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Prueba ¡y videoprueba! del Citroën Berlingo BlueHDi 100 Feel

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13 de diciembre, 2018

Nos ponemos a los mandos de la nueva generación del Berlingo, un modelo que ha dado un enorme salto de calidad en todos los apartados: calidad de acabados, comportamiento dinámico, posibilidades de equipamientos… ¿Es entonces una alternativa real a los SUV y monovolúmenes? Te lo contamos todo en detalle en esta prueba del Citroën Berlingo con motor diésel de 100 CV.

El Citroën Berlingo es un producto fundamental en la estrategia de la marca gala, ya que se trata de unos de sus productos más vendidos, algo especialmente bueno para la industria española, ya que se fabrica en exclusiva mundial en la factoría de PSA en Vigo. Por cierto, la planta gallega es también la encargada de producir el Peugeot Rifter y el Opel Combo Life, modelos con los que comparte desarrollo, plataforma y motores el Berlingo.

Gran parte del éxito del Citroën Berlingo se debe a los profesionales, que han encontrado tradicionalmente en la variante comercial, el denominado Berlingo Van, una excelente herramienta de trabajo. La nueva generación, sin embargo, creemos que puede ganar también muchos adeptos en el mercado de particulares, ya que la versión destinada a pasajeros, el Berlingo Multispace, ha dado un enorme salto de calidad, posicionándose como una alternativa muy real a los monovolúmenes y, desde luego, a los SUV, a los que gana por goleada en espacio y versatilidad.

A su capacidad, modularidad y comodidad interior, características que ya estaban presentes en el anterior modelo, la nueva generación del Citroën Berlingo ha sumado dos cualidades fundamentales para atraer a más conductores: diseño y calidad del interior y posibilidades de equipamiento. Además, el comportamiento dinámico ha mejorado notablemente, siendo equiparable al de cualquier turismo convencional. Asimismo, sigue manteniendo un precio muy competitivo.

El diseño exterior, aunque ha dulcificado su imagen, sigue siendo su principal enemigo, con una zaga que mantiene prácticamente inalteradas las formas trasladando la imagen de que es una furgoneta. Más que un problema real, es una cuestión de imagen, pero la imagen pesa y mucho. Si somos atrevidos y prácticos y nos tenemos miedo a los comentarios de amigos, vecinos y cuñados, el Citroën Berlingo puede ser una buena alternativa de coche familiar.

Videoprueba del Citroën Berlingo BlueHDi 100 Feel

Fotos y vídeo: Javier Martínez

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Si quieres conocer más detalles del coche, así como la ficha técnica, precio o rivales, sigue leyendo la prueba del Citroën Berlingo Multispace diésel con acabado Feel.

Nuestra valoración: 7,0

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Espacio interior y maletero
  • Relación precio/producto
  • Posibilidades de equipamiento

Mejorable

  • Consola central molesta
  • Asientos
  • Prestaciones justas

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Para gente sin complejos

Los faros del Citroën Berlingo ofrecen una muy buena iluminación de la carretera.

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A la hora de diseñar un vehículo como este la premisa es clara: obtener el mayor espacio posible con unas dimensiones exteriores que no sobrepasen las de un compacto. Claro, esto limita mucho las posibilidades a los diseñadores, que tienen poco margen para la imaginación.

La parte frontal es donde más licencias se pueden permitir y, de hecho, es donde encontramos las diferencias con el modelo de Peugeot y Opel. En este caso, el Berlingo adopta el lenguaje de diseño que inauguró el C4 Picasso, con unos faros divididos en tres niveles: luces diurnas de led, faros principales y faros antiniebla.

En esta unidad de pruebas del Citroën Berlingo con el acabado intermedio Feel, contamos con tapacubos, pero la marca ofrece en opción unas llantas de aleación de 16 pulgadas que, con el acabado superior Shine, son de serie y de 17 pulgadas. Estética a un lado, una de las características principales del Berlingo en la vista lateral son las puertas traseras correderas, que permiten un acceso muy cómodo al habitáculo y que, aunque aparquemos muy cerca de otro vehículo o de una pared, se pueden abrir.

La zaga, por su parte, apenas ha cambiado respecto al modelo anterior y es que pocos cambios se pueden hacer, si queremos el mayor volumen de carga posible. Eso sí, Citroën ha trabajado el dibujo interior de los pilotos que, al encenderse, crean un efecto tridimensional bastante atractivo.

Un detalle que resulta muy útil es la luneta trasera practicable, ya que el portón es muy grande y necesita mucho espacio por detrás para poder abrirse por completo.

