Prueba y presentación del Mazda MX-5 2015

Prueba y presentación del Mazda MX-5 2015

7 septiembre, 2015

El nuevo Mazda MX-5 hereda y resume lo mejor de esta marca japonesa: es precioso, ligero, lleno de tecnología y muy muy divertido de conducir. Ya puedes tener el deportivo más vendido de todos los tiempos por un precio asequible que empieza en los 25.000 euros.

Nuestra valoración: 8,5 Sobresaliente

Diseño 10

Excelente

Motor 9

Sobresaliente

Comportamiento 9

Sobresaliente

Interior 8

Notable

Equipamiento 8

Notable

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Diseño exterior
  • Motor de 130 CV
  • Puesto de conducción

Mejorable

  • Sonido de cierre del maletero
  • Posición de los retrovisores
  • Espacio para el copiloto

Al llegar a su cuarta generación y recién cumplido su 25 aniversario, el Mazda MX-5 –nacido en 1989- ha llegado a una prodigiosa madurez, en la que ha pulido errores y asume su veteranía con el aprendizaje conseguido en esa larga trayectoria.

Es más que atractivo desde el punto de vista estético, con ese diseño que te parece que nunca te ha de cansar; su interior te queda como un guante y desde su cockpit controlas con total eficacia el comportamiento y la trayectoria de esta máquina fantástica con la que las carreteras secundarias se convierten en parques temáticos de la conducción divertida y segura. No hace falta alcanzar velocidades de vértigo para sentir la emoción en el alma, la brisa en el pelo y el dominio en el pie. El comprador de un MX-5 será feliz escuchando el sonido de su motor (suficiente con el 1.5 de 130 CV) y dejándose llevar por el placer de trazar un camino y ser obedecido con total eficiencia.

El precio mínimo de 25.000 euros no es una cantidad desdeñable, pero el placer que conseguirá un comprador a cambio… no tiene precio.

Diseño Belleza que gira cabezas

Mazda MX-5 2015
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Para el nuevo Mazda MX-5 existía un pliego de condiciones técnicas que llegaron al departamento de Diseño pidiéndoles que adaptaran la nueva estética a esas nuevas características. Por supuesto debía seguir las reglas del diseño Kodo (“alma en movimiento” en japonés), que, por decirlo de forma sencilla, hacen que los coches Mazda parezcan estar en movimiento aun cuando se encuentren parados. Las superficies tienen relieve, se marcan los pasos de rueda y la cabina del habitáculo se inclina hacia atrás (“como un felino al acecho” apunta la gente de Mazda). El futuro modelo iba a ser más compacto (más ancho y más bajo que antes), sin apenas voladizos y con un aspecto más centrado. Sea como sea, el resultado es deslumbrante y no deja ningún recoveco a la nostalgia de otras generaciones: el diseño de este Mazda MX-5 2015 seduce del todo.

El frontal resulta más agresivo que los anteriores, con faros rasgados (4 luces LED), amplias aletas que se convierten en pasos de rueda en los laterales y una amplia boca de aireación. Las luces de día, también dos líneas inclinadas de leds a ambos lados de la parrilla, le dan una apariencia muy reconocible y atractiva El parabrisas es ahora más inclinado y el puesto de conducción parece encontrarse –visto el coche de perfil- en el centro del vehículo. Visto desde delante, el MX-5 tiene un perfil bajo, ancho y trapezoidal.

La capota de lona (dicen que no habrá capota dura, pero una pieza en la carrocería revela que es posible que se lo planteen más adelante) guía nuestra vista a la trasera, sin apenas voladizos, con un pequeño maletero y doble salida de escape. Los grupos ópticos traseros también se integran en los ángulos de la carrocería.

