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Range Rover Vogue SDV8 340 CV: lo probamos41

Range Rover Vogue SDV8 340 CV: lo probamos

2 Septiembre, 2013, modificada el 29 Julio, 2017 por

El Range Rover Vogue SDV8 es todo un mito entre los todo terreno de lujo, y decimos todo terreno, no SUV. En contra de lo que pueda parecer, esta mole de 2,7 toneladas es capaz de dejar en ridículo a muchos especialistas del 4×4 campo a través. Tecnología, lujo y unas proporciones descomunales que te describimos a fondo en esta prueba.

No valorado

Destacable

  • Lujo
  • Imagen
  • Capacidad todo terreno

Mejorable

  • Peso
  • Torpe en carretera
  • Acceso demasiado alto

Hay automóviles que han sido pioneros y han revolucionado el mercado, ya sea porque han supuesto un éxito de ventas sin precedente, o bien porque han introducido alguna novedad absoluta. Cuando los ingleses decidieron poner un smoking a su Land Rover para poder ir a la ópera en él, nadie se imaginaba que eso de los todo terreno de lujo iba a tener el éxito actual. El tatarabuelo de nuestro Range Rover Vogue SDV8 de hoy inauguró, hace 43 años, una nueva categoría de automóviles en la que hoy militan modelos como el Porsche Cayenne, el BMW X5, Mercedes Clase G y Clase M, VW Touareg, Lexus LX, Audi Q7, etc.

Prueba Range Rover Vogue SDV8, Soldón, Rubén Fidalgo41
Las cualidades Off road de este coche son impresionantes.

Desde su nacimiento en 1970 el Range Rover ha pasado por cuatro generaciones. La primera de ellas estuvo vigente nada menos que 25 años, es lo que pasa cuando no tienes rivales, pero a partir de esa fecha le han salido competidores que han obligado al Range Rover a ponerse al día con más frecuencia y en los siguientes 18 años han nacido las otras 3 generaciones.

A lo largo de estos años su diseño ha cambiado mucho, pero se han mantenido invariables algunos detalles para mantener vivo el símbolo en que se ha convertido. Estas constantes de diseño son:

  • Su gran superficie acristalada, con una proporción casi del 50% entre la cintura de chapa y las ventanas laterales y con los marcos en color negro.
  • Largo voladizo trasero con un marcado chaflán para no penalizar demasiado el ángulo de salida 4×4.
  • Sus formas rectas.
Prueba Range Rover Vogue SDV8, Soldón, Rubén Fidalgo41
El Range Rover es una locomotora.

Hoy tenemos en Autocasion.com el último representante de la saga, todo un Range Rover con la mecánica diésel V8 de origen Ford que ha sido puesta al día para reducir sus consumos a la vez que se aumentó la potencia hasta los 340 CV asociado a una excelente caja de cambios automática de 8 velocidades con reductora (en total este aparato tiene 16 relaciones de cambio).

El nuevo diseño es bastante atrevido con unos grupos ópticos muy llamativos que le dan un toque casi futurista, pero a la vez mantiene las señas de identidad del modelo, por lo que nada más verlo decimos “es un Range Rover”. Los cristales se han enrasado casi a la perfección, lo que unido al color negro de los pilares y del techo panorámico hacen que la carrocería tenga dos colores, aligerando un poco la vista y consiguiendo una combinación muy elegante.

A medida que me voy acercando a él me doy cuenta de lo enorme que es este coche, sensación que se confirma al abrir la puerta y constatar de que es una de las más grandes que he abierto jamás. Tanto es así que han considerado oportuno instalar el sistema de cierre asistido: aunque dejemos la puerta mal cerrada, la propia cerradura la cierra correctamente, un detalle que no veía desde que Mercedes lo emplease en su Clase S de la generación W140.

Tras un vistazo a sus detalles ha llegado el momento de subirme -nunca mejor dicho- a este aparato.

El Range Rover Vogue SDV8 en el día a día

El primer vistazo al interior me demuestra que no hay nadie como los ingleses cuando queremos hablar de lujo. El cuero tiene una calidad excepcional y lo cubre absolutamente todo. El coche es grande, la generosa superficie acristalada lo hace parecer aún más amplio, y la tapicería clara aumenta aún más esa sensación, así que al sentarme dentro tengo la impresión de que me han disparado con un rayo reductor y que he menguado.

Prueba Range Rover Vogue SDV8, interior, Rubén Fidalgo41
El volante tiene un diseño muy bonito.

Los asientos son formidables, cómodos, grandes, recogen el cuerpo a la perfección y tienen un mullido bastante duro que me augura miles de kilómetros sin fatiga.

Pese a lo grande que es todo, los mandos quedan bastante a mano, ventajas de las formas rectas de su salpicadero, todo tiene sitio donde colocarse. Los mandos de la consola central integran tanto el selector del cambio como el “All Terrain Select” la altura de la suspensión y la reductora.

