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Probamos el nuevo Mercedes-AMG GT 4 puertas

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13 de diciembre, 2018

Hace casi 50 años de que AMG sorprendiese al mundo ganando las 24 Horas de Spa con una berlina de 4 puertas en vez de con un deportivo. ¿Es este nuevo Mercedes AMG GT de 4 puertas su reencarnación?. En parte sí, pero su verdadera razón de ser se llama Panamera.

En 1971 una berlina de lujo de 4 puertas (nada discreta, pero berlina) barría a sus competidores en el circuito de Spa y dejaba boquiabiertos a todos, incluso a la marca que sus dos creadores habían elegido como base para crear aquel monstruo de carreras. Casi 5 décadas más tarde llega al mercado un modelo con más potencia que aquel, mucho más rápido e infinitamente más confortable y lo hemos podido probar: el Mercedes AMG-GT 63S de 4 puertas coupé.

Sí, hay más modelos de Mercedes que tienen el apellido AMG, pero en realidad se trata de modelos «comunes» de Mercedes a los que AMG les añade un poco de guindilla con mecánicas y puestas a punto de suspensiones y aerodinámica. Los modelos Mercedes-AMG, en cambio, están desarrollados íntegramente por AMG y forman una élite dentro de la compañía alemana y el primero de 4 puertas es éste que os presentamos.

Nadie debería sorprenderse de que AMG haya lanzado una berlina de altísimas prestaciones. En realidad nació así e incluso a mediados de los años ochenta, cuando Mercedes le prohibía usar su estrella de tres puntas en sus creaciones, AMG presumía de crear la primera berlina de 4 puertas capaz de superar la barrera de los 300 km/h con su «Black Hammer» (martillo negro) creado a partir de un Mercedes W124.

Ahora, ya completamente bajo la tutela de Mercedes, AMG presenta el que se puede considerar sin el menor complejo como el anti Panamera.

Gama Mercedes-AMG GT

El AMG GT R Pro podría considerarse como el extremo opuesto al GT 4 puertas.

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Tras la completa integración de AMG dentro del grupo Daimler, el primer modelo que desarrolló por completo esta división fue el mítico SLS, un coche tan extraordinario como para ser digno de llevar las míticas alas de gaviota de Mercedes.

Con los años, la gama de modelos de Mercedes-AMG ha seguido creciendo y ha pasado de tener un único modelo a contar con nada menos que 9 en la actualidad, suficiente como para poder considerarse casi como una especie de marca exclusiva de Mercedes, como Maybach, pero con las prestaciones y la deportividad por bandera en lugar del lujo y el confort.

En la actualidad, la gama Mercedes-AMG cuenta con 3 carrocerías diferentes:

  • AMG GT coupé
  • AMG GT Roadster
  • AMG GT 4 puertas (aunque en realidad tiene 5)

Dentro de la gama coupé se ofrecen 3 niveles de deportividad, con el GT, el GT R y el nuevo GT R Pro que es casi un carreras cliente y que llegará con el año nuevo. Además, AMG también desarrolla modelos exclusivamente para competición que se inscriben en las categorías GT4 y GT3.

En esta toma de contacto con la gama pudimos probar el Mercedes AMG GTc con carrocería roadster y el Mercedes-AMG GT 63s de 4 puertas, que es la gran novedad de la marca y el que más pudimos probar, así que nos centraremos en él, aunque en la galería de fotos puedes disfrutar de la belleza de todos los modelos de la familia Mercedes-AMG GT.

Nuestra valoración: 7,8

Diseño 8

Motor 9

Comportamiento 9

Interior 8

Equipamiento 7

Consumos 6

Destacable

  • Diseño
  • Comportamiento
  • Tecnología

Mejorable

  • Carnet por puntos
  • Acceso a las plazas traseras
  • Visibilidad

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: ¿Dónde está el CLS?

Tomando la plataforma del CLS, AMG ha desarrollado un modelo completamente diferente.