Todo este conjunto es más compacto que sus predecesores: 3.915 mm de largo, 1.730 mm de ancho y 1.235 mm de alto. Pesa también 100 kilos menos (fruto de la “estrategia del gramo” de Mazda para conseguir menores consumos y mejor comportamiento) gracias, entre otras cosas, al uso de aceros de alta resistencia, a un porcentaje mayor de piezas de aluminio y al vaciado de algunas piezas no esenciales para la rigidez del MX-5. Su bajo centro de gravedad, el más bajo de todas las generaciones de MX-5 hasta la fecha, aumenta su estabilidad. Lo consigue en parte situando al conductor aún más bajo que antes (además, el asiento no es regulable en altura)

Se comercializa en siete colores de carrocería (Soul Red Metallic, Ceramic Metallic, Arctic White, Crystal White Pearl, Blue Reflex, Meteor Grey y Jet Black), todos ellos combinados con pilares A en negro, a juego con la capota, junto con el remate superior del parabrisas, los retrovisores exteriores y las barras de los respaldos de los asientos. Las llantas son de aleación de 16 o 17 pulgadas, según la versión.

En nuestra galería de fotos puedes admirar el diseño del nuevo MX-5 en detalle.

Interior Funcional y ordenado, al servicio del conductor

Mazda MX-5 2015
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El interior del MX-5 tiene dos versiones: con la capota cerrada o descapotado. El sistema para pasar de uno a otro es manual y muy sencillo: se suelta el ajuste situado encima del retrovisor, se lleva hacia atrás (no hay que tener mucha fuerza) y se empuja hasta sentir que se ha vuelto a encajar detrás. Para cerrarlo de nuevo, se suelta de atrás, se empuja hacia delante y se vuelve a enganchar. Comprobé la maniobra con el coche parado y también en movimiento (yendo de copiloto, eso sí), y en ambos casos resultó fácil (eso es porque se ha mejorado con un muelle de asistencia que facilita su manejo desde los asientos).

Con el MX-5 capotado, el aislamiento acústico es muy bueno. Se oye el ruido del motor, que resulta muy agradable (sobre todo porque responde al empuje de nuestro pie sobre el acelador) y poco más. Mi compañera en la prueba y yo pudimos hablar sin forzar la voz y escuchar la radio sin problema; está claro que este capítulo –tan importante para un descapotable- se ha conseguido. A ello colaboran la ubicación de altavoces en los reposacabezas, el que las ventanillas laterales suban automáticamente cuando se sube la capota de lona y que la capota se haya modificado para que absorba más ruido y no ondee con el viento.

La parte superior de las puertas es del color de la carrocería –“para diluir las fronteras entre lo exterior y lo interior”- de forma que el interior tiene mayor colorido y resulta más alegre. Sus dos plazas alojan sin problema a piloto y copiloto, aunque este último tendrá bajo su pierna izquierda un abultamiento ocasionado por la presencia, debajo de él, del catalizador. Situar el motor en una posición más central (y permitir así un reparto 50:50 del peso entre el eje delantero y el trasero) tiene estas servidumbres, si bien es verdad que esa pequeña falta de espacio lateral para las piernas no resulta demasiado molesta.

Los huecos donde dejar objetos no son numerosos, pero suficientes para tratarse de un roadster. No hay guantera en el lugar habitual, sino entre los dos respaldos de los asientos y se puede cerrar con llave. Justo delante de ella, dos aros portabotellas y, ya entre los asientos, un hueco con tapa. También en la consola central y en el interior de las puertas hay pequeños huecos. En la zona del copiloto, a la altura de su rodilla izquierda, un pequeño espacio sirve para alojar otro aro sujetabebidas. Este último me parece prescindible, porque, cuando no tiene alojada esa sujección circular, no sirve para guardar nada y afea ese lado de la columna central.

En cuanto al maletero, que complementa la habitabilidad del interior son su capacidad de carga, se puede abrir con la llave o pulsando un botón situado en la parte inferior de la zaga. Cuenta con 130 litros de capacidad, diez menos que el MX-5 de tercera generación, pero se ha mejorado su diseño para que sea más fácil acomodar el equipaje. En esta presentación viajamos con dos maletas y una mochila y nos sobraba algo de espacio. Lo que no me gustó nada fue el sonido que hace la tapa al cerrarse, suena como a lata y desmerece la percepción de calidad, que en el resto del MX-5 es impecable.