Al poner el contacto empiezan los contrastes. Tengo un habitáculo absolutamente clásico tanto por los materiales como por su diseño, pero la instrumentación es de lo más futurista y en lugar de los clásicos relojes y diales me encuentro con una pantalla en la que se proyectan unos relojes virtuales. Son nítidos y de buenas dimensiones pero, ya puestos, podrían haber realizado 3 o 4 diseños para que yo pueda elegir qué datos y cómo quiero verlos, a lo mejor prefiero el velocímetro digital, etc. En cualquier caso la información es buena y además adapta la información al terreno por el que vayamos (ver vídeo).

Pongo en marcha el enorme motor diésel y empezamos la marcha con una suavidad total, aunque el poco sonido que nos llega nos está avisando de la enorme cuadra que llevamos bajo el pie derecho, desde fuera suena como una locomotora preparada para arrastrar lo que haga falta.

Por la ciudad la visibilidad es absoluta. Vamos sentados un metro por encima del tráfico, como si fuésemos en un trono volante. El cambio automático es una delicia y las suspensiones no pasan por encima de las bandas reductoras de velocidad, simplemente las aplastan. La dirección es rápida y gira mucho. El único inconveniente del Range en la ciudad es su descomunal tamaño. En algunos parkings no podremos entrar debido a la escasa altura libre, así que comprueba la altura máxima disponible si no te quieres llevar las canalizaciones de los extractores de gases por delante.

Prueba Range Rover Vogue SDV8, motor, Rubén Fidalgo41
El motor no es muy tragón para su potencia y el peso que debe mover.

Los consumos del V8 no son contenidos, nos movemos en cifras de unos 12 o 14 l/100 km en ciudad, que pueden parecer muchos, pero teniendo en cuenta el tamaño y peso no me parecen tantos, en carretera y autovía a ritmos legales y siendo cuidadosos con el pie derecho podemos hacerlo bajar hasta los 10 l/10km, pero como nos pese el pie lo podemos disparar todo lo que queramos.

Viajar por carretera en este coche es una gozada siempre que no estemos en una zona muy revirada. Los frenos cumplen bien su misión y detienen al Range Rover en pocos metros, pero si abusamos de ellos empiezan a acusar el esfuerzo, no están pensados para hacer una conducción deportiva, ni el coche tampoco.

La iluminación de los faros bi-xenón es excelente y el confort del coche es tal que podremos agotar los casi 100 litros de depósito (llenarlo asusta) sin notar la menor fatiga, ni delante, ni los afortunados pasajeros de la fila trasera, que cuentan con regulación eléctrica igual que los delanteros y un espacio envidiable, por lo que se viaja casi mejor que delante.

El Range Rover Vogue SDV8 y el sistema All Terrain Select

El equipamiento de este automóvil es tan extenso que se llenarían varias páginas describiéndolo, así que me voy a centrar en uno que me ha llamado la atención por su complejidad, buen funcionamiento y por ser algo exclusivo de esta marca: el All Terrain Select.

Prueba Range Rover Vogue SDV8, interior, Rubén Fidalgo41
La instrumentación en modo 4x4 informa sobre los bloqueos de diferencial y estabilizadoras activas.

Este sistema modifica la puesta a punto del Range Rover para adaptarlo al terreno por el que nos vayamos moviendo, actuando en cuatro elementos:

  1. Tipo de tracción: bloquea y desbloquea los diferenciales, da más par a uno u otro eje, etc.
  2. Barras estabilizadoras: endurece, ablanda o desconecta las estabilizadoras delantera y trasera para garantizar la mejor motricidad.
  3. Suspensión: sube o baja la altura de la carrocería en función de las necesidades.
  4. Control de la velocidad de descenso: además de la reductora, este coche controla la velocidad de descenso actuando sobre los frenos y en coordinación con el sistema All Terrain Select.

Su accionamiento es muy sencillo mediante un selector giratorio en la consola central, al lado de las teclas que controlan la altura de la carrocería y la reductora. Tiene una posición automática en la que el coche se va adaptando en función de lo que van midiendo sus sensores y que va bien para casi el 100% de los terrenos por los que vamos a circular, pero si la cosa se complica, conviene anticiparse a los problemas y seleccionar alguno de los programas específicos: hierva y nieve, gravilla, barro, rocas,… prácticamente hay un programa para cada superficie posible.

Prueba Range Rover Vogue SDV8, Chenlo, Rubén Fidalgo41
Impresiona ver cómo avanza esta mole por el campo.

Al seleccionar uno de los programas, el tablero de instrumentos cambia la información que muestra (ver vídeo) y nos enseña cómo está trabajando cada sistema. Me ha llamado la atención la información sobre el bloqueo del diferencial central que lo marca con 3 sectores. En línea recta va bloqueado al 100%, si giramos algo las ruedas al 66%, si giramos más al 33% y si no hay pérdidas de motricidad y giramos a tope lo libera por completo.

