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Prueba y videoprueba del Jaguar E-Pace 2018

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29 de noviembre, 2018

Nos ponemos a los mandos del último lanzamiento con motor de combustión de Jaguar, el E-Pace, un SUV compacto que imita en lo estético los rasgos de su hermano mayor F-Pace y en todo lo demás, al Evoque de Land Rover. ¿Estás pensando tenerlo en tu garaje? Te interesa saber esto...

En un segmento como es el C-SUV (o SUV compactos) en el que se juntan la incesante e incomprensible moda de los todocaminos con el tamaño del rey de todos los segmentos se puede esperar una rivalidad terrible… y, en efecto, la hay. Pretender destacar en él se presiente cuanto menos un propósito muy complicado. Si estás vestido de etiqueta premium, la cosa, al menos, se vuelve algo más fácil. Este Jaguar E-Pace consigue ser uno de los modelos más vistosos y atractivos gracias a un diseño en el que la deportividad queda patente en cada parte de su carrocería. Sin embargo, sus rivales más directos también tienen cosas que decir en el mercado. Lo que resulta más curioso es que el principal enemigo de este felino en cuanto a ventas sea su propio hermano, el Range Rover Evoque, con el que comparte más que plataforma. Y viceversa.

Jaguar y Land Rover acaban con los mareos en el coche

¿Con qué bazas juega este Jaguar E-Pace?

En cualquier caso, el último lanzamiento (térmico) de Jaguar, que hemos probado en versión S con motor diésel 2.0 de 180 CV acoplado a un cambio automático y a un sistema de tracción integral, es un producto interesante. ¿Por qué? En un coche de este calibre las calidades se presuponen, pero no en todos es fácil encontrar un buen nivel entre confort, comportamiento y prestaciones (sobre todo si su peso se acerca con peligro a las dos toneladas, pese a que su longitud no llegue a los 4,4 metros…)

Este E-Pace cumple con nota en todos esos apartados. Sí, también es cierto que el acceso a la gama parte prácticamente en el mismo precio que un Q3 full equipe de primera generación que, hoy en día, siguen comercializándose… pero el E-Pace es un producto nuevo y el Audi acaba de estrenar segunda generación. ¿En qué puede cojear el británico con respecto a sus alternativas? Descubrámoslo.

Videoprueba del Jaguar E-Pace

Fotos y vídeo: Javier Martínez

Nuestra valoración: 7,7

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 8

Interior 8

Equipamiento 8

Consumos 7

Destacable

  • Diseño exterior
  • Comportamiento y confort
  • Calidad percibida

Mejorable

  • Autonomía
  • Elevado peso

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Deportividad y robustez

El Jaguar E-Pace es el hermano gemelo del Range Rover Evoque.

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Es común que los modelos de este segmento combinen robustez y un carácter deportivo para parecer más atractivos en el mercado. Este E-Pace, como el Volvo, el nuevo Q3 o el Evoque, no es una excepción.

El imponente frontal está repleto de rejillas que permiten la entrada de aire en el motor para su refrigeración, pero lo que más llama la atención es la enorme calandra central, idéntica a la que usa el F-Pace. De hecho, prácticamente toda la cara imita la del F-Pace. Sólo se diferencian en los faros: este coche tiene unas ópticas más alargadas que simulan la forma de un bumerán. Viene de serie con tecnología full led, lo que garantiza una iluminación más cercana a las condiciones de la luz diurna y, por tanto, mayor seguridad en la noche.

En el perfil destacan algunos elementos propios de los SUV, como las taloneras o los grandes pasos de rueda cubiertos de plástico en los que se albergan llantas de entre 17 y 21 pulgadas (235 55 R19, en este caso.) También resulta llamativa la caída del techo y cómo este se funde con el portón del maletero, adoptando una estética de corte coupé; el corto voladizo posterior o lo elevado que se sitúa el marco de las ventanillas.

Los accesos a las plazas delanteras son realmente buenos, gracias en buena parte a los 20,5 cm de altura libre, aunque para entrar en la parte trasera el marco puede quedar un pelín estrecho para las personas más corpulentas. Además, una pequeña moldura ubicada sobre las aletas delanteras nos especifica ante qué versión del E-Pace estamos.

La zaga podría definirse como una oda a la deportividad, con unas líneas horizontales que parecen hacerlo más ancho de lo que es, unos pilotos casi idénticos a los del deportivo F-Type y una doble y contundente salida de escape que, por 400 euros, pone la guinda a todo el conjunto que, como es de esperar en Jaguar, ofrece unas sensaciones muy buenas en lo que a calidad se refiere.

Interior: Calidad premium

El interior del E-Pace da mucha sensación de calidad.