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Aunque sus proporciones y algunos detalles como los faros nos recuerdan al Mercedes CLS del que parte el Mercedes-AMG GT 4 puertas, los cambios son tantos y tan profundos que se puede considerar que sólo comparten parte del esqueleto de su estructura. Los de AMG han modificado los anclajes de las suspensiones delantera y trasera, el subchasis delantero, el suelo (con elementos de fibra de carbono), han aligerado al máximo los elementos que están por encima de la cintura del coche para bajar su centro de gravedad, y su aspecto exterior es completamente diferente, así que sí, se puede considerar que es 100% AMG.

La primera vez que vi este modelo fue bajo los focos del Salón de Ginebra y, aunque allí llamaba la atención, la verdad es que le sienta bien el aire libre y la luz natural. Para ser un supercoche es relativamente discreto. Nada de alerones ni detalles extravagantes. Eso sí, las enormes llantas de veinte pulgadas dejan ver unos discos de freno como paellas (los cerámicos son opcionales), el frontal está repleto de entradas de aire para refrigerar y alimentar los más de 600 CV que rinde el 63 S que probamos y en la trasera hay 4 salidas de escape y un difusor inferior que dejan claro que lo que tenemos ante nosotros es algo muy especial.

La rejilla delantera homenajeando al Mercedes 300 SL de la carrera Panamericana es contundente y le da un aspecto muy deportivo al coche. Tal vez sea la vista más llamativa de este AMG GT 4 puertas.

En la vista lateral sus proporciones y la forma de la parte trasera nos recuerda de inmediato a su principal rival, el Porsche Panamera, lo mismo que el portón, que deja un cómodo acceso a un maletero más grande de lo que en un principio podamos pensar.

Sobre gustos no hay nada escrito y, aunque a mí me resulta mucho más atractivo un Maserati Quattroporte o un Aston Martin Rapide (en mi opinión, las berlinas deportivas más bellas), sí me atrae más que el Panamera y no hay objeción posible a los ajustes y acabados de este Mercedes-AMG.

Las ventanillas sin marco y la forma del techo y la caída trasera le dan ese puntito sport a una berlina de prácticamente cinco metros de largo con una excelente aerodinámica que, además, es activa, con un labio en el faldón delantero que cambia su ángulo de ataque, lo mismo que el alerón trasero retráctil. De este modo se mejoran los consumos o las prestaciones, según sea necesario en cada momento.

Interior: A todo color

En el interior llaman la atención las nuevas teclas en color.

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Las mencionadas puertas sin marcos para los cristales dejan acceso a un interior que ya es característico de Mercedes, con dos pantallas panorámicas presidiendo un salpicadero de formas redondeadas y con salidas de aireación circulares. Ya que hablamos de acceso, para entrar en las plazas traseras hay que hacer una leve reverencia para librar la cabeza, pero lo más incómodo es meter los pies debido a la altura del umbral y a que la parte baja de la puerta es algo corta.

El diseño del interior es bastante llamativo, sobre todo cuando lo ves iluminado y, tras poner el contacto, todas las teclas se llenan de color. En realidad, más que pulsadores, el AMG GT 4 puertas tiene pequeñas pantallas táctiles/hápticas (no basta con rozarlas con el dedo, hay que pulsar). Su manejo es cómodo y no cabe duda de que llaman la atención y diferencian a este coche del resto.

La postura de conducción es muy cómoda y el manejo de los diferentes mandos resulta bastante intuitivo, y eso que son un montón. Lo que menos me ha gustado es la visibilidad. La luneta trasera es muy pequeña, la línea de cintura muy alta y, sobre todo, los marcos del parabrisas generan muchísimos puntos ciegos a la hora de conducir por una carretera de montaña por donde tuve ocasión de probarlo.

Hay dos opciones de configuración para las plazas traseras: la normal de banqueta corrida y con 3 plazas (mejor dicho, 2+1, porque la central ya sabemos todos cómo es en todos los coches) y otra en la que tenemos exclusivamente dos asientos, como en el Panamera.