He dejado para el final la parte más importante y cuidada de este habitáculo: el puesto de conducción. El volante es regulable en altura y profundidad; el asiento, sólo tiene regulación longitudinal. Encontrar una postura adecuada de conducción no resulta difícil, pero las personas más bajitas (yo mido 1,68 m) o las que conducen muy cerca del volante tendrán que girar la cabeza para consultar los retrovisores, que no se encuentran ya en el campo de visión natural, sino algo retrasados. Si estuvieran ubicados más hacia delante, su volumen se uniría al del pilar A y mermaría la visibilidad en ese ángulo (tan importante, por ejemplo, a la hora de ver a los peatones que cruzan un paso de cebra).

El volante es más pequeño y grueso que en la tercera generación y es completamente circular, sin ningún lado plano como hacen otros modelos (me gusta mucho más así). A través de su aro queda perfectamente enmarcada la instrumentación (con relojes analógicos) y, por fuera, éste queda a su vez flanqueado por las dos salidas de aire, consiguiendo una simetría perfecta que transmite orden y exactitud.

La palanca de cambios, con el pomo redondo, es de recorridos cortos y precisos –marca de la casa- y está situada un poco más alta que en las generaciones anteriores, para que el brazo del conductor tenga que desplazarse aún menos. Detrás de ella, la ruedecita que maneja  la pantalla multifunción; a mí –ya he comentado mi envergadura-me sucedió varias veces durante la prueba que, sin querer, rozaba con el antebrazo la superficie de ese mando y provocaba cambios no deseados en la regulación de la pantalla (desaparecía el mapa de navegación, por ejemplo) y eso me resultó bastante molesto, aunque no parece que este detalle vaya a afectar a personas con los brazos más largos. El salpicadero es limpio y sencillo, no lleva a ninguna confusión por exceso de botones y mandos, ya que bajo la pantalla de infoentretenimiento sólo hay tres mandos para la climatización.

Los materiales transmiten calidad y, aunque hay diferentes acabados, todas ellas cuenta n con costuras vistas en rojo muy resultonas desde el punto de vista estético. Calidad, orden y máxima  ergonomía ayudan a conducir concentrado sólo en esa tarea, porque todo lo que tienes alrededor está pensado para ayudarte. Por cierto, el concepto japonés para todo ello es “jinba ittai”, que expresa la unión perfecta entre el jinete y su caballo y, en paralelo, entre el conductor y su vehículo.

Motor Dos gasolina de 130 y 160 CV

Mazda MX-5 2015
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El Mazda MX-5 se comercializa con dos motores de gasolina: 1.5 de 130 CV y 2.0 de 160 CV, ambos con el paquete tecnológico Skyactiv (la primera vez que se incorpora a este modelo). El par del 1.5 es de 150 Nm a 4.800 rpm y su consumo medio, 6 litros por cada 100 km recorridos, lo que da unas emisiones de CO2 de 139 g/km. Es el mismo motor que montan ya el Mazda2 y el Mazda3, pero con mayor potencia.  En cuanto al 2.0, ofrece un par de 200 Nm a 4.600 rpm,  con un consumo medio de 6,9 l /100 km y unas emisiones de CO2 de 154 g/km.

Durante la presentación a la prensa, tuve ocasión de probar los dos y, en realidad, no encontré una diferencia entre ellos suficiente para justificar el mayor desembolso que exige la adquisición del 2.0 de 160 CV. En efecto, la gama del 1.5 empieza en los 25.000 euros (y va hasta los 27.800 según el acabado elegido), mientras que la del 2.0 parte de los 27. 800 y tiene su tope máximo en los 30.600.

Con ambas mecánicas, el MX-5 se muestra poderoso en las aceleraciones y permite igualmente unas recuperaciones vivas e inmediatas. Es cierto que el mayor par del 2.0 se siente en aceleraciones repentinas, pero su exceso de potencia sobre el 1.5 no te proporciona mucho mayor disfrute de la conducción, una opinión que muchos colegas compartimos durante los días de esta presentación. El 1.5 alcanza una velocidad máxima de 204 km/h y el 2.0, 214 km/h.

