Renault Laguna 2.0t Aut.

23 Noviembre, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

Buenas prestaciones y notable agrado de uso se combinan con un nivel de confort excelente, con una dinámica optimizada y con una carrocería que presume de más calidad.

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En una primera fase, el motor de gasolina más potente del nuevo Laguna es un dos litros con turbo que rinde 170 CV, unido obligatoriamente a un cambio automático de seis marchas con modo secuencial. Buenas prestaciones y notable agrado de uso se combinan con un nivel de confort excelente, con una dinámica optimizada y con una carrocería que presume de más calidad.


El nuevo Laguna, tercero de la historia, no supone una ruptura frente a su antecesor ni en el concepto, pues la marca del rombo sigue fiel al perfil de dos volúmenes y a las cinco puertas, ni en el tamaño, aunque se pase de los 4,60 metros anteriores a los 4,69 actuales, la anchura aumente casi tres centímetros o la distancia entre ejes también crezca un poco.


Sin embargo, el coche ahora lanzado sí constituye un claro salto adelante, pues en Renault han introducido notables mejoras capítulo a capítulo con objeto de «codearse» con las mejores berlinas de la categoría, incluidos los denominados «premium».

    Comportamiento

    Y viene muy bien que el coche sea tan seguro y manejable porque hablamos de una versión bastante rápida. Bajo el capó encontramos un cuatro cilindros de dos litros que rinde 170 progresivos caballos y cuyo par máximo, sin ser de tractor –hablamos de 27,6 mkg a 3.250 rpm cuando el diésel 2.0 dCi de 150 CV entrega 34,7 mkg a 2.000 vueltas– sirve para que el empuje siempre sea contundente.


    Ahí están los 9 segundos exactos medidos para acelerar hasta 100 km/h –Renault anuncia 9,2– o los 6,4 que emplea para recuperar de 80 a 120 km/h, sinónimo de maniobras de adelantamiento rápidas. En todo esto juega un papel protagonista el nuevo cambio Proactiva, que tiene seis marchas en lugar de cinco, lo que sirve para poner una primera corta y una sexta larga, soluciones útiles porque se asegura una salida desde parado impetuosa, pero también un crucero más desahogado en autovías y autopistas. Lástima que la transición entre marchas no sea muy veloz o que la firma francesa no ofrezca unas levas para el volante.


     

    prestaciones

    Por ejemplo, la aerodinámica se optimiza –los bajos se han carenado– para ayudar a bajar el consumo y contener el nivel sonoro. Además, el Laguna III es el primer Renault que pesa menos que su predecesor –unos 15 kilos–, logro notable si tenemos en cuenta que la carrocería es más grande y rígida y que esa medida tiene una influencia positiva en consumo, prestaciones y respuesta dinámica. Los ingenieros han trabajado a fondo sobre el chasis para lograr un comportamiento más noble y seguro, pero también un confort de marcha superior.


    Así, los discos de freno son más grandes, se emplea una dirección con asistencia variable que tiene menos de tres vueltas entre topes y se apuesta por una suspensión inspirada en la anterior pero con netas mejoras: barra estabilizadora más gruesa delante –antes 19,5 milímetros y ahora 24– y muelles que ganan en firmeza –un 20 por ciento delante y un 50 por ciento detrás–. Como resultado, el coche balancea menos –en Renault dicen que 1,9 grados en la misma situación en que sus rivales alcanzan de media los 2,2 grados–, lo que hemos podido corroborar en tramos de montaña afrontados a buen ritmo.


    Es en ese territorio donde el nuevo Laguna convence, pues exhibe una eficacia casi absoluta, un alto confort y, ante todo, una sencillez de manejo espectacular, incluso en situaciones límite. De hecho, nos parece el mejor compromiso seguridad/ comodidad del momento. Sumen a eso una frenada muy corta, dosificable a alta velocidad y aplomada, hasta en curva, o una dirección rápida y suave que permite «culebrear» como si llevásemos un ágil «GTI» entre las manos. Además, estamos hablando de la dirección «normal», pues las cuatro ruedas directrices, que ya tuvimos ocasión de probar hace unas semanas en Francia, se deja para la versión GT de 205 CV, a la venta desde enero.

    Interior y maletero

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    Renault ha apostado fuerte también en cuestión de calidad percibida, ya que el habitáculo presenta materiales de buen tacto, no se descubren fallos de ajuste y hay una acertada insonorización. Los asientos podrían tener algo más de sujeción, aunque son cómodos, y la postura al volante resulta confortable.


    Se agradece también que el maletero haya crecido y que se mantenga el práctico portón, pero la amplitud en la segunda fila desentona –los más altos rozarán el techo–. En lo que respecta al equipamiento, se sigue la línea de los últimos Renault: de serie hay mucho y la lista de opciones, con precios ajustados, permite completar la dotación según los gustos o necesidades.

    Consumo y mantenimiento

    En cuanto al consumo, los 8,9 litros de media oficial quedan lejos de los 10,8 medidos durante la prueba, pero nos parece una cifra razonable, especialmente porque en viajes largos y relajados los 66 litros del depósito dan de sí.

    1 Comentario

    Pedro Fuentes 2 Enero, 2013

    Es una maravilla de coche. Con conducción suave consumo muy moderado. Pero muy rápido si lo necesitas para adelantamientos.
    Muy cómodo. Sin duda volvería a comprármelo.

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