Los pasajeros traseros van cómodos en cuanto a espacio y calidad de los asientos, climatización, etc. Sin embargo, la carrocería de este coche se cierra mucho a medida que sube. El techo es mucho más estrecho que la cintura. Esta curvatura de los laterales, unido a la poca superficie acristalada y al enorme tamaño de los formidables asientos delanteros, hace que atrás, aunque hay espacio, resulte un poco claustrofóbico, algo que también pasa en el Panamera. Sin embargo, las cotas de confort son buenas, con mucho espacio para las piernas y altura para las cabezas, como puedes ver en la galería de fotos.

Motor: Una bestia parda

El AMG de 4 puertas se ofrece con 2 mecánicas diferentes por ahora.

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El Mercedes AMG GT 4 puertas coupé (no había un nombre más corto…) está disponible por ahora con 3 motorizaciones:

  • Mercedes-AMG GT 53 AMG de 435 CV, cambio automático de convertidor de par y tracción total
  • Mercedes-AMG GT 63 AMG de 585 CV, cambio automático y tracción total
  • Mercedes AMG GT 63s AMG de 639 CV con cambio automático multidisco y tracción total

El 53 AMG es una joya de motor. Se trata de un 6 cilindros en línea con un equilibrado natural perfecto y una suavidad de funcionamiento inigualable. Dispone de sistema eléctrico de 48 voltios que le permite contar con un eficaz sistema start & stop que apaga el motor cuando llaneamos «a vela» y con ello consigue la etiqueta Eco, al estar considerado administrativamente como si fuese un coche híbrido. Sin embargo, no es esa su principal fin en un coche de estas prestaciones. Gracias a los 48 voltios este motor cuenta con dos turbos. Uno de ellos funciona en alta y es convencional, movido por los gases de escape. El otro es más pequeño para generar presión rápidamente y, además, es eléctrico, de modo que no hay retraso en su respuesta. El resultado es una curva de par casi plana y repleta desde casi el ralentí.

Los 63 AMG cuentan con el conocido bloque V8 con dos turbocompresores gemelos (uno para cada bancada) montados en el interior de la V para reducir el tiempo de calentamiento de los catalizadores y el tiempo de respuesta del turbo. Aquí hay dos niveles de potencia y el que pudimos probar es el 63s, el más potente con sus 639 CV.

Esta bestia transmite su potencia al suelo a través de una caja de cambios automática de 9 velocidades que en lugar de un convertidor de par monta un embrague multidisco para mejorar las prestaciones y la velocidad de respuesta. Su manejo es muy agradable incluso en las maniobras a baja velocidad. A la salida de la caja de cambios tenemos un sistema de tracción total de reparto variable que está trabajando constantemente y que es capaz incluso de transferir el 100% de la potencia sólo al eje trasero.

En el módulo de infoentretenimiento podemos acceder fácilmente al menú de configuración y elegir varios modos de funcionamiento, los característicos, que cambian las reacciones del motor, suspensión, cambio y dirección para potenciar los consumos reducidos, el confort o la deportividad. Además del típico modo Sport+, este modelo cuenta con un modo Race para circuitos y dentro de esta opción podemos elegir todavía más niveles de configuración. Entre ellos hay un modo drift que anula por completo la tracción al eje delantero y nos deja el coche exclusivamente como propulsión trasera.

Las posibilidades de configuraciones y combinaciones de motor/cambio/suspensiones/sonido del escape/dirección… son casi infinitas.

En cuanto a la suspensión, el 53 AMG cuenta con un eficaz sistema de muelles con amortiguadores de dureza variable, mientras que el 63s equipa un sistema neumático con balonas de triple cámara capaces de adaptarse en firmeza y en altura a cada situación.

 

Comportamiento: Tracción y dirección a las 4 ruedas

El AMG GT de 4 puertas tiene varias personalidades.

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Con apenas media hora para rodar con él, en carretera abierta y por una zona que no conozco no hubo tiempo de probar con todas las posibilidades de configuración ni de tratar de buscar los límites de un coche que los tiene muy muy altos.