El funcionamiento de este “juguete” es espectacular y el Range avanza por casi cualquier sitio, más limitado por su tremendo tamaño que por su capacidad para trepar y avanzar. En modo “roca” las estabilizadoras se desconectan y permiten unos recorridos de suspensión espectaculares, garantizando que las ruedas están en el suelo en todo momento. Desde luego, la capacidad todo terreno del Range Rover es legendaria, pero no una leyenda; sin lugar a dudas, es uno de los mejores 4×4 que existen y cumple aquello de: “Si cabe, pasa”.

El Range Rover Vogue SDV8 en la pista de pruebas

Normalmente en el circuito de A Pastoriza me impone cierto respeto cometer un error y salirme del asfalto, sin embargo hoy no es así. Me siento como en un panzer capaz de avanzar por encima de lo que sea, mi único temor es volcar si me salgo en pleno apoyo o rayar la carrocería de este Range Rover contra alguna de las protecciones.

Prueba Range Rover Vogue SDV8, A Pastoriza, Rubén Fidalgo41
El peso y la altura condicionan el comportamiento de este coche.

La expresión “como pez fuera del agua” cobra su máximo sentido con este coche dentro del circuito. En él sale a relucir su lado más torpe, con unas inercias descomunales que afortunadamente el ESP corta de raíz. Si nos pasamos de optimistas en una curva, el control de estabilidad prácticamente nos para por completo desde que empezamos a girar el volante. Es algo lógico ya que, con este peso y esta altura, si empezase a corregir unas décimas tarde ya no habría vuelta atrás.

Una maniobra especialmente crítica con estos coches tan altos y pesados es dar un volantazo ya sea para esquivar a alguien que se nos atraviesa o porque nos hemos entretenido buscando el menú de la climatización de los asientos y nos hemos arrimado demasiado al arcén.

De nuevo el control de estabilidad nos para desde el primer amago. Gracias a la electrónica el Range es seguro, pero inevitablemente torpe. Me esperaba un mayor control del balanceo de la carrocería por parte de las estabilizadoras activas.

Dinámicamente  no puede hacer nada frente a rivales como el Touareg, el Cayenne, etc… está claro que no se puede ser el mejor en todo, y éste Range Rover es, probablemente, el mejor de sus rivales fuera del asfalto.

La prueba del Range Rover Vogue SDV8 en vídeo

Conclusión

El Range Rover continúa su tradición de auténtico todo terreno de lujo, prueba de ello es que es casi el único que conserva la reductora cuando la mayoría de sus adversarios, incluído el Porsche Cayenne, renuncia a las marchas cortas. Su excelente adaptación al campo le pasa factura en cuanto queramos avivar el ritmo en carretera, con unas inercias y un centro de gravedad excesivamente altos.

Prueba Range Rover Vogue SDV8, Villabalter, Rubén Fidalgo41
Las luces traseras se prolongan por el lateral.

Su motor V8 diésel es digno de una locomotora, capaz de proporcionar unas prestaciones en carretera a esta mole que pueden llegar a poner en entredicho al bastidor y a los neumáticos. Los consumos se mantienen en cifras razonables teniendo en cuenta el peso y la aerodinámica de este Range Rover, con cifras en torno a los 10 litros si somos cuidadosos con el gas. Eso sí, si damos rienda suelta a los 340 CV la cosa se dispara, aunque siempre en cifras claramente inferiores a las de sus hermanos de gasolina.

Sus puntos fuertes son el confort, la imagen representativa y su capacidad para atravesar cualquier obstáculo en el camino (otra cosa es atreverse si quiera a rayar esta preciosidad de más de 120 mil euros), por lo que si buscas un coche capaz de llevarte como un marqués hasta el lugar más recóndito, no busques más, el Range Rover es tu coche.

¿Buscas un coche como éste?

¿Te interesa el Range Rover, pero quizás con otra motorización o acabado? En la sección Coches nuevosde Autocasion.com puedes encontrar interesantes ofertas: utiliza el buscador para localizarlas por marca y modelo o por carrocería. Por ejemplo, en el caso del Range Rover puedes consultar su oferta más destacada y también las de sus rivales.

Rubén Fidalgo

3 Comentarios

Rubén Fidalgo 2 Septiembre, 2013

Es impresionante avanzar campo a través con esta mole… lo único que lo detiene es el temor a rayar su preciosa y carísima carrocería, o subirnos con los pies llenos de barro a su lujoso interior.

José Luis Castillejo 2 Septiembre, 2013

La conclusión viendo la vídeo prueba es que antes que dar un volantazo mejor tirarnos al campo directamente, no? 🙂 Buen análisis, Rubén!

Rubén Fidalgo 2 Septiembre, 2013

Hola compañero!, todo depende de la velocidad, a 120 km/h pasar del asfalto al campo también tiene sus consecuencias… además, para ahorrar peso (aunque sigue sin ser ligero…) tiene muchos componentes de la suspensión de aluminio, un golpe brusco y seco puede partir una bieleta o un trapecio.

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