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Ese cuidado y esa calidad de acabados que vemos en el exterior y de la que hablábamos antes se traslada también al interior con el uso de unos materiales muy nobles al tacto y a la vista. Los asientos de cuero son calefactados y ofrecen un confort muy alto. El volante también es de cuero y tiene un tacto y un mullido excelentes, igual que el salpicadero o las pequeñas molduras de aluminio.

Me gusta personalmente la ausencia de Piano Black e, incluso, los guiños al pelaje de un felino que hay escondidos en algunos de los abundantes huecos portaobjetos… Todo es perfecto. Los ajustes también son correctos, exceptuando un pequeño pero incesante grillo que percibimos en los relojes de la instrumentación y que suponemos que serán fruto de esta unidad en concreto.

La postura de conducción no defrauda a quien espera sentarse al volante con cierto poder, una característica de los buenos SUVs. El conductor va sentado en una posición realmente alta, con una perfecta visibilidad horizontal que, eso sí, se ve un pelín mermada en zona de curvas debido al grosor del pilar A. En cualquier caso, encontrar la postura ideal de cada persona es fácil con los generosos reglajes de asiento y columna de dirección. Algo que sí me parece criticable es no haber instalado un pilar de cinturón de seguridad regulable en altura.

El cuadro de instrumentos en este caso es analógico, con dos relojes clásicos para las revoluciones y la velocidad y una pequeña pantalla central para consultar información relativa al viaje. Todo se lee de un primer vistazo, pero si preferimos las nuevas tecnologías, podemos optar por la instrumentación digital con pantalla de 12,3 pulgadas. En nuestro caso, nos refuerza su función un Head-Up Display que cuesta en opción unos 1.200 euros.

El asa que se ubica en la zona del acompañante resulta muy práctico para agarrarse en carreteras reviradas, por ejemplo. Delimita además el espacio de la consola central, que está protagonizada por una gran pantalla de 10 pulgadas con navegación y conectividad que funciona de forma rápida y sencilla; el sistema de climatización con asientos calefactables y un acertado selector del cambio junto al que se sitúa el selector de modos de conducción (Normal, Dynamic, Eco y resbaladizo), ambos con un manejo muy agradable. El freno de estacionamiento lo encontramos en la parte izquierda como en los Mercedes, un lugar mucho menos ergonómico para colocar un componente tan usado.

El espacio de entrada a las plazas traseras no está del todo mal para personas con movilidad normal. Una vez dentro, la habitabilidad y el confort que ofrecen es bastante bueno en todos los sentidos, incluso en el ancho, lo que hace que tres personas adultas y no demasiado corpulentas puedan viajar con cierta comodidad. Sin embargo, los padres de familia deberán saber que, como es habitual en los SUVs, este E-Pace solo cuenta con dos anclajes Isofix.

Por último, y a diferencia de lo que podamos pensar cuando lo vemos desde fuera, este Jaguar tiene en su maletero otra de sus grandes ventajas. El portón, con apertura eléctrica opcional, deja paso a un volumen de carga de entre 577 y 1.234 litros, con unas formas muy regulares y aprovechables y un umbral de carga no demasiado elevado para tratarse de un todocamino, aunque es cierto que en este sentido el Volvo o el Evoque ponen las cosas más fáciles a sus usuarios.

Motor: Buenas prestaciones

El motor de dos litros y cuatro cilindros declara una potencia de 180 CV.

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Nuestra versión de pruebas está equipada con un motor diésel turboalimentado de cuatro cilindros y dos litros de cubicaje que desarrolla 180 CV de potencia a 4.000 rpm y 430 Nm de par a 1.750 rpm. Es un bloque nada perezoso, sube de vueltas hasta casi las 5.000 rpm sin que le cueste trabajo alguno, con una respuesta muy directa al acelerador. Es cierto que es una mecánica bastante poderosa que mueve las dos toneladas en orden de marcha con una capacidad asombrosa, pero también es cierto que los consumos son muy sensibles al acelerador y que cuando sobrepasamos las 2.300 vueltas la cifra se dispara a los dos dígitos.

Esta variante se acopla a un sistema de tracción total permanente que reparte el par de forma automática entre ambos ejes y que es capaz de enviar casi toda la potencia al eje trasero si en superficies resbaladizas perdemos motricidad de delante, que será muy poquitas veces…

Además, la caja automática de nueve velocidades casa muy bien con el motor. Aunque en ocasiones parece que realiza las transiciones de manera algo tardía, sobre todo cuando circulamos en entornos urbanos con las marchas más cortas, cada cambio transmite mucha suavidad. Cuando dejamos la ciudad, prácticamente no nos enteramos de cuando se realizan estos cambios. Para afrontar un adelantamiento con total seguridad cuando viajamos a regímenes bajos basta con pegar un pequeño pisotón al acelerador y reducirá de forma automática las marchas que sean necesarias para brindar la máxima potencia.