Sin embargo, sí sentía curiosidad por ver qué tal se comportaba una mole de casi dos toneladas de peso, con más de 600 CV y que cuenta con un sistema de dirección en las 4 ruedas que, aunque básicamente es el mismo que ya he probado en otros modelos como el Renault Mégane con 4Control, aquí mantiene el giro invertido de la dirección del eje trasero hasta 100 km/h cuando en el resto de rivales se quedan en el entorno de los 50 km/h, pasando a girar paralelas a las delanteras a partir de esa velocidad.

Confieso que me daba un poco de respeto la idea de que las ruedas traseras de un coche con casi 3 metros de distancia entre ejes giren en sentido contrario a las delanteras a 100 km/h. Sí, en parado es una gozada contar con un radio de giro muy pequeño, pero a esa velocidad, notar esa agilidad en un coche de este tamaño y peso no me tranquilizaba demasiado.

Mis temores se disiparon al instante. El sistema que gestiona el giro de la dirección del eje trasero está perfectamente calibrado y consigue su misión sin que a sus mandos percibamos reacciones antinaturales. Lo que sí que nos soprenderá es que un coche de esta distancia entre ejes, peso y potencia sea tan ágil en un tramo revirado de carretera de montaña.

El empuje de sus 639 CV es imponente y están ahí de manera instantánea y la caja de cambios es muy rápida y con un funcionamiento en modo automático tan bueno que apenas tiraremos de levas para conducirlo. Lo que menos me ha gustado a los mandos de esta máquina ha sido el tacto de la piel vuelta del volante, demasiado resbaladizo, y los ángulos ciegos generados por los pilares del parabrisas, que impedían ver bien los vértices y las salidas de la mayoría de las curvas en la carretera de montaña.

En cuanto a la eficacia de su chasis no me queda ninguna duda y, aunque me he quedado con ganas de más y de buscarle un poco los límites en el circuito, sus reacciones me han parecido sorprendentemente naturales pese a ser absolutamente artificiales. Realmente no se nota demasiado que en el coche hay millones de ceros y  unos trabajando para que un artefacto como éste sea capaz de rodar rapidísimo y con seguridad incluso con el conductor más torpe, pero ojo, he dicho torpe, no descerebrado, contra eso no hay nada eficaz y las leyes de la física se convierten en una selección natural implacable.

También su confort es sorprendente. Aquí es donde saca ventaja la suspensión neumática, más adaptable que las de muelles cuya constante elástica no se puede variar.

En definitiva, aunque ha sido un contacto breve, las primeras impresiones no podían ser mejores y sí, los de Mercedes-AMG han hecho una berlina deportiva que puede destronar al mismísimo Porsche Panamera.

Equipamiento: ¿Dónde está el límite?

El equipamiento es muy completo y se puede personalizar casi cada detalle.

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Todos los Mercedes-AMG GT vienen de serie con un equipamiento muy completo, no podía ser de otra manera si tenemos en cuenta que se trata de topes de gama. Esto no quiere decir que no tengan opciones, sólo que aquí, más que de equipar más o menos el coche, de lo que se trata es de personalizarlo. De este modo, la paleta de pinturas, colores de tapicería, tipos de cuero, costuras, molduras, llantas… es más extensa de lo normal.

Entre las opciones que se ofrecen para el Mercedes-AMG GT 4 puertas Coupé 63s están los frenos cerámicos. Se distinguen fácilmente, además de por el color y textura superficial del disco, porque sus pinzas de freno están acabadas en un color dorado.

La gama del Mercedes-AMG GT 4 puertas coupé actual está compuesta por 3 modelos con los siguientes precios:

  • Mercedes-AMG GT 4 puertas coupé 53 AMG desde 135.700 euros
  • Mercedes-AMG GT 4 puertas coupé 63 AMG desde 176.200 euros
  • Mercedes-AMG GT 4 puertas coupé 63s AMG desde 195.500 euros

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