La unidad de pruebas con acabado Feel y en color negro no resultaba muy atractiva desde el punto de vista estético. Sin embargo, Citroën ofrece una gama de colores más vivos para la carrocería que, combinados con el acabado XTR y  molduras decorativas en color contraste, consiguen una imagen mucho más alegre, desenfadada y que, en definitiva, alejan su aspecto del de una simple “furgoneta”.

Interior: Espacio, espacio y más espacio

El salto de calidad en el interior del nuevo Berlingo ha sido enorme.

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El nuevo Citroën Berlingo ha dado un enorme salto de calidad en el interior. Para empezar, el diseño del salpicadero es mucho más moderno, acogedor y sus formas se acercan más a las de un turismo convencional que a las de una furgoneta. Además, pese a que todos los materiales son plásticos duros, tienen buena presencia, sin rebabas o zonas cortantes, y los ajustes entre las distintas piezas son correctos. En definitiva, la sensación al abrir las puertas y entrar en el habitáculo es infinitamente superior a la que nos dejaba el espartano interior del Berlingo de anterior generación.

Una de las cosas más destacables y, por cierto, muy útil en un vehículo de orientación familiar es la cantidad de huecos que tenemos para dejar objetos. Tenemos dos situados en los extremos del salpicadero, otro con tapa por encima del panel de instrumentos, otro por detrás de la palanca del cambio, otro por detrás de la pantalla del sistema multimedia, dos guanteras, otro en el techo… Mucho, mucho espacio. Y por si no fuera suficiente, tenemos un enorme cofre central, que es un auténtico pozo sin fondo. Eso sí, se trata de un elemento opcional, pero resulta muy recomendable porque al instalarlo tenemos salidas de aire y tomas USB en las plazas traseras.

Lo que menos me ha gustado son los asientos, no recogen del todo bien la espalda y el mullido es para mi gusto demasiado blando, algo que puede causar fatiga en los trayecto largos. Tampoco me gusta que la consola central sea tan ancha, ya que la pierna derecha se apoya sobre ella y, al ser un plástico rígido, resulta molesta tras un trayecto largo. Otro detalle que mejoraría es la ubicación de la toma de corriente de 220v, que está a los pies del copiloto, y la de la toma de carga de 12v, escondida dentro del baúl, un lugar poco accesible.

Las plazas traseras son formidables, con tres butacas independientes y de idéntico tamaño, lo que permitirá viajar a tres adultos con bastante holgura. Además, las tres cuentan con anclajes isofix para las sillitas de los niños, algo de lo que no pueden presumir la mayoría de modelos que hay en el mercado. Las plazas laterales cuentan con bandejas de tipo avión, un hueco debajo de los pies y, como novedad, elevalunas eléctricos, algo inusual en los coches con puertas correderas.

El maletero del Citroën Berlingo es otra de sus grandes bazas a favor, con una capacidad hasta la bandeja de casi 600 litros. Además, la boca de carga es muy amplia, casi rectangular, el umbral de carga está muy bajo y las formas son muy regulares, lo que permite que introducir y colocar la carga sea una tarea sencillísima. Si queremos ampliar aún más la capacidad, podemos plegar los asientos, una maniobra que se realiza de forma sencilla y nos deja un superficie de carga casi plana. El asiento del copiloto también se puede abatir para introducir objetos largos de hasta un máximo de 2,7 metros de largo. Como curiosidad, la bandeja del maletero se puede colocar en dos alturas distintas, lo que permite compartimentar la carga. Por cierto, la anchura está pensada para que quepa un Europalet.

Motor: BlueHDi 100: un viejo conocido

El motor diésel de 100 CV puede que se quede algo justo, si cargamos el coche hasta los topes.

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El Citroën Berlingo está disponible con dos mecánicas de gasolina de 110 y 130 CV y con tres diésel de 75, 100 o 130 CV. En este caso, hemos tenido oportunidad de probar el diésel de 100 CV.

Se trata del conocido bloque 1.5 BlueHDI de PSA, una mecánica más que probada y presente en la gran mayoría de modelos del grupo francés. Ofrece una respuesta agradable, con un funcionamiento suave y una entrega progresiva de la potencia. Además, el nivel de ruido es escaso, al igual que las vibraciones.

Sin embargo, puede que se quede algo justo en prestaciones, si llevamos el Berlingo al máximo de su capacidad, con cinco pasajeros y su correspondiente equipaje. En este sentido, me parece más recomendable la variante de 130 CV, ya que nos permitirá unas recuperaciones más rápidas y mayor margen a la hora de realizar un adelantamiento.

Este bloque está asociado en exclusiva a una caja de cambios manual de seis relaciones, con la palanca situada en una posición elevada y de tacto algo impreciso.

Comportamiento: Al nivel de un turismo convencional

El nuevo Citroën Berlingo emplea la plataforma EMP2 de PSA, la misma que utiliza el Peugeot 508 o el DS7.