El modo manual todavía ofrece una mejor cara, y es que obedece al instante cuando le ordenamos que suba o baje de marcha, incluso cuando la atoramos con dos saltos seguidos (algo que es difícil de ver en cualquier coche de este tipo y todavía más en un convertidor de par). En esta versión no tenemos levas, pero tampoco se las echa de menos porque la palanca del selector está como tiene que estar, como nos pide el cuerpo: hacia abajo subimos marcha y hacia arriba reducimos.

Comportamiento: Confort y facilidad de conducción por bandera

Imágenes dinámicas del Jaguar E-Pace.

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Llega la hora de ponernos a los mandos del E-Pace y tengo que reconocer que, aunque me sigue pareciendo un poco absurdo comprar un SUV para viajar o para usarlo en lo cotidiano teniendo las berlinas y los compactos que hay en el mercado y en la misma gama Jaguar, el comportamiento de este coche me sorprende gratamente.

Aquí nada es como parece: la suspensión de dureza variable está tan bien regulada en cada uno de los distintos modos que consigue un alto nivel de confort en vías rápidas o en conducción diaria, al mismo tiempo que logra retener la mayor parte de los balanceos e inercias que se le presuponen a un coche con un centro de gravedad tan alto y con un peso como el que tiene este E-Pace en una zona de curvas enlazadas. Pero es que además, metiéndonos un poquito más con él en esos contextos sinuosos, sigue haciendo gala de su carácter dinámico respondiendo con total seguridad en la entrada y salida de cada curva y sin un ápice de subviraje. De verdad, me parece uno de los todocaminos con más polivalencia del mercado en este sentido teniendo en cuenta lo que es y, sobre todo, lo que pesa.

La dirección es lo suficientemente directa como para que el conductor “trabaje” bien. No sentimos ni un poquito de imprecisión o desmultiplicación, que suele ser habitual en este tipo de coches todocaminos, y la dureza es la correcta incluso en el modo más deportivo, sin ser excesivamente dura.

En cuanto a los frenos, este E-Pace monta discos de 325 mm de diámetro delantero y 300 mm detrás. Lo cierto es que normalmente van a ser una garantía. Trabajan muy bien y es algo digno de elogiar, ya que no debe ser nada fácil detener una mole como esta con el brío con el que lo hacen. Sin embargo, debéis saber que, sólo durante un período no muy largo pero sí muy intenso de conducción más alegre de lo normal, los frenos llegan a desfallecer y su acometividad o su ímpetu por parar el coche, también. Esto es algo totalmente normal (y más en un coche de este peso -insisto- y cuyo enfoque no es nada prestacional), por tanto, no me parece tan criticable como sí importante de conocer en un futuro usuario.

Por último, como todo SUV, su conducta fuera del asfalto queda casi en simple anécdota. Personalmente, no lo metería en algún lugar más difícil que un sencillo camino de tierra no muy quebrado. Eso sí, el E-Pace integra un sistema que nos hará más fácil descender y encarar cuestas durante nuestro leve periplo offroad. El All Surface Progress Control -como lo llaman- se añade en las versiones automáticas y hace las labores de un control adicional que nos permite avanzar por terrenos de baja adherencia manteniendo una velocidad constante sin tocar los pedales.

Equipamiento: Muy tecnológico, como de costumbre

La pantalla central táctil tiene un tamaño de 10 pulgadas.

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Consumo: Autonomía algo escasa

Imágenes dinámicas del Jaguar E-Pace.

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El consumo medio que homologa Jaguar para esta versión es de 6 l/100 km. No obstante, durante nuestra prueba, teniendo en cuenta que en autovías se ha estabilizado en los 6,5 litros; en ciudad podemos incluso superar los 11 litros; y en carreteras con cruceros entre 90 y 100 km/h andamos rondando los 6 litros, hemos obtenido una media cercana a los 8 litros.

En vías rápidas nos beneficiamos de un buen coeficiente aerodinámico (0,33) y de un larguísimo desarrollo de la marcha más larga (a 120 km/h el motor gira a 1.600 rpm.) También cabe destacar que, a poco que hundamos el pie en el acelerador, las cifras aumentan de manera notable.

Entonces, con estas cifras y los 55 litros de capacidad que soporta el depósito de combustible, nos dará para una autonomía aproximada de 650 km, un pelín escaso para un diésel.

Rivales: Rivales del Jaguar E-Pace

Vehículo

Jaguar E-Pace 2.0D I4 S AWD Aut. 180

Land-rover Evoque 2.0TD4 HSE 4WD Aut. 180

Audi Q3 35 TDI S tronic 110kW

Bmw X2 sDrive 20dA (4.75)

Precio Desde
50.099 €
Desde
60.892 €
Desde
37.386 €
Desde
45.493 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 9 marchas 9 marchas 7 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 180 180 150 150
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,3 9,0 9,2 7,7
Consumo Medio (l/100 km) 6,0 5,1 4,7 4,7
Emisiones CO2 (g/km) 158 164 123 123

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