5,1 litros a los 100 -134 gr/km-, y nosotros hemos constatado menos de 7 practicando una conducción alegre y desenfadada, lo que está muy bien valorando que no es una pluma: 1.385 kg. En suma, buen equilibrio entre maneras semideportivas y gasto.


Sobre comportamiento, saca partido a un chasis sencillo eje posterior semirrígido– un 19% menos flexible delante y un 10 detrás respecto al Mégane berlina equivalente. Puede que la dirección vaya algo suelta -demasiado asistida-, pero su estabilidad direccional es estupenda, como su frenada o el aplomo general que demuestra cuando el suelo está en condiciones -sobre baches y en apoyos acusados retiembla más de lo esperado-. El ESP, de serie, es desconectable hasta 40 km/h para, por ejemplo, sortear un tramo nevado con garantías de éxito.

Destacable

– Motor austero y prestacional.
– Comportamiento efectivo.
– Relación entre precio y equipamiento.

Mejorable

– Visibilidad posterior muy limitada.
– Acceso a las plazas traseras justo. Boca del maletero.
– Sin opción a caja automática.

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