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En el apartado dinámico, el nuevo Citroën Berlingo ha mejorado notablemente y es que está generación emplea la plataforma EMP2, la misma que utiliza, por ejemplo, un Peugeot 308 o un DS7 Crossback. Si tenemos en cuenta que el modelo precedente empleaba la plataforma del primer Picasso, un modelo de hace casi 20 años, nos daremos cuenta del enorme avance que supone la nueva generación, que tiene una calidad de rodadura similar a la de cualquier otro turismo.

Si por algo destaca este Berlingo es por el confort de marcha que otorga a los pasajeros, con unas suspensiones blandas que filtran a la perfección las imperfecciones del asfalto y sin rebotes secos en el eje trasero. Además, la insonorización del habitáculo está bastante lograda.

En ciudad resulta muy cómodo gracias al buen radio de giro, que lo hace muy maniobrable, y el único inconveniente lo encontramos en el grueso montante del parabrisas, que resta mucha visibilidad. En carretera, la verdad es que nos ha sorprendido, es un vehículo más ágil de lo que esperábamos cuando avivamos el ritmo, con una respuesta noble, sin reacciones extrañas y que transmite la suficiente confianza.  Su mayor enemigo es, sin duda, el viento lateral, que nos obligara a sujetar con firmeza la dirección para evitar sorpresas.

La unidad de pruebas del Citroën Berlingo equipaba el sistema Grip Control que ya habíamos podido probar en otros modelos como el Citroën C4 Cactus Rip Curl o el Peugeot 2008. Se trata de un control de tracción mejorado que nos permite elegir entre cinco modos (estándar, arena, todo camino, nieve y ESP apagado) y que, junto a los neumáticos Crossclimate, resulta muy eficaz para superar ciertos escollos. Realmente, es eficaz y ofrece mejor respuesta fuera del asfalto que la de muchos SUV.

En definitiva, el nuevo Citroën Berlingo nos ha sorprendido por su calidad de rodadura. Es un vehículo agradable y fácil de conducir, con más confort y seguridad de la que esperábamos y con un comportamiento similar al de cualquier turismo.

Equipamiento: Ahora, sí

La pantalla táctil de 8 pulgadas ofrece una buena respuesta.

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A diferencia de la anterior generación, la lista de equipamiento del nuevo Citroën Berlingo es similar a la de cualquier otro modelo de la marca. Podemos contar con climatizador bizona, cámara de marcha atrás, freno de estacionamiento eléctrico, llantas de aleación, cargador inalámbrico para el móvil, arranque y acceso sin llave…

La pantalla del sistema multimedia, que puede ser de hasta ocho pulgadas, ofrece una buena respuesta y puede incluir navegador y conectividad con el smartphone a través de los protocolos de conexión Android Auto y Apple CarPlay.

El número de sistemas de seguridad y asistentes a la conducción también ha aumentado notablemente y contamos, entre otros, con control de crucero adaptativo, sensor de ángulo muerto, head-up display, alerta por cambio involuntario de carril, reconocimiento de señales de tráfico y frenada automática de emergencia. En este apartado, el salto ha sido tremendo.

Citroën estructura la oferta del Berlingo en base a tres acabados: Live, Feel y Shine. El acabado Live es muy básico, pero a partir del nivel Feel ya tenemos nuestra disposición un equipamiento de serie suficiente que, entre otras cosas, incluye: pantalla táctil de 8 pulgadas con Android Auto y Apple CarPlay, sensor de lluvia y luces, retrovisores eléctricos y calefactables, sensor de ángulo muerto, frenada automática de emergencia y asistente de aparcamiento trasero. Con este acabado, se echan en falta algunos elementos más o menos básicos como las llantas de aleación o los elevalunas eléctricos traseros, pero, si tenemos en cuenta el precio (aproximadamente 18.000 euros), comprenderemos que no está mal. Además, los opcionales no son demasiado caros.

Rivales: Rivales del Citroën Berlingo BlueHDi 100 Feel

Vehículo

Citroen Berlingo BlueHDi Talla M Live 100

Peugeot Rifter 1.5BlueHDi Standard Active 100

Fiat Dobló Panorama 1.6Mjt L Lounge 88kW

Volkswagen Caddy 2.0TDI Outdoor 75kW

Precio Desde
22.300 €
Desde
24.750 €
Desde
27.182 €
Desde
28.465 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 5 marchas 5 marchas 6 marchas 5 marchas
Potencia (CV) 100 100 120 102
Aceleración 0-100 km/h (s) - 12,4 13,4 -
Consumo Medio (l/100 km) 4,1 3,7 5,2 4,8
Emisiones CO2 (g/km) 113 113 137 126

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