El cambio manual de seis velocidades tiene una  gran flexibilidad y permite estirar bien el final de cada marcha antes de obligar a pasar a la superior (en el cuadro de instrumentos, un indicador te aconseja la marcha idónea en cada momento), lo que permite conducir relajado y sin un uso excesivo de la palanca de marchas. La línea roja del 1.5 se sitúa en las 7.500 rpm y su respuesta en medias y bajas revoluciones es inmediata.

Puedes consultar todos los datos mecánicos de los motores en la ficha técnica del nuevo Mazda MX-5.

Comportamiento Agil, preciso y… cómodo

Mazda MX-5 2015
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Lo que percibes al volante del MX-5 es la sensación de controlar perfectamente sus reacciones: acelera y frena de inmediato en cuanto se lo solicitas y obedece a la dirección con precisión y suavidad. Todas las trazadas salen bien, no subvira ni sobrevira y, por mucho que nos equivoquemos en las curvas, acelerando demasiado pronto o frenando demasiado tarde, no nos castiga por nuestra equivocación, sino al contrario: nos premia haciéndoos creer que ni su chasis ni sus suspensiones ni su particular configuración (motor delantero, pero casi en situación central, y tracción trasera) han tenido nada que ver en que nuestras maniobras concluyan siempre con éxito.

Sí, el Mazda MX-5 es un vehículo sumamente estable y noble de reacciones, una baza fundamental a la hora de proporcionar ese disfrute de la conducción que ha sido su tarjeta de presentación desde su nacimiento, allá por 1989. A lo largo de sus cuatro generaciones, el comportamiento se ha modificado para que resulte más divertido y seguro.

Además de los cambios citados, que, por ejemplo, consiguen que el peso se reparta por igual entre los dos ejes, ahora el chasis es más rígido y sus reacciones son más predecibles. La suspensión delantera, de doble trapecio, y la trasera, multibrazo logran que el MX-5 siga a la perfección la trayectoria que se le marque con independencia de las protuberancias del terreno (baches, resaltes anti-velocidad…); a bordo se sienten duras, pero sin que resulten molestas en trayectos largos. A la nobleza de reacciones y a la estabilidad del MX-5 contribuyen también las pequeñas modificaciones en su geometría realizadas por los ingenieros de la marca. Así, el ángulo de avance del tren delantero se ha aumentado para mejorar la tracción y reducir el subviraje y, en cuanto a la dirección, es ahora más directa (se ha reducido la desmultiplicación para que su respuesta fuera más rápida).

Los frenos son de disco, ventilados delante y macizos detrás, y responden de manera progresiva, sin exceso de mordiente ni ineficacia alguna.

Equipamiento Más que en la tercera generación

Mazda MX-5 2015
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El MX-5 se venderá en cuatro acabados: Style, Style+, Luxury y Luxury Sport. El 2.0 no tiene acabado Style y el 1.5 carece del acabado Luxury Sport.

El acabado Style incluye:

Faros Full LED
Luces diurnas LED
Llantas de aleación de 16“ Silver Alluminium
Retrovisores exteriores en color de la carrocería
Aire acondicionado
Volante, palanca de cambios y freno de mano con revestimiento de cuero
Int. superior de las puertas color de la carrocería
Control de crucero
MZD Connect
Botón de arranque
Retrovisores exteriores calefactados y ajustables eléctricos

El acabado Luxury incluye:

Llantas de aleación de 16″ Gun Metallic
Retrovisores exteriores en color Piano Black
Acceso inteligente sin llave
Sensores de aparcamiento traseros
Control de luces de largo alcance (HBC)
Navegador
Sistema de sonido Bose®
9 altavoces

Si este acabado Luxury se aplica al motor 2.0 l SKYACTIV-G 160 CV, su equipamiento incluye además: Llantas de aleación de 17″ Bright Silver, i-Stop & i-Eloop, Suspensión deportiva Bilstein, diferencial autoblocante y barra antitorsión.

En cuanto a equipamiento de seguridad, el MX-5 puede contar, según los acabados, con control de ángulo muerto, alerta de tráfico trasera, sistema de cambio involuntario de carril, control de luces de largo alcance, luz frontal adaptativa y asistente de arranque en pendiente.

Consulta aquí  todos los equipamientos del Mazda MX-5.

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